
Está lloviendo, y éste es el momento de hablar de cubiertas. Que si nlas cubiertas estaríamos mojados.
Como ya habíamos hablado de las vigas y los entrevigados y de paso del marés y de los entrevigados de marés, he pensado que se puede hablar de lo que va arriba y de por qué es tan importante el mantenimiento de las cubiertas (tradicionales o no, pero en las tradicionales de Ibiza, el mantenimiento debe hacerse más seguido).
Y de paso veremos cómo una mala diagnosis y un desconocimiento de los sistemas van condenando edificios.
Porque no mantener la cubierta y/o su sistema de impermeabilización significa dañar las viguetas a pudrirse, entre otros males.
Vamos a por el tema.
La cubierta plana:
Una vez las paredes están levantadas y las vigas, de sabina o de pino calzadas en la cabeza del muro y se ha terminado el entrevigado generalmente de «tegell»(pero también de marés, o bien de caña o ramitas, esto va a gustos (y a economía familiar), se extiende una capa de alga (posidonia oceánica), el espesor de la caul dependerá del tiempo, el trabajo, y la distancia desde la casa del payés a la más cercana franja de costa.
La siguiente capa es la de ceniza, «carbonella» para los puristas. Éste es un recurso fácil porque cada día se hace fuego. De las cenizas se hace lejía, pero también un aislante térmico suficientemente eficiente, regulador, además de la humedad, para la cubierta.
Y la impermeabilización viene después de la ceniza y consiste en arcilla.

Para aquellos a los que extrañe, acostumbrados a ver que impermeabiliza con membranas de diversa naturaleza, como la asfáltica, o la de plástico, que sepan que la arcilla, cuando se moja, se convierte en una especie de gel que confina el agua (relativamente) y que es capaz de en cierta medida, impedir el paso a ésta. Y que en sótanos de suelos arcillosos, en obras modernas, la propia arcilla es un sellante de algunas coqueras o pequeños agujeros del hormigón.


Entrevigados de «tegell»

La cubierta arcillada, con una pendiente suficiente para desaguar, es lo bastante solvente una temporada.
Esta arcilla, a sol y serena, sin embargo, tiene inconvenientes, y no son pocos.
Lo primero es que los períodos de calor le secan la humedad del interior y entonces aparecen grietas. La arcilla mengua con la sequedad. Grietas que si no se reparan darán goteras en la próxima lluvia.
De ahí el verbo arcillar.
Pero los goteos son un mal menor. Creedlo o no. Que yo no me lo creía hasta que Toni Manonelles me habló varias veces de las tolerancias a las humedades de los campesinos. Que vivían con paciencia las más frecuentes llovidas de mediados del siglo XIX y anteriores. Resignación si hoy mana el techo. Cuando no llueva, ya lo arreglaremos.
El problema es que si no se arcilla y se reparan las cubiertas tradicionales, los desperfectos en la capa impermeabilizante llevarán el agua a capas de ceniza y alga y finalmente, ¡ay! al tegell y las vigas y empezarán a pudrirse! Por eso sobre todo arcilla el payés. Para estar lo más seco posible y para que el agua no estropee el trabajo antixilófagos que ha hecho el fuego en la cocina, por ejemplo.
La segunda es que aquí arriba, si te descuidas empiezan a crecer plantillas delicadas que acaban convirtiéndose en el arrayán salvaje que corona el Trull de Perella.
Un caso paradigmático de falta de cuidado en las cubiertas planas e inclinadas es Can Ramon en Formentera.
Y se puede ver en la serie del visor y de la descomposición paulatina de techos, particularmente en la zona de cubierta plana.



La otra cubierta, con un escaso 10% de pendiente (una inclinación muy exigua), tampoco es que salga muy bien parada. Básicamente por unos hongos que en el estudio ni se mencionaban. En el visor ideib verá que ha colapsado la cubierta de la planta piso. Tres vigas tronchadas de aquellas que tanto querían conservarse y de un edificio cuya estructura estaba «bien» según el estudio de la UPV. Y no, ya estaban algo podridas. Por eso en el 2022 nos las encontramos por el suelo.
Y pongo a Can Ramon como ejemplo porque desde 2022 soy la redactora del proyecto de rehabilitación y he pedido varias veces al departamento de patrimonio de Formentera la protección contra el agua del edificio. Lo he hecho verbalmente, por correo electrónico y dando entrada a los pertinentes documentos.
Sin que se hagan eco más que en algún tapar algún punto ahora a finales de 2025. Pero vamos, que todavía no han empezado, que yo sepa. Las lluvias han llegado primero.
También les expliqué que en cuanto a las recomendaciones del estudio aquel de 2017 que hizo la UPV, nosotros hubiéramos empezado por proteger del agua el edificio (como cuando hicieron el estudio no se miraron marcas de filtraciones, del agua no decía nada, pero marcas de goteo y hilos de agua, en als viguetas había), y no han hecho mención a ello
La cubierta continúa desnuda de protección hidrófuga, en contra de nuestras recomendaciones, con plantas ufanas creciendo sobre la arcilla de la cubierta (y favoreciendo con sus raíces la descomposición de todas las capas que componen ésta, incluso el tegell, aquel tegell que se me dijo que recuperara) y se tenía que preservar.
La humedad y la poca protección contra el agua están en la base de sus males.
Ni que decir tiene que en el estudio aquel que se hizo en 2017 aunque se reconocía el potencial hiriente del agua (es primero de arquitectura, y te lo repiten en todas las asignaturas troncales desde construcción hasta estructuras y proyectos, como un mantra nunca suficientemente entendido) ni se mencionaba la protección inmediata.
Por qué el estudio de 2017 de la UPV no recomendaba proteger con lámina hidrófuga ni las cabezas de los muros ni evitar la entrada de agua en el edificio con una protección extra en las cubiertas planas, es un misterio.
Por qué se afirmaba que el estado era bueno, también. En las fotos se pueden ver las decoloraciones blanquecinas típicas del pudrimiento blanco.

Claro, por eso nos encontramos en 2022 dos viguetas tronchadas en el porche, tres en la «casa de dalt», varias en los lagares de vino y carcoma a discreción en las viguetas de la parte más antigua de la casa.
Porque los xilófagos, si pueden, no vienen solos.
Algunos insectos xilófagos son saprófagos o saproxílicos, requieren que la madera esté en estado de putrefcción para alimentarse mejor. Son tímidos, pero cuando ven a los hongos en el banquete, ¡se animan!
Las vigas de Can Ramon albergan varios comedores de madera, desde carcomas hasta hongos (creo haber detectado dos tipos de hongos, pero no lo he llevado a laboratorio para discernir si además del blanco, que coloniza multitud de vigas bajo cubierta, lo que toca con el tegell es pudrición marrón o pudrición blanda).
De todas formas Can Ramon es un buen ejemplo de pudrición por hongos. Y como es un trabajo que he llevado a cabo y he visitado con creces para documentar sus patologías, creo que puedo hablar de ello con propiedad.
La pudrición blanda o marrón (debería mirarlo con detenimiento al microscopio), está atacando la parte superior de las viguetas de Can Ramon. Lugar que en la condición de desprotección en el agua y falta de mantenimiento del arcilla, es absolutamente normal. La capa de arcilla si no se mantiene, favorece la entrada de humedad y su permanencia en las capas inferiores. Es evidente que humedad hay, con todo el acolchado de plantas que han crecido.
En la cubierta de Can Ramon hay además otro hándicap.
El propietario, cuando hizo el piso de arriba echó la casa por la ventana y dotó de una utilidad al menos curiosa la cubierta de la casa de los mayorales: la hizo pavimentar con baldosa cerámica de la misma calidad (poquita) que la de la planta primera. De modo que la hacía «transitable».
Evidentemente «transitable» entre comillas.
El enorme movimiento de las cubiertas tradicionales debió de romper bien deprisa las juntas de las rasillas que el señor Puget hizo poner, de manera que una vez más se favorecía la entrada de agua… pero ralentizaba su salida por evaporación. La cubierta de la casa de los mayorales de Can Ramon es una esponja, y retiene la humedad que es un portento. Cuando las demás cubiertas tradicionales se han secado con su arcilla al sol, aquélla aún nutre la infinidad de plantas que crecen arriba.

En los lagares de vino hay un caso claro de pudrición blanca: éste ataca la lignina y la madera se decolora, perdiendo resistencia. Coge un aspecto fibroso (sólo quedan las fibras de celulosa, el pudrimiento blanco se come la lignina, es sibarita)
El color blanquecino característico que veréis aquí.

Este color blanquecino, ya se ve en las fotos del estudio de 2017.
¿Pero alguien cree que el estudio lo identifica como patología? ¡Qué va!
En las viviendas tradicionales (y en las demás) la protección contra el agua es primordial.
Y lo grave es que el propio estudio de la UPV lo reconoce en su introductoria en la separata de patologías.
Pero nada recomienda. No les parece importante decir que deben protegerse las cubiertas de las filtraciones inmediatamente
Los hongos y carcomas (que el día que fuimos a sacar muestras para hacer pruebas en la estructura, encontramos carcoma a mansalva), contentos y agradecidos.
El siguiente problema si no se arcilla correctamente, y muy especialmente en el perímetro de los muros, es que el agua penetrará entre las dos hojas de piedra que conforman estos muros de mampostería (aquellos que la UPV decía a una de las fichas que eran de marés…), generalmente de piedra viva, y que generalmente no están trabadas entre sí, e hincha, barre la arcilla que las vicula malamente y el muro termina abriendo y también colapsando..
No puedo evitar sorprenderme una vez más con el estudio de 2017 de esa universidad que como medidas de protección no prescribió protección contra el agua de ningún tipo.
Lo gracioso es que se explicaba que el edificio estaba bien y que era necesario poco más que quitar las plantas que crecían en cubierta y eliminar las palomas. (¿de verdad nadie entendió que si las plantas crecían arriba es porque hay vía un remanente de humedad?)
Pues no. Impermeabilizar es fundamental.
Mientras se espera la redacción del proyecto, la licitación de la obra y la licencia de obra también.
Y las cabezas de los muros al igual que las cubiertas.
Aquí pongo un ejemplo (que también he enviado al departamento de Patrimonio de Formentera, a fin de que se protejan todas las cabezas de muros de Can Ramon, que ya están bebiendo con las lluvias).


No es demasiado difícil ni costoso. Se debería hacer en todas las coronaciones de los muros de las casas con riesgo de ruina que deban recuperarse.
A ver qué me encontraré después de las lluvias.
Sospecho que una muchedumbre de xilófagos satisfechos de tener más agua para trabajar.
No hay actividad de xilófagos con una falta de agua o una humedad inferior al 20% (en Egipto las pinturas y restos arqueológicos potencialmente putrescibles se conservan tan bien por la sequedad ambiental).
En las Pitiusas nunca existe una humedad inferior al 20%. Siempre hay potencial para que exista la entrada de un comedor de madera en las vigas de nuestra casa. Y aún así un buen mantenimiento y el cuidado de cubiertas ha dado viguetas más que bicentenarias (aunque bajo cubierta deban sustituirse más a menudo).
Dicho esto, no impermeabilizar o no proteger mínimamente contra la entrada de agua en un edificio tradicional, es ponerle a la carcoma y en el hongo una alfombra roja para entrar.
El agua, tan buena por el campo y tan peligrosa por los tejados.
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