Con letra de mujer/Amb lletra de dona

Desde que entré en el instituto, odié las clases de lengua y literatura. Catalana y castellana. La primera, tengo que decir, era la peor. Fui una estudante mediocre de letras, que iba tirando. A pesar de que en mi etapa infantil una lectora casi patológica. Recuerdo el rictus de tensión de mi profe de catalán en primero de BUP. Parecía detestar el mundo y nos escupía su materia desde la tarima, invariablemente enfadada. Espumarajos por la boca en los pronombres catalanes y una certeza absoluta sobre nuestra condición de sabandijas. No fueron todos así. El de castellano sólo era pederasta, pero las clases las daba bien, eso sí, pasó una larga temporada en la cárcel. No quiero ni pensar a qué llegaría, porque a mi me propuso a mis 14 años cama, de un modo bastante explícito que no relataré, salí por patas. Y lo conté, desnortada, pero como eso hacía con muchos alumnos, pues parecía que no tenía importancia si no llegaba a mayores. Yo era una más. Mi hermana, bastante más añosa que yo , ya en la treintena, me comentó que si no tenía media hóstia no valía la pena denunciar y que no había para tanto (como molan los 80 y las estructuras patriarcales). Me puso un sobresaliente (antes de que le dijera que no). Estáis pensando y acertáis, que no era un sobresaliente merecido. Pero también entenderéis mi poca tirada a la asignatura.
Ayer vi, en cambio el trabajo de un profesor de literatura de verdad. Fui casi por casualidad a la presentación de un libro un tanto curioso. Recoge a 30 autoras de Ibiza. Sólo mujeres. ¿Por qué? Una profesora de literatura se ha dado cuenta de que en general, en los programas educativos, en los libros de texto, en la sociedad en general, se prima y se valora la producción masculina. Enojada por los sesgos cuando se juzga la calidad literaria, y por tanto, cuando se decide a que autores se incluye en los cánones, Teresa Navarro Pastor se arremanga y ella también, decide que va a cambiar algo. Para cambiar algo hay que actuar, y se propone la tarea de recoger en un mapa literario las autoras del entorno donde vive, mayormente ninguneadas. Esto es, de la isla de Ibiza.
Quien se imagine la isla de Ibiza como un lugar que facilita la libertad creativa del sexo femenino, se equivoca. Yo cuando vine a parar aquí directamente caida de Amsterdam, que es un lugar civilizado, me pareció uno de los sitios más cerriles por los que he pasado. Me recuerda muchas veces a la España de la transición, sólo que ya han pasado más de 40 años. Un lugar machista hasta decir basta. Pero machista moderno chic. Las chatis son guapas y bailan en tanga y top less en los after de la playa. Tan puestas de lo que sea como ellos, aquí no hay diferencias.
Así que coger el libro fue una sorpresa, porque encontré autoras brillantes. Bastantes. Que desconocía absolutamente. Algunas ya muy mayores, y con un pensamiento sorprendentemente lúcido. Que se ha ninguneado en muchos casos. Porque a MArià Villangómez lo encontramos, y con razón, hasta en la sopa. Pero porqué no a Pepita Escandell? Encontré algunos poemas al nivel de los mejores, encontré fragmentos de novelas que me apeteció buscar y leer y tal haré. Encontré oficio y encontré un nivel muy alto en muchas. Encontré algunos escalofríos en la espalda, ý gotearon de las páginas motivos para escribir que también eran los míos, pero expresados con mayor pericia.
Teresa la autora, y Joana, que la ayudó a presentar el libro, son las profes que me faltaron a mi en el Martí i Franqués. Fueron amables, eficaces en su explicación de los motivos y de la literatura. Cosa que agradezco porque yo suelo no ir a estas cosas. Me he llegado a escaquear de presentaciones de mis propios libros. La presentación no fue jamás aburrida y dejaba con ganas de conocer a las autoras. Y eso en una presentación de un muy famoso en la isla Isidor Marí, que me tuve que tragar entera, no se vió por ninguna parte.
Pero lo que más me sacudió fue la generosidad de Teresa. Podría haber escrito un libro, promocionarlo, irse a la playa, disfrutar de su tiempo. Hacer algo para ella misma. Pero ha elegido una causa y es que sus alumnas sepan que además de escritores, hay escritoras. Que no tienen porqué no aspirar a producir arte. Y ha entregado su tiempo a dar a conocer el trabajo de otras mujeres. Teresa trabaja y colabora además, en un mapa de escritorAS en el territorio. Podría parecer una iniciativa algo trasnochada, pero fue motivada con un suceso esperpéntico. En Madrid se hizo como homenaje literario un mapa de escritores. Y las tías de Madrid escriben tan mal que no pusieron ni una. Ya véis que Almudena Grandes palidece ante Arturo Pérez Reverte, ese monumento a la testosterona. Si que es normal. Bueno, pues como no hay mal que por bien no venga, unas cuantas señoras se pusieron las pilas y se está realizando una mapa de escritoras de todo el territorio español. Lo cual igual rescata a gente que lo merece.
Lo que intenta mostrar el libro es eso tan evidente en nuestra sociedad. Que no se mira igual un cuadro cuando lo pinta Boticelli que cuando lo pinta Artemisia Gentilieschi. Y que los cuadros de la segunda se atribuyen frecuentemente al primero, por eso de que una mujer no puede pintar tan bien. Para mi está al nivel de Caravaggio. Pero de Caravaggio se habla. De Gentileschi no.
Todo esto aprendí en la presentación. Os dejo con un enlace de una presentación anterior. Lo aquí presenta además una alumna de Teresa, angelicales las dos. La de ayer no está grabada. Hermoso baile inicial, hermosas palabras, porque son ciertas. Teresa termina pidiendo que no haya más guerra. Ni en Ucrania ni en ninguna parte. Que suerte tienen los alumnos de esta señora.
https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=644800450136709
Ya aquí foto, para que le pongáis cara a Teresa. Que se lo merece. Es autora de un libro con causa.

Sospecho que de haber tenido profesoras como Teresa i Joana, mi rendimiento en catalán y castellano en selectividad hubiera sido algo mejor. Que hubiera aprobado, vamos.
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