Putin/Patton

Tiene un aire a Darth Vader aquí. se prodiga mucho en fotos con casco.

Parece un chiste, pero, casualmente he encontrado la arenga de Patton a los suyos el día del desembarco de Normandía. Unas tropas inexpertas que debían servir de refuerzo en caso de victoria. Es rancia, machista, egocéntrica y mentirosa.

La arenga parece que es famosa, yo la he encontrado en la Vanguardia, y se ve que da lustre a la película homónima del general.

Patton era un tipo curioso, que mira por donde, no murió en batalla, y eso que le gustaban tanto. Bueno, quizás sí. De hecho varias veces a su decir. Según su versión, el llevaba siendo militar un montón de sus vidas. Las que recordaba, seis nada menos, a saber: Cavernícola persiguiendo mamuts, (lo consideraba guerra); Soldado griego hoplita, luchando contra los Persas de Ciro, repitió de soldado griego en el asedio de Tiro de Alejandro Magno, así que participó en las guerras púnicas; recordaba haber sido legionario Romano en las Galias, con Julio César, sin mencionar batalla alguna, sería una vida más tranquila; hasta aquí soldado raso. Pero con el devenir de la reencarnación ya en la edad media, en el sXV, cosa de un milenio y pico largo después de su vida de legionario, con la experiencia sumada, fue un caballero inglés en la Batalla de Crecy, un clásico Inglaterra-Francia, ojo, y ahí ganaron los ingleses y quien iba a ser PAtton ya no era un soldado raso, era un jinete. Siguió ascendiendo hasta llegar a Mariscal con Napoleón. Y culminó su viaje en el tiempo en la segunda guerra mundial como General de los Estados Unidos. Él modestamente, insinuaba que había sido Aníbal Barca.

Como alguna vez me he interesado por el tema de la reencarnación y el budismo, y tiendo a profundizar en lo que me interesa, aprendí que casi todas las corrientes religiosas (o espirituales, no es lo mismo), que consideran la reencarnación, lo hacen desde un punto de vista del aprendizaje. El alma debe aprender en su viaje.

Debe aprender compasión, generosidad, debe aprender a ser más justo, a no herir ni a hacerse daño a si mismo. A respetar, a entender. A tolerar al distinto. Debo decir que se crea o no en la reencarnación, la filosofía de mejora que lleva aparejada, es edificante.

Y efectivamente en Patton hay una evolución, de hombre del paleolítico a soldado raso varias vidas hasta ascender, culminando en personaje histórico. Su aprendizaje se parece un poco al de un estudiante que viaja a Londres con la intención de aprender inglés, se pone a trabajar en una pizzeria Napolitana de tres generaciones y termina aprendiendo un italiano perfecto. Lástima que no fuera el objetivo de su viaje. Corto y pego la arenga a sus chicos de la segunda guerra mundial, y comento lo que me impresiona. Por si los créditos, la publicaba hoy La Vanguardia en un artículo que me ha dejado boquiabierta

«Sentaos.

”Quiero que recordéis que ningún bastardo ganó jamás una guerra muriendo por su patria. La ganó haciendo que otros estúpidos bastardos murieran por la suya.

Comienza fuerte, Asume que la carne de cañón de enfrente es igual de rastrera que la de sus tropas, solo que más estúpida.

«Muchachos, todas esas historias de que Estados Unidos no quiere combatir, que quiere quedarse al margen de la guerra, son un montón de mierda. A los americanos, por tradición, nos encanta combatir, todo verdadero americano ama el acicate de la lucha.

Aquí Forrest Gump, disfrutando de una excursión con spa con su regimiento en el sudeste asiático, buscando a un tal Charlie. Que guay es la guerra.

Algo de razón tiene. A los Estados Unidos les encanta la guerra y vender armamento. De hecho desde 1950 han estado involucrados en guerras casi ininterrumpidamente. Rompo un lanza por Trump,el primer presidente en años que no entró en guerra contra nadie. Eso sí, sus guerras tienen algo en común. Desde las que libraron contra los nativos americanos en su casa, jamás una guerra en que participe Estados Unidos se ha librado en territorio de Estados Unidos. Ellos patean el culo a los extranjeros en el extranjero. Y así ven mundo.

«Cuando erais niños admirabais a los campeones de canicas: al corredor más veloz, a los ases del fútbol americano, a los boxeadores más recios. Los americanos aman al ganador y no toleran al perdedor. Todo americano juega siempre para ganar y yo no apostaría el pellejo por alguien que, perdiendo, disfrutase

Aquí muestra una dosis importante de baja autoestima. Se está describiendo, sólo valora la fuerza física, no menciona ninguna capacidad intelectual. De hecho fue un estudiante bastante mediocre; no fue por falta de inteligencia, sólo tenía una dislexia no diagnosticada. Así que acomplejado estaba. Sus héroes infantiles, son los que reciben reconocimiento. Un reconocimiento que buscará él toda la vida. Los logros que admira son únicamente hazañas físicas. O eso o se cree que los chicos que tiene delante son imbéciles.

«Por eso los americanos nunca hemos perdido ni perderemos una guerra, porque la sola idea de perder nos da náuseas. Una batalla es la competición más trascendente en la que un hombre puede participar. Saca todo lo bueno de su interior y purga lo malo.

Va mal de historia Patton, perdieron en la ocupación de Nicaragua entre 1912 y 1933, mientras, los mejicanos Villistas en 1917 les dieron para el pelo. Fue la primera campaña de Patton, y Estados Unidos perdió y volvió a casa con el rabo entre las piernas. A Patton le dieron un zasca los mejicanos, con sus pocos medios, a la primera de cambio. Además supongo que invocó a lo que vino después, porque Vietnam, Camboya y Líbano fueron batacazos estrepitosos. Pero nada, que quizás cree que los chicos que tiene delante no leen historia. Igual tiene razón. Patton miente. Todo el rato.

«No todos vosotros moriréis. Sólo el 2% de los que estáis hoy aquí morirá en un gran combate. No se debe temer a la muerte. Con el tiempo, la muerte le llega a todo hombre. Y todo hombre siente temor ante su primera batalla. Si dice que no es un maldito mentiroso.

There’s safety in numbers, dicen los ingleses. Sí, del mogollón mueren pocos, pero al que le toque se muere al 100%, del todo, y lo entierran entero sus deudos, si es que les devuelven el cuerpo. Y ese dos por ciento no sé de dónde lo saca, porque en la primera guerra mundial murieron el 95% de los soldados serbios, muchos no tenían ni 20 años. Claro que la muerte llega con el tiempo. Pero hay una sutil diferencia entre morir a los 20 dejando vivos a tus padres y abuelos o a los 90 dejando a tus hijos y nietos. Este hombre tampoco iba bien de mates. O daba poco por el sistema educativo estadounidense. Dice una verdad. La única de momento. Se tiene miedo.

«El verdadero héroe es quien lucha aun cuando tiene miedo. Hay quienes superan su miedo en un minuto, otros en una hora y algunos en días. Pero el hombre de verdad jamás dejará que el miedo gane a su honor, su sentido del deber a la patria, a su hombría.

A mi los conceptos de honor, patria y hombría, me vienen grandes. Me gustaría que alguien los definiera. Patton se paseaba con dos pistolas al cinto, para causar efecto. Hombría. Hay quien se compra un Ferrari. Hombría.

«A lo largo de toda vuestra maldita carrera en el ejército, vosotros, muchachos, habéis estado echando pestes contra lo que llamáis la maldita instrucción. Pero eso, como todo lo demás en este ejército, tiene un propósito bien definido: garantizar obediencia instantánea a las órdenes y generar un estado de alerta.

Aquí al menos es sincero. Quiere que no piensen, que no cuestionen, que obedezcan. Justo lo contrario de lo que intento inculcar a mis hijos. Supongo que por estado de alerta se refiere a estrés crónico.

«Ese estado de alerta debe ser inculcado en cada soldado. No doy dos centavos por el hombre que no está siempre en puntillas de pie. La maldita instrucción os ha vuelto a todos veteranos. Ahora estáis listos. Un hombre no puede bajar la guardia un segundo si pretende seguir respirando al minuto siguiente. Porque si lo hace, algún hijo de puta alemán se le escurrirá por la espalda y le encajará por la cabeza un saco de mierda.

Sí, se refiere al estrés crónico. Y vuelva a mentir, porque no hay ni un veterano en sus filas, de haber habido batalla, esos chicos que tiene delante temo que serían carne de cañón. Eran críos sin experiencia. Pero eso, cuándo ha importado?

«Hay cuatrocientas lápidas blancas y bonitas en Sicilia, todas por culpa de un solo hombre que se quedó dormido en su puesto; pero son lápidas alemanas, porque nosotros dimos con el bastardo antes que su oficial.

Aquí ya empieza a ser repugnante, porque obvia que esos soldados, del bando contrario, eran personas. Bueno. Quizás lleva ya un rato.

«Un ejército es un equipo: vive, come, duerme y lucha como un equipo. Todo ese asunto de la heroicidad individual es un montón de mierda. Los bastardos que dice eso saben tanto del verdadero combate como saben de follar. Y tenemos el mejor equipo, la mejor comida y equipamiento, el mejor espíritu y los mejores hombres del mundo. ¡Dios! Si casi compadezco a los pobres hijos de perra que tendrán que hacernos frente

Apela a las habilidades sexuales de sus soldaditos para que hagan piña y rueden como una máquina bien engrasada. Y sospecho que tiene miedo de que algo no salga bien si el enemigo está fuerte. Porque la tropa que tiene delante no le inspira demasiado. Eran todos novatos. Ahora creo que viene lo mejor.

«No creáis que los héroes son como los de los de libros de aventuras. Todos y cada uno de vosotros desempeñáis una tarea vital en el ejército. Jamás desistáis. Jamás penséis: ‘mi puesto es intrascendente’. ¿Qué pasaría si un conductor de camión decidiera de repente que le asusta el zumbido de las balas, se pusiera amarillo y se arrojara de cabeza al arcén? El bastardo cobarde podría decirse a sí mismo: ‘¡Al diablo! No echarán uno solo de menos ¡Somos miles!’.

Pero, ¿qué ocurriría si todos pensaran así? ¿Dónde demonios estaríamos ahora? ¡No, maldita sea, un americano jamás piensa así! Cada hombre cumple su deber, sirve al todo. Los de suministros son necesarios para pertrechar las armas y la maquinaria de guerra para seguir adelante. Los de intendencia son necesarios para traernos la comida y la ropa, porque adonde vamos no hay ni siquiera una mierda que robar.

Si todos, TODOS, de todos los bandos, pensaran así, creyendo que la guerra es una gran estupidez y una lucha de egos por la que mueren inocentes de todas las condiciones, si todos vieran la absurdidad y no se alistaran, No habría guerra. O la guerra la libraría Patton a bofetadas contra Hitler. Ellos solos. Los soldados alemanes tenían padre y madre también. Y Patton llegó a decir que EEUU se alineó en el bando equivocado. Por cierto, ¿eso de «Cada hombre cumple su deber, sirve al todo«, no es un poco comunista?

«Hasta el último hombre de las cocinas tiene un deber que cumplir, incluso el que hierve nuestra agua para prevenirnos de la diarrea. Todos y cada uno de los hombres debe pensar, no sólo en sí mismo, sino también en el camarada que lucha a su lado. No hay lugar para cobardes en el ejército. Los mataremos como a moscas. Si no, volverán a casa y procrearán más cobardes. Los valientes procrearán valientes. Matemos a todos los cobardes y tendremos una nación de valientes.

Gloriosas sus últimas frases, porque Hitler pensaba exactamente igual.

«Uno de los hombres más valientes que conocí en la campaña de África estaba subido a un poste de telégrafo en medio de fuego cruzado, en la carretera de Túnez. Me paré y le pregunté qué coño estaba haciendo ahí arriba, bajo ese fuego. Él respondió: ‘Reparando el cable, señor’. ‘¿No es un poco arriesgado hacerlo en este momento?’, le dije. ‘Sí, señor, pero hay que reparar el maldito cable’. Le pregunté: ‘Esos aviones bombardeando la ruta, ¿no lo distraen?’. Y él respondió: ‘No, señor. Pero usted sí’. Ese era un verdadero soldado. Un hombre de verdad. Un hombre que consagró todo a su deber, sin importar lo aparentemente insignificante que pudiera ser su labor.

No les explica a los soldados que generalmente se entra en combate bajo el efecto de las drogas. Esto lo hacían los berseher vikingos, los hoplitas griegos, los guerreros africanos….Porque es difícil ir a que te maten y a matar con entusiasmo. Concretamente les iban a dar (sin que lo supieran) Benzedrine, una anfetamina que magnifica agresividad y confianza. Te vuelves loco, ignoras el peligro. Te subes a un poste de telégrafos en el fragor de la batalla. Haces lo que jamás harías si estuvieras sereno. Pero estás drogado. Y ni siquiera lo sabes. Esa pastillita que te dan son vitaminas.

«Y deberíais haber visto a los camiones en la ruta a Gabes. Aquellos chóferes magníficos. Días y noches conduciendo por las malditas carreteras, sin parar ni desviarse, con proyectiles estallando a su alrededor. Muchos condujeron 40 horas seguidas. Lo lograron a base de buenos cojones americanos. Y no eran soldados de combate. Pero eran soldados trabajando, con una labor que cumplir. Sin su trabajo en equipo hubiéramos perdido la batalla. Todos los eslabones de la cadena tiraron a un tiempo y para hacerla irrompible.

La benzedrina los podía tener sin dormir y combatiendo durante 10 días. Lo de las 40 horas seguidas conduciendo no es nada. De los efectos secundarios en el sistema nervioso, ni hablamos.

Benzedrina especial pilotos. Vuela lo alto que quieras. Prospecto médico.

«Por supuesto, todos queremos volver a casa. Queremos acabar con esta guerra. Pero no se puede ganar una guerra sentados. La forma más rápida de acabar esta guerra es ir a por los bastardos que la empezaron y barrerlos del mapa. Cuanto antes los hagamos, más pronto regresaremos. El camino más corto a casa pasa por Berlín y Tokio. Así que no os detengáis. Cuando llegue a Berlín, yo personalmente mataré a ese burócrata hijo de perra de Hitler, igual que mataría una víbora.

A Hitler lo quiere matar él, que quiere hacer historia. Alguien modesto. Tiene gracia que luego diga que no estaban en el bando correcto…supongo que por los rusos. Llegó a proponer una vez finalizada la guerra que se armaran las SS capturadas y se lanzaran contra Rusia. Como carne de cañón. O quizás estaba convencido de que los soldados alemanes eran tan idiotas que capturados lucharían contra Rusia al servicio de Estados Unidos igual que lo hacían para la Alemania nazi. En fin.

«Cuando un soldado se pasa todo el día en una trinchera, tarde temprano un alemán lo hallará y lo ensartará. Al diablo con esa idea. Mis hombres no cavan trincheras. Las trincheras sólo retrasan la ofensiva. ¡Moveos! Os quiero avanzando. Y tampoco deis tiempo al enemigo para cavar las suyas. Vamos a ganar esta guerra, pero sólo la ganaremos luchando y mostrando a los alemanes que tenemos más agallas de las que ellos tienen y tendrán.

Les llama a ser blanco de tiro de los alemanes si es preciso. Ya corregirá eso del 2% de bajas. Total, quien se va a acordar puesto de benzedrina.

No sólo vamos a dispararles, nuestra intención es arrancarles las tripas y usarlas después para engrasar las orugas de nuestros tanques: vamos a matar a esos malditos teutones a cien por metro. Cuando los proyectiles estallen a vuestro alrededor y al limpiaros la suciedad de la cara os deis cuenta de que no es suciedad, sino la sangre y las entrañas del que hasta hace un momento era vuestro mejor amigo, entonces sabréis qué hacer. No quiero recibir ningún mensaje que diga: ‘Estamos manteniendo nuestra posición’. Nosotros no mantenemos una mierda. Que la mantengan los alemanes. Nosotros avanzamos constantemente y no estamos interesados en sostener nada salvo al enemigo por las pelotas. Lo agarraremos por los cojones y le patearemos el culo sin respiro.

Siento nausea así que no voy a comentar esto. Rommel sentía respeto por su enemigo. Patton no.

Nuestro plan de operaciones es avanzar y seguir avanzando sin importar si tenemos que pasar a través o por debajo del enemigo. Perforaremos su posición como la mierda pasa por el agujero de una lata.

Los alemanes son la lata y los soldados americanos ya habéis oído qué son. Este hombre no controla su subconsciente.

No faltarán las quejas de que estamos exigiendo demasiado a los nuestros. Me importan un carajo esas quejas. Una onza de sudor salvará un galón de sangre. Mientras más duro empujemos, más alemanes mataremos. Mientras más alemanes matemos, menor número de los nuestros morirá. Más avance significa menos bajas. Quiero que todos recordéis esto.

A mi me parece lo contrario, hacer avanzar a soldados que jamás han entrado en combate y con escasa instrucción me parece considerarlos carne de cañón. Pero no soy yo militar, lo tengo claro.

Mis hombres no se rinden. No quiero oír de nadie bajo mi mando capturado a menos que sea por haber estado herido. Incluso si está herido, todavía puede seguir peleando. La clase de hombre que quiero bajo mi mando es como la de ese teniente de Libia, que teniendo una Luger apuntada contra el pecho, se arrancó el casco, apartó el arma hacia un lado con una mano y reventó el casco en la cabeza al enemigo. Luego se arrojó a por el arma y mató a otro alemán. Todo el tiempo con una bala alojada en un pulmón. ¡Ahí tenéis un hombre de verdad!

Que horror. Que horror todo.

Recordad, muchachos, que vosotros no sabéis que yo estoy aquí. No haréis ni una sola mención de esto en vuestras cartas. Se supone que el mundo no debe saber qué diantres me pasó. Se supone incluso que yo no debo estar en Inglaterra al mando de este ejército.

Ah! Bueno, que él no entra en combate, no está en Normandía. Que está en misión secreta. Pues nada, a matarse los otros. Él es un estratega. de hecho, al contrario que su admirado Julio César, no se aloja con sus tropas en tiendas. El siempre busca un lujoso hotel cerca de la zona de contienda, y va y viene en un lujoso coche cada día. Es un precursor del teletrabajo, un adelantado a su tiempo.

Haced que los primeros bastardos en enterarse sean los malditos alemanes. Un día, quiero que se caigan de culo y digan: ‘¡Ach, está de vuelta el maldito Tercer Cuerpo y ese hijo de puta de Patton!’. Queremos desatar el infierno, limpiar este desaguisado y proseguir cuanto antes a por esos japos que mean morado antes de que los malditos marines se lleven todo el mérito.

Pero si él no está en Normandía!. ¿Por qué dirá que los japoneses miccionan color violeta? ¿Qué le pasa con los marines? ¿Algún complejo? ¿Poco reconocimiento en la infancia y mucha exigencia? Sus padres le enviaban a West Point mensualmente el equivalente a un par de anualidades de salario medio norteamericano, para sus gastos, una minucia, y hay cartas de él alumno pidiendo a su familia que enjabonara un poquito a sus instructores.

Hay algo magnífico para vosotros, muchachos, porque podréis decir una vez que haya acabado la guerra y estéis de vuelta en casa que habéis estado aquí. Podréis estar agradecidos que, dentro de 20 años, cuando os halléis sentados al calor de la lumbre con vuestro nieto en la rodilla y os pregunte que hicisteis en la Segunda Guerra Mundial, no tendréis que toser, cambiarlo de rodilla y decirle : ‘Bueno, tu abuelito paleaba estiércol en Luisiana’. No señor, lo podréis mirar fijo a los ojos y decirle: ‘Hijo, tu abuelito sirvió en la Segunda Guerra Mundial con el gran Tercer Ejército y con un maldito hijo de perra llamado George Patton’.

Estoy de acuerdo con la última frase. Lo que creo que puede llevar aparejado estrés postraumático.

”Bien, ahora, hijos de perra, ya sabéis cómo pienso. Estaré muy orgulloso de dirigiros en esta lucha, muchachos, siempre y en todo lugar. Esto es todo.”

Bueno, ser hijo de perra para Patton es bueno. Y deja claro que el no va matándose por ahí, el dirige la operación.

Patton murió en 1945 en un accidente de coche (que el no entraba en combate). Después de decir que la siguiente guerra sería contra los rusos, y que costaría millones de vidas. Los rusos eran los peores. Eran tremendos, Eran peores que los alemanes.

Decía que me interesé en su día por la reencarnación y en su momento, alguien me recomendó a Brian Weiss. No me gustó demasiado literariamente, pero hubo algo que sí me pareció muy pedagógico. Y si non e vero, e ben buscato. Cada uno se reencarna en lo que rechaza injustamente de su entorno. Y eso está bien, me gustó. Contaba la historia de una judía que anteriormente había sido oficial de las SS. Da igual la fe que se tenga en la doctrina, como mecánica para ponerse en la piel del otro y entenderle, es muy buena.

Patton tuvo una progresión impresionante en la jerarquía militar. Cazador. Soldado Griego. Macedonia conquista Grecia Soldado Macedonio; El imperio macedonio es dominado por el Imperio Romano. Soldado Romano en las Galias. Soldado, Caballero. Mariscal. Es difícil superar lo de general.

Siempre se puede ser Zar de todas las Rusias. Tendrán maneras distintas, pero su amor por la guerra y su nula empatía es el mismo. Eso sí, en cuanto a táctica de combate ha perdido bastante. Tendré que buscar un candidato más probable.

Vladimir en 1958 con su resiliente madre. 6 años. Que narices falló ahí.

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