arquitectura tradicional en Ibiza X, la escasez y el agua

Gaston Villiers, artista y grabador que se dio un garbeo por Ibiza a finales del s XIX documentó la compañía de suministro de aguas de la ciudad, lo que hoy sería Aqualia. en lugar de tubos de propileno, carretas, cátaros y burros.

Hoy que vamos casi por los 35l/m2 de lluvia en la ciudad de Ibiza y he tenido que ir a rescatar a los niños de la escuela, literalmente, me ha parecido oportuno publicar la entrada del agua.

Agua.

Después de escribir sobre la arquitectura de la escasez hice la cena (que significa que puse a calentar caldo y me hice un té). Luego envié a los niños a la ducha y regué las plantas, sí, con toda naturalidad.

O no.

Porque todas aquellas casas minúsculasde sa Penya (y las mayúsculas también) iban muy faltadas de agua corriente. Bueno, faltadas no, porque no sabían ni que llevar agua corriente en conductos a las casas fuera posible. Pero sí, como especie llevamos 100,000 años en el planeta aprox. Y únicamente en los últimos 150 años hemos conocido el agua corriente de modo más o menos generalizado y no en todas partes.

Mi madre, con seis o siete años, cada mañana llevaba una burra a la fuente cargada con unos cántaros. Y la misma burra se arrimaba a la pared de la fuente para facilitar el llenado de los botijos. Los niños traajosamente los cargaban en las alforjas de los animales, pero las burras les ayudaban. Imagino que tenían la misma conciencia de lo que era el agua. Y eran amorosas con los niños. Sí, las asnas de Llastarri. Entendían la necesidad del agua. Todo el mundo lo entendía y nadie daba el agua por sentada.

Ahora consideramos urbano un terreno si tiene suministros básicos de red urbana (durante mucho tiempo éstos han sido sólo agua, suministro eléctrico y alcantarillado, y ya estaba, ni aceras, ni encintado, ni pavimento ni alumbrado público), pero eso es algo muy nuevo . Antes un suelo urbano era un hacinamiento de casas. Un lugar donde llevaba muchos años viviendo gente y consolidando viviendas, sin importar demasiado su condición. Como bajo los arcos del Portal de les Taules, vaya, aquelos estrechos adosados.

Y ahora me he encontrado con un bonito grabado de la red de suministro de agua más o menos potable a Dalt Vila; unos señores con unos jumentos y unos pollinos que repartían se supone que por un módico precio, agua en cántaros de buena dimensión. En carretillas. Gaston Villieurs de hizo el grabado. En algún momento entre finales del XIX y comienzos del XX. Aquí, el portal de las Taulas antes del cambio de siglo, con unos señores subiendo agua en burro.

¿Todos los habitantes de Dalt Vila y la Marina debían ser servidos por los aguadores o depender de las tres escasas fuentes que había en la Vila d’Eivissa? ¡No! Las casas buenas tenían todas cisterna. En excavaciones arqueológicas (la de la casa Moutas, bajo Can Comasema, por ejemplo), encontramos algo sorprendente.

La casa Moutas fue habitada hasta finales de los años 60. Bien, encontramos que se surtía de agua de lluvia que almacenaba en cisternas. Concretamente en una cisterna púnica en uso continuado desde su construcción, cuyas conducciones de agua eran de cerámica y tenían alrededor de 3.000 años. Las canales de piezas modulares cerámicas estaban gastadas, pero funcionaban. En 2007 todavía tenía agua de lluvia. Apareció debajo de las escombreras de una vivienda medieval, que también se había surtido del agua de las cisternas púnicas.

Lo contrario de la obsolescencia programada.

Miré las canales con una especie de maravilla e incredulidad. Y las propias cisternas, útiles todavía, después de tres mil años. Excavadas en una roca viva, evidentemente.

En una reforma de otra casa palaciega de cerca de 500 m2 sabiamente adquirida por un norteamericano, también había una señora cisterna. Eran las casas pequeñas y medianas las que hacían uso de los aguadores, sobre todo.

Vamos a ver de dónde sacaban el agua los aguadores:

En 1797 Aparece Cayetano Soler por Ibiza, abogado y funcionario del estado, entre sus muchos cargos, secretario de Hacienda, quien promueve entre otras mejoras en la ciudad la construcción de una fuente pública y lavadero o puesto de lavar la colada, con aguas venidas de San Rafael, que se sitía en las inmediaciones de la muralla.

Postal de principios de siglo XX con aguadores surtiéndose de la antigua fuente de Cayetano Soler. Ojo que las calles no tienen más pavimento que tierra picada.
Archivo fotogràfico del centro excursionista de Catalunya. Aquí la misma fuente pero con calles asfaltadas y aceras hacia los años 50

Además de ocuparse del agua, Gaietà Soler se ocupaba del vino. Y tuvo la gran idea (que le costaría la vida) de gravar el vino con un impuesto a fin de hacer caja y tener efectivo para invertir en obras públicas. Poco se imaginaba que poco le agradecerían la iniciativa.

Tras sus muchas mejoras en Ibiza, entre las que además de la fuente, calles pavimentadas y casas y una escuela, fue trasladado a Andalucía, coincidiendo con el período de las guerras napoleónicas. Los aldeanos del lugar donde se hospedaba durante su trayecto le confundieron con un alto cargo gabacho (debía hablar mallorquín cerrado de Sant Llorenç d’Escardassar con algún pariente, y creerían los aldeanos que aquello era francés) y trataron los aldeanos de matarle.

Él se apresuró a desmentir el entuerto, claro, él no era francés, era mallorquín, Miguel Cayetano Soler, secretario de Hacienda.

Y ese fue su error, porque los aldeanos reconocieron en él al responsable del impuesto al vino, que tantos disgustos les había causado, y lo mataron igualmente.

En fin.

Seguimos en Vila.

Vemos qué dice Victor Navarro, registrador de la propiedad que pasó una añito en Ibiza en 1901, al respecto de “La ciudad” (Dalt Vila) y “El Arrabal” (la Marina):

“…En la ciudad de Ibiza las casas son por lo general espaciosas, pero mal distribuidas, casi todas tienen cisterna….

Cuando se refiere a la Marina…

«…En este arrabal son muy pocas las casas que tienen pozo y el vecindario se surte de agua de la única fuente que existe en toda la población (!) y que viene canalizada desde el manantial que brota a bastante distancia en el término de San José…”

¿De dónde salía el agua a principios del siglo XX? Que yo sepa de tres fuentes, la de la plaza de la Drassaneta, la primera que todavía existe en la calle de las farmacias sin funcional y la de La plaza de la fuente. Y con esto pasaba Villa.

Mi maridito arquitecto me ha buscado fotografías escarbando en el facebook de la Eivissa antigua. Gracias Cariño.

Plaça de la Font , Dalt Vila, años 70
Costa de sa Drassaneta, foto Heinz Vontin 1955
Plaça de la Drassaneta por San Juan, hacia 1950
Plaça de la Drassaneta, Denise Bellon 1935

Los más pobres tenían que ir a buscar la fuente más cercana y hacer cola y las casas buenas recibían provisión a cambio de pagar sus servicios en tiempo de sequía o poca lluvia. Porque el agua de las cisternas si no llueve también se acaba.

Con el tiempo la red urbana de servicio de agua se alargó más y más hasta llegar a Sa Penya y otros rincones de Dalt Vila, y un buen día pasados ​​los años 60 ya empezó a ser normal tener un grifo en casa. Y todas las casas nuevas que se construían a partir de los 50 en el ensanche ya contaban con agua corriente.

Fuente en sa Penya en los años 70, de autor desconocido pero de la página de facebook Fotos d’Eivissa Antigua.

Ahora todos miramos con desprecio la factura del agua y seguro que nos parece cara, pero es un pequeño milagro.

La escasez no estaba sólo en el espacio, estaba en los recursos, y el agua es uno de los más preciados, y con qué poca agua pasaban aquellas casitas y aquellas personas.

Del servicio de alcantarillado hablaremos otro día. Y veréis que agradecidos debemos de estar del tiempo que nos ha tocado vivir.

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