
Mi núcleo familiar se compone de un padre amantísimo, dos niños sanos y hermosos y yo. Sucede que nuestro retoño menor ha mostrado reticencia hacia la lectura por un problema ocular, así que para inculcar afición a la lectura (y de paso mejorar el movimiento del ojo, que leyendo se ejercitan muchos músculos sutiles), el amantísimo padre ha traído orgulloso, varios incunables que solía leer él a mediados y a finales de los 80 y principios de los 90. El conjunto incluye varios Asterix, a Mortadelo y la obra cuya portada ilustra esta entrada.
Lo ha traido y ha recalcado que es un libro que leyó muchas veces y ha cantado sus virtudes. No me ha quedado nada claro qué virtudes eran porque cuando iniciaba el elogio del libro yo le he dicho que vaya porquería, que un libro que intenta sintetizar lo mejor de la historia y descubrimientos del género humano y que lo hace esquematizando épocas de tal guisa: «Grecia», «Roma y la edad Media» (así, todo junto, si es casi lo mismo, y de paso le cabe en ese capítulo Jesucristo, que ni era romano ni vivió en la edad media), » Renacimiento» , «Edad moderna», «Ilustración y revolución francesa» y «Siglo XX». Y se titula «Grandes hombres» y es literal, Y obvia todo lo demás, pues muy bueno no parece.
Dejemos de lado que para el autor de este libro la historia de la humanidad no incluye África (pobres, no tienen grandes hombres, ni arte, ni música, ya se sabe, el jazz era de los blancos, el primer calendario solar, las primeras lenguas, nada, Àfrica no es la cuna de la humanidad, no hombre), ni Asia (no inventaron ni la pólvora, ni la brújula en el s. II, ni la imprenta en el 105 d.C., más de mil años antes que Gutemberg, ni el ábaco, no, que va), ni nadie que no esté en Europa y/o en el continente americano, naturalmente de ascendencia europea, los indios ¿qué habrán hecho de bueno? Si ya lo decía Felipe, Duque de Edimburgo, que en paz descanse.
Lo que me ha sacado de quicio, a parte del eurocentrismo, es que el libro que sintetiza los personajes más importantes de la humanidad, enumera exclusivamente hombres blancos. . Mi marido, de 45 años, se ha quedado mudo, hasta hoy no se había dado cuenta que el libro que tanto amaba en su infancia es un burdo panfleto.
Me he reido, me he cabreado y le he prohibido a mi hijo pequeño leerlo. Mi marido (ojo que es feminista de verdad) no salía de su asombro porque hacía tiempo que no lo hojeaba y casi le extrañaba mi observación. Le he pedido que buscara a ver si entre sus páginas estaba Hipatia de Alejandría, ya que estaban Platón, Periklés, Fidias y Pitágoras. Por estar, estaba hasta Homero que probablemente jamás existió, pero mira, es mejor considerar a un hombre inexistente que a una mujer de carne y hueso.
Le he pedido que buscara a ver si Marie Curie, con dos premios Nobel, aparecía, no sé quizás Margaret Hamilton, la matemática que hizo toda la calculería para que Neil Armstrong pusiera el pie en la Luna.

No sé, es que se me ocurren montones de ejemplos notables, Rosalind Franklin, a quien le robaron clamorosamente el descubrimiento del ADN; Ada Lovelace, madre de la informática; Hildegarda de Bingen, mística intelectual con profusos escritos sobre la naturaleza; Artemisia Gentileschi, multitud de obras de la cual se atribuyeron Boticelli durante años (debían ser buenas, si se las colocaban a Boticelli, no?); Hanna Arendt, escritora y filósofa fundamental del s XX…La lista es extremadamente extensa.
Da igual, estas chicas son poca cosa para el autor del libro.
Peor, repaso entre la selección del autor de hombres blancos heterosexuales que retratan a la humanidad y me encuentro con Pablo Picasso, que tenía una relación sumamente edificante con las mujeres; con Sigmund Freud, que consideraba que teníamos un problema porque claro, no tenemos pene, y es una cosa que queremos, claro, cómo vamos a vivir sin él, no tener pene es un problema; benefactores de la humanidad de la talla de Napoleón Bonaparte, máquina de hacer la guerra y como hemos mencionado en este blog un par de veces, de mandar matar a los hijos de los otros por la patria.
Y Lenin. Sí Lenin, ese que junto con Stalin definió los soviets y le dió la península de Crimea a Ucrania porque en ese momento le venía bien y él era bueno pensado en qué fronteras debían tener los territorios, ya hemos comentado aquí que era una gran idea porque los soviets conformaban la URSS y la URSS era un invento muy maravilloso que iba a durar para siempre. Indisoluble URSS. Gracias Lenin por esta Ucrania libre de conflicto que tenemos ahora.
Horrorizada tras el listado de personajes (Eh, con algunos me llevo bien, Da Vinci es un genio, eso es indiscutible, y Darwin además de genio, fue un héroe). miro quien es el autor del engendro.
Y ahí sufro un revés tremendo. Me quedo en Shock. El autor del panfleto simplón es un autor que he leído y disfrutado.
«Lo bello y lo siniestro».

Y lo peor de todo, es que este autor, dió clase en la escuela de arquitectura donde yo estudié.
No puedo entenderlo. Como alguien que es capaz de hablar de teoría del arte y de ser tan preciso y de tener una prosa tan estupenda, publica algo tan cutre como «Grandes Hombres». Porque he buscado y no he visto nada parecido a «Grandes Mujeres» en su bibliografía. Sé que estaba casado con una arquitecta. Entonces, ¿por qué esta visión tan sesgada? ¿Por qué no un libro compensatorio o al menos igualitario? ¿Por qué no mencionar a nadie que no sea un hombre en las biografías de sus elegidos? Pitágoras estaba casado con una matemática notable, Téano, pero no se menciona. Cuando se habla de Lincoln, se menciona a George Washington, Alexander Hamilton y Thomas Jefferson. Cuando se habla de un pintor, se habla de sus contemporáneos, pero siempre son hombres, se menciona a Sócrates cuando se habla de Platón, se menciona a Copérnico cuando se habla de Newton.
La única mujer que se menciona es Beatriz, objeto de amor de Dante. Y quiero recalcar que utilizo la palabra objeto por algo.
Cuando íbamos a clase a la escuela de arquitectura, y vaya por delante que nunca le tuve como profesor, ¿Qué esperaba ese señor de nosotras? ¿Éramos seres humanos levemente inferiores, menos dotados para la práctica de la profesión que nuestros colegas con cromosoma Y?
Porque el disparate de libro que tengo al lado no lo ha escrito un cuñado de bar, lo ha escrito un doctor en filosofía.
Me recuerda a la Biblia. Se hacen censos y genealogías de familias bastante extraños porque se mencionan hijos y padres y patriarcas sin que haya rastro de mujeres. ¿Paren y amamantan los hombres en el antiguo testamento?
Se pregunta una como se reproducen.
Me recuerda a este catálogo que Ikea sacó para clientes ultraortodoxos en Israel. Ni una moza.

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