• Está lloviendo, y éste es el momento de hablar de cubiertas. Que si nlas cubiertas estaríamos mojados.

    Como ya habíamos hablado de las vigas y los entrevigados y de paso del marés y de los entrevigados de marés, he pensado que se puede hablar de lo que va arriba y de por qué es tan importante el mantenimiento de las cubiertas (tradicionales o no, pero en las tradicionales de Ibiza, el mantenimiento debe hacerse más seguido).

    Y de paso veremos cómo una mala diagnosis y un desconocimiento de los sistemas van condenando edificios.

    Porque no mantener la cubierta y/o su sistema de impermeabilización significa dañar las viguetas a pudrirse, entre otros males.

    Vamos a por el tema.

    La cubierta plana:

    Una vez las paredes están levantadas y las vigas, de sabina o de pino calzadas en la cabeza del muro y se ha terminado el entrevigado generalmente de «tegell»(pero también de marés, o bien de caña o ramitas, esto va a gustos (y a economía familiar), se extiende una capa de alga (posidonia oceánica), el espesor de la caul dependerá del tiempo, el trabajo, y la distancia desde la casa del payés a la más cercana franja de costa.

    La siguiente capa es la de ceniza, «carbonella» para los puristas. Éste es un recurso fácil porque cada día se hace fuego. De las cenizas se hace lejía, pero también un aislante térmico suficientemente eficiente, regulador, además de la humedad, para la cubierta.

    Y la impermeabilización viene después de la ceniza y consiste en arcilla.

    Aquí un delicado detalle de cubierta tradicional extraido de la Enciclopedia de Ibiza y Formentera

    Para aquellos a los que extrañe, acostumbrados a ver que impermeabiliza con membranas de diversa naturaleza, como la asfáltica, o la de plástico, que sepan que la arcilla, cuando se moja, se convierte en una especie de gel que confina el agua (relativamente) y que es capaz de en cierta medida, impedir el paso a ésta. Y que en sótanos de suelos arcillosos, en obras modernas, la propia arcilla es un sellante de algunas coqueras o pequeños agujeros del hormigón.

    Entrevigado de ramita o brezo en un corral

    Entrevigados de «tegell»

    La cubierta arcillada, con una pendiente suficiente para desaguar, es lo bastante solvente una temporada.

    Esta arcilla, a sol y serena, sin embargo, tiene inconvenientes, y no son pocos.

    Lo primero es que los períodos de calor le secan la humedad del interior y entonces aparecen grietas. La arcilla mengua con la sequedad. Grietas que si no se reparan darán goteras en la próxima lluvia.

    De ahí el verbo arcillar.

    Pero los goteos son un mal menor. Creedlo o no. Que yo no me lo creía hasta que Toni Manonelles me habló varias veces de las tolerancias a las humedades de los campesinos. Que vivían con paciencia las más frecuentes llovidas de mediados del siglo XIX y anteriores. Resignación si hoy mana el techo. Cuando no llueva, ya lo arreglaremos.

    El problema es que si no se arcilla y se reparan las cubiertas tradicionales, los desperfectos en la capa impermeabilizante llevarán el agua a capas de ceniza y alga y finalmente, ¡ay! al tegell y las vigas y empezarán a pudrirse! Por eso sobre todo arcilla el payés. Para estar lo más seco posible y para que el agua no estropee el trabajo antixilófagos que ha hecho el fuego en la cocina, por ejemplo.

    La segunda es que aquí arriba, si te descuidas empiezan a crecer plantillas delicadas que acaban convirtiéndose en el arrayán salvaje que corona el Trull de Perella.

    Un caso paradigmático de falta de cuidado en las cubiertas planas e inclinadas es Can Ramon en Formentera.

    Y se puede ver en la serie del visor y de la descomposición paulatina de techos, particularmente en la zona de cubierta plana.

    Can Ramon en 2018, justo cuando el estudio encargado por el Consell afirmaba que el edificio estaba en buen estado.
    Can Ramon en 2022 (la foto es de 2023), cuando me la encontré yo, con cuatro boquetes más en los techos. Digo yo que tan bien no estaría en 2018, las cubiertas no colapsan de un día para otro.
    Aquí una de las viguetas tronchadas que nos encontramos nada más entrar en Can Ramon. Tronchada cerca de la cabeza, donde les gusta a los xilófagos estar. El lomo de la vigueta está bastante afectado. Y los extremos también, por eso se fue al garete.

    La otra cubierta, con un escaso 10% de pendiente (una inclinación muy exigua), tampoco es que salga muy bien parada. Básicamente por unos hongos que en el estudio ni se mencionaban. En el visor ideib verá que ha colapsado la cubierta de la planta piso. Tres vigas tronchadas de aquellas que tanto querían conservarse y de un edificio cuya estructura estaba «bien» según el estudio de la UPV. Y no, ya estaban algo podridas. Por eso en el 2022 nos las encontramos por el suelo.

    Y pongo a Can Ramon como ejemplo porque desde 2022 soy la redactora del proyecto de rehabilitación y he pedido varias veces al departamento de patrimonio de Formentera la protección contra el agua del edificio. Lo he hecho verbalmente, por correo electrónico y dando entrada a los pertinentes documentos.

    Sin que se hagan eco más que en algún tapar algún punto ahora a finales de 2025. Pero vamos, que todavía no han empezado, que yo sepa. Las lluvias han llegado primero.

    También les expliqué que en cuanto a las recomendaciones del estudio aquel de 2017 que hizo la UPV, nosotros hubiéramos empezado por proteger del agua el edificio (como cuando hicieron el estudio no se miraron marcas de filtraciones, del agua no decía nada, pero marcas de goteo y hilos de agua, en als viguetas había), y no han hecho mención a ello

    La cubierta continúa desnuda de protección hidrófuga, en contra de nuestras recomendaciones, con plantas ufanas creciendo sobre la arcilla de la cubierta (y favoreciendo con sus raíces la descomposición de todas las capas que componen ésta, incluso el tegell, aquel tegell que se me dijo que recuperara) y se tenía que preservar.

    La humedad y la poca protección contra el agua están en la base de sus males.

    Ni que decir tiene que en el estudio aquel que se hizo en 2017 aunque se reconocía el potencial hiriente del agua (es primero de arquitectura, y te lo repiten en todas las asignaturas troncales desde construcción hasta estructuras y proyectos, como un mantra nunca suficientemente entendido) ni se mencionaba la protección inmediata.

    Por qué el estudio de 2017 de la UPV no recomendaba proteger con lámina hidrófuga ni las cabezas de los muros ni evitar la entrada de agua en el edificio con una protección extra en las cubiertas planas, es un misterio.

    Por qué se afirmaba que el estado era bueno, también. En las fotos se pueden ver las decoloraciones blanquecinas típicas del pudrimiento blanco.

    Estas imágenes salen del estudio de 2017 que encargó el Consell de Formentera. Les decoloraciones blancas son hongos. Nadie ledió importancia. Y la tiene.

    Claro, por eso nos encontramos en 2022 dos viguetas tronchadas en el porche, tres en la «casa de dalt», varias en los lagares de vino y carcoma a discreción en las viguetas de la parte más antigua de la casa.

    Porque los xilófagos, si pueden, no vienen solos.

    Algunos insectos xilófagos son saprófagos o saproxílicos, requieren que la madera esté en estado de putrefcción para alimentarse mejor. Son tímidos, pero cuando ven a los hongos en el banquete, ¡se animan!

    Las vigas de Can Ramon albergan varios comedores de madera, desde carcomas hasta hongos (creo haber detectado dos tipos de hongos, pero no lo he llevado a laboratorio para discernir si además del blanco, que coloniza multitud de vigas bajo cubierta, lo que toca con el tegell es pudrición marrón o pudrición blanda).

    De todas formas Can Ramon es un buen ejemplo de pudrición por hongos. Y como es un trabajo que he llevado a cabo y he visitado con creces para documentar sus patologías, creo que puedo hablar de ello con propiedad.

    La pudrición blanda o marrón (debería mirarlo con detenimiento al microscopio), está atacando la parte superior de las viguetas de Can Ramon. Lugar que en la condición de desprotección en el agua y falta de mantenimiento del arcilla, es absolutamente normal. La capa de arcilla si no se mantiene, favorece la entrada de humedad y su permanencia en las capas inferiores. Es evidente que humedad hay, con todo el acolchado de plantas que han crecido.

    En la cubierta de Can Ramon hay además otro hándicap.

    El propietario, cuando hizo el piso de arriba echó la casa por la ventana y dotó de una utilidad al menos curiosa la cubierta de la casa de los mayorales: la hizo pavimentar con baldosa cerámica de la misma calidad (poquita) que la de la planta primera. De modo que la hacía «transitable».

    Evidentemente «transitable» entre comillas.

    El enorme movimiento de las cubiertas tradicionales debió de romper bien deprisa las juntas de las rasillas que el señor Puget hizo poner, de manera que una vez más se favorecía la entrada de agua… pero ralentizaba su salida por evaporación. La cubierta de la casa de los mayorales de Can Ramon es una esponja, y retiene la humedad que es un portento. Cuando las demás cubiertas tradicionales se han secado con su arcilla al sol, aquélla aún nutre la infinidad de plantas que crecen arriba.

    Cubierta de la casa de los mayorales en Can Ramon, fijaos que plantitas más monas. Pues esto era en 2022, con sequía. Ya veréis ahora que el día 11 de octubre cayó la del pulpo (100 litros). Yo pretendía preservar las viguetas de los dormitorios, pero en contra de lo que dice la leyenda, la sabina no es imputrescible.

    En los lagares de vino hay un caso claro de pudrición blanca: éste ataca la lignina y la madera se decolora, perdiendo resistencia. Coge un aspecto fibroso (sólo quedan las fibras de celulosa, el pudrimiento blanco se come la lignina, es sibarita)

    El color blanquecino característico que veréis aquí.

    La viga central está colapsando por pudrición, se ha quedado sin lignina en sus fibras de madera.

    Este color blanquecino, ya se ve en las fotos del estudio de 2017.

    ¿Pero alguien cree que el estudio lo identifica como patología? ¡Qué va!

    En las viviendas tradicionales (y en las demás) la protección contra el agua es primordial.

    Y lo grave es que el propio estudio de la UPV lo reconoce en su introductoria en la separata de patologías.

    Pero nada recomienda. No les parece importante decir que deben protegerse las cubiertas de las filtraciones inmediatamente

    Los hongos y carcomas (que el día que fuimos a sacar muestras para hacer pruebas en la estructura, encontramos carcoma a mansalva), contentos y agradecidos.

    El siguiente problema si no se arcilla correctamente, y muy especialmente en el perímetro de los muros, es que el agua penetrará entre las dos hojas de piedra que conforman estos muros de mampostería (aquellos que la UPV decía a una de las fichas que eran de marés…), generalmente de piedra viva, y que generalmente no están trabadas entre sí, e hincha, barre la arcilla que las vicula malamente y el muro termina abriendo y también colapsando..

    No puedo evitar sorprenderme una vez más con el estudio de 2017 de esa universidad que como medidas de protección no prescribió protección contra el agua de ningún tipo.

    Lo gracioso es que se explicaba que el edificio estaba bien y que era necesario poco más que quitar las plantas que crecían en cubierta y eliminar las palomas. (¿de verdad nadie entendió que si las plantas crecían arriba es porque hay vía un remanente de humedad?)

    Pues no. Impermeabilizar es fundamental.

    Mientras se espera la redacción del proyecto, la licitación de la obra y la licencia de obra también.

    Y las cabezas de los muros al igual que las cubiertas.

    Aquí pongo un ejemplo (que también he enviado al departamento de Patrimonio de Formentera, a fin de que se protejan todas las cabezas de muros de Can Ramon, que ya están bebiendo con las lluvias).

    Ca n’Andreva lista para resistir las lluvias. Lo hicimos en octubre del años pasado previa reparacion de la casa. Ni una gota dentro de los muros.

    No es demasiado difícil ni costoso. Se debería hacer en todas las coronaciones de los muros de las casas con riesgo de ruina que deban recuperarse.

    A ver qué me encontraré después de las lluvias.

    Sospecho que una muchedumbre de xilófagos satisfechos de tener más agua para trabajar.

    No hay actividad de xilófagos con una falta de agua o una humedad inferior al 20% (en Egipto las pinturas y restos arqueológicos potencialmente putrescibles se conservan tan bien por la sequedad ambiental).

    En las Pitiusas nunca existe una humedad inferior al 20%. Siempre hay potencial para que exista la entrada de un comedor de madera en las vigas de nuestra casa. Y aún así un buen mantenimiento y el cuidado de cubiertas ha dado viguetas más que bicentenarias (aunque bajo cubierta deban sustituirse más a menudo).

    Dicho esto, no impermeabilizar o no proteger mínimamente contra la entrada de agua en un edificio tradicional, es ponerle a la carcoma y en el hongo una alfombra roja para entrar.

    El agua, tan buena por el campo y tan peligrosa por los tejados.

  • Està plovent, i aquest és el moment de parlar de cobertes.

    Com que ja havíem parlat de les bigues i els entrebigats i entre mig del marés i dels entrebigats de marés, he pensat que es pot parlar del què hi va dalt i de perquè és tan important el manteniment de les cobertes (tradicionals o no, però a les tradicionals, el manteniment s’ha de fer més seguit).

    I de pas veurem com una mala diagnosis i un desconeixement dels sistemes van condemnant edificis.

    Perquè no mantenir la coberta i/o el seu sistema d’impermeabilització significa damnar les biguetes a podrir-se, entre d’altres mals.

    Anem per feina.

    La coberta plana:

    Un cop les parets estan aixecades i les bigues, de savina o de pi calçades al cap del mur i s’ha enllestit l’entrebigat generalment de tegell (però també de marés, o bé de canya, això va a gustos (i a peles), s’estén una capa d’alga (posidònia oceànica), que el pagès a recollit diligentment a l’hivern a una platja. El gruix dependrà del temps, la feina, i la distància des de la casa a la més propera franja de costa.

    La següent capa és la de cendra, «carbonell» pels puristes. Aquest és un recurs fàcil perquè cada dia es fa foc. De les cendres se’n fa lleixiu, però també aïllant tèrmic prou eficient, regulador, a més de la humitat, per a la coberta.

    I la impermeabilització ve després de la cendra i consisteix en argila.

    Aquí un delicat detall de la coberta tradicional, extret de l’Enciclopedia d’Eivissa i Formentera.

    Per aquells a qui estranyi, acostumats a veure que impermeabilitza amb membranes de diversa naturalesa, com l’asfàltica, o la de plàstic, que sapigueu que l’argila, quan es mulla, fa una mena de gel que confina l’aigua (relativament) i que és capaç de en certa mesura, impedir el pas a l’interior de les humitats. I que en soterranis de sols argilosos, en obres modernes, la pròpia argila és un segellant d’algunes coqueres o petits forats del formigó.

    Entrebigat de branquilló a un corral
    Entrebigats de tegell

    La coberta argilada, amb una pendent suficient per desaiguar, es prou solvent una temporada.

    Aquesta argila, a sol i serena, però, té inconvenients, i no són pocs.

    El primer és que els períodes de calor li eixuguen la humitat de l’interior i llavors apareixen clivelles. L’argila minva amb la sequedat. Clivelles que que si no es reparen faran degots a la propera ploguda.

    D’aquí el verb argilar.

    Però els degots són un mal menor. Us ho cregueu o no. Que jo no m’ho creia fins que en Toni Manonelles em va parlar diverses vegades de les toleràncies a les humitats dels pagesos. Que vivien amb paciència les més freqüents plogudes del mitjans del segle XIX i anteriors. Resignació si avui raja el sostre. Quan no plogui, ja l’arreglarem.

    El problema és que si no s’argila i es reparen les cobertes tradicionals, els desperfectes a la capa impermeabilitzant menaran l’aigua a capes de cendra i alga i finalment, ai! al tegell i les bigues i començaran a podrir-se! Per això sobre tot argila el pagès. Per estar el mes´seco possible i per que l’aigua no faci malbé la feina antixilòfags que ha fet el foc a la cuina, per exemple.

    La segona és que aquí dalt, si et descuides comencen a créixer plantetes delicades que acaben convertint-se en la llentrisca salvatge que hi ha dalt el Trull de Penella.

    Un cas paradigmàtic de manca de cura en les cobertes planes i inclinades és can Ramon a Formentera.

    I es pot veure a la sèrie del visor ideib la descomposició paulatina de sostres, particularment a la zona de coberta plana.

    Can Ramon al 2018, just quan a l’estudi que va encarregar el Consell manifestava que l’edific estava en bon estat.
    Can Ramon a 2022 (la foto és de 2023 del visor IDEIB), quan me la vaig trobar jo. Amb uns quants forats mes a diferents sostres. Alguna cosa devien tenir a 2018, les cobertes no cauen d’un dia per l’altre

    Aquí una de les biguetes tronxades que ens vam trobar només entrar a Can Ramon. El llom de la bigueta està ben podrit. I el cap també, per això se’n va anar en orris.

    L’altra, amb un escàs 10% de pendent (una inclinació molt minsa), tampoc és que surti molt ben parada. Bàsicament per uns fongs que a l’estudi ni s’esmentaven . Al visor ideib veureu que ha petat la coberta de la planta pis. Tres bigues tronxades d’aquelles que tan es volien conservar i d’un edifici l’estructura del qual estava «bé» segons l’estudi de la UPV. I no, ja estaven un poc podrides. Per això al 2022 les vam trobar per terra.

    I poso a Can Ramon com exemple perquè des de 2022 soc la redactora del projecte de rehabilitació i he demanat diverses vegades al departament de patrimoni la protecció contra l’aigua del edifici. Ho he fet verbalment, per correu electrònic i donant entrada als pertinents documents.

    Sense que se’n facin ressò més que en algun tapar algun punt ara a finals de 2025. Però vaja, que encara no han començat, que jo sàpiga. Les pluges han arribat primer.

    També els vaig explicar que pel que fa a les recomnancions de l ‘estudi aquell de 2017 que va fer la UPV, nosaltres haguessim començat per protegir de l’aigua l’edifici (com que quan van fer l’estudi no es van mirar els degots, de l’aigua no en deia res) i no n’han fet esment,

    La coberta continua despullada de protecció hidrófuga, en contra de les nostres recomanacions, amb plantetes ufanoses creixent sobre l’argila de la coberta (i afavorint amb les seves arrels la descomposició de totes les capes que composen aquesta, inclús el tegell, aquell tegell que se’m va dir que s’havia de preservar i que agafa un perillós color blanc, ara veureu perquè…).

    La humitat i la poca protecció contra l’aigua en són al base dels seus mals.

    Ni que dir té que a l’estudi aquell que es va fer al 2017 tot i que es reconeixia el potencial feridor de l’aigua (és de primer d’arquitectura, i t’ho repeteixen a totes les assignatures d’assignatures troncals de construcció, estructures i projectes, com un mantra mai prou entès) ni s’esmentava la protecció immediata contra l’aigua.

    Per què l’estudi de 2017 de la UPV no recomanava protegir amb làmina hidròfuga ni els caps dels murs ni evitar l’entrada d’aigua a l’edific amb una protecció extra a les cobertes planes, és un misteri.

    Perquè s’afirmava que l’estat era bo. A les fotos es poden veure les decoloracions blanquinoses típiques del podriment blanc.

    Aquestes imatges surte de l’estudi de 2017, que va encarregar el consell. Les decoloracions blanques són fongs. Ningú li va donar importància. I la té.

    Clar, per això ens vam trobar a 2022 dues biguetes tronxades al porxo, tres a la casa de dalt, diverses als cups de vi i corc a discreció a les biguetes de la part més antiga de la casa.

    Perquè els xilòfags, si poden, no venen sols.

    Alguns insectos xilófags son saprófags o saproxílics, requereixen que la fusta estigui en estat de putrefcció per alimentar-se’n millor. Son tímids, però quan veuen als fongs al banquet, s’animen!

    Les bigues alberguen diversos menjadors de fusta, des de corcs fins a fongs (crec haver-ne detectat de dues menes, de fongs, però no ho he dut a laboratori per discernir si a més del blanc, que colonitza multitud de bigues sota coberta, el que toca amb el tegell és podriment marró o podriment tou).

    De totes maneres Can Ramon és un bon exemple de podriment per fongs. I com que és una feina que he dut a terme i he visitat amb escreix per documentar-ne les patologies, crec que en puc parlar amb propietat.

    El podriment tou o marró (ho hauria de mirar amb deteniment al microscopi) , està atacant la part superior de les biguetes de Can Ramon. Lloc que en la condició de desprotecció a l’aigua i manca de manteniment de l’argilar, és absolutament normal. La capa d’argila si no es manté, afavoreix l’entrada d’humitat i la seva permanència, a les capes inferiors. És evident que humitat hi ha, amb tot l’encoixinat de plantes que hi han crescut.

    A la coberta de can Ramon hi ha a més, un altre handicap.

    El propietari, quan va fer el pis de dalt va tirar la casa per la finestra i va dotar d’una utilitat si més no curiosa a la coberta de la casa dels majorals: la va fer pavimentar amb rajola ceràmica de la mateixa qualitat (poqueta) que la de la planta primera. De manera que la feia «transitable».

    Evidentment «transitable» entre cometes.

    L’enorme moviment de les cobertes tradicionals devia trencar ben depressa les juntes de la rajola que el senyor Puget hi va fer posar, de manera que un cop més afavoria l’entrada d’aigua… però en ralentitzava la sortida per evaporació. La coberta de la casa dels majorals de can Ramon és una esponja, i reté la humitat que és un portent. Quan les altres cobertes tradicionals són eixutes, aquella encara nodreix la infinitat de plantetes que hi creixen dalt.

    Coberta de la casa dels majorals a can Ramon, veieu quines plantetes? Doncs això era a 2022, amb la sequera. Ja veureu ara que el dia 11 d’octubre van caure 100 litres a Sant Francesc.

    Als cups de vi hi ha un cas clar de podriment blanc: aquest ataca la lignina i la fusta es decolora, perdent resistència. Agafa un aspecte fibrós (només queden les fibres de cel·lulosa, el podriment blanc es menja la lignina, és sibarita)

    El color blanquinós característic que veureu aquí.

    La biga del centre està col·lapsant per podriment, s’ha quedat sense lignina a les fibres de la seva fusta.

    Aquest color blanquinós, ja es veu a les fotos de l’estudi de 2017.

    Però creieu que l’estudi ho identifica com patologia? I ca!

    Als habitatges tradicionals (i als altres) la protecció contra l’aigua és primordial.

    I el greu és que el propi estudi de la UPV ho reconeix a la seva introductòria a la separata de patologies.

    Però no recomana res. No els sembla important dir que s’han de protegir les cobertes de les filtracions immediatament

    Els fongs i els corcs (que el dia que vam anar a treure mostres per fer proves a l’estructura, vam trobar corc a mansalva), contents i agraïts.

    El següent problema si no s’argila correctament, i molt especialment al perímetre dels murs, és que l’aigua penetrarà entre les dues fulles de pedra que conformen aquests murs de mamposteria (aquells que la UPV deia a una de les fitxes que eren de marés…), generalment de pedra viva, i que generalment no estan recolzades entre sí, i inflarà les parets, que perdran plom i també sucumbiran.

    No puc evitar sorprener-me un cop més amb l’estudi de 2017 d’aquella universitat que com a mesures de protecció no va prescriure protecció contra l’aigua de cap mena.

    El més graciós és que s’explicava que l’edifici estava bé i que calia poc més que treure’ns les plantetes que creixien a coberta (de veritat ningú va entendre que si les plantetes creixien dalt és perquè hi ha via un remanent d’humitat?)

    Doncs no. Impermeabilitzar és fonamental.

    Mentre s’espera la redacció del projecte, la licitació de l’obra i la llicència d’obra també.

    I els caps dels murs igual que les cobertes.

    Aquí poso un exemple (que també he enviat al departament de Patrimoni de Formentera, a fi i efecte que es protegeixin tots els caps de murs de Can Ramon, que ja estan bevent).

    Ca n’Andreva, preparada per resistir les pluges. Ho vaig fer a l’octubre de l’any passat prèvia reparació de la casa. Ni una gota dins els murs.

    No és massa difícil ni costós. S’hauria de fer a tots els caps dels murs de les cases amb risc de runa que s’hagin de recuperar..

    A veure què em trobaré després de les pluges.

    Sospito que una munió de xilòfags cofois de tenir més aigua per treballar.

    No hi ha activitat de xilòfags amb una manca d’aigua o una humitat inferior al 20% (a Egipte les pintures i les restes arqueològiques potencialment putrescibles es conserven tan bé per la sequetat ambiental).

    A les Pitiüses mai hi ha una humitat inferior al 20%. Sempre hi ha potencial per que hi hagi l’entrada d’un menjador de fusta a les bigues de ca nostra. I tot i així un bon manteniment i la cura de cobertes ha donat biguetes més que bicentenàries (tot i que sota coberta s’han de substituir més sovint).

    Dit això, no impermeabilitzar o no protegir mínimament contra l’entrada d’aigua en un edifici tradicional, és posar-li al corc i al fong una catifa vermella per entrar.

    L’aigua, tan bona pel camp i tan perillosa pels teulats.

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  • Columna de marés que sosté jàssera i sostre d’entrebigat de marés a habitatge tradicional de Formentera. Podria estar en millor estat tot, sí.

    Anava a continuar la singladura de descripció d’arquitectura tradicional i comptant que anava per l’entrebigat, he recordat una cosa si més no curiosa d’un habitatge que per bé o per mal ens ha tocat intervenir. I que no està a Eivissa, està a Formentera.

    Tots tenim present que l’entrebigat més emblemàtic o potser el més corrent és el de tegell, que pot ser de savina, d’olivera , d’ametller, i de vegades de fustes improvisades que el pagès troba a bé aprofitar, l’arquitectura tradicional d’Eivissa evoluciona en un continu prova i error. I com que l’arquitectura de Formentera és filla de la d’Eivissa, especialment a partir de 1695, que es repobla d’Eivissencs i aquests s’emporten les seves tècniques i bestiar (el qui pot), doncs també s’hi fan experiments.

    Així que en aquest habitatge tradicional, Can Ramon, a les immediacions de Sant Francesc a Formentera, com a Can Prats del camí de sa Vorera o a Can Manyà des Fornàs, o a molts altres que m’ha tocat visitar per catal·logar en diversos llogarrets d’Eivissa, hi ha entrebigats de marés.

    Per mostra un botó

    Aquest sostre en estat tan precari era part dels cups de vi de Can Ramon. VAig fer la foto a 2022 A dia d’avui crec que ja ha col·lapsat.

    El marés és el nom local d’una pedra que no només es dona a les Balears (com d’alguna manera es dona a entendre a les escoles d’arquitectura) sinó a tota la costa valenciana, catalana, i segurament en tota la conca del Mediterrani en major o menor mesura (tant egipcis, com turcs, com Sicilians, treballen ocasionalment amb pedres similars, atés que el terme «marés» engloba diverses menes de roca arenisca, una roca prou comú; sedimentària, de molt bon treballar i tallar (és tova) i d’un millor erosionar-se, al cas de la d’Eivissa, en que es tracta d’una arenisca de baixa qualitat. Ho sento, aquí guanyen els mallorquins.

    Quan a l’escola d’arquitectura es parlava de arquitectural balear (hi havia molts alumnes, entre ells el meu maridet) vinguts de les Illes, es feia un especial esment en en marés, ficant a la mateixa bossa arquitectura mallorquina i menorquina i la Eivissenca, per dir alguna cosa. De la de Formentera ni en van parlar.

    I sembla que això calava, perquè quan vaig venir aquí vaig trobar un aparell de pedra calissa que em va sorprendre (on era el marès?) i a altres companys els ha passat el mateix. El marés NO és omnipresent ni molt menys a les Pitiuses. I fins que no vaig començar a intervenir edificis al casc antic d’Eivissa, a la Marina, a Sa Penya de vegades…marés a cases pageses ni una gota.

    Molt de tant en tant trobava marés d’entrevigat a alguna casa pagesa, en alguna casa bona de Dalt vila sí, però moltes vegades per fer envans i particions.

    A la intervenció de la casa de la Sanitat, on efectivament, efectivament trobem un edifici casi completament executat amb murs de càrrega de marés a partir de planta primera, d’escassos 25 cm de gruix, que arriben a 33 als plànols per les capes i capes de morter que diverses reparacions i rentats de cara han anat acumulant sobre el mur de pedra.

    A l’obra pública sí semblava més corrent usar-lo (es pot serrar), el que fa blocs modulars, molt més eficients a l’hora de transportar i col·locar que els blocs de pedra viva.

    Pedra viva.

    Em va semblar una expressió preciosa quan la vaig sentir la primera vegada.

    La pedra viva és la calissa amb que es fan al majoria d’habitatges rurals a Eivissa. Té una bona resistència mecànica (molt millor que el marés). El gruix de mur de les casses tradicionals és més per un tema de col·locació dels pedrots (no en vull dir blocs, no tenen forma), que pas pel pes que hagin de suportar.

    I si hi ha una pedra viva, hi ha una pedra morta. Tallo i pego de l‘enciclopedia

    1. Crosta calcària, o calitx, que hom arrenca del sòl abans de cultivar-la i amb la qual hom fa murs de pedra seca (Eivissa i Formentera).
    2. Marga gris blavenca, tova.
    3. Pedra de poca duresa (calcària), que no fa la calç tan bona com la pedra viva (Castelló, Mallorca).
    4. Pedra fluixa, que es descompon fàcilment.

    M’agrada el darrer punt de definició, perquè es refereix al marès. El marès , especialment fràgil a les Pitiüses, és una pedra morta.

    I una vegada entès que a les escoles d’arquitectura s’han de resumir de manera molt profusa les particularitats de cada sistema constructiu en el pla d’estudis i que la Península Ibèrica té una munió de particularitats constructives per cada regió, un comprèn que hi ha experts en diverses arquitectures tradicionals i que hi ha especialistes entre els arquitectes. I gràcies a Déu, perquè no vull veure cases pageses cosides de bigueta pretensada ni amb juntes de ciment Porland. Ja n’he vist massa així.

    No vull dir en absolut que el pagès mitjà fos un Vitrubi o un Brunelleschi de la construcció vernàcula.

    A Can Pardal per salvar la txapussa que va fer algú abans del sXX per fer una remunta tradicional i que amenaçava a esfondrar un annex al porxo, vam haver d’inserir una pròtesis metàl·lica molt important sobre les biguetes de sabina que anaven a dir prou (i que el rebesnet del pagés de torn havia estintolat tot anticipant la debacle).

    Manobres txapusses (també en podeu dir optimistes) n’hi ha a totes les èpoques, i ser pagès no et dona el títol de bon constructor.

    Ergo un comprèn que al Consell de Formentera, abans de dedicar l’habitatge de can Ramon a Museu de Formentera, decidís (a priori amb bon criteri), encarregar un estudi a uns experts.

    El que va sobtar era que els experts eren de la UPV, pensava jo que això ho farien els arquitectes locals, semblava més lògic que anar a creuar el Mediterrani per trobar experts en arquiyectura illenca, però vaja, que hi ha a la UPC experts en arquitectura Pirinenca, i em consta que són solvents.

    Enllaço noticia del Diari d’Eivissa de 2017

    A mi això al seu moment no em va fer ni fred ni calor.

    Però resulta que a 2022 per vicissituds de la vida i casi per casualitat, em vaig trobar adjudicatària del projecte de reforma i canvi d’ús d’habitatge tradicional de Can Ramon per convertir-se en museu de Formentera.

    A priori, també, un projecte trempat, a mi que m’agrada l’arquitectura tradicional.

    JA!

    El primer va ser repassar l’estudi de patologies que de primeres donava garanties

    Però la cosa va durar poc.

    Entre altres perles els experts van dibuixar la cisterna tradicional, de les que són amb forma de bota i que abocava a la cuina, com si fos una ampolla de vi de cul pla.

    Així mateix els aixecaments eren directament sacats de les fotografies, amb el qual l’escala que ells presentaven al seu estudi, no s’ajustava de molt a la realitat. Ni als graons ni al seu traçat estructural. Era un aixecament de plànols una mica d’estudiant espavil·lat de primer curs que sap fer colar al profe un dibuix que no s’ajsuta a la realitat..

    I ja el culmen és quan van fer fotos dels murs de pedra viva, una calissa realment dura (he fet proves amb esclreómetre sobre ella), i els van qualificar de «murs de marés». I es van quedat tam amples.

    Us passo la fitxa

    A Can Ramón hi ha elements de marés, però són molt minsos, menys del 2 % dels volum de murs és marés! Hi els envans de cuina, corral i planta pis, una línia estructural sota la cumbrera, la columna d’una sala diàfana en planta baixa i els murs de tancament dels cups de vi. Puntualment alguna trava de cantonada conté marés

    En canvi hi ha fitxes que defineixen tots els murs com murs de marés. I es casquen el dibuix de murs de més de 60 cm d’ample especificant que és marés, quan no ho és.

    Curiós oi? Al diari d’Eivissa s’ esmenta 10 experts de la UPV, i cap d’ells va notar que els murs de calissa? Carai. Qualsevol eivissenc que conegui l’arquitectura rural sense títol a universitat politècnica distingeix el marès de la pedra calissa.

    Hi havia més perles a l’estudi, però encara me les guardo.

    L’estudi en qüestió ha costat a les arques públiques 21.659 euros. Xavalla.

    El millor de tot és que atorgava als tots els elements constructius resistències una mica així a ull.

    I donava per bona l’estructura portant de l’edifici per pública concurrència (vol dir que aguantarà més pes que un habitatge corrent, sobre uns 500kg/m2. És el que passa quan els edificis passen a ser públics, que sovint s’han de reforçar.).

    Com que jo no em considero tan experta, i com que ja havia vist la poca cura del aixecament de plànols i alguna altra barbaritat que encara no contaré, vaig decidir que demanaria cates i proves de laboratori per esbrinar la resistència d’un dels elements més delicats que sí era de marés: Una columna (aquella columna que aparentment aguantava sense problemes al estudi de la UPV).

    Quina sorpresa. El marés que la constituïa és de baixíssima qualitat i a més d’estar a les últimes per l’erosió al peu de la mateixa (no s’aprecia a la foto), ni amb la seva secció intacta assolia els valors que per llei es demanen per seguretat de les persones a un edifici públic. Ara mateix a la seva base li manca secció. Si sencera no aguanta, figureu-vos quan està minvada.

    Doncs això.

    Que el marès, és marés i la pedra viva, pedra viva, i la pedra viva aguanta més de 3 vegades més que el marés mig.

    I això tan simple quina pedra es quina, ho saben tots els pagesos, però no tots els arquitectes.

    I que quan es fan informes s’ha de ser una mica seriòs i fer proves de laboratori, que ser un expert no t’atorga clarividència.

    A tot l’estudi de patologies es validava una estructura amb resistències de material suposades.

    I amb això, poques bromes.

    21.659 euros. Va costar l’estudi de marres o de marés de la UPV.

  • Sabinas jóvenes al fondo ,en primer plano una aspirante a viga, ya con muchas cicatrices en en tronco de ramas cortadas.

    La muy humilde sabina es la prota de la entrada. En general, y por mi sorpresa, se cree que lo de la sabina es llegar y besar el santo; que es un arbolito muy simpático y muy protegido que crece aquí y allá, que poblaba los Monegros con profusión y que aquella fronda exuberante aragonesa fue expoliada hasta las raíces para construir «La armada invencible», promovida generosamente por Felipe II el ecologista. Rey de gran visión de futuro que ya previó las posibilidades de desertificar parte de Zaragoza para promover la filmación de Spaghetti Western. Los reyes sirven para esto.

    Armada Invencible que no ganó ni una sola batalla, porque fue a parar al fondo del mar después una tormenta primero y luego sus restos fueron diezmados por la flota inglesa, con sir Francis Drake, primogénito de un granjero predicador y corsario de pro, al frente.

    Que el hijo de un predicador llegue a Sir de la corte inglesa por sus habilidades de sátrapa marino dice mucho de las virtudes ecuménicas de su padre.

    Dicho esto las Pitiusas se llaman así por su fronda conífera y porque griegos y romanos venían aquí a buscar pinos torturados por el viento, para realizar embarcaciones de curvas sinuosas, aprovechando la forma que Eolo había dado a troncos y ramas. Pero contrariamente al pino, sabinas y enebros hacen unas maderas más duras y de crecimiento más lento, que los isleños han ido utilizando para las cubiertas de sus casas.

    En general se cree que la sabina la cortas y ya, a poner viguetas, y no. El proceso es bastante más lento. Y pasa por un cultivo minucioso, que recuerda un poco a la escultura. Para empezar las sabinas se plantan paralelas a los marjales, la pared de piedra, sin estorbar los cultivos alimenticios. Y entonces comienza un proceso que puede durar entre 20 y 30 años, dependiendo de las expectativas de sección del tronco que tenga el futuro constructor. Y evidentemente a mayor grosor, mayor habitación se podrá cubrir. Dicho esto, no se trata de plantarlas y ya está. Si bien allí en tiempos llovía un poco más, y no hacía falta riego en modo alguno, la sabina es un arbolito en principio rechoncho y sin pretensiones de altura. De modo que para hacerlo viga se le maltrata de la siguiente manera: con frecuencia anual o semestral se recortan todas las ramitas que salen del tronco incipiente en sus dos tercios inferiores, por lo que sólo queda un penacho de agujas en la parte superior. De esta manera la futura vigueta se estira hacia arriba.

    Este proceso dura unas décadas, con mayor o menor éxito dependiendo de pluviometría, fertilidad del sol y cuidado que le dedique el payés. Para que os hagáis una idea, tengo una clienta que a los 38 años pensó en cortar sabina que su padre había empezado a cuidar para ella a la edad de 5 años. Bien, secciones de 15 cm después de 33 años.

    Y aquellas que son de más de 20 cm de ancho y tienen de 6 a 8 m de largo? ¿Cuántos años tienen? ¿Cómo han pelado las ramas los campesinos? ¿Con una escalera? Aquí Miquel Àngel Porxet que ha puesto unas cuantas y que sabe que quien tiene una puede pedir lo que quiera a un extranjero enamorado de la arquitectura de Ibiza, me ha iluminado. En los torrentes, donde hay vegetación apretada y hay bastante agua y por tanto sedimentos nutritivos para la vegetación, la sabina crece ufana y más rápido. Y mucho más alta, porque debe buscar la luz. Y si es mayor, también es más ancha. De ahí estas vigas de porche o los rompeluces en espacios diáfanos.

    Más sobre el proceso. Una vez se decide construir, se ponderan las sabinas y se cortan las más adecuadas (gruesas), siempre en luna nueva y cuando hace frío. ¿Por qué? Porque en invierno y con luna nueva la savia está más en las raíces que en el tronco. Ello hace que los xilofagos no la aprecien tanto. Cortar en luna llena puede agusanar (cualquier) madera.

    Entonces, una vez cortada debe pelarse inmediatamente, porque mientras la madera está tierna, la corteza corre muy bien y es fácil de arrancar, pero en la que se seca es un suplicio. Secarlas supone varios meses. Y entonces ya está lista para utilizarse. Así que cuando una campesina paría al primogénito, fácilmente el padre se decidía cuidar sabinas para que una vez el mozo estuviera crecido y casadero, hubiera la madera necesaria para la «casa de dalt».

    En el próximo capítulo, otras técnicas de colocación de viguetas y jácenas.

    En cada techo hay unos cuantos siglos de vida vegetales, cuando contamos los años que ha necesitado cada sabina para crecer.

  • Savines joves al fons, en primer pla, una ja madura i amb branques de base talladetes per fer tronc.

    La molt humil savina és la prota de l’entrada.

    En general, i per sorpresa meva, hom creu que lo de la savina és arribar i moldre, que és un arbret molt simpàtic i molt protegit que creix aquí i allà, que poblava els Monegros amb profusió i que aquella fronda exuberant aragonesa va ser espoliada fins a les arrels per construir «La armada invencible», promoguda per Felip II l’ecologista. Que ara el poseu a parir però que va ser un visionari que va preveure l’actual paisatge dels entorns de Saragossa com l’ideal per la filmació d’Spaguetti Weterns, Els reis serveixen per coses com aquestes.

    Armada que no va guanyar ni una sola batalla perquè la meitat va anar a petar al fons del mar després d’una tormenta i després l’altra meitat va ser delmada per la flota anglesa, amb sir Francis Drake, primogènit d’un granger i corsari de pro, al capdavant. Que el fill d’un predicador arribi a Sir de la cort anglesa per les seves habilitats de sàtrapa marí diu molt de les virtuts ecumèniques del seu pare.

    Dit això les Pitiüses s’anomenen així per la seva fronda conífera i perquè grecs i romans anaven a cercar pins torturats pel vent en aquestes illes, per fer embarcacions de corbes sinuoses, aprofitant la forma que Eol havia donat a troncs i branques.

    Però a més de pins, savines i ginebrons fan unes fustes més dures i de creixement més lent, que els illencs han anat fent servir per les cobertes de les seves cases les primeres i per fer castanyoles se segones.

    En general hom creu que la savina la talles i a fer sostre, i no. El procés és força més lent. I passa per un cultiu minuciós, que recorda una mica l’escultura.

    Per començar les savines es planten en marges vora la paret de pedra, sense destorbar els cultius alimenticis. I llavors comença un procés que pot durar ben bé de 20 a 30 anys, depenent de les expectatives de secció del tronc que tingui el futur constructor. I evidentment a major gruix, major habitació es podrà cobrir.

    Dit això, no es tracta de plantar-les i ja està. Si bé allà en temps plovia una mica més, i no calia rec de cap manera, la savina és un arbret en principi rabassut i sense pretensions d’altura. De manera que per fer-lo biga se’l maltracta de la següent manera: amb freqüència anual o semestral es retallen totes les branquetes que surten del tronc incipient per la banda de baix, de manera que només queda un plomall a la part del terç superior. D’aquesta manera la futura bigueta s’estira cap amunt. Aquest procés dura unes dècades, amb major o menor èxit depenent de pluviometria, fertilitat del sol i cura que en pren el pagès.

    Per que us en feu una idea, tinc una clienta que als 38 anys va pensar en tallar savina que el seu pare havia començat a cuidar per ella a l’edat de 5 anys. Bé, seccions de 15 cm després de 33 anys.

    I esteu pensant, aquelles que són de més de 20 cm i tenen de 6 a 8 m de llarg? Quants anys tenen? Com han pelat les branques els pagesos? Amb una escala? Aquí en Miquel Àngel Porxet que n’ha posat unes quantes i que sap que qui en té una en pot demanar el que vulgui a un estranger enamorat de l’arquitectura d’Eivissa, m’ha il·luminat.

    Als torrents, on hi ha vegetació atapeïda i hi ha força aigua i per tant sediments nutritius per la vegetació, la savina creix ufanosa i més ràpid. I molt més alta, perquè ha de buscar la llum. La vegetació de les vores compteix ferotge per la llum del sol, la savina s’ha d’estirar vulgui o no. I si és més alta, també és més ampla. D’aquí aquestes bigues de porxet o trencallums de porxo.

    Més. Un cop es decideix construir, es ponderen les savines i es tallen les més adients (gruixudes), sempre en lluna nova i quan fa fred. Perquè? Perquè en hivern i amb lluna nova la saba és més a les arrels que al tronc. I per tant és més difícil perls xilòfacgs atacar-la. El corc vol humitat per medrar dins la fusta. Llavors, un cop tallada s’ha de pelar immediatament, perquè mentre la fusta és tendra, l’escorça corre molt bé i és fàcil de treure, però a la que es seca és un suplici. Assecar-la suposa uns quants mesos. I llavors ja està llesta per fer-se servir.

    Així que quan una pagesa paria al primogènit, fàcilment els pares primerencs es decidien a cuidar savines per que un cop el mosso fos crescut i per casar, hi hagués la fusta que calia per la casa de dalt.

    Al proper capítol, altres tècniques de col·locació de biguetes i jàsseres.

    Cada sostre suma segles de vida d’una fusta dura i duradera, als corcs si els dones a triar, prefereixen el pi.
  • Una de las entradas de la Grotte de la Vache antes de que se cerraran con tan poca gracia a base de un muro de pizarra.

    El campamento de la Grotte de la Vache es un inmenso cementerio.

    No porque haya enterramientos humanos, no. No se ha encontrado cuerpo humano alguno en las inmediaciones de Bedeilhac, Mas d’Azil, la Grotte de Niaux o la Grotte de la la Vache…

    Quizás lo debiéramos definir como basurero. Pero tampoco estaríamos en lo cierto.

    La cuestión es que el la Grotte de la Vache, no se tira nada de lo que se haya cazado. Y los huesos de las presas de los magdaleniense ahí están, reposando en una gruesa capa bajo los pies del que entra en la cueva.

    El campamento de la Grotte de la Vache se asienta sobre un grueso de unos 80 cm de huesos de varias especies (salvo la humana, pienso yo con alivio).

    Durante mil años, la familia que se asienta en la cueva de la Vaca en la temporada invernal, caza, pesca, recolecta lo que sea que se puede cazar, pescar y recolectar en otoño y principios de invierno, y vive una temporada ahí, para migrar después a otro lugar de temporada donde pueda encontrar sustento.

    Igual que otros animales migran en busca de pastos, caza o pesca, igual que los ñus en el Serengetti, igual que las ballenas en su viaje anual en busca de krill al Ártico, igual que los renos migran hacia el norte en verano y hacia el sur en invierno buscando sauces enanos y hojas comestibles. Del mismo modo nosotros, cuando vivíamos en Europa hace 15,000 años. Nos movíamos hacia donde sabíamos que podíamos encontrar con qué sostenernos.

    Ninguno de los huesos amontonados en la Grote de la Vache era algo cazado en primavera o verano. ¿Que cómo lo sé? Un equipo de arquólogos se ha dedicado clasificar los restos y a estudiarlso minuciosamente con biólogos. El equipo estaba liderado por Nicole Pailhague y se puede ver aquí

    Pero veamos que hay en ese suelo amontonado de huesos. Que igual hay sorpresa.

    Si recordamos la entrada anterior, lo que se pintaba en la cueva de Niaux eran:

    Principalmente Bisontes. Algunos alanceados.

    Dos caballos

    Dos cabras montesas.

    Algún ciervo.

    Un salmón.

    Una comadreja (no la nombré en la entrada anterior porque no la vi, está en una galería algo inundada)

    Es de esperar que esos mismos animales fueran las piezas de caza mayor que comían los magdalenienses, no? Que esas pinturas, esas odas a los bisontes fueran para que no faltaran pan en la mesa ni bisonte asándose en hogueras exuberantes.

    Pues no. No. Nada o muy poco.

    Con paciencia inconmensurable un equipo científico a medido, pesado catalogado y analizado minuciosamente.

    Como soy arquitecta y en Ibiza me ha tocado asistir a tremendas catas arqueológicas donde sí se encontraban restos humanos, y he visto a albañiles armados con cepillos de dientes desenterrar pacientemente cráneos de los enterramientos extramuros de época romana, pues me asombra ese mismo trabajo sobre un total de 224.795 huesos solamente en una de las salas.

    De paso que se recuentan los huesos también se datan unos cuantos estratos de ese basurero.

    Los restos más superficiales son de hace 12.450 años siglo arriba siglo abajo. Los restos más profundos son de hace 13.650 años. 1,100 años de diferencia. Justo como las pinturas de lacueva de Niaux. Y en el mism operiodo.

    Los que vivían en La Vache eran los que pintaban en Niaux.

    Uno espera que el bisonte sea el plato principal.

    Esos huesos era lo que quedaba de su dieta, vamos a ver qué comían. Que en la cueva de enfrente había muchos bisontes. Y caballos.

    Aquí llega la sorpresa.

    Se hace un cálculo de animales cazados en base a los restos encontrados y se identifican especies, de los cuales resultan: 21 espécies de mamíferos y 29 especies de pájaros.

    En total unos 2200 restos de mamíferos cazados y unos 4886 pájaros.

    Bien de esos 4886 aves que se han cazado durante estos mil y poco años en que se ha ocupado la cueva, había por lo menos 4566 perdices nivales y 147 grajos. El resto de especies son anecdóticas. Fruto de la casualidad. Porque a lo que están especializados los magdalenienses del Ariège es a la perdiz nival. Las cazan a mansalva.

    Y entre los mamíferos?

    De unos 2259 mamíferos 1847 son cabras montesas, íbices (el 81%), y 147 son renos (elo 6,5%). Y ojo pero que aparecen un par de cabras pirenaicas en el interior de Niaux, el tempo. Una de ellas con lanzas clavadas.

    Bisontes? Tras Mil cien años, 6 bisontes (número mínimo estimado según estudio de Nicole Pailhague).

    Caballos? Durante 1.100 años 3 caballos .

    No, no cazaban los animales que pintaban.

    Porque esos animales cuyos restos se encuentran en la cueva, muy probablemente ni siquiera los habían cazado ellos.

    No lo digo yo.

    Lo dicen ellos. Sutilmente.

    Aún así ¿Que hacen todos esos huesos tirados en el suelo del campamento?

    Pura cuestión de diseño: Esos huesos no se tiran porque son materia prima. Lo mejor es tenerlos cerca de casa. Por si hay que fabricar algo. Para muestra un arpón:

    Arpón bastante peculiar, de asta de ciervo.
    Arpón
    Aguja. Los magdalenieses cosían bastante, hacía frío.

    En el suelo de la cueva además de huesos sin procesar se han encontrado útiles de hueso y sílex. Pero sobre todo de hueso. Esto es arpones, cuentas, abalorios, agujas, ganchos perforados, mangos de propulsores de azagaya, útiles de los que desconocemos la función…

    Y arte. Cuentos, historias grabadas en hueso, en imágenes.

    Información preciosa.

    Unos lobos, reconociéndose
    Unos renos olisqueándose.
    Cabeza de cierva con peces. El tema de la cabeza de la cierva muy repetido en la zona cantábrica, especialmente en Altamira. La factura de la cierva es exquisita.
    Caballo olisqueando . probablemente a una yegua.
    Perfil de íbex, varias veces repetido. Denota habilidad y capacidad de síntesis. Puede significar movimiento.
    A esta talla se la conoce como caza del Uro. Dado que no había uros como restos de comida y raras veces se encuentran entre lo que comen los magdalenienses (eran animales bastante fieros, más difíciles que los bisontes) mas bien parece una escena de excursión de caa donde aparece súbitamente un uro.

    Dicho sea de paso. Hay otro animalito vecino de los magdalenienses que no ha dejado restos en el suelo de la cueva. Y eso que está bastante presente en sus vidas.

    Este es el único hueso con muestras de haber sido quemado en toda la cueva. Una leona corre.

    Y mira que han encontrado huesos de :

    Osos pardos, (que han cazado probablemente durante su hivernación o que no han sobrevivido al invierno, somos carroñeros más que cazadores, en pleno verano es difícil toserle a un oso); algún lobo, multitud de zorros; algunos rebecos, 85 concretamente. Muchos pequeños mamíferos como roedores, topos, liebres….

    Pero ni un león de las cavernas en el suelo de la Grotte de la Vache.

    Y eso que los tienen muy en mente.

    Tanto que han grabado en esos huesos que dejan ahí tirados. Y en algunos salen leones primorosos. Sí.

    En las escenas de los leones no son exactamente los magdalenienses los cazadores.

    Lo que se graba en hueso, ese arte no contendrá ni los mismos motivos ni los mismos animales que se encuentran en lo oscuro de la capilla de esa gruta que se abre a poniente.

    Un/ león/oso aparece grabados en un hueso, persiguiendo a un caballo ante la mirada atónita de un grupo de cazadores (de diverso tamaño y condición)

    Aquí la escena.

    Cada cazador parece tener identidad propia, su tamaño y porte los identifica, el artista estaba grabando algo que tenía una base real. Entre los cazadores un niño, alguna mujer menuda.

    Y un predador avanza hacia el caballo.

    Los cazadores, que seguramente iban a por cabras, observan. Se han topado con un león cazando un caballo? Ellos quedan en segundo plano, el caballo ahí está. Lo que parece un león avanza firme y frontal hacia el caballo.

    Nuestra especie es sobre todo, oportunista. Demasiado diría yo.

    Grupo de cazadores de la escena de la iniciación. Los que presencian la caza del caballo.

    Hubiera podido darse ocasionalmente, y quizás durante once siglos se llegó a dar, que alguna generación de esa familia cazara algún caballo, algún bisonte, algún uro.

    Pero lo más normal sería que fueran restos de la caza de leones o de lobos.

    Quizás porque ella caza fue tan excepcional se plasmara en la roca como una dádiva del frío en la época de las nieves.

    Pero esto es sólo una elucubración mía.

    Quizás pintaban esos bisontes heridos como agradecimiento a una presa tan enorme. A un salir de penurias. A un pequeño milagro.

    Quizás honraran a uno de esos seis o siete bisontes que aparecieron en el suelo de la cueva. Cazados por ellos después de malheridos por los leones. Quizás animales enfermos.

    Quizás honraran a esos caballos que iban a beber y que cazaban los lobos y luego podían recoger lo que quedaba (también se han encontrado huesos de unos 8 lobos entre los restos del banquete, los lobos estaban en el menú de los magdalenienses).

    No es que otros grupos humanos (pocos) no supieran cazar bisontes. Pero en general las presas encontradas en yacimientos más o menos estudiados como Altamira y Tito Bustillo y en general los de la cornisa cantábrica, son sobre todo cérvidos (gamos, renos, ciervos), cabras y rebecos. Presas que no hieren fácilmente a un ser humano.

    Lo que es seguro es que un magdaleniense del Ariege cuando salia a cazar no esperaba traer a casa un bisonte o un caballo, que los ciervos allá eran más bien raros y que sobre todo comían cabras, a veces renos y rebecos, y mucha perdiz nival. Y que si traían una pieza de bisonte o caballo, tenía números de ser carroña, los restos de lo que los lobos o los leones de las cavernas han cazado. Comido y luego abandonado.

    Así que las pinturas de los bisontes y caballos, son aún más extrañas.

    Son excepciones de emboscadas misteriosas.

    Tanto que cuando suceden, merecen ser recordadas como una caza de leyenda.

    Monterías o hallazgos que merecen ser pintadas en un lugar escondido, deben ser agradecidas. Quizás durante esos mil años alguien fue capaz de abatir un bisonte. Un hito.

    Las pinturas de la Grotte de Niaux son un memorial a una cacería extraordinaria.

    O como una expiación por haber infringido una ley. O como una ofrenda en lo más oscuro de la cueva.

    Cazar un caballo o un bisonte es algo trascendente, inquietante.

    Un regalo extraño del invierno.

    Quizás por eso se dibuja en el vientre de la tierra.

    Przewalski Pferd, Equus przewalskii, auf winterlicher Weide

    Continuará.

  • Acceso a Grotte de la Vache, cerrado con muy poca gracia desde hace dos años. En lugar de ver el sol entrar en la cueva se ve un muro de pizarra, Dios mío que poca vista.

    Aficionada que soy a las cuevas pintarrajeadas, este verano he obligado a mi sufrida prole a acompañarme en un circuito por la hermosa zona del Ardéche francés, a varios tiros de piedra de mi pueblo en el Pirineo. Decidiendo un poco al azar qué cuevas íbamos a visitar.

    Bueno, vimos la cueva de Bédeilhac, la de Niaux con los niños un poco abrumados por los espacios, y porque las visitas guiadas eran en francés claro

    Y yo sola visité, la cueva de la Vache. Cuando mis hijos tras dos cuevas y un museo de la prehistoria más tarde, no querían madrugar.

    Y encontré una ocupación del lugar llena de simbolismo, de vida y de muerte.

    Y encontré y no lo esperaba, música.

    Hay dos cuevas con una relación íntima. La de la Vache y la de Niaux. Y su relación tiene mucho que ver con la arquitectura. Es protoarquitectura, una manera de ocupar el espacio muy parecida a la de las primeras ciudades o a la de las primeras construcciones.Solo que no se decide. Se ocupa el espacio con lo que uno encuentra en la orografía.

    El Valle de Ardeche ofrece espacios, y las gentes del magdaleniense eligen, ocupan y modifican. Hacen arquitectura.

    En la zona de Tarascón en l’Ardeche se levanta un valle con un río sinuoso, el Ariège, que fluye sin furia de un modo no muy distinto al que fluiría hace 18.000 años. En otro valle menor, el valle de Vicdessos, fluyen torrentes más impetuosos pero menores, que abrevan y abrevaban fauna, ahora y hace unos cuantos milenios.

    En una ladera de esa montaña, en un lugar idílico bajo un peñasco de caliza se abre la boca de la Grotte de la Vache, la Cueva de la Vaca. Una cueva amable, de techos no muy altos, donde a primera hora de la mañana el sol penetra hasta el interior. Esos techos bajos que permiten un control térmico, unas aberturas anchas, que permiten al entrada de luz, cercanía a un curso de agua, prados, un punto estratégico cerca de zonas donde los animales van a beber. Sobre todo las cabras montesas que en invierno no tienen más remedio que bajar a comer y a beber, porque las cimas de las montañas están nevadas y sin una brizna de hierba.

    A la izquierda, punto rojo Grotte de la Vache, más arriba a la derecha, punto rojo, Grotte de Niaux. Esto en el magdaleniense no tenía polígono industrial al lado del río.

    Y ahí las esperan unas familias no muy distintas de las nuestras. Que se aman, tienen niños, trabajan para sacar a los pequeños adelante y les cuentan cuentos al lado del fuego. Hasta tallan juguetes y pulseritas en hueso.

    Y desde esa cueva divisan una entrada oscura en la montaña de enfrente, y el rio y la luz de sol, claro

    La orientación es más o menos ésta. Crédito Gailli, R. , 2008: La Grotte Préhistorique de la Vache, Éditions Larrey CDL, 2008. ISBN-10: 2-908622-05-X ISBN-13: 978-2-908622-05-8

    Esas familias durante siglos (sí, siglos), van y vienen y en invierno se afincan en la cueva de la Vache para pasar la estación fría. Y hemos encontrado las huellas de las estructuras de madera que instalaban en el borde interior de la cueva para montar sus cabañas circulares o a veces parecidas atiendas canadienses que luego protegerían con brezo, con paja, con barro o con la piel curtida de los animales. Una primera arquitectura refugiada debajo de un peñasco ingrávido sobre un prado. Hoguera en ese borde entre la cueva y el prado. Abrigo de la intemperie y celdas construidas dentro de una cueva luminosa, que permite paso a la primera luz del día a través no de una sinó de dos oberturas en forma de ceja..

    En la grotte de la Vache la família tenía un campamento como de tipis o tiendas justo en la boca de la cueva. y encendían una lumbre dentro y fuera de la gruta, para calentarse y para cocinar. Se han encontrado los restos de las zonas donde plantaban estacas para acampar.

    Luz que pasa flotando sobre miles de huesecillos acumulados alrededor de las cabañas de la edad del hielo bajo el peñasco. Miles de huesecillos tras siglos de caza, que se acumulan en capas de varios palmos y van menguando la altura de la cueva. Porqué se acumulan los huesos alrededor de la guarida de las familias?

    Porque esos huesecillos se convierten en cuentas, en collares, en punzones, en agujas, en colgantes, en arpones, en puntas de flecha, en objetos que no entendemos y de vez en cuando, en láminas alargadas donde se tallan escenas cotidianas o excepcionales.

    Y aquellos fragmentos de hueso a los que el sol toca, brillan fosforescentes durante la oscuridad.

    La gruta no es profunda y se ocupa para vivir su margen con el exterior. Más adentro no hay evidencias de ocupación o de actividad. Y tampoco es algo que cale mucho en los habitantes. Como si de la cueva no interesara más que la delicada franja que asoma al exterior. Los habitantes del magdaleniense serpentean dentro y fuera de la cueva, pero sin hundirse en ella. No van mucho más allá de donde están sus cabañas. Su campamento de mil años. La parte oscura de la cueva es ignorada.

    Hasta aquí la Grotte de la Vache. La gruta de la luz.

    No, hasta aquí no.

    Os estáis preguntando. Y si viven ahí, pintan?

    No hay pinturas rupestres?

    Ni una sola.

    No, no hay pinturas. Ni una sola pintura del magdaleniense, a pesar de las evidencias de haber sido ocupada durante más de mil años.

    Mil años. Ni un trazo.

    Ni un ciervo, ni una línea.

    En una cueva amable y orientada este rabioso, a la luz y al sol, ni una sola pintura.

    Es que quizás las chicas (lo siento, la mayoría de pinturas son de chicas) no pintaban en el Ardéche?

    Sí. chicos y chicas pintaban. En el Ardéche

    Donde?

    Justo delante.

    En la cueva de la noche.

    Plano de la gruta de Niaux, créditos  Clottes, J. et al (1990) Para ver las pinturas hay que adentrarse en la cueva unos centenares de metros.

    Al otro lado del torrente, en la orilla opuesta, con una obertura orientada a poniente rabioso, donde sólo entran los últimos rayos de sol del día, sin ningún rastro de haber sido habitada, sin un solo rastro de hogar o de fuego, sin haber encontrado jamás utensilios. Existe una cueva donde durante más de mil años, se ha ido pintando. Con una cadencia muy lenta. Las pinturas aparecen paulatinamente, al pasar los siglos y las generaciones.

    Y lo extraño es que no aparecen en las espectaculares entradas o en varios de los abrigos cerca de éstas.

    Entrada de la gruta espectacular, malograda por la intervención innecesariamente aparatosa de un arquitecto (massimiliano Fuksas). Menos es más, desde luego, aquí más que en ningún otro lado.

    Para llegar al lugar donde se pintaba en la grotte de Niaux, hay que recorrer ochocientos metros de galerías roca adentro, subir, bajar, bajo tierra, trepar, escurrirse, en la más oscura noche, en un ambiente húmedo y en una ceguera absoluta. En ocasiones habrá que vadear lagos subterráneos.

    Esto hoy es fácil. El camino se ha adaptado a los visitantes, hay barandillas y en la entrada se presta una linterna con el ticket de entrada de modo que se pueda avanzar sin demasiada dificultad. Los antiguas lagos interiores están secos en su mayoría. Hoy es fácil, sí, hace 15.000 años no. Y aún así, el tránsito hasta las pinturas es largo, frío y húmedo. Por el camino se van encontrado grafitis de los siglos pasados, desde el siglo XVII hasta principios del XX, en que se protegió la cueva. Porque siempre se ha sabido, y esto es curioso, que las pinturas están ahí, en lo profundo.

    No ha habido un momento Eureka, aquí están los bueyes, papá, como en Altamira. No, aquí hay visitas guiadas desde hace tres siglos. Turismo de interior Francés que iban a ver unos bisontes en el interior de la cueva sin saber muy bien quién y porqué los pintó.

    Y aún más curioso, después de siglos de visitas, no han sido vandalizadas. Como máximo un grafiti cerca de unos de los bisontes, momento en que uno se pregunta que necesidad tenia el autor de dejar su anodina firma en la pared. En fin.

    Tras un largo trasiego se llega al lugar de las pinturas, preguntándose uno porqué debían estar en un lugar tan lejano. Porqué habiendo paredes y planos de roca tan ideales, no se ha pintado nada hasta ahí.

    Cuando por fin se llega a una sala, galería, espacio extraño, donde si se enciende la luz, se obra un milagro, porque a la ráfaga insegura de las llamas, los animales invariablemente dibujados en negro, parecen palpitar, removerse en las paredes.

    Bisonte alanceado. Foto Edouard de Moulin
    Varios bisontes superpuestos, de autores con diferentes técnicas, el de la izquierda de estilo sorprendente. Edouard de Moulin foto. Algunos de los signos dentro de los bisontes son rojos. Sugiriendo una herida.

    Íbice trazado con esmero y detalle. El autor/a ha ensayado este dibujo y probablemente otros antes de trazarlo sobre roca en la cueva. se trata de alguien con habilidad y práctica. Edouard de Moulin foto.

    Caballo macho con pelaje de invierno. Foto Sieverking
    Fotos de Heinrich Wendell
    Íbice aparentemente alanceado. En Niaux aparecen animales en el momento de ser cazados. A veces heridos. No es lo normal. Fotógrafo Heinrich Wendell.

    Todas las bestias se pintan en óxido de manganeso y/o carbón, trazos oscuros . Son sobre todo bisontes, caballos y algunas cabras montesas, un ciervo.

    Dentro de algunos animales, parecen haber lanzas clavadas. Clavadas de tal modo que la sangre fluye a lado y lado de la lanza. Nos cuenta la guía que hay consenso en que eso que parece una lanza no es una lanza. Pero muchos animales aparecen con algo parecido a puntas de flecha, algunas rojas. Como sangre brotando, violenta, después de cortar una arteria.

    Y en la cueva de Bédeilhac, a un paseo de una hora de Niaux, hubo placas de barro y placas de caliza con bisontes de barro o grabados, con agujeros en su cuerpo. Agujeros puntillosamente excavados por gotas de agua que manaban de las estalactitas. También hubo así un bisonte en la cueva de Niaux. Y el artista dibujó en esos agujeros los mismos signos de lanza clavada. Un signo que recuerda sangre manando de una herida. La intencionalidad de utilizar esos huecos que ha hendido el agua en el barro es evidente, porque uno de ellos forma el ojo del bisonte. Es parte de la anatomía del animal, así que los otros huecos, también le pertenecen. Son las heridas que llevan al bisonte a la muerte.

    Bisonte grabado en el barro, aprovechando goteo del techo que sirve par siiutar el ojo del animal (la pupila es una huella de gota de agua que cae del techo) y tres heridas sangrantes. Que es lo que a mi me parecen las otras gotas dentro del animal. Foto virtuosísima, porque esta calidad de imagen en elfondo de una cueva no es facil, de Heinrich Wendell.
    Aquí calco del Abbé Breuil, que todo lo documentaba.
    Salmón grabado en las inmediacioens de la cueva de Niaux

    Esto es inquietante. Extraño. Porque pocas veces en pinturas rupestres aparecen señales de caza. Los animales suelen ser magníficos, en el pico de su fuerza. En las cuevas se dibujan animales en plenitud. Casi como arquetipos. Los leones perfectos de Chauvet, la cierva poderosa y preñada de la cueva de Altamira, los uros terribles de Lascaux, los caballos gemelos de Pech Merle.

    Aquí salen hieráticos y a veces heridos.

    A mi me cuesta creer que esas líneas que se clavan en la roca y en el cuerpo de los bisontes no sean lanzas. Sobre todo porque en alguno de los animales es evidente el alanceamiento. Y porque alguna guía me ha dicho con la boca pequeña que ve lo mismo que yo.

    La guía no explicó con detalle cada una de las pinturas. Y sí nos explico algo que me hizo estremecer. En su momento se dataron dos bisontes,, no al azar sino los dos más alejados entre sí, para tener una idea de las fechas de producción de las pinturas. Los bisontes habían sido pintados con mil años de diferencia.

    Mil años entrando en la cueva a pintar. Mil años acumulando huesos en la gruta de la Vache, mil años de estabilidad en la historia de una familia, en su migración tras la caza.

    Cada bisonte, cabra, caballo, está dibujado por un artista diferente. Los estilos son a veces contrapuestos. Hay un bisonte casi cubista. Hay trazos elegantes y trazos torpes.

    Pero en todo caso quienes dibujaran los bisontes, habían practicado. Habían preparado lápices de manganeso y grasa, había preparado el lienzo y grabado primero la figura. Habían elegido cuidadosamente el relieve en la piedra. Y sobre todo habían practicado mucho el dibujo en el exterior. Eran personas avezadas a dibujar animales. Unos y unas con más talento que otros y otras. Que además habían estudiado minuciosamente las paredes para que los relieves de éstas dieran volumen y movimiento al animal que ofrendarían de algún modo.

    Y una vez acabado el dibujo, se lo tragaba la noche.

    “This paintings are not intended to be seen”, dice la guía con convicción.

    Y entonces hace otra cosa. Nos pide que apaguemos las linternas. Nos sumimos en la ceguera. Mis hijos sobrecogidos. Y dice algo, canta.

    …Y el sonido se mantiene en el aire y en la oscuridad, se sostiene varios segundos, rebotando en las rocas rodeando a quien escucha….

    Durante un rato chasqueamos la lengua, alguien canta, y en sonido nos envuelve.

    Cuando la guía encienda la linterna otra vez nos explicará que se han encontrado indicios de percusión muy antigua en las estalagmitas. Que se utilizaban a modo de xilófono.

    Entonces encendemos nuestras linternas y apuntamos al techo. Estamos bajo una bóveda. Mi amiga Irene, arquitecta, diría una catedral natural.

    La guía nos explica que el 80 por ciento de las pinturas de la cueva están ahí. Hay algunas otras, pero se encuentran impracticables porque para acceder a ellas hay que atravesar una galería inundada.

    Salimos después de haber estado en el vientre de la tierra.

    Los niños silenciosos, la experiencia les ha abrumado.

    Cuando llegamos al apartamento, busco.

    Una señor llamado Iegor Reznizov ha estudiado la acústica de los abrigos del Barranc de Valltorta, donde está la Cova dels Cavalls, con escenas de caza. Todas las pinturas se sitúan en las zonas con mayor eco. La resonancia es el criterio que los pintores (generalmente las pintoras) utilizan para decidir el lienzo.

    Abrigo de la Cova dels Cavalls, en el Barranc de la Valltorta, Castelló. De notable acústica donde hay pinturas.

    Otros estudios relacionan la posición de las pinturas con el rebote de un sonido desde la entrada de la cueva. Otros con el tiempo de eco. Siempre se encuentran las pinturas en los lugares de mayor resonancia.

    Busco sobre Niaux.

    El salón de las pinturas negras, donde acabamos de estar, tiene una acústica similar a la de una iglesia románica. Bien cierto puede ser, porque cuando abrimos la linterna en la sala, las proporciones eran similares a las de una iglesia. Nos cubría un cúpula arrugada de piedra.

    La familia tan extensa que vivió mil años y que pasaba los inviernos en la grotte de la Vache además de pintores, eran músicos. Y separaban cuidadosamente el lugar de la vida, en donde la luz entraba por la mañana y había un verde prado frente a la cueva, donde podían jugar los niños, del lugar oscuro donde apenas entraba el sol cuando se ponía, había que subir escalando riscos y se encerraban figuras de animales para no ser vistos.

    Y desde la Grotte de la Vache se ve la de grotte Niaux más arriba, y desde la de Niaux la de la Vache. Como un recordatorio la una de la otra.

    Uno piensa en las gentes de la Grotte de la Vache yendo a la la Grotte de Niaux como los vecinos de Sant Mateu d’Aubarca, van a la iglesia a oir misa devotamente.

    Continuará

  • És hivern

    i la neu ha fet de la muntanya

    com les pàgines

    verges

    del meu quadern.

    M’alço i el vent

    duu volves desesperades,

    a racons, troncs i torrents

    i clava agulles gelades

    a estanys i branquillons innocents.

    Al blanc juguen la canalla,

    al bosc i al carrer,

    nevats,

    com quan esmercen

    tinta sobre el paper.

    I la làmina de neu

    tracen carreres,

    basteixen cabanes,

    llisquen trineus.

    I quan la fel·lera passa

    llegeixen rastres,

    arters de guineus,

    de llebres espantades,

    les plomes, les urpes esmolades.

    Sobre el pols blanc i fred,

    històries molt més clares.

    Com una primera vegada.

    L’hivern,

    de neu, blanc i cruixent.

    Tu hi ets,

    en una boira llunyana,

    en un lluir de la neu,

    en un volar d’una gralla,

    fosca contra el cel.

    En una paraula amorosa

    en una habitació tancada.

    I els expliques que sota la neu,

    dormen llodrigueres

    i conreus,

    bateguen ànimes boscanes,

    s’esgronsa la vida arreu.

    La neu tapa pobles i prats,

    bordes i cementiris,

    boscos i cims esmolats.

    I cada volva em sembla,

    que me la dones des d’on estàs,

    com fils de la camisa,

    del vestit,

    del dia que us vau casar.

    Tu els expliques a la canalla,

    a cau d’orella,

    en soletat,

    que la neu

    primer ha de ser mortalla,

    abans de ser

    somriure de nounat.

    Bon Nadal

  • Si la pasada entrada hablábamos de las aguas limpias, hoy toca hablar de las aguas sucias, el alcantarillado.

    En breve, en Ibiza ciudad no había y en Ibiza isla eran las verjas de chumberas.
    Esto significa que la salubridad en Vila (Ibiza ciudad) era mucho más escasa que en el campo, y que los olores debían ser de miedo. Los romanos conocían el alcantarillado, pero se necesitan bastantes infraestructuras y voluntad pública para sacarlo adelante. Y en la edad media dejó de estilarse en muchas zonas.
    Y así como he encontrado instalaciones de recogida de agua púnicas de manera bastante frecuente y algunas en uso (me gustaría saber cuántas de las cisternas en uso de Dalt Vila son púnicas y no lo sabemos, que la cisterna púnica en uso de la casa Moutas fue un hallazgo fortuito), de alcantarillado ni rastro. No he visto nada parecido a un albañal que conduzca fecales a algún lugar recóndito.

    Preguntadas mis fuentes (los parientes de mi marido), “había una acequia allí en plena calle…”

    Y la fuente bastante fiable y bastante horrorizada del señor Víctor Navarro, registrador de la propiedad, reza:
    …La segunda particularidad también propia de las casas de la Villa, es la falta de reproches y la inexplicable costumbre de tener los vertederos precisamente junto al umbral de la puerta de la calle. Y como ordinariamente las puertas se encuentran francas durante todo el día, cuando el transeúnte viene alguna momentáneamente cerrada ya puede presumir lo que detrás está pasando. Algunos propietarios del Arrabal (se refiere a la Marina) han tenido la cuidado de construir un departamento especial a tal efecto; y como dentro de las habitaciones falta local, han hecho en el balcón único de la casa una garita de madera que más bien pareció un armario por lo angosta y porque no tiene ningún conducto de salida….”

    Fotos Pag Facebook Eivissa Antiga. Veis este balcón con un cuartucho anexo que ventila a través de un ojo de buey sin carpintería? Pues eso.

    El señor Víctor Navarro no debió de hablar demasiado con los ibicencos porque nosotros tenemos los codos pelados de dibujar comunas o letrinas en la parte superior de los edificios de vivienda antiguos. No es que mejore mucho la cosa, pero hemos encontrado que en las cubiertas planas había pequeños locales que hacían la veces de inodoro. Invariablemente se encontraban fuera de la casa, se debía salir de la vivienda, a veces subir escaleras, atravesar un espacio exterior, para acceder. Lo que tiene sentido, por una cuestión básica de ventilación.
    Os adjunto una foto que he encontrado que efectivamente deja ver un cuartito anexo a balcón que cuadra con el uso de estrecha letrina a la que se accede por el exterior.
    Me sabe mal deciros que todos los detritus iban tarde o temprano al mar. Es lo que había entonces.
    Pero la salubridad no comienza y termina con las necesidades fisiológicas, que son las más escandalosas, sino con agua corriente para lavar, ropa, por ejemplo. Que era algo que debía hacerse en el torrente o en la fuente.
    Y aquí debemos agradecer a Erwin Broner su compromiso con la ciudad que le acogió. Dotó a su barrio, sa Penya, ignoro si ayuntamiento mediante o con la colaboración de los vecinos (a la payesa) de baños públicos, sí, y de un lavadero para lavar ropa. Con el que la salubridad del barrio mejoró mucho.

    Excusats públics a Sa Penya, a l’esquerra de la foto. Duríssima vida la de sa Penya als anys seixantes i abans.


    Y esto fue antes de ayer, aquí un fragmento de una entrevista en la Gisela Broner, que llegó a Ibiza en 1951, y que da fe de que en sa Penya, ergo a gran perte de Dalt Vila, no había un triste baño:

    …Los precios eran increíblemente bajos. También recuerdo que cuando celebrábamos cualquier fiesta, cumpleaños o cumpleaños de boda (antes de tener nuestra propia casa) nos íbamos de fin de semana en el hotel más lujoso de San Antonio (solo había dos), para disfrutar de un cuarto de baño como Dios manda , ya que no teníamos uno en casa, y acostumbrados a tres cómo habíamos tenido en Estados Unidos… (ríe).

    La casa la construyeron en 1960.

    Os dejo con fotos de los baños públicos y del lavadero de Broner. Que en gloria esté que se lo merece.

    Cada vez que nos damos una ducha deberíamos estar agradecidos. Es un lujo, me ha dicho mi amiga Núria hoy, que ni Eugenia de Montijo podía permitirse.