Una conversación doméstica con los niños al respecto de ser rico o pobre ha dado para mucho.
Cuando tienes un hijo en el instituto, ves que para bien o para mal, la posición socioeconómica empieza a ser algo demasiado importante para ellos. ¿He dicho demasiado? A lo mejor estoy metiendo la pata.
Porque algunos profesores de instituto amigos míos me cuentan que tienen alumnos que conviven con sus padres y hermanos todos en una habitación realquilada, pues, es fácil entender que los niños se comparen entre sí y difícil no admitir que hay un fracaso en la gestión de la población y la vivienda.
Así que hemos intentado explicar a los niños que realmente ha habido un salto brutal entre las condiciones de vida de la mayoría y las condiciones ideales y que este salto ha ido menguando de modo muy significativo en el último siglo. Pero que esto no quiere decir que no haya un problema grande de vivienda.
Y para muestra un botón, creo que todos los que lean este blog tendrán en su casa electricidad y agua corriente (que la mayoría de las veces podrán, además, calentar). Pero ya hemos visto que en las casa tradicionales el cuarto de aseo era el cercado de las chumberas y en al ciudad de Ibiza, pocas chumberas había.

Pero había aún menos cuartos de baño. En una reforma reciente de un edificio de varios elegantes pisos en la Marina, he encontrado trazas de la comuna en la cubierta. No es muy cómodo ni sería aceptable ahora. Pero aquellos propietarios eran ricos, vivían en las inmediaciones del mercado viejo.
Mucho peor lo pasaban en el barrio de pescadores de Sa Penya. Aquí un par de fotos de lo que eran algunas viviendas en la calle Miranda, Sí, esto eran viviendas.

No me atrevo a decir donde empieza y termina cada casa. Pero había casas muy, muy pequeñas. El prisma cubierto a dos aguas bien pudiera ser una vivienda.

Y eran espacios de una única pieza donde había una lar de fuego para cocinar y se dormía en la misma estancia. Las marcas que han dejado estas paupérrimas casas se pueden ver aún en Google Earth, y lo que es mejor , medir. Y arrojan un resultado estremecedor de 14 m² construidos (esto será unos 11 útiles. Otros tienen más suerte y su vivienda tiene 15 o 20 m². Y de hecho los edificios de sa Penya, muchos de 3 plantas y escasísima fachada, albergaban en cada planta a una familia de 4 o 5 o más miembros, divididas en habitaciones donde apenas cabía un jergón.
Lo más inquietante era el problema del alcantarillado o saneamiento, que llanamente no existía o en el mejor de los casos abocaba a un pozo negro.
Otro caso de precariedad disfrazada en foto antigua y romántica son las moradas par agentes especialmente delgadas en el patio de armas. Aquí paso unas imágenes.

Se me ocurrió ir a medir en ancho entre cara interior de la pilastra y la pared de roca original. 1,80m. En el mejor de los casos las casitas tendrían una pared de 15 o 20 cm de marés. La planta de la sala de estar tendría 1,80 x 4 o 5 metros. Alguien particularmente emprendedor y temerario, ganó espacio excavando en la roca lo que sería espacio del hogar, y llegando incluso a construir una moderna chimenea.



No puedo evitar preguntarme dónde aliviaban sus necesidades fisiológicas estos vecinos tan frugales.



Naturalmente no eran todas las viviendas así, y en Dalt Vila, no lejos de donde estos escasos hogares se encontraban, pequeños y enormes palacetes que podemos ver si nos damos un garbeo por Dalt Vila. Si uno recorre con la vista la foto aérea superpuesta con el catastro, con paciencia, verá que en general la carestía se superponía a la abundancia, y que ambas convivían de manera más o menos continua, seguramente entrelazando historias de señores y criados, en una vecindad forzada dentro de las murallas de la ciudad.
No puedo evitar agradecer que en este lugar del planeta tengamos una ley que regule las condiciones de habitabilidad, y jurar en arameo porque tenemos una clase política incapaz de generar un parque de viviendas pública de alquiler y regular la entrada en la isla (la isla, de verdad, no puede más, ni sus acuíferos, ni su parque de vivienda obsoleto, ni su red viaria escasísima para la cantidad obscena de vehículos que circulan en verano. Y la solución no es ampliar las carreteras).
Y es terrible, pero con todo y con esta sobreexplotación que nos hastía, se sigue viviendo hoy mejor que hace un siglo (sin despreciar dramas personales de hacinamiento y de infravivienda que hay muchos, pero menos que hace un siglo ). Porque se han impuesto unos mínimos a la vivienda que superan con mucho los de muchos lugares donde tenían que vivir la mayoría de nuestros abuelos.
Pero se nos ha olvidado.
¿Eran más ricos los moradores de Can Comasema en el s XIX o los inmigrantes marroquíes que se alojan en una vivienda de protección oficial y tienen nevera, lavadora y hasta lavavajillas? Porque los de Can Comasema no tenían ni vacunas, ni servicios médicos avanzados ni vitrocerámica ni agua corriente ni una educación tan cosmopolita ni tantas posibilidades educativas y de ocio y de consumo de cultura, alternativas sanitarias ni de movilidad planetaria como la humilde familia de Chouen que se hace unas vacaciones low cost cada año a un país de Europa con unos billetes tirados de precio intercambiando vivienda en Ibiza.
Se nos ha olvidado como de pobres fuimos.
Y cómo eran nuestras casas hace menos de 100 años.
Gracias al grupo de facebook fotos d’Eivissa Antiga, su material es excelso y muy enriquecedor. He intentado poner todos los créditos de fotógrafo pero algunas imágenes no tienen.
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