
Cuando era pequeña mi padre compró un ajedrez de piezas de plástico clásicas con un imán inferior y tablero metálico para poder jugar en los viajes en tren. Los alfiles siempre me parecieron unos caballeros con acorazados y ello era evidente porque aquella fisura en la cumbre de la pieza era la celada del yelmo de una armadura.
Años más tarde, ya en la escuela de arquitectura, fui a topar con un ajedrez de piezas esculpidas hasta la filigrana, y vi sorprendida, que aquellas grietas en el yelmo eran en realidad la abstracción de una tiara. El alfil es en realidad un obispo. Así que en la guerra también intervenía la Iglesia, activamente. Los líderes religiosos en general. Y la metáfora de su movimiento está muy bien encontrada, cada alfil no puede acceder a todas las casillas del tablero, y no se mueve frontalmente, avanza en diagonal, sibilinamente. Sin dar la cara.
Así el ajedrez se convertía en un cuento sobre una batalla donde intervenía la afanosamente la mitad de la sociedad más alguna mujer de alta alcurnia con fulminante poder.
El caso de los alfiles es curioso porque efectivamente hubo obispos guerreros, además de Heahmund de Vikings, que está basado en un Heahmundus, obispo de Sherborne (Salisbury) que murió en el 871 en la batalla de Marton contra los vikingos. Como se le consideró un guerrero sagrado (que querrá decir eso? Se mata alabando al Señor y se envía al enemigo a una hueste de ángeles?), se le canonizó y pasó a ser figura de devoción cristiana.

Otro alfil salido además de la baja nobleza y ascendido por méritos con su espada y su brillante sesera, fue Antony (sin h) Bek, (circa 1245-3 marzo 1311) obispo de Durham, íntimo del rey de Inglaterra y ascendido a Obispo con 40 años merced a su habilidad bélica.

Me estremezco un poco porque en el colegio de las hermanas dominicas, se enseñaba todo eso de los 10 mandamientos, y si en clase de religión los recitábamos de corrido, nos íbamos antes al patio. Lástima que recitáramos muchas veces sin entender que salía por nuestra boquita de fresa «honrarás», «prójimo», «no tomarás la palabra de Dios en vano». Qué debe querer decir eso, pensábamos con 7 años. Bien, parece que algunos llegan a obispo sin haber tenido un ápice de comprensión lectora en su vida, total, que más da.

Resulta que la iglesia ortodoxa, como toda formación religiosa cristiana, tiene un cabecilla. Los católicos tienen a Francisco, que nos cae cerca porque en el oeste somos más bien católicos, nos dicen. Los ortodoxos y católicos se segregaron entre si en julio de 1054 tras varios desacuerdos, el principal supongo era la renuencia a afeitarse de los popes del este, porque yo, ,mirando en perspectiva, veo dos estructuras de poder muy parecidas, con jerarquías similares, que supuestamente siguen a Jesús de Nazaret, predican el amor universal, y no permiten que las mujeres formen parte activa de la toma de decisiones o de posición de poder alguna, aunque las quieran mucho,, detestan a los homosexuales, aunque digan quererles mucho y aceptarles en cuanto renuncien a su retorcida desviación, y entusiastas de los niños, que los católicos parecen querer demasiado o nada en absoluto, no lo tengo claro. Pero que yo no dejaría a los míos cerca. Los católicos tienen el celibato por obligatorio, los ortodoxos no. Igual por eso los abusos sexuales a menores en la iglesia ortodoxa son menos. Pero en lo básico, son lo mismo.
Pues bien, Kiril de Moscú es amigo (muy amigo) de Putin.

Y Kiril de Moscú, desde ese púlpito que la providencia le ha dado, ha soltado en la Santa Misa que la guerra de Ucrania está bien, la ha bendecido sin levantar una ceja. Que no había más remedio. Era una lucha contra el decadente Occidente (Ese decadente Occidente donde Lavrov tiene unos cuantos apartamentos, alguno en el centro de Londres y Putin unas cuantas propiedades, de todo tipo, como su yate en Hamburgo antes de la guerra). Rusia no podía permitir que la Sodoma y Gomorra del gay parade de Berlín salpicara a Moscú, porque caía cerca. Tal cual. El estilo de vida de Occidente no es cristiano ni se basa en sus valores. Y por lo tanto el bendice la guerra y ya. Que Ucrania no sea Occidente y que se mate gente es una minucia. Eso sí, pide a las fuerzas armadas que minimicen las muertes de civiles, que algunas pero que no muchas (no sé si le basta con esos diez que hacían cola para comprar el pan, o las siete mujeres desarmadas y un crío que salían a refugiarse en Polonia y que unos soldaditos han disparado hasta matar, que valientes son algunos). ¿Que entiende Kiril por minimizar las víctimas civiles? ¿Como ha salido eso de su boca?
Lástima que haya cometido un error de cálculo. Él se autodenominaba Patriarca de Moscú «y de todas las Rusias». En la Ucrania de 44 millones de personas, la iglesia ortodoxa cuenta con aproximadamente 17 millones de practicantes, y muchos más creyentes que no practican. En Rusia van a misa 1 de cada 10 habitantes, de un total de 144 millones de personas y es un país mucho menos religioso. La iglesia ortodoxa tiene menos fieles en Rusia que en Ucrania. Fíjate. Tampoco se le dan bien las matemáticas. Tiene la mayoría de sus fieles en Ucrania. Y son los más cumplidores. Claro, que Kiril no se había enterado, con este problema de comprensión lectora que tiene, que aún no ha entendido que el quinto es «no matarás» y que hay por ahí una coletilla de «amarás al prójimo como a ti mismo».
Hay clérigos cristianos que dicen que lo entienden, que ha sufrido mucha presión, y tenía que decirlo. Se ve que lo suyo no es ser un mártir. Algo tendrá que perder. Quizás no tenga tanta fe como predica.
La guinda ha sido su respuesta a las cartas de repulsa tras sus declaraciones. La culpa de la guerra entre Ucrania y Rusia somos nosotros, Occidente, con nuestras conductas depravadas. Se están matando por culpa nuestra. Rusia es inocente de todo pecado. Llama a los ucranianos hermanos.
«Rezo sin cesar para que, con su poder, el Señor ayude a establecer cuanto antes una paz duradera basada en la justicia. Os pido a vosotros y a nuestros hermanos en Cristo, unidos en el Concilio, que compartáis esta oración con la Iglesia Ortodoxa Rusa». » ¡Que el Señor preserve y salve a los pueblos de Rusia y Ucrania»
Los demás pueblos malísimos que no son Rusia Y Ucrania, que se jodan, algunos hasta son negros, y están llenos de maricones, y las mujeres quieren mandar. Y a los civiles de Ucrania que les maten sólo un poquito.
Amen.
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