-

Acceso, foto Xavier Duran En el casco antiguo de Eivissa, en un lugar privilegiado se construyó por fases y con piedras de muy diversa procedencia un edificio para controlar cuarentenas (como la del Hondius), pero más en precario.

En el siglo XIX, sin antibióticos, sin mucolíticos, sin antihistamínicos, sin vacunas, sin médicos como los que conocemos ahora, sin nada de lo que conocemos como medicina, que un patógeno entrara en una isla era un peligro terrible y muy presente.
Porque las cosas buenas y malas (eso no ha cambiado tanto) llegaban por mar. Cerámicas de Valencia y también bacalao de Noruega, sí, desde el siglo XVII, en barcos cargados de piedras negras y basálticas que los barcos extranjeros del norte de Europa, tras el viaje de ida, dejaban caer al agua de la costa de Vila a modo de lastre amortizado, a efectos de poder albergar sal de las salinas de Sant Jordi.
Lo bueno y lo malo llegaba por mar. Porque virus y bacterias también cruzaban las aguas.
Así que desembarcar en esa isla no era fácil si se venía de más allá de Formentera.
El control se ejercía en un edificio en el umbral de sa Penya. Me gustaría saber más, porque lo hemos intervenido, pero internet es parca en los sistemas de control que se ejercían desde esta casa de la Sanidad, Plaça de la Riba 12.
Era y todavía es un edificio semiempotrado en el terreno en la mejor tradición isleña de aprovechar los desniveles. La primera planta sólo es accesible desde la plaza de la Riba, a nivel del muelle y la segunda planta se puede acceder desde la calle de la Virgen y desde la plaza de la Drassaneta.
La primera planta está hecha de mampostería, muy heterogénea en la naturaleza del material, pero piedra viva, incluso piedras oscurísimas de aquellas que cargaban los barcos desde el país del hielo, haciendo pared con la propia roca de sa Penya. Fuente de filtraciones y humedades infinitas hasta que en algún momento histórico (y no estoy demasiado segura de cuál) alguien hizo un muro de hormigón armado contra la roca que hace de base en la calle Mare de Déu.
Esta primera planta, es más antigua antigua y fácilmente debió tener otros usos antes que edificio dedicado a control de epidemias originalmente; pero es lo que hace de base de dos plantas, de estructura decimonónica que se construye en muros de marés de Ibiza, blandito, sí, y muy maltratado por reformas posteriores, que lo perforaron para poder escamotear instalaciones, reforzar dinteles con hormigones torpes de principios de siglo XX y últimamente una estructura metálica de chapa colaborante ajena al sistema estructural tradicional.
La lástima es haber llegado a tener que realizar la intervención cuando ya no quedaban más viguetas originales que las de la cubierta, también perforadas y maltratadas y aguantando una carga de un grueso de hormigón armado que no les iba demasiado bien. Ni la cornisa que yo presumía original de marés era tal. Era de hormigón y las barras ya afloraban y estaba malcasada con el muro de marés, así que hubo que sustituirla.
El blanco de las paredes ahora es blanco de verdad, se ha liberado el edificio de los pegotes de hormigón de fachada, utilizando mortero de cal.
Se ha mejorado la inercia térmica del edificio con un mortero de cal que en lugar de llevar gravilla de torrente lleva granulado de diversos diámetros de corcho, por lo que es aislante térmico. Y altamente transpirable. Acepta el blanqueado tradicional de cal posterior sin problemas.
Las carpinterías son de madera lacada en el exterior de contraventanas y mallorquinas y de madera natural con lasur en el interior.
No quedaba rastro de pavimentos, escaleras, acabados, pasamanos antiguos. Nada. Me sorprendió la voracidad de las reformas sufridas. Y la tranquilidad con que edificios públicos pierden su memoria material. Los pavimentos de la Casa de la Sanidad, ¿qué eran? Azulejo hidráulico como en las buenas casas de Vara de Rey, baldosa cerámica? ¿Dónde se encontraba la escalera original? ¿Cómo llevaba de una planta a otra? ¿Cómo reconstruir algo de lo que no sé nada? ¡Ay! Perdón que no iba a reconstruir, tenía que hacer un museo. Tanto trabajar en casas payesas pierdo la perspectiva.
No podíamos cogernos a ningún recuerdo que no fuera la forma de los rosetones de la fachada. Esto me hizo pensar en la ferocidad con que asolamos nosotros mismos el mar.
Porque el cambio de uso y la intervención del edificio era para convertir la casa de la Sanidad en Museo del Mar y la Pesca.
Así que pensé que puesto que habíamos arrasado con pavimentos, muebles y puertas del sXIX, pondría en el edificio otros recordatorios de lo que nosotros como especie hemos arrasado o maltratado o simplemente son vecinas al Mediterráneo que aguantan nuestras incursiones. Y que a menudo hacemos del Mediterráneo un vertedero.
Por ejemplo las focas monje o vellmarí en Ibicenco. Que a principios del siglo XX y hasta mediados de siglo todavía vivían en Baleares.
O los virots (pardela balear) que eldía menso pensado no quedará ni uno, está en severo peligro de extinción.

O la poseidonia, que los megayates arrasan cuando fondean entre julio y septiembre en la temporada alta.

Focas monje, virot y friso de poseidonia en planta baja, fotos Xavier Duran, ilustraciones Carlos Esteve. Y de hecho cuántas especies marinas nos sufren en el mar. Y poco a poco, algunos protagonistas del agua o compañeros de viaje al planeta se diluyeron, como fantasmas, en la planta baja del edificio, que sería el agua, aplacada toda de pizarra con grabados sutiles de faula, en la planta primera que sería la playa de arena, donde dan a luz las focas monje o en la planta de arriba que sería el barco y elcielo, donde vuelan cormoranes, gaviotas y virots.
Y también me hizo pensar en tantas artesanías que se pierden y pensamos que quizás estaría bien recuperarlas, y colaboró un mestre d'aixa (carpintero de ribera) para hacer la embarcación, vino un maestro de redería para hacer las barandillas, y un carpintero de los de antes para hacer artesanía en las carpinterías. Todo fue volviéndose manual. Como en el siglo XIX.
Así tuve el gusto y la suerte de conocer a Toni Ribas, “Goletes”, mestre d'aixa ibicenco, que fue generoso y amable con la completa ignorante de la náutica que soy. Fue él quien me guió al principio al diseño de la barandilla en forma de llaüt, que yo dudaba, me convenció de que era buena idea, que era viable hacer una estructura de Llaut como barandilla. (yo no las tenía todas), pero sabía que un museo del mar debe parecer un museo del mar. No el museo de cerveza de Babiera o el museo del zapato de Elche.
Él era mi primera opción de artesano para realizarla.
Fue dispuesto y sagaz, era un placer tomar un café con él. Me habló de las partes de las embarcaciones y de cómo se ensamblaban. Sugirió maderas y me contó historias de lobo de mar. Y tristemente nos dejó a medio camino, justo cuando era momento de empezar el trabajo. Y fue dolorosísimo. Conocí a Jose Luis Torres, mestre d'aixa ibicenco también, que casualmente era amigo de mi familia política,y que nos iba a ayudar y un mal imprevisto se lo impidió. Y finalmente conocí a unos carpinteros fantásticos de Cuenca, por los que yo no daba un duro cuando me dijeron que iban a hacer el Llaut. Por eso de queen Cuenca no hay mar.... Resulta que tenían un colega mestre d'aixa de la Albufera de Valencia! Esteve les ayudó de tapadillo, que está jubilado y todo fue rodado. Y tuvimos la suerte de contar con de Carlos de Juan, arquólogo de la universidad de Valencia, que tuvo el enorme detalle de escanear POR AMOR EN EL ARTE las plantillas de cuadernas y otras piezas de la embarcación que hicieron materializar el Llaüt de la barandilla. Carlos, no te conozco, pero gracias mil.
En la próxima entrada del Llaut os dejo los videos.
Y gracias a Toni Ribas, "Goletes" también he tenido la gran suerte de colaborar con un maestro Xarxer, Jaume Amengual, mallorquín estupendo (le pese a quien le pese, que en Ibiza siempre se compite), que es un crack y que ha mejorado todas las propuestas que yo tenía para hacer la barandilla de cordaje marino. Amigo igualmente de Toni Ribas y muy dolido de su pérdida.Si no hemos podido recuperar los restos de la arquitectura tradicional en el interior, por condicionantes de uso, al menos utilizaremos oficios tradicionales. Y aquí ha entrado la carpintería.
En una segunda entrada, sobre el llaüt os presentaré a los carpinteros, a Esteve, carpintero de ribera de la Albufera y si puedo a alguien más, que parece mentira lo tímidos que son algunos artesanos. ¡Hay que venderse hombre!
Pero vayamos a palmos.
No quedaba rastro de las viguetas o jácenas que pudieran haber en los techos que no fueran cubierta, y no había manera de colocar un techo de viguetas de madera sin estropear el muro de marés, que ya estaba muy castigado, así que se decidió limpiar la estructura de hierro y hormigón, dejar las paredes originales desnudas, entonces construir dentro una caja de madera que permitiera circular a los visitantes, sin herir los muros y consiguiendo una altura de al menos 2,60m.

Planta primera, fotos Xavier Duran. Me quedo con las ganas de ver cómo era el edificio en el siglo XIX. No hay rastro de documento. Durante las obras aparece una tercera puerta, pero no se recupera porque se come muchísimo espacio de expositores.
Las viguetas de la cubierta estaban tan castigadas que decidimos hacer una prótesis estructural montando sobre ellas paneles de KLH, de modo que queden en su sitio sin entrar en carga. Esta adenda aguantará además a tracción varias partes de los techos inferiores, para generar un doble espacio.
Planta segunda, foto Xavier Duran. El éxito ha sido hacer techos que no echaran a perder los muros, no perforar más, sino restaurar el exiguo marés existente, cubrirlo de mortero de cal esponjoso con árido de corcho por dentro y por fuera a modo de protección y aislamiento térmico, y dejar que la estructura de láminas de madera de KLH de apenas 16cm sostenga los forjados.
Lo que quedaba antiguo, se ha restaurado. Lo que ha tenido que hacerse nuevo, se ha hecho con el material más sostenible y más limpio. Y más reversible.
Y yo me sigo preguntando cómo era la casa de la sanidad en el s.XIX. Y porque nada ha quedado del interior.
Fachada posterior, foto Xavier Duran Agradezco a todos los que han trabajado (y mejorado el proyecto), en primer lugar al ilustrador Carles Esteve, autor de las filigranas de dibujo científico que presentan flora y fauna; a mis compañeros de la dirección, José Luis Velilla aparejador y Javi Colomar ingeniero; a los servicios técnicos del Consell (Fran Funes ing+Pep Torres arq+Nacho Jorquera apar+Irene Jaumà arq), que me han apoyado durante todo el proceso tanto en la ejecución como en el cumplimiento de los pliegos y la legalidad (y creedme que esto no ocurre en todas las administraciones) y en particular a Belén Garijo, la que ha llevado todo a buen puerto, nunca mejor dicho. Un edificio nunca es autoría de una sola persona. Igualmente gracias al personal de Cyros, Jose Antonio Pérez, Jorge Fidel y Manuel Bachiller, que habrán trabajado con arquitectos tiquismiquis, pero creo que yo he batido un récord.
En cualquier caso, esta entrada y la siguiente sobre el Llaüt y su proceso, van a la memoria de Toni Ribas «Goletes», que al cel sigui.
-

Foto Xavier Duran Al casc antic d’Eivissa, en un lloc privilegiat es va construir per fases i amb pedres de molt diversa procedència un edifici per controlar quarantenes, (com la del Hondius), però més en precari.

Foto Xavier Duran Al segle XIX, sense antibiòtics, sense mucolítics, sense antihistamínics, sense vacunes, sense metges com els que coneixem ara, sense res de res del que coneixem com medecina, que un patògen entrés a una illa era un perill terrible i molt present.
Perquè les coses (això no ha canviat tant) arribaven per mar. Ceràmiques de València i també bacallà de Noruega, sí, des del segle XVII, en vaixells carregats de pedres negres i basàltiques que els vaixells estrangers del nord d’Europa, després del viatge d’anada, deixaven caure a l’aigua de la costa de Vila a manera de llast amortitzat, a efectes de poder encabir sal de les salines de Sant Jordi, que viatjaria cap a Escandinàvia.
Les coses bones i les dolentes arribaven per mar. Perquè virus i bactèries també creuaven les aigües.
Així que desembarcar en aquesta illa no era fàcil si es venia de més enllà de Formentera.
El control s’exercia en un edifici al llindar de sa Penya. M’agradaria saber-ne més, perquè l’hem intervingut, però internet és parca en els sistemes de control que s’exercien des d’aquesta casa de la Sanitat, Plaça de la Riba 12.
Era i encara és un edifici semi encastat al terreny en la millor tradició illenca d’aprofitar els desnivells. La primera planta només és accessible des de la plaça de la Riba, a nivell del moll i la segona planta es pot accedir des del carrer de la mare de Déu i des de la plaça de la Drassaneta. Aquí us ho demostro.
La primera planta està feta de maçoneria, molt heterogènia a la natura del material, però pedra viva, inclús pedres fosquíssimes d’aquelles que carregaven els vaixells des del país del gel, fent paret amb la pròpia roca de sa Penya. Font de filtracions i humitats infinites fins que en algun moment històric (i no estic massa segura de quin) algú va fer un mur de formigó armat contra la roca que fa de base al carrer Mare de Déu.
Aquesta primera planta, és més antiga antiga i fàcilment degué tenir altres usos que edifici dedicat a control d’epidèmies originalment; però és el que fa de base de dues plantes, d’estructura decimonònica que es basteixen en murs de marés d’Eivissa, tovet, sí, i molt maltractat per reformes posteriors, que el van perforar per poder palplantar-hi instal·lacions, reforçar llindes amb formigons maldestres de començaments de segle XX i darrerament una estructura metàl·lica de txapa col·laborant completament aliena a la naturalesa del edifici.
La llàstima és haver arribat a haver de fer la intervenció quan ja no quedaven més biguetes originals que les de la coberta, també perforades i maltractades i aguantant una càrrega d’un tou de formigó armat que no els anava massa bé. Ni la cornisa que jo presumia original de marés era tal. Era de formigó i les barres ja afloraven i estava malcasada amb el mur de marés, així que es va haver de substituir.
EL blanc de les parets ara es blanc de veritat, s’ha alliberat l’edifici dels pegots de formigó de façana, utilitzant morter de cal.
S’ha millorat la inèrcia tèrmica de l’edifici amb un morter de cal que per comptes de dur graveta de torrent, duu polsim de suro, de manera que és aïllant tèrmic. I altament transpirable. Accepta l’emblanquinat tradicional de cal posterior sense problemes.
Les fusteries són de fusta lacada a l’exterior de porticons i mallorquines y de fusta natural amb lassur a l’interior.
No quedava rastre de paviments, escales, acabats, passamans antics. Res. Em va sobtar la voracitat de les reformes sofertes. I la tranquil·litat amb que edificis públics perden la seua memòria material. Els paviments de la casa de la sanitat, què eren? Rajola hidràulica com a les bones cases de vara de Rei, rajola ceràmica? On es trobava l’escala original? Com menava d’una planta a l’altra? Com puc reconstruir una cosa de la qual no sé res? Ah! Perdó que no havia de reconstruïr, havia de fer un museu. Tant treballar a cases pageses perdo la perspectiva.
No ens podiem agafar a cap record que no fos la forma de les rosasses de la façana. Això em va fer pensar en la fel·lera ferotge amb que embestim nosaltres mateixos el mar.
Perquè el canvi d’us i la intervenció del edifici era per convertir la casa de la Sanitat en Museu de la Mar i la Pesca.
Així que vaig pensar que ja que havíem arrasat amb paviments, mobles i portes del sXIX, posaria a l’edifici altres recordatoris del que com espècie hem arrasat o maltractat o simplement són veïnes al Mediterrani que aguanten les nostres incursions i que sovint fem del Mediterrani un abocador.
Per exemple les foques monjo o vellmarí en Eivissenc. Que a començaments del segle XX i fins mitjans de segle encara vivien a les Balears.

O els virots, que el dia menys pensat no en quedarà ni un.

O la posidònia, que castiguem amb fondejades salvatges.

Vellmarí, virot i fris de posidònia a la planta baixa. Fotos Xavier Duran il·lustracions Carlos Esteve I de fet quantes espècies marines ens pateixen al mar. I a poc a poc, alguns protagonistes de l’aigua o companys de viatge al planeta van fer-se fonedissos, com fantasmes, a la planta baixa de l’edifici, que seria l’aigua, a la planta primera que seria la platja de sorra o a la planta de dalt que seria el vaixell.
I també em va fer pensar en tantes artesanies que es perden i vam pensar que potser estaria bé recuperarles, i va col·laborar un mestre d’aixa per fer un llaüt, va venir un mestre xarxer per fer les baranes, i un fuster dels d’abans per fer artesania a les fusteries. Tot es va anar tornant manual. Com al segle XIX.
Així vaig tenir el gust i la sort de conèixer a n’en Toni Ribas, “Goletes”, mestre d’aixa eivissenc, que va ser generós i amable amb la completa ignorant de la nàutica que soc. Va ser ell qui em va guiar al començament al disseny de la barana en forma de llaüt, que jo dubtava, em va convèncer que era bona idea, que era viable fer una estructura de Llaüt de barana. (jo no les tenia totes), pero sabia que un museu de la mar ha de semblar un museu de la mar.
Ell era la meva primera opció d’artesà per realitzar-la.
Va ser disposat i sagaç, era un plaer fer un café amb ell. Em va parlar de les parts de les embarcacions i de com es lligaven. Va suggerir fustes i em va explicar histories de llop de mar. I tristament ens va deixar a mig camí, just quan era moment de començar la feina. I va ser dolorosíssim. Vaig conèixer a n’en Jose Luis Torres, mestre d’aixa eivissenc, que casualment ear amic de la meua família política que ens anava a ajudar i un mal imprevist li ho va impedir, i finalment vaig conèixer a uns fusters fantàstics de Cuenca, que jo no donava un duro quan em van dir que farien un llaüt a Cuenca, però que tenien un arma secreta,, l’Esteve, mestre d’aixa de l’Albufera! El mestre d’aixa els va ajudar de tapadillo i tot va anar rodat, I d’en Carlos de Juan, de la universitat de València, que va tenir l’enorme detall de escanejar PER AMOR A L’ART les plantilles de quadernes i altres peces de l’embarcació que van fer materialitzar el Llaüt de la barana. Carlos, no et conec, però gràcies mil.
A la propera entrada del Llaut us en deixo els videos.
I mercès a n’En Toni Ribas també he tingut la gran sort de col·laborar amb un mestre Xarxer, en Jaume Amengual, mallorquí estupendo (li pesi a qui li pesi, que a Eivissa sempre es competeix), que és un crack i que ha millorat totes les propostes que jo tenia per fer la barana de cordatge i ajustar-se a la seguretat per les persones que requereix un museu. Amic igualment de Toni Ribas i molt dolgut de la seua pèrdua.
Si no hem pogut recuperar les romanalles de l’arquitectura tradicional a l’interior, per condicionants d’ús, al menys farem servir oficis tradicionals. I aquí ha entrat la fusteria.
Eun una segona entrada, sobre el llaüt us presentaré als fusters, a n’Esteve, mestre d’aixa de l’Albufera i si puc a algú més ,que pareix mentida lo tímids que són alguns artesans. Hi ha que vendre’s home!
Però anem a pams.
No quedava rastre de les biguetes o jàsseres que poguessin haver anat a als sostres que no fossin coberta, i no hi havia manera d’encabir un sostre de biguetes de fusta sense fer malbé el mur de marés, que ja estava molt castigat, així que es va decidir netejar l’estructura de ferro i formigó, deixar les parets originals nues i reparar els danys en aquestes d’agressions anteriors, i llavors construir a dins una capsa de fusta que permetés circular els visitants, sense ferir els murs i aconseguint una altura de al menys 2,60m.


Planta primera amb detalls de mobles i parets d’avet..Fotos de Xavier Duran Em quedo amb les ganes de veure com era l’edifici al segle XIX. No hi ha rastre de document. Durant les obres apareix una tercera porta, però no es recupera perquè es menja moltíssim espai d’expositors.
Les biguetes de la coberta estan tan fluixes que decidim fer una pròtesis estructural portant sobre elles, i que quedin al seu lloc sense entrar en càrrega. Aquesta addenda aguantarà a més a tracció diverses parts dels sostres inferiors, per tal de fer

Imatge de la planta superior, amb detall de biguetes recuperades i llaüt acabat. Fotos Xavier Duran L’èxit ha estat fer sostres que no fessin malbé els murs, no perforar més, sinó restaurar l’exigu marés existent, cobrir-lo de morter de cal esponjós amb àrid de suro per dins i per fora a manera de protecció i aïllament tèrmic, i deixar que l’estructura de làmines de fusta de klh d’apenes 16 cm de gruix estabilitzin les parets originals,
El que quedava que era antic, s’ha restaurat. El que s’ha hagut de fer nou, s’ha fet amb el material més sostenible i més net. I més reversible.
I jo em continuo preguntant com era la casa de la sanitat al s.XIX. I perquè no n’ha quedat res de dins.

Façana porterior. Foto Xavier Duran Agraeixo a tots els qui han treballat (i millorat el projecte), en primer lloc a l’il·lustrador Carles Esteve, autor de les filigranes de dibuix científic que presenten flora i fauna; als meus companys de la direcció, en José Luis Velilla aparellador i en Javi Colomar enginyer; als serveis tècnics del Consell (Fran Funes eng+Pep Torres arq+Nacho Jorquera apar+Irene Jaumà arq), que m’han recolzat durant tot el procés tant en l’execució com en el compliment dels plecs i la legalitat (i creieu-me que això no passa en totes les administracions) i a la Belén Garijo, la hiperfuncionària, ama i senyora del procés administratiu, que ella ha dut tot a bon port, mai millor dit. Un edifici mai es autoria de una única persona. Igualment gràcies al personal de Cyros, Jose Antonio Pérez, Jorge Fidel y Manuel Bachiller, que deuen haver treballat amb arquitectes llepafils, però crec que jo he batut un rècord.
En qualsevol cas, aquest entrada i la següent sobre el Llaüt i el seu procés, van a la memòria de Toni Ribas «Goletes», que al cel sia.

-

A l’aparcament del Aldi.
Feia bona cara i prenia el sòl apaciblement.
Lluny de qualsevol serp. Se la veu rodanxona
Quan s’ha afartat de veure’m fent-li fotos, s’ha tirat de cap al forat entre llambordes que té a la vora.
A l’aparcament de l’Aldi deuen regar de tant en tant per qüestions de neteja (si no ho fa la patrulla de neteja de l’ajuntament ben de matí al carrer ,amb el qual té aigua assegurada un cop al dia. En entorns urbans les serps no entren tant ni molt menys.
He tingut cura d’una gàbia trampa amb rateta per caçar serps amb molt poc èxit de caçadora. Cap serp però he vist el decliu de sargantes a les immediacions de l’entorn on la gàbia era .
Potser el següent pas, vist que la exterminació dels ofidis no funciona, es crear ambients amables dintre de la perifèria urbana i dins les pròpies urbs per tal que les sargantanes proliferin en entorns una mica més segurs. Aigua, extensions verdes, parcs, i refugis escletxa, per on una serp grossa no es pot encabir. Les sargantanes grimpen, a les serps els costa més.
Si les serps han arribat als illots i han extingit les subespècies, és perquè als illots no hi ha persones. Som l’animal més letal del planeta, això ho tinc clar.
A un parc infantil tothom posarà el crit al cel si al Parc de la Pau (ara de l’Amistat) hi ha una serp vora els nens. Però ningú aixecarà una cella per una sargantana.
Pors atàviques. Les hauríem d’aprofitar.

-

Siempre me ha parecido que el agua marca territorio y es cierto que los asentamientos humanos se acercan a cursos de agua, por motivos evidentes.
Curiosamente, el mar también sirve para hacer buenos los asentamientos, siempre y cuando haya cerca un manantial o la posibilidad de hacer pozos suficientemente al interior de la costa como para que el agua que aflore sea dulce. Pero vaya, por lo general un manantial hace que florezcan aldeas y los asentamientos estratégicos que no tienen agua en sus inmediaciones, deben buscarla. Y si no, lo que le pasó Carcassone. Estrategia militar pura y dura.
Y hay quien busca agua haciendo pozos con tanta suerte que consigue encontrarla a través de un pozo artesiano. Esto es un pozo que perfora estratos impermeables hasta llegar a uno que confina un líquido, generalmente agua, que es un tesoro. Podría ser petróleo, pero en Ibiza es agua.
El petróleo de Eivissa me dicen que son los turistas. Puede que sí, porque contaminar contaminan igual. En fin.
Los estratos que confinan el líquido, agua, cuando no son horizontales o muestran alguna curvatura relativa al plano horizontal, hacen que el nivel del suelo en algún punto esté más bajo que el del propio líquido de forma que la perforación hace brota el agua del suelo, por la presión del líquido que se encuentra más arriba del nivel de la perforación.
Aquí unas imágenes que lo hacen más comprensible.

Tal nació el pozo de Buscastell, en un valle amable de Sant Antoni.
Y muy sabiamente los árabes que entonces poblaban la isla hicieron unas arquitecturas de acequias, terrazas de cultivo y canales para irrigar una de las zonas más fertiles de la isla.
Me paseé en invierno y disfruté de las ranas y del verde, y del correr del agua.
Es Broll tiene una capacidad de riego variable, los acuíferos menguan o crecen según llueva menos o más, y el alcance del caudal con la sequía es más escaso, pero durante años ha saciado cultivos a una franja de más de 4,5 kilómetros y ha abrevado una quincena de safareigs .
Hoy las acequias hacían cantar el agua y os comparto sus imágenes.
Me documentaré para seguir, un regante anónimo pero arquitecto en el Consell d’Eivissa, así que fácil de identificar. me ha recomendado un libro de Felip Cirer.

Si uno se acerca al borde se puede ver el nivel del agua, a dia de hoy bastante profunda, aunque aún suficiente para surtir acequias, y las marcas del agua a apenas 20 cm del borde del pozo. Así que este canal aparentemente era un rebosadero de tiempos en los que aquí llovía de verdad. 


Las acequias son de piedra viva o de obra, como esta de bloque, que quien iba a decirlo, es la mar de mona.










Continuará.
-

Sempre m’ha semblat que l’aigua marca territori i és ben cert que els assentaments humans s’acosten a cursos d’aigua, per motius evidents.
Curiosament, el mar també val per fer bons els assentaments, sempre i quan hi hagi a prop un manantial o la possibilitat de fer pous prou endins de la costa que l’aigua que aflori sigui dolça. Pero vaja, en general un manantial fa que floreixin aldees i els asentaments estratègics que no tenen aigua avinent a les seves proximitats, l’han de buscar. I si no, el que li va passara Carcassone.
I hi ha qui la busca fent pous amb tanta sort que n’aconsegueix a través d’un pou artesià. Això és un pou que forada estrats impermeables fins arribar a un que confina un líquid, generalment aigua ,que és un tresor. Podria ser petroli, però a Eivissa és aigua.
El petroli d’Eivissa em diuen que són els turistes. Porser sí, perquè contaminar contaminen igual. En fi.
Els estrats que confinen el líquid, aigua, quan no són horitzontals o mostren alguna curvatura relativa al pla horitzontal, fan que el nivell del sòl en algun punt estigui més baix que el del propi líquid de manera que la perforació fa brolla l’aigua del terra, per la pressió del líquid que es troba més amunt del nivell de la perforació.
Aquí unes imatges que ho fan més entenedor.

Tal va neixer el pou de Buscastell, en una vall amable de Sant Antoni.
I molt sàviament els alarbs que llavors poblaven l’illa van fer unes arquitectures de sèquies, terrasses de cultiu i canals per irrigar una de les zones més fertils de l’illa.
M’hi vaig passejar a l’hivern i vaig gaudir de les granotes i del verd, i del còrrer de l’aigua.
El broll té una capacitat de rec variable, els acuífers minven o creixen segons plogui menys o més, i l’abast de la capacitat productiva del broll amb la sequera és més escassa, però durant anys ha sadollat cultius a una franja de més de 4,5 quilómetres i ha omplert una quinzena de safareigs assedegats que guarden aigua de rec per quan van mal dades i es broll baixa el cabal.
Avui les sèquies feien cantar l’aigua i us en comparteixo les imatges.
Em documentaré per seguir, un regant anònim però arquitecte al Consell d’Eivissa, així que fàcild’identificar. m’ha recomanat un llibre d’en Felip Cirer.

Aquí m’he acostat al broll, i he comprovat que en temps de bonança, les marques de l’aigua no enganyen i s’arriba a un pam del punt més alt. Aquesta sèquia a la part inferior de la foto és el sobreeixidor. Si mireu la imatge amb paciència veureu que es pot albirar l’aigua.



Aquí es veuen diversos tipus de sèquia, la de pedra viva i la de bloc. La de bloc, qui ho hauria de dir, fins i tot fa patxoca.









Continuarà.
-

Está lloviendo, y éste es el momento de hablar de cubiertas. Que sin las cubiertas estaríamos mojados.
Como ya habíamos hablado de las vigas y los entrevigados y de paso del marés y de los entrevigados de marés, he pensado que se puede hablar de lo que va arriba y de por qué es tan importante el mantenimiento de las cubiertas (tradicionales o no, pero en las tradicionales de Ibiza, el mantenimiento debe hacerse más seguido).
Y de paso veremos cómo una mala diagnosis y un desconocimiento de los sistemas van condenando edificios.
Porque no mantener la cubierta y/o su sistema de impermeabilización significa condenar las viguetas a pudrirse, entre otros males.
Vamos a por el tema.
La cubierta plana:
Una vez las paredes están levantadas y las vigas, de sabina o de pino calzadas en la cabeza del muro y se ha terminado el entrevigado generalmente de «tegell»(pero también de marés, o bien de caña o ramitas, esto va a gustos y a economía familiar), se extiende una capa de alga (posidonia oceánica), el espesor de la cual dependerá del tiempo,, el trabajo, y la distancia desde la casa del payés a la más cercana franja de costa.
La siguiente capa es la de ceniza, «carbonella» para los puristas. Éste es un recurso fácil porque cada día se hace fuego. De las cenizas se hace lejía, pero también un aislante térmico suficientemente eficiente, regulador, además de la humedad, para la cubierta.
Y la impermeabilización viene después de la ceniza y consiste en arcilla.

Aquí un delicado detalle de cubierta tradicional extraido de la Enciclopedia de Ibiza y Formentera Para aquellos a los que extrañe, acostumbrados a ver que impermeabiliza con membranas de diversa naturaleza, como la asfáltica, o la de plástico, que sepan que la arcilla, cuando se moja, se convierte en una especie de gel que confina el agua (relativamente) y que es capaz de en cierta medida, impedir el paso a ésta. Y que en sótanos de suelos arcillosos, en obras modernas, la propia arcilla es un sellante de algunas coqueras o pequeños agujeros del hormigón.

Entrevigado de ramita o brezo en un corral 
Entrevigados de «tegell»

La cubierta arcillada, con una pendiente suficiente para desaguar, es lo bastante solvente una temporada.
Esta arcilla, a sol y serena, sin embargo, tiene inconvenientes, y no son pocos.
Lo primero es que los períodos de calor le secan la humedad del interior y entonces aparecen grietas. La arcilla mengua con la sequedad. Grietas que si no se reparan darán goteras en la próxima lluvia.
De ahí el verbo arcillar.
Pero los goteos son un mal menor. Creedlo o no. Que yo no me lo creía hasta que Toni Manonelles me habló varias veces de las tolerancias a las humedades de los campesinos. Que vivían con paciencia las más frecuentes llovidas de mediados del siglo XIX y anteriores. Resignación si hoy mana el techo. Cuando no llueva, ya lo arreglaremos.
El problema es que si no se arcilla y se reparan las cubiertas tradicionales, los desperfectos en la capa impermeabilizante llevarán el agua a capas de ceniza y alga y finalmente, ¡ay! al tegell y las vigas y empezarán a pudrirse! Por eso el payés dedica tiempo a arcillar la cubierta, repara grietas. Para estar lo más seco posible y para que el agua no estropee el trabajo antixilófagos que ha hecho el fuego en la cocina, por ejemplo.
La segunda razón para arcillar es que de paso se arrancan hierbecitas. Es que aquí arriba, en la cubierta, si te descuidas empiezan a crecer plantillas delicadas que acaban convirtiéndose en el arrayán salvaje que corona el Trull de Perella.
Un caso paradigmático de falta de cuidado en las cubiertas planas e inclinadas es Can Ramon en Formentera.
Y se puede ver en la serie del visor y de la descomposición paulatina de techos, particularmente en la zona de cubierta plana.

Can Ramon en 2018, justo cuando el estudio encargado por el Consell afirmaba que el edificio estaba en buen estado. 
Can Ramon en 2022 (la foto es de 2023), cuando me la encontré yo, con cuatro boquetes más en los techos. Digo yo que tan bien no estaría en 2018, las cubiertas no colapsan de un día para otro. 
Aquí una de las viguetas tronchadas que nos encontramos nada más entrar en Can Ramon. Tronchada cerca de la cabeza, donde les gusta a los xilófagos estar. El lomo de la vigueta está bastante afectado. Y los extremos también, por eso se fue al garete. La otra cubierta, con un escaso 10% de pendiente (una inclinación muy exigua para cubierta de teja), tampoco es que salga muy bien parada. Básicamente por unos hongos que en el estudio ni se mencionaban. En el visor ideib verá que ha colapsado la cubierta de la planta piso. Tres vigas tronchadas de aquellas que tanto querían conservarse y de un edificio cuya estructura estaba «bien» según el estudio de la UPV. Y no, ya estaban algo podridas. Por eso en el 2022 nos las encontramos por el suelo.
Y pongo a Can Ramon como ejemplo porque desde 2022 soy la redactora del proyecto de rehabilitación y he pedido varias veces al departamento de patrimonio de Formentera la protección contra el agua del edificio. Lo he hecho verbalmente, por correo electrónico y dando entrada a los pertinentes documentos.
Sin que se hagan eco más que en algún tapar algún punto ahora a finales de 2025. Pero vamos, que todavía no han empezado con las acciones protectoras, que yo sepa. Las lluvias han llegado primero.
También les expliqué que en cuanto a las recomendaciones del estudio aquel de 2017 que hizo la UPV, nosotros hubiéramos empezado por proteger del agua el edificio (como cuando hicieron el estudio no se miraron marcas de filtraciones, del agua no decía nada, pero marcas de goteo y hilos de agua, en las viguetas había), y no se hah hecho mención a ello
La cubierta continúa desnuda de protección hidrófuga, en contra de nuestras recomendaciones, con plantas ufanas creciendo sobre la arcilla de la cubierta (y favoreciendo con sus raíces la descomposición de todas las capas que componen ésta, incluso el tegell que se me dijo que recuperara, que tenia valor, =no tendrá tanto si no se protege aunque yo lo pida) y se tenía que preservar.
La humedad y la poca protección contra el agua están en la base de sus males.
Ni que decir tiene que en el estudio aquel que se hizo en 2017 aunque se reconocía el potencial hiriente del agua (es de primero de arquitectura, y te lo repiten en todas las asignaturas troncales desde construcción hasta estructuras y proyectos, como un mantra nunca suficientemente entendido) ni se mencionaba la protección inmediata.
Por qué el estudio de 2017 de la UPV no recomendaba proteger con lámina hidrófuga ni las cabezas de los muros ni evitar la entrada de agua en el edificio con una protección extra en las cubiertas planas, es un misterio.
Por qué se afirmaba que el estado era bueno, también. En las fotos se pueden ver las decoloraciones blanquecinas típicas del pudrimiento blanco.

Estas imágenes salen del estudio de 2017 que encargó el Consell de Formentera. Les decoloraciones blancas son hongos. Nadie ledió importancia. Y la tiene. Claro, por eso nos encontramos en 2022 dos viguetas tronchadas en el porche, tres en la «casa de dalt», varias en los lagares de vino y carcoma a discreción en las viguetas de la parte más antigua de la casa.
Porque los xilófagos, si pueden, no vienen solos.
Algunos insectos xilófagos son saprófagos o saproxílicos, requieren que la madera esté en estado de putrefcción para alimentarse mejor. Son tímidos, pero cuando ven a los hongos en el banquete, ¡se animan!
Las vigas de Can Ramon albergan varios comedores de madera, desde carcomas hasta hongos (creo haber detectado dos tipos de hongos, pero no lo he llevado a laboratorio para discernir si además del blanco, que coloniza multitud de vigas bajo cubierta, lo que toca con el tegell es pudrición marrón o pudrición blanda).
De todas formas Can Ramon es un buen ejemplo de pudrición por hongos. Y como es un trabajo que he llevado a cabo y he visitado con creces para documentar sus patologías, creo que puedo hablar de ello con propiedad.
La pudrición blanda o marrón (debería mirarlo con detenimiento al microscopio), está atacando la parte superior de las viguetas de Can Ramon. Lugar que en la condición de desprotección en el agua y falta de mantenimiento del arcilla, es absolutamente normal. La capa de arcilla si no se mantiene, favorece la entrada de humedad y su permanencia en las capas inferiores. Es evidente que humedad hay, con todo el acolchado de plantas que han crecido.
En la cubierta de Can Ramon hay además otro hándicap.
El propietario, cuando hizo el piso de arriba echó la casa por la ventana y dotó de una utilidad al menos curiosa la cubierta de la casa de los mayorales: la hizo pavimentar con baldosa cerámica de la misma calidad (poquita) que la de la planta primera. De modo que la hacía «transitable».
Evidentemente «transitable» entre comillas.
El enorme movimiento de las cubiertas tradicionales debió de romper bien deprisa las juntas de las rasillas que el señor Puget hizo poner, de manera que una vez más se favorecía la entrada de agua… pero ralentizaba su salida por evaporación. La cubierta de la casa de los mayorales de Can Ramon es una esponja, y retiene la humedad que es un portento. Cuando las demás cubiertas tradicionales se han secado con su arcilla al sol, aquélla aún nutre la infinidad de plantas que crecen arriba.

Cubierta de la casa de los mayorales en Can Ramon, fijaos que plantitas más monas. Pues esto era en 2022, con sequía. Ya veréis ahora que el día 11 de octubre cayó la del pulpo (100 litros). Yo pretendía preservar las viguetas de los dormitorios, pero en contra de lo que dice la leyenda, la sabina no es imputrescible. En los lagares de vino hay un caso claro de pudrición blanca: éste ataca la lignina y la madera se decolora, perdiendo resistencia. Coge un aspecto fibroso (sólo quedan las fibras de celulosa, el pudrimiento blanco se come la lignina, es sibarita)
El color blanquecino característico que veréis aquí.

La viga central está colapsando por pudrición, se ha quedado sin lignina en sus fibras de madera. Este color blanquecino, ya se ve en las fotos del estudio de 2017.
¿Pero alguien cree que el estudio lo identifica como patología? ¡Qué va!
En las viviendas tradicionales (y en las demás) la protección contra el agua es primordial.
Y lo grave es que el propio estudio de la UPV lo reconoce en su introductoria en la separata de patologías.
Pero nada recomienda. No les parece importante decir que deben protegerse las cubiertas de las filtraciones inmediatamente
Los hongos y carcomas (que el día que fuimos a sacar muestras para hacer pruebas en la estructura, encontramos carcoma a mansalva), contentos y agradecidos.
El siguiente problema si no se arcilla correctamente, y muy especialmente en el perímetro de los muros, es que el agua penetrará entre las dos hojas de piedra que conforman estos muros de mampostería (aquellos que la UPV decía a una de las fichas que eran de marés…), generalmente de piedra viva, y que generalmente no están trabadas entre sí, e hincha, barre la arcilla que las vicula malamente y el muro termina abriendo y también colapsando..
No puedo evitar sorprenderme una vez más con el estudio de 2017 de esa universidad que como medidas de protección no prescribió protección contra el agua de ningún tipo.
Lo gracioso es que se explicaba que el edificio estaba bien y que era necesario poco más que quitar las plantas que crecían en cubierta y eliminar las palomas. (¿de verdad nadie entendió que si las plantas crecían arriba es porque hay vía un remanente de humedad?)
Pues no. Impermeabilizar es fundamental.
Mientras se espera la redacción del proyecto, la licitación de la obra y la licencia de obra también.
Y las cabezas de los muros al igual que las cubiertas.
Aquí pongo un ejemplo (que también he enviado al departamento de Patrimonio de Formentera, a fin de que se protejan todas las cabezas de muros de Can Ramon, que ya están bebiendo con las lluvias).

Ca n’Andreva lista para resistir las lluvias. Lo hicimos en octubre del años pasado previa reparacion de la casa. Ni una gota dentro de los muros. 
No es demasiado difícil ni costoso. Se debería hacer en todas las coronaciones de los muros de las casas con riesgo de ruina que deban recuperarse.
A ver qué me encontraré después de las lluvias.
Sospecho que una muchedumbre de xilófagos satisfechos de tener más agua para trabajar.
No hay actividad de xilófagos con una falta de agua o una humedad inferior al 20% (en Egipto las pinturas y restos arqueológicos potencialmente putrescibles se conservan tan bien por la sequedad ambiental).
En las Pitiusas nunca existe una humedad inferior al 20%. Siempre hay potencial para que exista la entrada de un comedor de madera en las vigas de nuestra casa. Y aún así un buen mantenimiento y el cuidado de cubiertas ha dado viguetas más que bicentenarias (aunque bajo cubierta deban sustituirse más a menudo).
Dicho esto, no impermeabilizar o no proteger mínimamente contra la entrada de agua en un edificio tradicional, es ponerle a la carcoma y en el hongo una alfombra roja para entrar.
El agua, tan buena por el campo y tan peligrosa por los tejados.
-

Està plovent, i aquest és el moment de parlar de cobertes.
Com que ja havíem parlat de les bigues i els entrebigats i entre mig del marés i dels entrebigats de marés, he pensat que es pot parlar del què hi va dalt i de perquè és tan important el manteniment de les cobertes (tradicionals o no, però a les tradicionals, el manteniment s’ha de fer més seguit).
I de pas veurem com una mala diagnosis i un desconeixement dels sistemes van condemnant edificis.
Perquè no mantenir la coberta i/o el seu sistema d’impermeabilització significa damnar les biguetes a podrir-se, entre d’altres mals.
Anem per feina.
La coberta plana:
Un cop les parets estan aixecades i les bigues, de savina o de pi calçades al cap del mur i s’ha enllestit l’entrebigat generalment de tegell (però també de marés, o bé de canya, això va a gustos (i a peles), s’estén una capa d’alga (posidònia oceànica), que el pagès a recollit diligentment a l’hivern a una platja. El gruix dependrà del temps, la feina, i la distància des de la casa a la més propera franja de costa.
La següent capa és la de cendra, «carbonell» pels puristes. Aquest és un recurs fàcil perquè cada dia es fa foc. De les cendres se’n fa lleixiu, però també aïllant tèrmic prou eficient, regulador, a més de la humitat, per a la coberta.
I la impermeabilització ve després de la cendra i consisteix en argila.

Aquí un delicat detall de la coberta tradicional, extret de l’Enciclopedia d’Eivissa i Formentera. Per aquells a qui estranyi, acostumats a veure que impermeabilitza amb membranes de diversa naturalesa, com l’asfàltica, o la de plàstic, que sapigueu que l’argila, quan es mulla, fa una mena de gel que confina l’aigua (relativament) i que és capaç de en certa mesura, impedir el pas a l’interior de les humitats. I que en soterranis de sols argilosos, en obres modernes, la pròpia argila és un segellant d’algunes coqueres o petits forats del formigó.

Entrebigat de branquilló a un corral 
Entrebigats de tegell 
La coberta argilada, amb una pendent suficient per desaiguar, es prou solvent una temporada.
Aquesta argila, a sol i serena, però, té inconvenients, i no són pocs.
El primer és que els períodes de calor li eixuguen la humitat de l’interior i llavors apareixen clivelles. L’argila minva amb la sequedat. Clivelles que que si no es reparen faran degots a la propera ploguda.
D’aquí el verb argilar.
Però els degots són un mal menor. Us ho cregueu o no. Que jo no m’ho creia fins que en Toni Manonelles em va parlar diverses vegades de les toleràncies a les humitats dels pagesos. Que vivien amb paciència les més freqüents plogudes del mitjans del segle XIX i anteriors. Resignació si avui raja el sostre. Quan no plogui, ja l’arreglarem.
El problema és que si no s’argila i es reparen les cobertes tradicionals, els desperfectes a la capa impermeabilitzant menaran l’aigua a capes de cendra i alga i finalment, ai! al tegell i les bigues i començaran a podrir-se! Per això sobre tot argila el pagès. Per estar el mes´seco possible i per que l’aigua no faci malbé la feina antixilòfags que ha fet el foc a la cuina, per exemple.
El sgon motiu és que aquí dalt, si et descuides comencen a créixer plantetes delicades que acaben convertint-se en la llentrisca salvatge que hi ha dalt el Trull de Penella.
Un cas paradigmàtic de manca de cura en les cobertes planes i inclinades és can Ramon a Formentera.
I es pot veure a la sèrie del visor ideib la descomposició paulatina de sostres, particularment a la zona de coberta plana.

Can Ramon al 2018, just quan a l’estudi que va encarregar el Consell manifestava que l’edific estava en bon estat. 
Can Ramon a 2022 (la foto és de 2023 del visor IDEIB), quan me la vaig trobar jo. Amb uns quants forats mes a diferents sostres. Alguna cosa devien tenir a 2018, les cobertes no cauen d’un dia per l’altre 
Aquí una de les biguetes tronxades que ens vam trobar només entrar a Can Ramon. El llom de la bigueta està ben podrit. I el cap també, per això se’n va anar en orris. L’altra, amb un escàs 10% de pendent (una inclinació molt minsa), tampoc és que surti molt ben parada. Bàsicament per uns fongs que a l’estudi ni s’esmentaven . Al visor ideib veureu que ha petat la coberta de la planta pis. Tres bigues tronxades d’aquelles que tan es volien conservar i d’un edifici l’estructura del qual estava «bé» segons l’estudi de la UPV. I no, ja estaven un poc podrides. Per això al 2022 les vam trobar per terra.
I poso a Can Ramon com exemple perquè des de 2022 soc la redactora del projecte de rehabilitació i he demanat diverses vegades al departament de patrimoni la protecció contra l’aigua del edifici. Ho he fet verbalment, per correu electrònic i donant entrada als pertinents documents.
Sense que se’n facin ressò més que en algun tapar algun punt ara a finals de 2025. Però vaja, que encara no han començat, que jo sàpiga. Les pluges han arribat primer.
També els vaig explicar que pel que fa a les recomnancions de l ‘estudi aquell de 2017 que va fer la UPV, nosaltres haguessim començat per protegir de l’aigua l’edifici (com que quan van fer l’estudi no es van mirar els degots, de l’aigua no en deia res) i no n’han fet esment,
La coberta continua despullada de protecció hidrófuga, en contra de les nostres recomanacions, amb plantetes ufanoses creixent sobre l’argila de la coberta (i afavorint amb les seves arrels la descomposició de totes les capes que composen aquesta, inclús el tegell, aquell tegell que se’m va dir que s’havia de preservar i que agafa un perillós color blanc, ara veureu perquè…).
La humitat i la poca protecció contra l’aigua en són al base dels seus mals.
Ni que dir té que a l’estudi aquell que es va fer al 2017 tot i que es reconeixia el potencial feridor de l’aigua (és de primer d’arquitectura, i t’ho repeteixen a totes les assignatures d’assignatures troncals de construcció, estructures i projectes, com un mantra mai prou entès) ni s’esmentava la protecció immediata contra l’aigua.
Per què l’estudi de 2017 de la UPV no recomanava protegir amb làmina hidròfuga ni els caps dels murs ni evitar l’entrada d’aigua a l’edific amb una protecció extra a les cobertes planes, és un misteri.
Perquè s’afirmava que l’estat era bo. A les fotos es poden veure les decoloracions blanquinoses típiques del podriment blanc.

Aquestes imatges surte de l’estudi de 2017, que va encarregar el consell. Les decoloracions blanques són fongs. Ningú li va donar importància. I la té. Clar, per això ens vam trobar a 2022 dues biguetes tronxades al porxo, tres a la casa de dalt, diverses als cups de vi i corc a discreció a les biguetes de la part més antiga de la casa.
Perquè els xilòfags, si poden, no venen sols.
Alguns insectos xilófags son saprófags o saproxílics, requereixen que la fusta estigui en estat de putrefcció per alimentar-se’n millor. Son tímids, però quan veuen als fongs al banquet, s’animen!
Les bigues alberguen diversos menjadors de fusta, des de corcs fins a fongs (crec haver-ne detectat de dues menes, de fongs, però no ho he dut a laboratori per discernir si a més del blanc, que colonitza multitud de bigues sota coberta, el que toca amb el tegell és podriment marró o podriment tou).
De totes maneres Can Ramon és un bon exemple de podriment per fongs. I com que és una feina que he dut a terme i he visitat amb escreix per documentar-ne les patologies, crec que en puc parlar amb propietat.
El podriment tou o marró (ho hauria de mirar amb deteniment al microscopi) , està atacant la part superior de les biguetes de Can Ramon. Lloc que en la condició de desprotecció a l’aigua i manca de manteniment de l’argilar, és absolutament normal. La capa d’argila si no es manté, afavoreix l’entrada d’humitat i la seva permanència, a les capes inferiors. És evident que humitat hi ha, amb tot l’encoixinat de plantes que hi han crescut.
A la coberta de can Ramon hi ha a més, un altre handicap.
El propietari, quan va fer el pis de dalt va tirar la casa per la finestra i va dotar d’una utilitat si més no curiosa a la coberta de la casa dels majorals: la va fer pavimentar amb rajola ceràmica de la mateixa qualitat (poqueta) que la de la planta primera. De manera que la feia «transitable».
Evidentment «transitable» entre cometes.
L’enorme moviment de les cobertes tradicionals devia trencar ben depressa les juntes de la rajola que el senyor Puget hi va fer posar, de manera que un cop més afavoria l’entrada d’aigua… però en ralentitzava la sortida per evaporació. La coberta de la casa dels majorals de can Ramon és una esponja, i reté la humitat que és un portent. Quan les altres cobertes tradicionals són eixutes, aquella encara nodreix la infinitat de plantetes que hi creixen dalt.

Coberta de la casa dels majorals a can Ramon, veieu quines plantetes? Doncs això era a 2022, amb la sequera. Ja veureu ara que el dia 11 d’octubre van caure 100 litres a Sant Francesc. Als cups de vi hi ha un cas clar de podriment blanc: aquest ataca la lignina i la fusta es decolora, perdent resistència. Agafa un aspecte fibrós (només queden les fibres de cel·lulosa, el podriment blanc es menja la lignina, és sibarita)
El color blanquinós característic que veureu aquí.

La biga del centre està col·lapsant per podriment, s’ha quedat sense lignina a les fibres de la seva fusta. Aquest color blanquinós, ja es veu a les fotos de l’estudi de 2017.
Però creieu que l’estudi ho identifica com patologia? I ca!
Als habitatges tradicionals (i als altres) la protecció contra l’aigua és primordial.
I el greu és que el propi estudi de la UPV ho reconeix a la seva introductòria a la separata de patologies.
Però no recomana res. No els sembla important dir que s’han de protegir les cobertes de les filtracions immediatament
Els fongs i els corcs (que el dia que vam anar a treure mostres per fer proves a l’estructura, vam trobar corc a mansalva), contents i agraïts.
El següent problema si no s’argila correctament, i molt especialment al perímetre dels murs, és que l’aigua penetrarà entre les dues fulles de pedra que conformen aquests murs de mamposteria (aquells que la UPV deia a una de les fitxes que eren de marés…), generalment de pedra viva, i que generalment no estan recolzades entre sí, i inflarà les parets, que perdran plom i també sucumbiran.
No puc evitar sorprener-me un cop més amb l’estudi de 2017 d’aquella universitat que com a mesures de protecció no va prescriure protecció contra l’aigua de cap mena.
El més graciós és que s’explicava que l’edifici estava bé i que calia poc més que treure’ns les plantetes que creixien a coberta (de veritat ningú va entendre que si les plantetes creixien dalt és perquè hi ha via un remanent d’humitat?)
Doncs no. Impermeabilitzar és fonamental.
Mentre s’espera la redacció del projecte, la licitació de l’obra i la llicència d’obra també.
I els caps dels murs igual que les cobertes.
Aquí poso un exemple (que també he enviat al departament de Patrimoni de Formentera, a fi i efecte que es protegeixin tots els caps de murs de Can Ramon, que ja estan bevent).

Ca n’Andreva, preparada per resistir les pluges. Ho vaig fer a l’octubre de l’any passat prèvia reparació de la casa. Ni una gota dins els murs.

No és massa difícil ni costós. S’hauria de fer a tots els caps dels murs de les cases amb risc de runa que s’hagin de recuperar..
A veure què em trobaré després de les pluges.
Sospito que una munió de xilòfags cofois de tenir més aigua per treballar.
No hi ha activitat de xilòfags amb una manca d’aigua o una humitat inferior al 20% (a Egipte les pintures i les restes arqueològiques potencialment putrescibles es conserven tan bé per la sequetat ambiental).
A les Pitiüses mai hi ha una humitat inferior al 20%. Sempre hi ha potencial per que hi hagi l’entrada d’un menjador de fusta a les bigues de ca nostra. I tot i així un bon manteniment i la cura de cobertes ha donat biguetes més que bicentenàries (tot i que sota coberta s’han de substituir més sovint).
Dit això, no impermeabilitzar o no protegir mínimament contra l’entrada d’aigua en un edifici tradicional, és posar-li al corc i al fong una catifa vermella per entrar.
L’aigua, tan bona pel camp i tan perillosa pels teulats.
-
Suscríbete para seguir leyendo
Suscríbete para obtener acceso al contenido íntegro de esta entrada y demás contenido exclusivo para suscriptores.
-

Columna de marés que sosté jàssera i sostre d’entrebigat de marés a habitatge tradicional de Formentera. Podria estar en millor estat tot, sí. Anava a continuar la singladura de descripció d’arquitectura tradicional i comptant que anava per l’entrebigat, he recordat una cosa si més no curiosa d’un habitatge que per bé o per mal ens ha tocat intervenir. I que no està a Eivissa, està a Formentera.
Tots tenim present que l’entrebigat més emblemàtic o potser el més corrent és el de tegell, que pot ser de savina, d’olivera , d’ametller, i de vegades de fustes improvisades que el pagès troba a bé aprofitar, l’arquitectura tradicional d’Eivissa evoluciona en un continu prova i error. I com que l’arquitectura de Formentera és filla de la d’Eivissa, especialment a partir de 1695, que es repobla d’Eivissencs i aquests s’emporten les seves tècniques i bestiar (el qui pot), doncs també s’hi fan experiments.

Així que en aquest habitatge tradicional, Can Ramon, a les immediacions de Sant Francesc a Formentera, com a Can Prats del camí de sa Vorera o a Can Manyà des Fornàs, o a molts altres que m’ha tocat visitar per catal·logar en diversos llogarrets d’Eivissa, hi ha entrebigats de marés.
Per mostra un botó

Aquest sostre en estat tan precari era part dels cups de vi de Can Ramon. VAig fer la foto a 2022 A dia d’avui crec que ja ha col·lapsat. El marés és el nom local d’una pedra que no només es dona a les Balears (com d’alguna manera es dona a entendre a les escoles d’arquitectura) sinó a tota la costa valenciana, catalana, i segurament en tota la conca del Mediterrani en major o menor mesura (tant egipcis, com turcs, com Sicilians, treballen ocasionalment amb pedres similars, atés que el terme «marés» engloba diverses menes de roca arenisca, una roca prou comú; sedimentària, de molt bon treballar i tallar (és tova) i d’un millor erosionar-se, al cas de la d’Eivissa, en que es tracta d’una arenisca de baixa qualitat. Ho sento, aquí guanyen els mallorquins.
Quan a l’escola d’arquitectura es parlava de arquitectural balear (hi havia molts alumnes, entre ells el meu maridet) vinguts de les Illes, es feia un especial esment en en marés, ficant a la mateixa bossa arquitectura mallorquina i menorquina i la Eivissenca, per dir alguna cosa. De la de Formentera ni en van parlar.
I sembla que això calava, perquè quan vaig venir aquí vaig trobar un aparell de pedra calissa que em va sorprendre (on era el marès?) i a altres companys els ha passat el mateix. El marés NO és omnipresent ni molt menys a les Pitiuses. I fins que no vaig començar a intervenir edificis al casc antic d’Eivissa, a la Marina, a Sa Penya de vegades…marés a cases pageses ni una gota.
Molt de tant en tant trobava marés d’entrevigat a alguna casa pagesa, en alguna casa bona de Dalt vila sí, però moltes vegades per fer envans i particions.
A la intervenció de la casa de la Sanitat, on efectivament, efectivament trobem un edifici casi completament executat amb murs de càrrega de marés a partir de planta primera, d’escassos 25 cm de gruix, que arriben a 33 als plànols per les capes i capes de morter que diverses reparacions i rentats de cara han anat acumulant sobre el mur de pedra.
A l’obra pública sí semblava més corrent usar-lo (es pot serrar), el que fa blocs modulars, molt més eficients a l’hora de transportar i col·locar que els blocs de pedra viva.
Pedra viva.
Em va semblar una expressió preciosa quan la vaig sentir la primera vegada.
La pedra viva és la calissa amb que es fan al majoria d’habitatges rurals a Eivissa. Té una bona resistència mecànica (molt millor que el marés). El gruix de mur de les casses tradicionals és més per un tema de col·locació dels pedrots (no en vull dir blocs, no tenen forma), que pas pel pes que hagin de suportar.
I si hi ha una pedra viva, hi ha una pedra morta. Tallo i pego de l‘enciclopedia
1. Crosta calcària, o calitx, que hom arrenca del sòl abans de cultivar-la i amb la qual hom fa murs de pedra seca (Eivissa i Formentera). 2. Marga gris blavenca, tova. 3. Pedra de poca duresa (calcària), que no fa la calç tan bona com la pedra viva (Castelló, Mallorca). 4. Pedra fluixa, que es descompon fàcilment. M’agrada el darrer punt de definició, perquè es refereix al marès. El marès , especialment fràgil a les Pitiüses, és una pedra morta.
I una vegada entès que a les escoles d’arquitectura s’han de resumir de manera molt profusa les particularitats de cada sistema constructiu en el pla d’estudis i que la Península Ibèrica té una munió de particularitats constructives per cada regió, un comprèn que hi ha experts en diverses arquitectures tradicionals i que hi ha especialistes entre els arquitectes. I gràcies a Déu, perquè no vull veure cases pageses cosides de bigueta pretensada ni amb juntes de ciment Porland. Ja n’he vist massa així.
No vull dir en absolut que el pagès mitjà fos un Vitrubi o un Brunelleschi de la construcció vernàcula.
A Can Pardal per salvar la txapussa que va fer algú abans del sXX per fer una remunta tradicional i que amenaçava a esfondrar un annex al porxo, vam haver d’inserir una pròtesis metàl·lica molt important sobre les biguetes de sabina que anaven a dir prou (i que el rebesnet del pagés de torn havia estintolat tot anticipant la debacle).
Manobres txapusses (també en podeu dir optimistes) n’hi ha a totes les èpoques, i ser pagès no et dona el títol de bon constructor.
Ergo un comprèn que al Consell de Formentera, abans de dedicar l’habitatge de can Ramon a Museu de Formentera, decidís (a priori amb bon criteri), encarregar un estudi a uns experts.
El que va sobtar era que els experts eren de la UPV, pensava jo que això ho farien els arquitectes locals, semblava més lògic que anar a creuar el Mediterrani per trobar experts en arquiyectura illenca, però vaja, que hi ha a la UPC experts en arquitectura Pirinenca, i em consta que són solvents.
Enllaço noticia del Diari d’Eivissa de 2017
A mi això al seu moment no em va fer ni fred ni calor.
Però resulta que a 2022 per vicissituds de la vida i casi per casualitat, em vaig trobar adjudicatària del projecte de reforma i canvi d’ús d’habitatge tradicional de Can Ramon per convertir-se en museu de Formentera.
A priori, també, un projecte trempat, a mi que m’agrada l’arquitectura tradicional.
JA!
El primer va ser repassar l’estudi de patologies que de primeres donava garanties
Però la cosa va durar poc.
Entre altres perles els experts van dibuixar la cisterna tradicional, de les que són amb forma de bota i que abocava a la cuina, com si fos una ampolla de vi de cul pla.
Així mateix els aixecaments eren directament sacats de les fotografies, amb el qual l’escala que ells presentaven al seu estudi, no s’ajustava de molt a la realitat. Ni als graons ni al seu traçat estructural. Era un aixecament de plànols una mica d’estudiant espavil·lat de primer curs que sap fer colar al profe un dibuix que no s’ajsuta a la realitat..
I ja el culmen és quan van fer fotos dels murs de pedra viva, una calissa realment dura (he fet proves amb esclreómetre sobre ella), i els van qualificar de «murs de marés». I es van quedat tam amples.
Us passo la fitxa

A Can Ramón hi ha elements de marés, però són molt minsos, menys del 2 % dels volum de murs és marés! Hi els envans de cuina, corral i planta pis, una línia estructural sota la cumbrera, la columna d’una sala diàfana en planta baixa i els murs de tancament dels cups de vi. Puntualment alguna trava de cantonada conté marés
En canvi hi ha fitxes que defineixen tots els murs com murs de marés. I es casquen el dibuix de murs de més de 60 cm d’ample especificant que és marés, quan no ho és.
Curiós oi? Al diari d’Eivissa s’ esmenta 10 experts de la UPV, i cap d’ells va notar que els murs de calissa? Carai. Qualsevol eivissenc que conegui l’arquitectura rural sense títol a universitat politècnica distingeix el marès de la pedra calissa.
Hi havia més perles a l’estudi, però encara me les guardo.
L’estudi en qüestió ha costat a les arques públiques 21.659 euros. Xavalla.
El millor de tot és que atorgava als tots els elements constructius resistències una mica així a ull.
I donava per bona l’estructura portant de l’edifici per pública concurrència (vol dir que aguantarà més pes que un habitatge corrent, sobre uns 500kg/m2. És el que passa quan els edificis passen a ser públics, que sovint s’han de reforçar.).
Com que jo no em considero tan experta, i com que ja havia vist la poca cura del aixecament de plànols i alguna altra barbaritat que encara no contaré, vaig decidir que demanaria cates i proves de laboratori per esbrinar la resistència d’un dels elements més delicats que sí era de marés: Una columna (aquella columna que aparentment aguantava sense problemes al estudi de la UPV).
Quina sorpresa. El marés que la constituïa és de baixíssima qualitat i a més d’estar a les últimes per l’erosió al peu de la mateixa (no s’aprecia a la foto), ni amb la seva secció intacta assolia els valors que per llei es demanen per seguretat de les persones a un edifici públic. Ara mateix a la seva base li manca secció. Si sencera no aguanta, figureu-vos quan està minvada.
Doncs això.
Que el marès, és marés i la pedra viva, pedra viva, i la pedra viva aguanta més de 3 vegades més que el marés mig.
I això tan simple quina pedra es quina, ho saben tots els pagesos, però no tots els arquitectes.
I que quan es fan informes s’ha de ser una mica seriòs i fer proves de laboratori, que ser un expert no t’atorga clarividència.
A tot l’estudi de patologies es validava una estructura amb resistències de material suposades.
I amb això, poques bromes.
21.659 euros. Va costar l’estudi de marres o de marés de la UPV.
-

Sabinas jóvenes al fondo ,en primer plano una aspirante a viga, ya con muchas cicatrices en en tronco de ramas cortadas. La muy humilde sabina es la prota de la entrada. En general, y por mi sorpresa, se cree que lo de la sabina es llegar y besar el santo; que es un arbolito muy simpático y muy protegido que crece aquí y allá, que poblaba los Monegros con profusión y que aquella fronda exuberante aragonesa fue expoliada hasta las raíces para construir «La armada invencible», promovida generosamente por Felipe II el ecologista. Rey de gran visión de futuro que ya previó las posibilidades de desertificar parte de Zaragoza para promover la filmación de Spaghetti Western. Los reyes sirven para esto.
Armada Invencible que no ganó ni una sola batalla, porque fue a parar al fondo del mar después una tormenta primero y luego sus restos fueron diezmados por la flota inglesa, con sir Francis Drake, primogénito de un granjero predicador y corsario de pro, al frente.
Que el hijo de un predicador llegue a Sir de la corte inglesa por sus habilidades de sátrapa marino dice mucho de las virtudes ecuménicas de su padre.
Dicho esto las Pitiusas se llaman así por su fronda conífera y porque griegos y romanos venían aquí a buscar pinos torturados por el viento, para realizar embarcaciones de curvas sinuosas, aprovechando la forma que Eolo había dado a troncos y ramas. Pero contrariamente al pino, sabinas y enebros hacen unas maderas más duras y de crecimiento más lento, que los isleños han ido utilizando para las cubiertas de sus casas.
En general se cree que la sabina la cortas y ya, a poner viguetas, y no. El proceso es bastante más lento. Y pasa por un cultivo minucioso, que recuerda un poco a la escultura. Para empezar las sabinas se plantan paralelas a los marjales, la pared de piedra, sin estorbar los cultivos alimenticios. Y entonces comienza un proceso que puede durar entre 20 y 30 años, dependiendo de las expectativas de sección del tronco que tenga el futuro constructor. Y evidentemente a mayor grosor, mayor habitación se podrá cubrir. Dicho esto, no se trata de plantarlas y ya está. Si bien allí en tiempos llovía un poco más, y no hacía falta riego en modo alguno, la sabina es un arbolito en principio rechoncho y sin pretensiones de altura. De modo que para hacerlo viga se le maltrata de la siguiente manera: con frecuencia anual o semestral se recortan todas las ramitas que salen del tronco incipiente en sus dos tercios inferiores, por lo que sólo queda un penacho de agujas en la parte superior. De esta manera la futura vigueta se estira hacia arriba.
Este proceso dura unas décadas, con mayor o menor éxito dependiendo de pluviometría, fertilidad del sol y cuidado que le dedique el payés. Para que os hagáis una idea, tengo una clienta que a los 38 años pensó en cortar sabina que su padre había empezado a cuidar para ella a la edad de 5 años. Bien, secciones de 15 cm después de 33 años.
Y aquellas que son de más de 20 cm de ancho y tienen de 6 a 8 m de largo? ¿Cuántos años tienen? ¿Cómo han pelado las ramas los campesinos? ¿Con una escalera? Aquí Miquel Àngel Porxet que ha puesto unas cuantas y que sabe que quien tiene una puede pedir lo que quiera a un extranjero enamorado de la arquitectura de Ibiza, me ha iluminado. En los torrentes, donde hay vegetación apretada y hay bastante agua y por tanto sedimentos nutritivos para la vegetación, la sabina crece ufana y más rápido. Y mucho más alta, porque debe buscar la luz. Y si es mayor, también es más ancha. De ahí estas vigas de porche o los rompeluces en espacios diáfanos.
Más sobre el proceso. Una vez se decide construir, se ponderan las sabinas y se cortan las más adecuadas (gruesas), siempre en luna nueva y cuando hace frío. ¿Por qué? Porque en invierno y con luna nueva la savia está más en las raíces que en el tronco. Ello hace que los xilofagos no la aprecien tanto. Cortar en luna llena puede agusanar (cualquier) madera.
Entonces, una vez cortada debe pelarse inmediatamente, porque mientras la madera está tierna, la corteza corre muy bien y es fácil de arrancar, pero en la que se seca es un suplicio. Secarlas supone varios meses. Y entonces ya está lista para utilizarse. Así que cuando una campesina paría al primogénito, fácilmente el padre se decidía cuidar sabinas para que una vez el mozo estuviera crecido y casadero, hubiera la madera necesaria para la «casa de dalt».
En el próximo capítulo, otras técnicas de colocación de viguetas y jácenas.

En cada techo hay unos cuantos siglos de vida vegetales, cuando contamos los años que ha necesitado cada sabina para crecer.