Arquitectura tradicional de Japón I. Kigumi. Los cimientos cuando la tierra tiembla.

Aquí un mozalbete europeo admirando el pozo de agua cristalina bajo un porche que los sintoistas utilizan para asearse antes de la oración. Los cimientos de esta estructura son minúsculos y están a la vista.

Japón es un país de máximos.

La población más envejecida del mundo, la más longeva también, la que tiene más centenarios, a pesar del alto ratio de los terribles suicidios de jóvenes, con el ratio más alto del mundo en suicidios de menores, se me revuelven las tripas,sí. Niños que saltan de un precipicio porque han sacado malas notas, y eso es una deshonra para los samurais modernos. Sin que nadie les coja de la mano, sí, al vacio por una mal examen de matemáticas. País con la mayor urbe del mundo, Tokio, con 40 millones de habitantes. País con la mayor soledad y aislamiento en personas mayores, que viven como anacoretas modernos en esa Tokio asestada de apartamentos como cajas de cerillas, o en unas impolutas aceras en Osaka, un barrio entero de gentes sin techo, silenciosos, ordenados, quizás vestidos con plástico, educados, ancianos, pobres, asustados de molestar. Esperando una muerte sencilla y barata en la acera. Récord en disminución de la población, el pasado 2025 perdieron un millón de habitantes (de viejos, y de jóvenes que prefieren afrontar el precipio a la vida) y como no nacen demasiados bebés se acercan peligrosament al abismo demográfico.

También son máximos en religiones, tienen dos y las practican simultáneamente sin problemas, ahí no hay que elegir. Budismo, religión sin dios; Shintoismo, religión animista poblada de espíritus o dioses. Del agua, del bosque, del aire, del fuego, de la nieve, del sol. Gloria a Amaterasu, que es el símbolo nacional a pesar de er mujer en un país donde las mujeres están para servir al hombre.

Nada de exclusividad, religiosacomo aquí.

Y en Occidente nos peleamos y nos llamamos herejes por cambiar un concepto del cristianismo y cismas y tonterías. Y entre los monoteistas Judío-cristianos-mululmanes (por orden de aparición en le planeta), se va a óstias desde las cruzadas.

En Japón no tienen ese problema, son la mar de modernos para esto. Buda y los kamis van de la mano y tu le rezas a quien más te convenga. Como en las elecciones municipales.

Su terreno es más de un 80% montañoso, pero muy montañoso, forzando a su población a vivir en el poco más del 15% restante .Sólo un 11% del territorio es apto para cultivo, y lo han ido reemplazando por zonas urbanas. En algún momento se les olvidó que n ose puede cultivar arroz encima del hormigón. El agro se ha convertido en zona especulativa (vivo en Ibiza, de qué me suena esto?). Ahora su soberanía alimentaria ya precaria en el siglo XIX se ha ido completamente al garete y importan desde pescado hasta arroz. Sí, la mitad del arroz que uno se comes en Japón, es de China o Corea.

Otro récord mundial, país más sísmico (casi 60,000 terremotos al año) y con mayor actividad volcánica del planeta. El suelo es que se mueve todo el rato en algún momento del día. Otra cosa es que lo notemos, pero vaya, nosotros estuvimos 15 días y nos dio para un temblor de consideración.

Y aquí con el temblor de suelos, entramos de lleno el la arquitectura, sí.

Porque los dioses, a partir de ahora les llamaremos kamis, son complejos, a veces cínicos, a veces benevolentes, pero siempre sagaces. Y dispuestos a demostrar su poder a las criaturas corporales que pueblan la tierra.

Y Namazu, el Siluro gigante que habita en el cieno profundo bajo las islas niponas, se remueve más o menos mansamente haciendo temblar la tierra. Gracias a Dios está el dios Kashima (Kashima Daimyojin) que amarra al siluro a una roca mágica Kaname-ishi. Para que no se mueva. Lo que pasa es que la roca tan mágica no debe ser porque cada vez que Kashima se despista Namazu sacude la cola y tsunami al canto. O terremoto. Y visto que de los registros sísmicos de 2025 se calculan unos 1.500 terremotos en el archipiélago por encima de la escala 4 de Richter, los esforzados japoneses de pasados siglos decidieron que además de rezar a Kashima Daimyojin, confiar su seguridad a la práctica de una arquitectura flexible que pudiera absorber las vibraciones con solvencia en lugar de quebrarse como sucedería con arquitecturas pétreas.

Porque Kashima se despista bastante. O igual somos nosotros, que no rezamos bastante y le enfurecemos.

La arquitectura tradicional de Japón es de madera y más o menos elevada sobre pilaretes. Como una bandeja mágica que flota sobre el suelo.

Complejo de templo budista que vimos en las inemdiacioens del parque cementerio de Yanaka, Tokio, Bajo las flores de cerezo, la bandeja mágica.

La arquitectura japonesa es poética y mística, la bandeja flota y sobre ésta crecen unos juncos de madera, a veces sorprendentemente delgados, que verticales y huérfanos de raíces, al llegar a la cubierta se ramifican en un tejado complejo del cual el habitante de la casa muchas veces poco sabe, por que se cubre con un falso techo.

Castillo de Nijo, bandeja mágica. Loscimientos son estas piedrecitas cuadradas bajo los pilaretes.

El entramado de juncos se entrelaza en nudos delicados de madera con pasadores y encajes para ceder delicadamente cuando la tierra tiembla, vibrar, disipar la energía del temblor en cimbreos crujientes de madera…y retornar a la posición inicial sobre las piedras lisas. Acaso unos centímetros desplazados.

Y literalmente la casa o el templo flota. La pagoda flota. Porque los pilaretes no están fijados en absoluto a los cimientos de piedra. Sinó que simplemente se apoyan. Yacen. Un nervio central de madera sí esntà anclado al terreno, como una columna vertebral, pero sólo eso. Si hay sismo, la totalidad del edificio vibra en el eje del nervio de madera, se desliza sobre sus cimientos, pero como edificio y cimientos no están vinculados, no se rompen.

En todo caso el edificio se desplaza levemente sobre su plataforma.

Las maderas que se usan también tienen su historia. Igual que en Ibiza se usan coníferas en techos de preferencia la sabina, por su resistencia a los xilófagos, en Japón se usan Hinoki (ciprés japonés) y Sugi (cedro japonés). Ambos albergan en su duramen aceites esenciales que protegen contra parásitos, hongos o insectos. El Hinoki es muy duro, ergo tiene una gran resistencia mecánica, se usa de preferencia en los templos, y el sugui es ligero y manejable.

Otras son el Akamatsu , pino rojo japonés, para estructuras, vigas y pilares.

La falta de clavos y uniones por ensamblaje tampoco es casualidad. Es diseño para resistencia sísmica. Los japoneses son herreros consumados, y para muestra las katanas. Pero las uniones por ensamblaje articulan más que empotran y hacen posible un movimiento sin colapso que una estructura de hormigón difícilmente soportaría. Y piezas metálicas insertas como transición entre pilar y viga, a la europea no cederían ante la vibración. Se clavarían en la madera hiriéndola o se llevarían al madera por delante en caso de movimiento de tracción, desgarrándola.

Esta técnica tradicional de ensamblaje sin un clavo se denomina Kigumi,, aquí dejaré en próximas entradas un video.

Y con elegancia el Kigumi resuelve las entregas entre jácenas y pilares del Templo Todai-ji de Nara, el mayor de Japón, que me dejó pasmada y sin entender cómo habían construido aquello.

Nara. Maders 100%. Ojo a la escala del templo. Mirad las personitas.
Interior del templo de Nara. No os parece tan grande, eh? Pues mirad abajo.
Los aleros impiden que la lluvia moje la madera demasiado. En Japón llueve bastante.

La arquitectura tradicional japonesa es contra intuitiva, empezando por los cimientos y terminando por las cubiertas.

Como no me gusta empezar la casa por el tejado, os dejo imágenes de la preparación de la plataforma. Que es mucho más sencilla que la occidental.

1.- Compactación del terreno

2.-grava sobre los lugares que apoyaran los pilares, que funcionaran como cojinetes durante un sismo.

3.- piedras planas sobre la grava. Estas piedras planas serán la plataforma sobre la que podrá vibras el edificio en caso de sismo. Ojo a la delicadeza de la posición.

Aquí va.

Y seguiremos en otra entrada con más arquitectura japonesa, he venido colocada de carpintería del país y con toneladas de fotografía que organizar. Que no iba a ser todo toda mi vida arquitectura sobre Ibiza ( y Formentera).

Todo esto debemos agradecer a la distracción de Kashima, que se echa siestas sin mirar al siluro de marras y a los japoneses hacen de la necesidad virtud para contrarrestrar los movimientos de tierra derivados de ese despiste.

Momento mágicos tiene Japón, sí, en arquitectura muchos.

Mozalbetes europeos subiendo a monte Inari, que en el trayecto aún no han entendido que es un templo, no un parque de atracciones.

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