Inocencio X y la inocencia

Un amigo mío, muy versado en pintura y licenciado en Bellas Artes (da clases de dibujo en IES sa Colomina, con una paciencia infinita), me comenta que cuando Velázquez pinta a Inocencio X, realmente retrata al diablo. Y sí es inquietante este retrato, sin el menor resquicio de símbolo cristiano y con una zarpa o garra sobre el brazo de un sillón. El Papa mira entre amenazador y malévolo, parece más un tahúr que un pontífice. Casi parece estar suplantando a alguien, ejerciendo un poder que no merece, usurpado.

Parece Inocencio X el retrato de la maldad. Y el propio papa rechazó el retrato con un «troppo vero». demasiado real.

Hace un par de días monseñor Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal se ha pronunciado sobre la maldad: Que la Iglesia es santa (dice ella misma) y todo el rato necesitada de purificación. Pero que esos abusos que dicen a los niños y adolescentes, que no, que no eran tantos, que los abusos a menores ocurren en el senos de las familias en su mayoría, y que lo de la iglesia es pecatta minuta.

Vamos, que después de no actuar ante las víctimas durante décadas, después de trasladar a sacerdotes violadores y abusadores de diócesis sin mediar denuncia, de encubrir, y proteger a depredadores sexuales, resulta que ahora no hay para tanto porque la mayoría de abusos no los han hecho los capellanes. Fíjate.

Y no solo eso, resulta que según Omella las cifras que los medios de comunicación dan de los abusados son excesivas. Hombre, que eran menos.

Parece que este señor no sabe que desgraciadamente los abusos prescriben y que cuando muchos abusados por fin tienen capacidad y arrojo para denunciar o bien tienen ya 40 años y el delito ha prescrito, o el capellán que les destrozó la vida ha muerto o nunca se ven capaces de hacerlo.

Pero que para Omella son todo exageraciones.

Y que la Iglesia estará siempre con las víctimas. Bueno podrían empezar excomulgando a los victimarios. Denunciando en lugar de encubrir. Si no pasará como con Galileo, que per pedirán perdón 400 años tarde. Y a estas alturas a Galileo poco le importa. A las víctimas hay que resarcirlas ya, y hay que reparar ya. Y como no se puede devolver una infancia o una inocencia, por lo menos se puede encerrar en el trullo a los asquerosos violadores. Lo que se pueda.

Pero estaría bien que no minimicemos la vergüenza y el asco con un «y tu más». En las familias se viola más. Porque Omella se retrata cuando dice esto.

Y su retrato no queda muy lejos del de Inocencio X.

Retrato de Inocencio X por Francis Bacon. Parece haber dolor en la maldad. No sé que sentirá Omella por dentro. Yo hacia él tras sus declaraciones, asco.

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