
No sé si todo me recuerda a Ucrania o qué, o es que veo injusticia por todos lados. Cuando era pequeña iba a un colegio de monjas muy rancio, donde las monjas nos explicaban muchas cosas de religión. Para ellas era lo más, claro, para una bioquímica son las reacciones intracelulares, para un arquitecto, que se yo, la obra de Aalto, y para una deportista las olimpiadas si su deporte entra. Pues ellas eran monjas y nos hablaban de lo suyo, a todas horas ,que rezábamos lo primero de todo después de entrar en clase, cinco minutos, que intentábamos alargar subrepticiamente con plegarias sentidas para aplacar los males del mundo si sospechábamos que la clase inminente era aburrida. Llegamos a los 15 minutos rezando.
Entre las muchas cosas que recuerdo porque me encantaban, está el éxodo del pueblo de Israel, que si bien se mira, es como un cuento de hadas truculento. No es muy distinto de los cuentos tradicionales de Italo Calvino, es solamente más largo. Y cierto es que el éxodo lo explicaban mucho, y no explicaban demasiado el libro de jueces, inmediatamente después. Y lo explicaban como si todo fuera verdad, cierto, como si ellas hubieran estado ahí. Yo escuchaba. Y callaba, hipnotizada por el cuento.
Tuve bastante cuando una vez, con diez años, estando la hermana Jovita explicando la versión clásica del Génesis, en que Dios crea a Adan y Eva, levanté la mano para preguntarle inocentemente, de verdad, qué pensaba de Darwin, y un largo silencio y una mirada entre desconcertada y atroz me fulminaron. Ojo que eran los 80.
Total, explicado para nenas de EGB, Dios les promete a los judíos un tierra, y para eso se tienen que ir de Egipto, donde son poca más que parias, pero el Faraón, que es el malo (y eso que antes, con José, era el bueno), no les deja, por que no, hombre, que pierde mano de obra barata.
Así que Dios se comunica con Moisés, que es medio egipcio porque lo ha criado la hija del faraón, que se asocie a su hermano Aaron, porque Moisés el pobre es tartamudo, y Aaron es un Cicerone y visite al faraón y se haga su voluntad. Porqué Dios elige a Moisés y no se lo cuenta directamente al faraón, que seria una cosa que supongo que seria más efectiva, no sale. Tampoco se dan explicaciones de porqué no se elige directamente a Aaron, para evitar intermediarios. No sé, Dios se comunica con Moisés cuando nadie más lo ve, y sólo con él.
Moisés va al faraón y le pide que deje marchar a su pueblo, pero no hay manera, así que Dios, envía unas cuantas plagas.
Esto yo no lo sabía en mi época de escolar (lo que hubiera disfrutado soltándoselo a la hermana Jovita), es que el volcán de Santorini entró en erupción cuando en Egipto reinaba un faraón llamado Amoshe. Amoshe. Moshe, en inglés Moses, Moisés. Y dejó una estela de piedra describiendo aquellos terribles sucesos que ellos no pudieron justificar más que por intervención divina. En la isla de Santorini, un volcán entró en erupción. Una explosín terrible, que nubla el cielo y dura días. Sus consecuencias llegan a Egipto. Por algún motivo las cenizas volcánicas contaminan las aguas del Nilo rompiendo su equilibro ecológico, y éstas se vuelven rojas, un alga prolifera desaforadamente en ella, el agua se convierte en sangre. Sí, pero el faraón no hace caso y no deja irse al pueblo de israel.
La contaminación de las aguas hace que los anfibios salgan del agua, porque se mueren en ella, y ranas aparecen por doquier, para morir fuera del agua, segunda plaga. El Faraón que no salen los judíos de aquí. Los mosquitos, piojos y pulgas no tienen quien se los coma, porque han muerto las ranas y sí, se reproducen y pican a todo el mundo (estoy segura de que a los judíos también, pero no lo dicen), el faraón sigue sin darse por aludido. LA cuarta plaga es parecida a la anterior y su causa es idéntica, las ranas no se comen a los tábanos. Ocurre que los tábanos cuando muerden, lo hacen a base de bien, y es doloroso, no como los mosquitos. El Faraón en sus trece. No es de extrañar que el ganado se infecte. Está picado por mosquitos y la peste bovina (que se transmite también por picadura de insectos), se contagia y mata al ganado. Pero el faraón, nada.
Y la cosa es que uno piensa, «que malo el faraón» o que burro. pero si uno se lee el éxodo (y esto las monjitas no me lo leyeron) dice:
Exodo 7. «Tú hablarás todo lo que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel. 3Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto. 4Y Faraón no os escuchará; entonces pondré mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de Egipto a mis ejércitos, a mi pueblo los hijos de Israel, con grandes juicios.»

Así que se siguen las plagas, Moisés tira un puñado de cenizas de horno al aire, que debían parecerse a la que venían por aire del Egeo, directas de Santorini, y el pueblo se llena de úlceras horribles, luego viene una de granizo y fuego, que debían ser las cenizas volcánicas cayendo, y tras está, el faraón empezó a ceder y ya dejaba ir a los judíos. «Pero Dios endureció el corazón del faraón» Leí consternada en mi infancia, cuando llegué a casa y cogí la Biblia para leer. Dios, ¿era Dios quien endurecía el corazó ndel faraón? ¿Para qué? Al granizo le siguió una plaga de saltamontes y langostas, porque no había ranas todavía y porque las plagas tenían que ser diez, y si decían que los insectos ahí campaban, se reducían a 8 que es un número que no parece muy simbólico. Luego las tinieblas, que también venían con las cenizas volcánicas. Y Dios seguía endureciendo el corazón del faraón. Y después la que yo no podía entender, pero que era como cuando en los cuentos nos explicaban que un dragón se comía a siete doncellas cada año, o cuando había un ogro que se comía a los niños. Todos suponíamos que aquello sucedía en un tiempo ignoto, en un lugar irreal. En una burbuja alejada de la realidad.
Pero no, las monjitas nos explicaban convencidas que Dios, tras la novena plaga, y tras endurecer el corazón del faraón por enésima vez, decidió matar a todos los primogénitos egipcios. Lo que sucedió se explica en dos teorías. Los primogénitos varones disponían de privilegios. des de recoger los primeros el trigo (que se habría contaminado de las toxinas de las algas rojas, volviéndose mortal) y también los primeros en comer… Y que los niños primogénitos por tradición dormían en la planta baja, no estaban inventadas las camas, así que seguramente en el suelo. La erupción pudo haber levantado una importante cantidad de CO que se filtró al subsuelo, y siendo más pesado que el aire, los primogénitos pudieron inhalar el gas venenoso.
Pero lo terrible de la lectura, y lo que interpretan mis hijos cuando leo el texto, y yo misma ahora que han pasado tantos años, es que el dios de Moisés no castiga al faraón. el dios de los judíos maltrata sin motivo a las madres y padres de los primogénitos egipcios. Y lo hace gratuitamente, porque ·endureció el corazón del faraón». La ira de ese dios, derivada de la necesidad de que los humanos vean su poder, castiga y agrede a las familias egipcias, que ni pinchaban ni cortaban en lo que le convenía al faraón. Y se llevaba por delante a los niños. Esa era la fe que nos inculcaban las monjitas.
Que hay que obedecer, sinó viene el coco. Y el coco es todopoderoso y puede hacer lo que le de la gana.
Mis hijos vociferan cuando leo estos textos, se irritan, se indignan, no entienden la lógica de quien se supone que deber ser bueno. Yo tampoco la entendía, pero no me la cuestionaba, porque nadie en la clase decía ni mu. Yo ahora me horrorizo y no entiendo como no me pareció horrible en aquel momento. Unas señoras con velo, muy serias, creían a pis juntillas que la sociedad egipcia merecía la muerte de un montón de niños porque el cabecilla de esa sociedad se negaba a dejar ir a unos inmigrantes y se negaba porque el propio Dios de esos inmigrantes se lo impedía. La historia de las plagas en clase no nos parecía desaforada. Pero es delirante. Dios tenía derecho a hacer lo que quisiera, que para eso era Dios. Y eso las monjas lo inculcaban desde el jardín de infancia. Y eso se ha inculcado desde siempre. Y es de órdago. Y es un modo de introducir la obediencia de la gran mayoría (que al final es lo que intentan la gran mayoría de las religiones), para interés de algunos
Igual si alguien cuestionara eso (hay muchísimas teatralizaciones, películas, del Éxodo), en lugar de refrendarlo, saldríamos ganando.
Porque ahora mismo hay unas cuantas guerras y el zar envía a morir a muchos jóvenes, que obedientemente ceden sus familias. Unos 60.000 llevamos ya. Quizás más en el lado ruso. Y hay un patriarca que apoya la guerra. Y ahí a Kiril no se le puede decir que no sea coherente, el antiguo testamento está plagado de guerras en las que Dios les promete la victoria al pueblo de Israel. Y si no eres del pueblo de Israel, prepárate que Dios no está contigo (normal, adoras a otro).

A veces tengo la sensación de que Moisés no estaba bien del todo o se colocaba con algo. Como un chamán. Hay algo de pagano en esas reuniones a solas que tiene con el altísimo. Continuo la semana que viene. No sé que párrafo leer hoy, ya hemos pasado Jueces y los niños estaban asustados.
Buenas noches
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