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Bosque al lado del reactor nuclear de Chernobyl, 1986. De verde a rojo en unos cuantos centenares de Sieverts Las torres son una pieza pesada, bloquean el paso de los peones y del rey sin demasiada dificultad, el primer jaque mate que se enseña a un niño es el que se hace con dos torres o torre y reina.
Hoy he jugado contra un ruso pero no he tenido ganas de preguntar. He leído en la prensa sobre las masacres de Bucha, las fosas comunes, las violaciones y lo que saldrá en Mariupol. Y me acabo de leer «Maus», de Art Spiegelman, y esto se parece cada vez más a aquello. Yo creía en algún momento de esto que pasa en Ucrania que no sería ni como la guerra de los Balcanes ni como la de Irak no como las guerras mundiales, pero es que soy una ingenua.
Los mismos soldados que se habían quedado sin combustible en la cuneta de la carretera a Kyiv y bromeaban con un chofer ucraniano que se ofrecía a llevarles de vuelta a Moscú, ¿son los que han matado civiles antes de retirarse? ¿Por qué? Se puede haber crecido con un padre y una madre, haber sido amado, haber tenido una vida más o menos normal y súbitamente violar y matar a unas cuantas chicas y tirar sus cuerpos en un agujero en el suelo?
Hay otra noticia que me ha inquietado, y que casi ha pasado desapercibida. Y tiene que ver con las torres. Los rusos han dejado Chernobyl. Tras un mes de ocupación. Se han ido ellos solos, no ha sido necesario insistir.

Torre Reactor 4 de Chernobyl en 2010 Chernobyl está a 15 km de Bielorrusia, que también ha tenido que delimitar un área de exclusión después del accidente de abril de 1986. Era pues, un punto estratégico a tomar, además de un polvorín, esto Putin y los que tenían más de 10 años cuando sucedió el desastre lo tenían claro. Parece que los soldados que llegaron a Chernobyl no sabían dónde estaban. Sí, eran jóvenes, la mayoría. Pero alguien debió haberles enviado allí, alguien sabría dónde estaban y el objetivo de la misión, que hacían. Cualquier móvil tiene GPS, y supongo que tendrán google o algún buscador para saber en que lugar están, que historia tiene. En los alrededores de la central y sobre todo del bosque anexos, hay centenares de señales que advierten de la radiación en la zona. Por eso no entiendo cómo entraron con tanques dentro, y se pusieron a cavar trincheras, levantando polvo cargado de Cesio 137, del polvo de combustible que escapó del reactor. Polvo que respiraron, que tocaron, con el que se ensuciaron. Los encargados de la central, dos hombres que toman las máximas precauciones y no se han adentrado jamás en el Bosque Rojo, los miraban perplejos.
Pienso en la experiencia estética que debieron tener los soldados al entrar en un bosque donde ningún humano ha puesto el pie desde hace casi 35 años. Un bosque brutal, lleno de pájaros, con pequeños tumores bajo las alas y cerca de los ojos, y colores más brillantes, ranitas de San Antonio negras, porque los colores oscuros protegen de la radiación. Alces, jabalíes. Que pisan con pezuñas delicadas las hojas secas del suelo, que crujen más que en otros bosques porque las bacterias encargadas de descomponerlas no pueden con la radiación, así que todo sucede más lento en ese bosque. Los animales de Chernobyl han desarrollado más pronto de lo que se esperaba, una defensa anti radiación, los que sobrevivieron en los bosques no inmediatos a la central, recibieron dosis bajas de radiación, repetidas veces en sus itinerancias. Esas dosis bajas resultaron en un efecto de hormesis. Como una vacuna. Un poco de veneno consigue que el cuerpo reaccione y genere una defensa contra esa substancia nociva. Ahora Chernobyl, sin humanos y con radiación es un vergel, hay nutrias y peces enormes. No es que sean mutantes, es que nosotros hemos dejado de pescarlos y ahora crecen mucho más. Rebaños de corzos. Osos, que no se veían en Ucrania desde hace 100 años.
Un poco de radiación, dosis bajas repetidas, consiguen que el sistema de reparación del ADN de las células que es la parte que más sufre de la célula, se acelere. Los animales de Chernobyl tienen un sistema de reparación de ADN más eficiente que los que nunca han estado sometidos a radiación. Como los soldados que entraron a hacer de soldado en el bosque rojo. A los pocos días algunos empezaron a sentirse mal. Los síntomas de intoxicación por radiación han sido fulminantes para algunos peones. La torre los ha abrumado, igual que en tablero. Era una barrera infranquable, pero los peones han cruzado. Se han evacuado a Bielorusia, a sanatorios, para tratarles (no fuera a ser que en Rusia explicaran dónde habían estado).
El refugio que cubre el reactor nuclear averiado con varias toneladas de uranio, plutonio y polvo radioactivo dentro, fue construido con grúas móviles comandadas a distancia. Una empresa francesa se ocupó de la contrata. Ningún operario en el andamio, ningún desayuno a la sombra de la obra. La construcción fue completamente erigida con mando a distancia.

Torre construida a modo mecano con grúas robotizadas. No deja de ser curioso, Ucrania no envió tropas a defender Chernobyl. Esa torre se defiende sola. Los rusos se han ido a casita en un mes.
Y lo peor, la tremenda vida de especies difíciles de ver y que migran a otros lugares (lobos de Chernobyl cruzan hacia Rusia, buscando pareja, su éxito reproductivo en el área de exclusión ha sido tan apabullante que deben ir expandiendo su territorio), la prosperidad de especies en peligro de extinción en esa zona, donde nosotros no ponemos el pie deja claro que nosotros somos peor que la radiación. Pero unos cientos de Sieverts más.

Caballos de Przewalski, felices en Chernobyl -

Leningrado, ahora San Petersburgo, patria chica de Putin Me doy cuenta de que en las partidas con rusos no puedo mencionar a Putin. Me cancelan inmediatamente el juego. Lo anulan. Se van. Si empiezo una conversación sobre Ucrania (nunca había jugado tanto, pero el conflicto me supera y los rusos están jugando más que nunca, de cada tres contrincantes uno es ruso), y la cosa fluye, todo cesa abruptamente si mento a Putin. Huyen.
Me asusta. El grueso de la población entra en paranoia, en miedo, y con razón.
Ayer hizo un mes que las operaciones especiales para tomar Kyiv en dos días sigue su exitoso curso (según fuentes del Kremlin). Esto no es lo que preveían. La sangría de soldados, de individuos que nunca jamás hubieran querido entrar en esa dinámica y la sangría de críos bombardeados y de adultos que no saben cómo sacarlos del país le debe parecer una minucia a Putin. Llego a pensar que a él esto no le parece una guerra. No, son maniobras, operaciones especiales. Y lo digo con cierto convencimiento después de haber buscado en su biografía. En la profunda. En la anatomía de su familia. después de haber visto una entrevista en que él habla de su madre, y de cómo considera la figura materna el centro del universo antes de la adolescencia.
Pasa el tiempo y nos olvidamos de las atrocidades, o recordamos sólo las que el cine nos muestra. Tenemos en nuestra mente Los campos de concentración, «La lista de Schindler», «Malditos bastardos», una segunda guerra mundial en Francia y en Polonia, los bombardeos de Londres. Los norteamericanos monopolizan el cine «Cartas desde Iwo Jima», «Patton», «Salvar al soldado Ryan». Sí. Parece que el cine se nutre de momentos breves de épica. Y que cada cual arrima el ascua a su sardina.
Pero cuando el nivel de horror llega al Sitio de Leningrado, no hay película inmediata, nadie se acuerda o quiere mirar sino hasta hace muy poco. Han tenido que pasar décadas para que el cine piense en Leningrado.
Leningrado aguantó sobre 900 días de asedio por parte de los nazis. Un asedio sistemático y febril, de tropas también vencidas y tan ignorantes de qué iban a hacer como en el asedio de Kyiv. Sólo que aquel sitio parecía alargarse infinitamente en el tiempo y en los inviernos. Con eficiencia alemana cortaron suministros, bombardearon a cualquiera, ni se pensaba en corredores humanitarios, y los escasos suministros llegaban a veces sobre el helado lago Ladoga, el hambre acabó con más de un millón y medio de personas. Los habitantes de Leningrado comían animales que podían atrapar, y muchas veces, cadáveres de sus vecinos muertos de hambre. Los vivos sobrevivieron algunas veces con los cuerpos de los muertos. Para sorpresa de muchos, varios animales del zoo que no murieron de hambre superaron el sitio.
Pues de ahí salen los padres de Putin, que jamás, según él, guardaron rencor a los alemanes.
Los padres de Putin, ambos nacidos en 1911 se casaron hacia 1930 y tuvieron un primer hijo Albert que murió a los pocos meses, como muy normal era antes de vacunas y antibióticos. Tuvieron un segundo hijo, Víktor. Durante los comienzos de la invasión nazi, Vladimir Putin padre se presentó voluntario como saboteador para formar un comando de resistentes soviéticos que pudieran emboscar o reventar las iniciativas de una legión nazi que hacía una avanzadilla hacia Leningrado en las afueras de la ciudad. Era una treintena de rusos contra un batallón nazi armado hasta los dientes. Pero no todos debían ser tan patriotas como el padre de Putin porque hubo un chivatazo y los nazis les avistaron y persiguieron por el bosque ruso. Poco armados, los rusos, sólo pudieron huir mientras los nazis, divertidos, imagino, les daban caza. Y los cazaron a todos menos a cuatro. Entre los cuatro que sobrevivieron, Vladimir padre. Su táctica fue tan genial como horripilante, igual le podía haber matado. Mientras su compañeros intentaban esconderse en vano en el bosque, el se echó a un pantano no muy profundo, agarró un junco y se sumergió en el agua de otoño de Leningrado, respirando por un orificio de menos de un cm2. Narraba escuchar a los soldados alemanes pasar a su lado. Pero nadie miró en el agua. Quién aguantaría dos horas ahí debajo?
Volvió aquel hombre y tres más a su casa de Leningrado. Sólo para aguantar más guerra, y ser herido. Ingresado en el hospital, y en el grueso de la hambruna, no comía a pesar de estar convaleciente, pues guardaba su ración para su mujer María y su hijo Víktor. Cuando se desmayó del hambre, los médicos vieron que traficaba con su exigua ración, que destinaba a su familia, y le prohibieron la entrada a su mujer. Aún peor, para garantizar la supervivencia de ese niño para el que guardaba sus raciones, sin preguntar, sin pestañear, se lo quitaron a su madre, sin más explicación que lo llevaban a una inclusa para garantizar su supervivencia. Ahí murió de difteria.
Cuando Vladimir, medianamente recuperado y con una pierna llena de metralla que nunca salió de su cuerpo fué hacia su casa, vio el carro de la morgue donde llevaban el cuerpo de María, su mujer apilado con otros. Desolado, en shock se acercó. La toco. Estaba caliente y respiraba. «Pero si está viva!» «Da igual, no durará». Le dijo el funcionario. Vladimir les instó a llevarla al apartamento donde vivían, lleno de rabia, los funcionarios no entendían nada. Pero la llevaron de vuelta. Avisándole que no volverían a pasar hasta quince días después, y que si no vivía se apañaría él con el cuerpo. El la cuidó y sobrevivió. Y sobrevivieron , sin su hijo Víktor al hambre y al sitio de Leningrado. Y a la pena.
Nunca supieron dónde estaba enterrado su hijo Viktor.
Cuando ya perdidas las esperanzas de todo pero conseguida la paz, ella con 40 años volvió a quedarse embarazada, milagrosamente, dio a luz a Vladimir hijo.

Maria Putina con su precioso hijo. Y lo digo sin una brizna de sorna. Nadie merece pasar por lo que pasaron los rusos en Leningrado. Y como la guerra en Ucrania me hace pensar demasiado, pienso que Vladimir Putin mide la guerra, el horror, con la vara de Leningrado, y allí ni hubo apoyo internacional, ni posibilidad de escapar ni corredor humanitario que valiera. No hubo aporte de armas por parte de los aliados. Ni noticias del horror repartidas por el mundo que se compadeciera de los pobres civiles como sus padres. No hubo un Zelenski poniendo al día en twitter con que líder mundial ha hablado esta mañana, no hubo escarnio de lo que hicieron las tropas nazis en Leningrado, aunque sí en Francia. Y en otros lugares. No hubo apoyo médico y humanitario internacional de haber podido huir. No había nada más que hambre y frío, y un gotear de muerte alrededor de cada familia. Durante dos años y cuatro meses.
Cómo le va a parecer lo de Kyiv una guerra a Putin. Guerra fue lo de sus padres. Vladimir Putin ha reducido Grozni a cenizas, que parece que nos hemos olvidado, murieron cientos de miles de personas, ha machacado a Georgia, matando sólo a unos cientos, le debió parecer un paseo, recordemos que el sale de Leningrado, y ahora machaca a Ucrania, pero menos que lo fue machacada Rusia en la segunda guerra mundial.
No, no nos acordamos de dónde sale Putin ni de dónde venimos nosotros.

Aquí el peor invierno del sitio de Leningrado contado por un director ruso, no sé si seré capaz de verlo. -

Alfil en ajedrez de LEwis, quién lo hubiera dicho. Cuando era pequeña mi padre compró un ajedrez de piezas de plástico clásicas con un imán inferior y tablero metálico para poder jugar en los viajes en tren. Los alfiles siempre me parecieron unos caballeros con acorazados y ello era evidente porque aquella fisura en la cumbre de la pieza era la celada del yelmo de una armadura.
Años más tarde, ya en la escuela de arquitectura, fui a topar con un ajedrez de piezas esculpidas hasta la filigrana, y vi sorprendida, que aquellas grietas en el yelmo eran en realidad la abstracción de una tiara. El alfil es en realidad un obispo. Así que en la guerra también intervenía la Iglesia, activamente. Los líderes religiosos en general. Y la metáfora de su movimiento está muy bien encontrada, cada alfil no puede acceder a todas las casillas del tablero, y no se mueve frontalmente, avanza en diagonal, sibilinamente. Sin dar la cara.
Así el ajedrez se convertía en un cuento sobre una batalla donde intervenía la afanosamente la mitad de la sociedad más alguna mujer de alta alcurnia con fulminante poder.
El caso de los alfiles es curioso porque efectivamente hubo obispos guerreros, además de Heahmund de Vikings, que está basado en un Heahmundus, obispo de Sherborne (Salisbury) que murió en el 871 en la batalla de Marton contra los vikingos. Como se le consideró un guerrero sagrado (que querrá decir eso? Se mata alabando al Señor y se envía al enemigo a una hueste de ángeles?), se le canonizó y pasó a ser figura de devoción cristiana.

Alfil en vikings, con todas las flaquezas humanas, pero muy de rezar. Aquí en trance con su espada cruz. Personaje histórico. Otro alfil salido además de la baja nobleza y ascendido por méritos con su espada y su brillante sesera, fue Antony (sin h) Bek, (circa 1245-3 marzo 1311) obispo de Durham, íntimo del rey de Inglaterra y ascendido a Obispo con 40 años merced a su habilidad bélica.

Alfil cristiano presto a luchar contra William Wallace (el de braveheart), en 1298 aprox. Como han cambiado los obispos. Me estremezco un poco porque en el colegio de las hermanas dominicas, se enseñaba todo eso de los 10 mandamientos, y si en clase de religión los recitábamos de corrido, nos íbamos antes al patio. Lástima que recitáramos muchas veces sin entender que salía por nuestra boquita de fresa «honrarás», «prójimo», «no tomarás la palabra de Dios en vano». Qué debe querer decir eso, pensábamos con 7 años. Bien, parece que algunos llegan a obispo sin haber tenido un ápice de comprensión lectora en su vida, total, que más da.

Kiril de Moscú, un alfil analfabeto Resulta que la iglesia ortodoxa, como toda formación religiosa cristiana, tiene un cabecilla. Los católicos tienen a Francisco, que nos cae cerca porque en el oeste somos más bien católicos, nos dicen. Los ortodoxos y católicos se segregaron entre si en julio de 1054 tras varios desacuerdos, el principal supongo era la renuencia a afeitarse de los popes del este, porque yo, ,mirando en perspectiva, veo dos estructuras de poder muy parecidas, con jerarquías similares, que supuestamente siguen a Jesús de Nazaret, predican el amor universal, y no permiten que las mujeres formen parte activa de la toma de decisiones o de posición de poder alguna, aunque las quieran mucho,, detestan a los homosexuales, aunque digan quererles mucho y aceptarles en cuanto renuncien a su retorcida desviación, y entusiastas de los niños, que los católicos parecen querer demasiado o nada en absoluto, no lo tengo claro. Pero que yo no dejaría a los míos cerca. Los católicos tienen el celibato por obligatorio, los ortodoxos no. Igual por eso los abusos sexuales a menores en la iglesia ortodoxa son menos. Pero en lo básico, son lo mismo.
Pues bien, Kiril de Moscú es amigo (muy amigo) de Putin.

Aquí de colegueo, que ven el futbol juntos y Kiril durante los mundiales pide a Dios que gane Rusia. Los demás que se jodan. Dios quiere a Rusia más. Y Kiril de Moscú, desde ese púlpito que la providencia le ha dado, ha soltado en la Santa Misa que la guerra de Ucrania está bien, la ha bendecido sin levantar una ceja. Que no había más remedio. Era una lucha contra el decadente Occidente (Ese decadente Occidente donde Lavrov tiene unos cuantos apartamentos, alguno en el centro de Londres y Putin unas cuantas propiedades, de todo tipo, como su yate en Hamburgo antes de la guerra). Rusia no podía permitir que la Sodoma y Gomorra del gay parade de Berlín salpicara a Moscú, porque caía cerca. Tal cual. El estilo de vida de Occidente no es cristiano ni se basa en sus valores. Y por lo tanto el bendice la guerra y ya. Que Ucrania no sea Occidente y que se mate gente es una minucia. Eso sí, pide a las fuerzas armadas que minimicen las muertes de civiles, que algunas pero que no muchas (no sé si le basta con esos diez que hacían cola para comprar el pan, o las siete mujeres desarmadas y un crío que salían a refugiarse en Polonia y que unos soldaditos han disparado hasta matar, que valientes son algunos). ¿Que entiende Kiril por minimizar las víctimas civiles? ¿Como ha salido eso de su boca?
Lástima que haya cometido un error de cálculo. Él se autodenominaba Patriarca de Moscú «y de todas las Rusias». En la Ucrania de 44 millones de personas, la iglesia ortodoxa cuenta con aproximadamente 17 millones de practicantes, y muchos más creyentes que no practican. En Rusia van a misa 1 de cada 10 habitantes, de un total de 144 millones de personas y es un país mucho menos religioso. La iglesia ortodoxa tiene menos fieles en Rusia que en Ucrania. Fíjate. Tampoco se le dan bien las matemáticas. Tiene la mayoría de sus fieles en Ucrania. Y son los más cumplidores. Claro, que Kiril no se había enterado, con este problema de comprensión lectora que tiene, que aún no ha entendido que el quinto es «no matarás» y que hay por ahí una coletilla de «amarás al prójimo como a ti mismo».
Hay clérigos cristianos que dicen que lo entienden, que ha sufrido mucha presión, y tenía que decirlo. Se ve que lo suyo no es ser un mártir. Algo tendrá que perder. Quizás no tenga tanta fe como predica.
La guinda ha sido su respuesta a las cartas de repulsa tras sus declaraciones. La culpa de la guerra entre Ucrania y Rusia somos nosotros, Occidente, con nuestras conductas depravadas. Se están matando por culpa nuestra. Rusia es inocente de todo pecado. Llama a los ucranianos hermanos.
«Rezo sin cesar para que, con su poder, el Señor ayude a establecer cuanto antes una paz duradera basada en la justicia. Os pido a vosotros y a nuestros hermanos en Cristo, unidos en el Concilio, que compartáis esta oración con la Iglesia Ortodoxa Rusa». » ¡Que el Señor preserve y salve a los pueblos de Rusia y Ucrania»
Los demás pueblos malísimos que no son Rusia Y Ucrania, que se jodan, algunos hasta son negros, y están llenos de maricones, y las mujeres quieren mandar. Y a los civiles de Ucrania que les maten sólo un poquito.
Amen.
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Tengo la sensación de que cuando hablaba de Hitler y de Putin, de su trasfondo y de su infancia, había un pesimismo arraigado que dejaba entrever que de un pasado terrible, del punto de partida de un niño anclado en el horror no podía surgir nada bueno. Y no. De hecho estoy convencida de que lo que suele suceder es muchas veces lo contrario, se toma conciencia de la fragilidad de la vida, de su valor, de los afectos, sí, muchas veces hay quien es capaz de sacar del cieno vida, fertilidad, una base sólida crecer. A otros se les pudren las raices. No conozco a cada uno, no puedo saber de que tipo somos.
Necesito hablar también es un peón devenido del cieno, que será Dama. Uno de sus padres es hijo de un superviviente del asedio nazi de la segunda guerra mundial en Ucrania. Eran cuatro hermanos, sólo quedo un vástago después del exterminio. ¿Cómo se pasa por la vida sabiendo que los cuerpos de tus hermanos son ceniza en el aire?, Se casó, buen judío, soviético, poco religioso, y amante del estudio. Uno de sus nietos, estudia derecho, pero consciente de ser peón, durante mucho tiempo se dedica a hacer el payaso con otros peones. Con gran éxito. La del peón no tiene por qué ser una vida de calamidad, se puede transitar el planeta sin ínfulas de gobierno siendo bastante feliz, aquí en el vídeo un ejemplo.
Peones haciendo de peón, lo normal. El bajito llegará a Dama. Que extraño, a veces los más excéntricos son los más enteros de los seres humanos.
No creo que Zelenski sea único y especial, porque varios millones de ucranianos se han comportado con igual arrojo, o incluso más. Casi me pregunto que parte en su interior es distinta de la mía, que hubiera salido despavorida, arrastrando a los que amo. También me pregunto que parte de la narrativa es cierta, y cual no. Volodimir Zelenski, judío y rusófono, recuerda a Tony Stark, el superhéroe favorito de mis hijos, no tiene más superpoder que su inteligencia y su honestidad, pero estas le permiten fabricar ingenios y estrategias que salvan al mundo. El resto de superhéroes palidecen ante él. Los otros son fruto de la casualidad, una picadura de araña, un viaje radioactivo en el tiempo, una congelación de años. Pero Stark sólo cree en la justicia. Y se Autoinmola si es preciso. A Zelenski le ofrecen ser evacuado de Rusia, pero suelta una frase que hubiera firmado Patton, «I need ammunition, not a ride». Épica pura.
Cuando en el colegio de monjas estudiábamos épica, en realidad nos resultaba incomprensible, aunque no lo sabíamos. Para entender la épica medieval o griega, se necesita haber vivido otro tiempo. Desde que entiendo que és la guerra, detesto le épica.
La épica consiste en narrar la historia de una batalla obviando las espadas que vacían enenmigos, el olor a sangre y a cuerpos muertos, la muerte arbitraria, las pérdidas de seres que sienten, el olvido, los cuerpos perdidos en el choque, que quedan en el campo sin que nadie los reclame, las ejecuciones de los prisioneros. Como si la batalla y su fin estuvieran desligados del horror.
Zelenski (y absolutamente todos los demás que le acompañan, aunque no lo hagan a su gusto), quedándose en Kyiv, defiende no a Ucrania, defiende poder elegir que se hace con el destino de uno, esto es la libertad. con quién se comercia, cómo se habla, qué posibilidades tienen los que viven en Ucrania de decidir por sí mismos.
Resulta que el chico que tocaba el piano con el pene ha impresionado a estadistas con su solidez, su inteligencia, sus tablas (no iba a ser de otro modo, es actor. Pero bueno. También lo era Ronald Reagan). Ha impresionado a no ucranianos, como yo, cuando veo sus intervenciones. No me puedo imaginar absolutamente a ninguno de los políticos españoles en tal situación y con tal desenvoltura y con tal capacidad de diálogo con todas las partes, incluso la rusa.
Dicho esto, ahora todos sabemos que hubo un error táctico tremendo, queriendo entrar en la OTAN (ahora ya lo sabéis todos) cuando la frontera con Rusia es un monstruo dormido. Como lo fue soltar todas las ojivas nucleares ucranianas (Ucrania, más que Rusia, era potencia nuclear) a Rusia en 1996, con el acuerdo que Rusia respetaría siempre sus fronteras. Rusia tiene mala memoria. No creo que puedan pedir las cabezas nucleares de vuelta. Es lo que pasa cuando negocias con un matón.
Hay algo, aún así, en la perfección de los héroes que me inquieta. Esa fuga terrible de mujeres y sus hijos, ese valor rocoso y unánime de los hombres. Ayer habé con una amiga, una conocida está repartiendo refugiados por Ibiza, entre ellos una familia entera de madre con tres hijos pequeños. Acompañada de su marido. El padre, ha podido venir. Podido? Sí. En Ucrania los hombres de entre 18 y 65 años que tengan menos de tres hijos no pueden abandonar el país, se consideran reservistas y están obligados a defenderlo No les dejan pasar la frontera. Otra cosa es lo que suceda y si en el descontrol de los bombardeos ellos están en el metro o en la batalla. Así que volvemos a la casilla de salida de la primera guerra mundial. Los hijos ya no son de sus madres, son del estado. Y las madres, que los han gestado, que los han parido, que los han criado, y los padres, que después del parto han hecho lo mismo que las madres, los tienen que regalar para morir.
No sé si hemos avanzado. detesto cualquier guerra. No puedo seguir escribiendo.
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La primera línea de infantería Siempre me habían parecido poca cosa los peones, hasta que empecé a jugar. Y de hecho, uno lee historia y ve que claramente a mucha gente le daban igual. El temible ejercito otomano, hasta el siglo XIX poco más o menos, tenía una táctica que le iba muy bien para asediar fortalezas: Cansaban al enemigo a base de envites reiterados de tropas prácticamente suicidas que intentaban tomar el sitio. El detalle es que los componentes de la primera andanada, que recibían la munición hasta que ésta escaseaba y por lo tanto se debía administrar con mayor cuidado, los que recibían los defensores más frescos y sin bajas o agotamiento, que subían por escaleras temblorosas de madera las murallas, no eran los jenízaros. No.
La primera andanada eran prisioneros de otras batallas, reos (inocentes o no), gentes que no eran gratas a los turcos. Y subían animosamente las escaleras porque de lo contrario los turcos, que querían ver resultados, los alanceaban. Su única oportunidad de sobrevivir era cruzar la muralla.
Cómo explicar al defensor en la cúspide de una torre, probablemente sin hablar su idioma que en realidad él no quería ir a combatir ni con ellos ni con nadie, pero que los turcos les obligaban. Iban, además pobremente equipados, así que servían para su fin, que era abrumar al enemigo, en un momento en que la lucha cuerpo a cuerpo era fundamental. Los soldados de verdad, los valiosos, los que habían sido entrenados y tenían fe en el sultán, entraban al trapo más tarde y mejor guarnecidos.
Hubo una época en que las levas eran obligatorias, en todos los rincones del mundo, en que todas las familias debían ofrecer a sus miembros más aptos para el combate si el país (que concepto tan extraño, el de país, que pasa por encima de los individuos), lo demandaba.
Las dos guerras mundiales empezaron también así, con los hijos como recurso para el combate y la nación, la grandeza de algo indeterminado (si preguntas, nadie da la misma respuesta, y la respuesta depende, es curioso, de la individualidad de cada uno). Y resultaron en un cambio social. Fueron tan devastadoras, tanta gente perdió a tantos, que súbitamente, cada soldado ganó valor como persona.
Soldados que escribían poemas en las trincheras, cartas a su madre, que gemían en una litera por una infección o por un trozo de metralla. Y todo esto se pudo documentar, el horror pudo llegar de manera gráfica a los que no estaban en la guerra. Y los que se quedaban, las madres, hermanos pequeños y hermanas, padres, novias, todos, se indignaran con la guerra. Todo ello ayudó a que los estados, temerosos no de perder soldados, sino de una revuelta popular (no olvidemos que las repúblicas surgen cuando el monarca se pasa de magnífico), administraran algo mejor a sus ejércitos. Esos ejércitos que pertenecían al estado.
Rusia se ha comportado perramente enviando a sus soldados, muchas veces inexpertos faltándoles la información. No sabían a que iban, creían que les recibirían con los brazos abiertos y ha sido con cócteles molotov y muchos no habían hecho ni un mes de instrucción. Y de esto se han dado cuenta los soldados. que ahora tienen un nivel de instrucción algo más alto que en la Edad Media y acceso a internet. Y muchos horrorizados se disculpan.
Aquí un soldado que deja de ser una pieza de un tablero. La educación sirve para esto. Los que ingresan en el ejército son a menudo universitarios recién licenciados o jóvenes con oficio pero sin beneficio, por la alta tasa de desempleo de Rusia, y los salarios de miseria. El ejército ruso facilita ingresos regulares y una vivienda a los soldados y a la familia que quieran formar, conseguir una vivienda decente con los salarios rusos no es fácil. Y hay regiones con unas tasas de desempleo altísimas. La carrera militar es una salida al hambre. Para ingresar en el ejército ruso no hace falta vocación, sino desesperación.
Aún así, un soldado cobra poco menos de 115€ al mes, un oficial poco menos de 380€. Desde luego con ese dinero no van a viajar al perverso occidente para comparar como vivimos y lo malvados que somos en la Unión Europea.
Visto que las pagas no dan para mucho, hay compensaciones. Hay una ley no escrita que permite a los soldados de maniobras o en operaciones especiales, vender la mitad del gasoil que lleven en los vehículos militares. Supongo que eso explica la retahíla de vehículos blindados parados en las cunetas de Ucrania. Los soldados, para sacarse unos duros, han vendido el fuel. Toma ya. con razón se los llevan los payeses.
Rusos departen con Ucraniano. Han vendido la gasolina. Parece que todos son personas, ni los rusos quieren luchar ni el ucraniano del coche que se mueran. Bromean, ríen.
Desgraciadamente la guerra se recrudeció después de estos episodios, y mueren civiles y soldaditos de juguete de los dos bandos. Y muchos soldados rusos, maldicen su miseria, mientras mueren. A algunos les ha dado tiempo a rendirse. Pero todo lo que sucede es un despropósito, y desde luego no aprendemos.
O sí. Hay algo que me ha parecido increíble, meritorio, y que honra mucho a quien se le haya ocurrido. En todas las guerras hay prisioneros. En la primera guerra mundial se les trató medio decentemente, pero en la segunda los masacraron. Muchos creyeron mejor morir que caer prisioneros. Los prisioneros de guerra eran muchas veces moneda de cambio, dependiendo de su rango y condición. Los estados los reclamaban y los intercambiaban. O los dejaban morir, si no valían. La convención de Ginebra estaría para garantizar su trato humanitario, pero esto es un oxímoron, Las guerras no son humanitarias.
Antes de que Rusia machacara de manera deleznable como está haciendo los últimos días, se tomó una decisión al respecto de los prisioneros rusos. Y me saltaron las lágrimas.
Ucrania va a devolver a los prisioneros de guerra. Pero no a la madre Rusia, no. La madre patria no existe, a ver si nos enteramos. Los va a devolver a su madre de verdad, a la que los parió. Cualquier madre de soldado ruso puede reclamar a su hijo. Ya se encargará ella después del susto de que no vuelva a filas.
Pienso en los que han muerto y nadie podrá recoger. Malditas guerras.
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Dama negra He jugado dos partidas con contrincante bieloruso. Tras la partida de Kyiv bajo las bombas y la de aquel ruso silencioso que no contestó a nada, tuve un contrincante bieloruso, también absolutamente callado. No sé cuales son las posibilidades de pedir partida en un servidor de ajedrez que opera en todo el mundo y me toquen esos tres países en tres partidas seguidas.
Al siguiente bieloruso, justo ayer, le pregunté en bieloruso. Y contesto rápidamente. Me he dado cuenta que en los países del este no veneran el idioma inglés como nosotros que tenemos una cruzada escolar para que se hable decentemente, con bastante poco éxito. Allá parece que pasa igual, si pregunto en inglés, los rusos y bielorusos, no contestan. Si uso su idioma, sí. Así que una vez más me debo a Google.
Le deseo buenos días al bieloruso y pregunto por su país, como está durante la guerra? Es alguien muy educado. Me contesta que en su país todo el mundo está en pánico (y eso que son aliados de Rusia). Me felicita por mi buen bieloruso, y se sorprende de que lo hable. Le contesto que google lo habla por mi. Dice, con cierto resquemor, que desafortunadamente el bieloruso no es popular en Bielorusia…No se atreve a decirme que está siendo substituido por el ruso. Yo le respondo que lo lamento, porque tanto el ruso como el bieloruso, cuando los he escuchado sin entender nada, me parecen fonéticamente hermosos. Volvemos a la guerra. Está desencantado. Los gobernantes han construido una guerra que sufre el pueblo. Pero, alguna vez no ha sido así? Estamos un rato despotricando sobre los estados y cómo abandonan a los civiles. Pero no se menciona en ningún momento por su parte la palabra Rusia, Bielorusia. Ni por supuesto se menciona Putin.
Tras la partida me desea un lindo día, ha sido muy cortés. Pero tiene miedo. Yo también y vivo mucho más lejos.
Sigo pensando en cómo hay un número desproporcionado de peones y cómo son prescindibles a ojos de los arquitectos de la guerra, cuando en una partida no lo serían jamás. Los peones son fundamentales en el ajedrez.
Como soy una jugadora bastante mediocre, me late el corazón cuando un peón se acerca a llegar a reina. Porque cuando un peón mío llega a la otra orilla del tablero, va a ser reina, no va a ser nada más. Una sola vez un contrincante llegó a mi orilla con un peón y pidió un caballo. Yo me reí, creí que se había equivocado, me vi con la partida ganada, y me dio el maté en el brillante movimiento siguiente. Era la pieza que necesitaba. Era mucho mejor jugador que yo, claro. Pero casi todos los jugadores, cuando un peón ha cruzado el azaroso tablero y el programa despliega las opciones de elección de pieza, pide Dama. Es un triunfo. La pieza más torpe pasa a ser la más poderosa. Y esa embriagadora sensación de poder hace que se puede convertir en un déspota. Que se olvide de haber sido peón.

Peón Alrededor de 1890 Este niño tan precioso y desvalido, que parece querer ser abrazado, es un peón más que irá a la primera guerra mundial . Pero tranquilos, este sobrevivirá. Llegará a estudiar Bellas Artes, aunque con poco éxito, se interesará toda su vida por el arte. Además de su desdichada infancia en una familia pobre, con padre alcohólico y violento y una madre incapaz de defenderle y que tenía que sisar del salario semanal que su marido se bebía para alimentar a sus cinco hijos, tendrá toda su vida que esconder la vergüenza de su homosexualidad, que reprimirá como pueda, disimulándola mal muchas veces, en una Alemania que la perseguía, así como su pasado, puesto que ese padre alcohólico era además hijo ilegítimo, nunca reconocido, otra lacra. Hijo ilegítimo de una criada teutona, a la que dejó preñada y repudió un el joven judío, hijo de esa familia rica, donde la chica iba a fregar suelos.
Pero de algún modo, ese niño precioso, supo sobreponerse a todas las dificultades, y llegó a convertirse en una figura histórica que todos conocemos. O quizás se convirtió en una figura histórica porque no consiguió sobreponerse a nada. No lo sé. No sé dónde empieza la maldad. Quiero creer que en la falta de luz.

Reina Hace tiempo me interesé por Alice Miller, psicoterapeuta, después de ver la Cinta Blanca de Haneke. Tiene varios libros publicados. Hablaba de la pedagogía negra Alemana, la violencia infantil, la que, según ella, creó a Hitler. Otro peón devenido en reina, contra todo pronóstico, porque Adolf era un infeliz hijo de Alois Hitler, un pobretón hijo natural de una criada ( y de un chico bien de la familia judía donde la moza servía). Alois era alguien muy violento, alcohólico, iracundo. Se bebía su sueldo semanal los domingos y la familia pasaba hambre. Solía ejercer una violencia física hacia su entorno familiar, incluido el perro, al que azotaba con una vara hasta que el animal no contenía su vejiga. Y con especial saña hacia Adolf. Le parecía más adecuado para sus palizas. Las recibía diariamente. Si su padre consideraba que había sido desobediente, le pegaba. Si venía contrariado del trabajo, le pegaba. Si se emborrachaba, le pegaba. Su hermana Paula llegó a decir:
«Era especialmente mi hermano Adolf quien empujaba con su obstinación a mi padre a la severidad extrema y recibía cada día una buena zurra».
Alguien ve en la foto del niño algún motivo para azotarle con una vara de madera?
No todo el mundo ha estado de acuerdo con la tesis de Miller que fue la infancia del Fuhrer la que tejió al psicópata que era. En aquella época las palizas de padres a hijos y otras violencias verbales y sexuales estaban normalizadas. Igual por eso, con bastante tranquilidad se enviaban los hijos de los otros a morir en trincheras y en campos de concentración. Tengo la sensación que en el tercer Reich no era Hitler el único que tenía animadversión a los judíos por cuestiones muy íntimas. Y que el pacto de Versalles había hundo a Alemania tanto en la miseria que muchos compartían sus aspiraciones expansionistas y de venganza hacia Europa.
Claro que yo sólo soy un peón, y mis opiniones y mi conocimiento son tan sesgados como los de cualquier otro peón.
Pero que Ucrania ha sido invadida por decisión de una única persona me parece evidente. Otro peón devenido dama.. Y que sus opiniones y construcciones mentales y sus decisiones dejan de lado lo que otros puedan sentir o pensar. Incluso sus más allegados. Por eso intimida incluso a su círculo más íntimo. De hecho en Rusia está prohibido sentir o pensar en contra del régimen. Si para quien ejerce de Dama en el tablero lo que sienten o piensan los otros no importa, ni puede haber diálogo, ni puede haber negociación, ni desde luego tiene ningún sentido votar (votar es una forma de expresar una opinión, un sentimiento), imagino que este inconveniente para que el régimen dure hasta 2036 mediante elecciones deben solucionarlo sobre la marcha, con votos que aparecen también sobre la marcha en el recuento. Si no importa lo que piensen o sientan los otros, si el aislamiento en uno mismo es tan absoluto, es imposible ponerse en la piel de otro individuo.
Si uno no es capaz de ponerse en la piel del otro, que importa que el otro muera, que mueran los que ama, que quede mutilado o pierda su casa y su medio de vida. La ventaja que tiene no ser capaz de entender al que tiene uno al lado es que los objetivos son más nítidos y los obstáculos que podrían entorpecer el camino hacia estos se allanan. Los ucranianos son fichas y si se van, mueren da igual. Del mismo modo que da igual que se mueran los soldados rusos.
Como a mi la atrocidad me sobrepasa y si entiendo el horror en Ucrania, igual que lo entiendo en Rusia que está dejando matar a críos sin instrucción militar a los que han ordenado disparar a jardines de infancia, sólo me queda preguntarme, y esto sí que no lo entiendo:
Qué quiere Rusia invadiendo Ucrania? Tiene un país con una diferencia entre ricos y pobres abismal, no hay trabajo y los sueldos son de 200€ al mes en el mejor de los casos (lo cual impide al ruso medio viajar por Europa, por ejemplo, sólo puede emigrar para trabajar y mejorar su vida aquí). Su sanidad es lamentable, su corrupción infinita. La esperanza de vida es cortísima comparada con el resto de Europa, por su dependencia al alcohol y al tabaco. Porqué se preocupa del concepto abstracto de Rusia (sus fronteras, su grandeza, su historia, que al parecer justifica la invasión ), en lugar de preocuparse por las personas que viven dentro de Rusia? Porque quiere volver a rusificar Ucrania?

Peón -

Crimea, toca su itsmo a Ucrania, y cuelga de una carretera Rusa Desde la última entrada he jugado unas diez partidas rápidas. Inmediatamente después de la partida con el hombre de Kiev que escuchaba las bombas caer, he jugado con varios rusos. Antes no había tantas banderas rusas. El ajedrez obliga a fijar la atención, evade de lo que nos rodea.
Pregunto a uno de los contrincantes rusos que piensa de la guerra. Desconfía. Me pregunta desde dónde les estoy escribiendo. Desconfío. Le contesto que desde el sur de Francia. Yo le pregunto a él desde dónde juega. su respuesta es contundente, lleva incluso signos de admiración. Desde Crimea, Rusia. No hay duda para él que Crimea no es de Ucrania aunque se toquen por una lengua de tierra. Me intriga el tema, (y me inquieta la casualidad, es el quinto jugador tras el de Kiev, los dos siguientes eran ruso y bieloruso. Parece que el resto del mundo ha dejado de jugar). El jugador de Crimea quiere paz, paz para todo el mundo y Crimea para Rusia. Es legítimo si es con paz, claro. He sabido que en Crimea apenas se habla Ucraniano y que es casi completamente rusofona.
Investigo un poco más allá de la manida invasión rusa de Crimea de 2014 dirigida por Vladimir (Putin). Me encuentro un dato curioso. Después de la revolución de octubre de 1917, henchido de éxito, otro Vladimir (Ilich Ulianov, tambien conocido como Lenin) decide en diciembre de 1922 formar la Unión Soviética, aunando en ella 4 repúblicas. Rusia, Bielorusia, Transcaucasia y Ucrania. Como aquello era lo máximo en geopolítica hasta aquel momento y aquello iba a ser un invento muy genial que mejoraría la vida del proletariado y todo sería muy social y la URSS iba a durar para siempre, Lenin, que tendría muchas virtudes (no me explico como mando tanto sin ellas) pero no la de preguntar a los demás que le parecían sus decisiones, decidió integrar el Donbass y Crimea en el Soviet de Ucrania. Que daba igual si no hablaban el mismo idioma que en Kiev, que ahora estaban en una nación mucho más vasta y poderosa, En la zarrapastrosa política de los soviets, en que unos señores muy poco documentados les explicaron a los del Donbass y a los de Crimea que aquello era una cuestión simbólica. Que en el fondo todo era Rusia y que sólo por una cuestión administrativa quedaban adscritas aquellas zonas al soviet de Ucrania.
Claro, cuando en 1990 se disuelve la URSS y las repúblicas quedan libres, bastante vapuleadas estaban en sus economías, derechos humanos, violencias y atascos administrativos de la recién comprada independencia de Moscú como para ponerse a discutir inmediatamente sobre dos provincias donde la gente en lugar de Ucraniano hablaba Ruso. Se quedaron en Ucrania y punto. Dando gracias a Lenin por sus conocimientos de geografía y relaciones humanas. Era cuestión de tiempo que los que hablaban ruso y sabían que históricamente habían pertenecido a Rusia protestaran.
Y aquí otro agujero en el tablero. Tras el triunfal inicio de la URSS en 1922, se extendió por todo el territorio el sistema que Lenin había inventado para redimir a los campesinos de la esclavitud en que vivían, trabajando los latifundios de grandes terratenientes, nobles, en los «artel», donde grupos de granjeros trabajaban la tierra a cambio de una magra subsistencia, como en el feudalismo, la mayor parte de la producción quedaba en manos del señor. Antes de que Lenin tuviera su gran idea, los Bolcheviques expropiaron a los que más tierra tenían y la repartieron entre los que la trabajaban, de manera que pasaban a ser propietarios. El fruto de su trabajo, por fin les pertenecía. Los agricultores, tenían su propia tierra, no eran esclavos.
Lenin mejoró la cosa, pensaba. Lenin, era un genio, como ya demostró con el trazado de fronteras. Inventó el Koljós, la tierra expropiada a los grandes propietarios la trabajarían comunalmente los campesinos. Pero nada de repartir tierra, eso volvería a generar desigualdades, no, nada de propiedad privada, todos a trabajar codo con codo sin que la tierra les perteneciera. Y de esa tierra saldría su sustento. Claro, pero también habría que ceder una parte de la cosecha al estado, hombre! que la tierra no era suya, que era de todos, de la sociedad rusa! vaya desfachatez pretender quedárselo todo. Que Stalin, amigote de Lenin, vendía el trigo a Occidente (el corrupto Occidente que tanto detestaba) para comprar maquinaria industrial. Ahora nos venden gas, no ha cambiado tanto la cosa.
Así que Lenin le cambió en nombre al Artel, y lo llamó Koljós. La diferencia era que las tierras en lugar de ser del Zar eran el aparato soviético, de todos decían, y unos cuantos benefactores desinteresados organizaban y decidían que se hacía con el producto, mientras los que trabajaban en el koljós se quedaban con lo justo para sobrevivir.
Vuelta a la casilla de salida. Los campesinos volvían a ser esclavos.
Como los benefactores Lenin y Stalin preguntaban poco los pareceres a sus gobernados súbditos, porque claramente los campesinos y otros indocumentados no sabían los que les convenía, hubo protestas, al poco de empezar la URSS, los ucranianos empezaron a protestar y a querer independizarse. ¿Cómo? ¿Después de todo lo que había costado montar el imperio del proletariado? Que desagradecidos. En Moscú la gente no se quejaba tanto. Sería cuestión de rusificar Ucrania. Y si no funcionaba, matarlos de hambre.
Holomodor
En 1932 y 1933 Stalin impuso unas recogidas sobre las cosechas del koljós que aseguraban la hambruna. Requisaron los que las familias tenían para pasar el invierno. El primer año murieron se estima una 150.000 personas. Se ve que no les pareció suficiente ni a Stalin ni a Lenin. El segundo año murieron sobre 1.350.000. Los que sobrevivieron lo hicieron en condiciones atroces. No me atrevo a explicarlo.
Sí, hace tiempo, un par de años más que nuestra guerra civil y fue un genocidio en toda regla. Una genialidad de Stalin.
El tablero, está podrido y las piezas se caen cuando las mueves, supuran de sangre de niños que han muerto por una bomba la semana pasada o de hambre hace noventa años. El tablero está aceitoso de decisiones asesinas de hombres que decían obrar para el pueblo pero que los veían como peones prescindibles, eliminables, que resbalan de la tabla y caen a un suelo también podrido. Decisiones arbitrarias. Que han sembrado miedo. Sobre todo en Rusia, donde aún no se han sacudido al Zar. No se lo quitan de encima, siempre tienen uno. Y este último es despiadado.
Juego dos partidas seguidas contra contrincantes rusos, Al primero le pregunto por su opinión sobre la guerra. Me contesta que Rusia se está defendiendo de los ataques de Estados Unidos en Ucrania. No me puedo creer lo que me dice. Le replico que EEUU no ha invadido nada y que es Rusia quien entra en Ucrania. Me responde que el Donbass es Ruso. Y tiene razón. Sus respuestas son cortas y de apego a las decisiones del Kremlin. Pero quiere paz. Le horroriza la guerra.
Cuando pregunto a otro jugador ruso su opinión sobre la guerra, inmediatamente abandona la partida.
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Cuando era pequeña, mi padre me enseñó a jugar al ajedrez. Como él tampoco era un experto y yo era un petardo, para empezar, al estar a nuestro parecer el tablero abarrotado de piezas, matábamos un par de peones cada uno a la brava, despejando campo, de manera que las piezas más importantes tenían más posibilidades, nos parecía entonces. Error.
Los peones no tenían valor alguno, raro era que llegaran a reina. Los peones, en el ajedrez, que no deja de ser una metáfora bélica, son la carne de cañón, algo que parecía que no existía. Son un recurso abundante y tienen escasa puntuación.
Justo como concibió Stalin al ejercito Rojo. Era una mole en números, no precisaba mucho entrenamiento sólo motivación. Aunque esta fuera no terminar en un Gulag en Siberia por desobediencia.
Apenas he seguido las redes hasta que Ucrania ha sido violada por Rusia. Tiene algo de perverso poder ver casi en directo los actos más deleznables y el miedo filtrandose a través de los uniformes de invierno de los dos bandos. Pero el miedo, el desconcierto, la sensación de haber caido en una ratonera, la tienen los peones rusos. Muchos han muerto, algunos, menos al principio, luego más, se entregan. En los videos de los soldados rusos rendidos no reflejan un gran pesar, sólo el miedo. Da la sensación que no entendían muy bien cual era su misión.
Muchos, algunos ya abatidos, llamaban a sus padres para decirles que ya no estaban de maniobras, que habían pasado a Crimea y luego a Kiev, que les habían dicho que la gente los esperaría con alegría para su liberación! Ucrania estaba sojuzgada por un ogro europeísta, salvaje, y esperaban con ansia el momento de volver al lado de Rusia. Al cruzar la frontera se encontraron con gente que los increpaba, ancianas que les auguraban la muerte en Ucrania, compatriotas afincados que les afeaban haber venido con malas palabras, civiles que se enfrentaban a ellos desarmados. Como los peones rusos son en su mayoría chicos de 18 a 21 años, sin más entrenamiento que un par de meses de maniobras al lado de la frontera, que creyeron que el ejército sería una buena salida laboral en la depauperada Rusia, y que se alistaron sin saber que habría guerra. Algunos aguantan el fusil sin disparar a agresores ancianos, a civiles desarmados. Otros pierden la cabeza y pasan con el tanque por encima de un coche donde conduce un hombre ya mayor, sobrevie de milagro. Los capturados, críos que podrían ir al instituto o a los primeros cursos de la universidad, dicen que no les dijeron que esto iba a ser así, que tendrían que entrar en combate.
Un desgarrador mensaje de uno de ellos, ya abatido por las tropas de Ucrania, llama y envía a su madre mensajes, aterrorizado, le obligan a dispara a civiles y a niños. Niños como él. Nadie les ha explicado que iban a hacer, y que era la guerra. Les han contado que entrarían triunfantes en Ucrania.
Tendría gracia si no hubiera muertos. Uno de mis escritores rusos preferidos es Boris Akunin, con un personaje desencantado, Erast Fandorin, que en Gambito Turco se apresta a contemplar un choque entre el ejercito otomano y el ruso, allá por 1877. La protagonista está emocionada ante la perspectiva de ser testigo de un momento histórico, Erast está asqueado, porque sabe lo que viene a ver. Los dos bandos se alinean y rugen los cañones. Inmediatamente un silencio seguido de los alaridos de dolor y la agonia de los mutilados. La protagonista vomita.
La guerra era esto.
Algo parecido, pero sin un ápice de ficción, a lo que le sucede a Gabriel Chevalier en «El Miedo», basada en su paso por las trincheras. Se alistan él y un amigo, felices, buscando la gloria. Y llegan a las trincheras, y ahí pasará Gabriel 4 años. Y verá literalmente el interior del ser humano, y sus pedazos más íntimos, porque los cuerpos reventados tras un mortero y los intestinos fuera de la cavidad abdominal tras una carga con bayoneta están a la orden del día.
A la gloria vais, les dijeron al alistarse.
La guerra, el ejercito, hace trampa con los peones. Ellos no querrían estar allí, pero si se van se arriesgan a ser fusilados. desertar es una ignominia en el ejercito. Implica consejo de guerra y frecuentemente muerte por traición después. La individualidad se anula. Los peones no tienen que pensar, solo obedecer. Los peones no pueden tener familia, lazos, proyectos ni pasado para funcionar según el deseo de Rusia (que fue el deseo de todos los bandos que integraron la primera guerra mundial), sólo obediencia ciega. Se despersonalizan. Para quien da órdenes sin verlos, no son humanos.
Ignoro si es cierto que Rusia empezó la campaña con crematorios móviles para silenciar el número de víctimas, pero por lo menos lleva 5.000 soldados muertos, y Anonymous se lo ha colgado en prime time por la rancia tele rusa. La mayoría creo que ni sabían a que venían, ni tenían vocación militar, ni experiencia, eran críos.
Supongo que por eso algunos se han adentrado en Ucrania sin combustible suficiente, y se han dado cuenta que el enemigo no veía con buenos ojos que repostaran gasoil. Se quedan parados en su tanque a pie de carretera y los lugareños les aconsejan rendirse. Total, ni saben donde están. qué piensan comer? Donde pasaran la noche de invierno ucraniano? En el tanque? Estan en medio del campo. A un kilómetro de ellos otros soldaditos rusos también se han quedado sin gasoil. Iban a Kiev, dicen. No parece que el conductor que les interpela quiera llevarles. Por Dios, rendíos! En otro video han pillado a 5 vivos en Kharkim. Tres ni tienen barba, uno parece muy joven y está a punto de llorar.
En otro video un payés avispado sale con su tractor y les roba el tanque sin gasoil a unos soldados que habían salido un momento a tomar el fresco, uno de ellos sale por patas a ver si el payés le devuelve el trasto. Minutos más tarde otro video del mismo payés ya sin el soldado, entra con el tanque en el pueblo. Igual lo quiere de gallinero.
Todo podría tener gracia si no fuera por los muertos.
Que casi siempre son los peones o los civiles.
No me parece que todo el ejército ruso sea una hermanita de la caridad, y el monstruo en el Kremlin menos aún, se han disparado bombas de vacío, han atacado un hopital oncológico infantil, y jardines de infancia, no sé si se puede ser más miserable, han matado civiles y la guerra es injustificable. Pero si de algo parecía que habían servido la 1era y 2a guerras mundiales era para valorar la individualidad del soldado, y que no era un recurso infinito y fungible, no era un animal que se cría en una granja para pasar por la picadora de carne, era un ser humano. Parecía que el mundo lo había entendido. Pues Putin no. Los ha enviado de cualquier manera a ser diana de los invadidos, que se defienden legítimamente. El ejercito ruso mata en Ucrania al pueblo ucraniano y a sus propios soldados con su nula planificación. Los peones de ambos bando dan igual al Kremlin.
Debería estar premiado desertar. No debaría ser una vergüenza. Es un cambio de opinión. No nacemos y morimos con las mismas ideas, hemos aprendido en el camino. Porqué tiene que estar mal desertar. Total, te llaman a filas, y te estás matándote con otro con el que igual podrías estar tomando una cerveza o jugando un partido de futbol, como en la Navidad de 1914.

Los peones blancos y negros en la Navidad de 1914 se pusieron a jugar al futbol, se cortaron el cabello y compartieron algo de licor.
Sólo volvieron a matarse a la mañana siguiente.
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Llevo siguiendo el conflicto un mes. No puedo explicar porqué, a mi alrededor todo el mundo aseguraba que no habría guerra. No sé nada de geopolítica, mi tiempo libre lo dedico a mi família y a leer novelas, libros de biología, dibujar, escribir cuentos, rarezas mías. Pero yo estaba segura de que habría guerra. Y aún no entiendo porqué. «No conviene a nadie». «Rusia nos vende gas». «Sólo es un farol».»No habrá guerra». Este último pronunciado con convencimiento masculino por un empleado bancario al exponerle mis cábalas. Para fiarse de los bancos.
Y una buena mañana de jueves, hace cuatro días, los rusos entran, ante el pasmo de todos, mío también, claro, una cosa es tener miedo y otra tener certezas. Como si Ucrania fuera Polonia y Rusia Alemania y hoy 1939. Misma estrategia, ataque relámpago. Pasmo de los vecinos europeos. Reacciones escasas en Europa. Invasión atropellada y lamentable de Rusia, parece, con soldados adolescentes en muchos casos, que no saben bien donde están ni cómo se juega esto, aunque saben que en ello les va la vida. Ucrania en pocos días se ha ido llenando de civiles muertos y de vehículos de combate rusos quemados en las cunetas (poca previsión en el tema del combustible, parece, y tropas inexpertas o directamente sin formación), edificios residenciales bombardeados y soldados rusos prisioneros con cara triste, algunos recibiendo collejas y un cigarrillo mientras los de Ucrania registran el uniforme en busca de armas blancas en los vídeos de twitter. Humaredas y aviones quemados, bastantes de Rusia, con un héroe de fabricación casera, al parecer fulminante. Ucrania tiene su propio Baron Rojo. No sabemos si como en Marvel, este héroe tiene el rostro de un chico tímido y normal que se transforma cuando sube al MIG-29. La tarde de ayer le atribuían 10 aviones rusos abatidos. Le queda trabajo porque la flota rusa cuenta con poco más de 1.500. Y esta mañana Bielorusia ha manifestado su apoyo militar, asi que aún serán unos cuantos aviones más.
Pero el mayor pasmo lo causan las reacciones épicas en Ucrania. Que nosotros no logramos entender. Cuántos de nosotros, en caso de invasión cogeríamos un fusil? O huiríamos despavoridos. O nos rendiríamos? Nosotros no hemos nacido en una república soviética, la dictadura nos empieza a quedar lejos, aunque no el rencor de los bandos, que aún no está resuelto y que veo perdurar a un nivel venenoso. Muchos de los que nacieron cuando Franco vivía aún, en los 70, ni han hecho el servicio militar obligatorio, ni vivimos en un estado permanente de conflicto con nuestros vecinos. Con Francia lo peor que hemos vivido últimamente era cuando nos tiraban los camiones de fruta en la Jonquera. Digamos que en la UE las violencias no suelen ser físicas, son más sutiles y menos entendibles por la población en general. En el Este las rencillas son algo más enconadas.
Juego al ajedrez on line, pero estos días no he podido hacerlo, avalancha de trabajo, y mi atención dirigida a Ucrania. En la web donde juego hay una comunidadde unos 8 millones de jugadores y te puede tocar contra cualquiera que tenga ganas de jugar y un nivel parecido al tuyo. Sabes de dónde es porque la web ofrece poner la bandera del pais de origen del jugador. Casi todos juegan con pseudónimo, yo incluida. El 95% son hombres, el ajedrez tiene poca afición femenina salvo en Georgia. Y hay opción de chatear, para felicitar a tu adversario.
El sábado por la tarde decido que tras una semana, voy a echar una partida, me conecto al servidor y solicito jugar una rápida. El servidor me asigna un jugador. Siempre miro la bandera, me gusta tener una idea de con quien estoy jugando. Los indios juegan muchísimo, los chinos poco.
Mi adversario está en Ucrania. Me quedo en shock. Miro su puntuación. Sé que será una partida fácil para mi, le llevo 100 puntos ELO y eso es bastante. Empezamos a jugar, y en el chat de la partida, que nunca utilizo, no puedo evitar desearle suerte, no con la partida, sinó con la guerra. Para mi sorpresa me responde. Me agradece mis deseos. Mientras movemos fichas conversamos, está en Kiyv. donde caen bombas. Le comento mi incredulidad al respecto de lo que sucede, mi asombro al ver la reacción del pueblo de Ucrania, que se arma, de un presidente que no sale corriendo y se queda en Kiyv a pesar de que ponen precio a su cabeza , de un monstruo con miedo a envejecer que se esconde en un palacio con cúpulas de colores, todo tiene tinte de cuento de hadas terrible. Como todo cuento de hadas, planea la muerte, y los héroes, de momento son sólidos y valientes.
El contesta con un aplomo casi suicida, están seguros de ganar, los rusos han entrado a sangre y fuego y atacan los objetivos civiles, pero lo que sucede a Ucrania les hará más fuertes. Me quedo sin palabras. Yo me pregunto si que maten a tu familia y destrocen tu casa te puede hacer más fuerte. Pero en el chat su convencimiento es absoluto. Le comento, y lo creo absolutamente, yo que siempre he creido que no debiera haber ejércitos (seré una ingénua?) que es preciso intervenir, que no puedo comprender como se permite una agresión de tal calibre sin que el sábado por la noche Europa y el mundo libre tengan más que decir que «impondran sanciones» mientras mueren civiles y soldaditos rusos que parecen de juguete, que son carnaza de primera línea de combate por el capricho de un sociopata narcisista.
But we will beat them by our own
This is our motherland.
They will fill all our poower (sic).
Me cuenta que los rusos son unos bárbaros. Y que vencerán. En frases cortas pero sin fisuras. Una convencimiento absoluto. Miro su foto. No sé si tendrá 30 años. Pero seguro que tiene un AK a su lado.
Terminamos la partida muy deprisa, y gano, casi sin poder evitarlo, por que está jugando fatal, me regala la victoria, su puntuación es baja, pero no tanto. Sucede que está destrozado, tiene que estarlo, mientras jugamos bombardean Kiyv. Lamento haber ganado. Hay algo de la partida del caballero de Ingrid Bergman.
Me despido deseándole que siga vivo, no puedo hacer más. Mi impotencia es absoluta. Tengo la sensacion extraña de haber estado jugando al ajedrez con un soldado de cualquier bando en una trinchera en 1916 o 1918.
I wish you the best.
I feel guilty as I can do nothing
Please, stay alive
YaroslavKolo, por favor , seguid todos con vida.
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Llevo siguiendo el conflicto un mes. No puedo explicar porqué, a mi alrededor todo el mundo aseguraba que no habría guerra. No sé nada de geopolítica, mi tiempo libre lo dedico a mi família y a leer novelas, libros de biología, dibujar, escribir cuentos, rarezas mías. Pero yo estaba segura de que habría guerra. Y aún no entiendo porqué. «No conviene a nadie». «Rusia nos vende gas». «Sólo es un farol».»No habrá guerra». Este último pronunciado con convencimiento masculino por un empleado bancario al exponerle mis cábalas. Para fiarse de los bancos.
Y una buena mañana de jueves, hace cuatro días, los rusos entran, ante el pasmo de todos, mío también, claro, una cosa es tener miedo y otra tener certezas. Como si Ucrania fuera Polonia y Rusia Alemania y hoy 1939. Misma estrategia, ataque relámpago. Pasmo de los vecinos europeos. Reacciones escasas en Europa. Invasión atropellada y lamentable de Rusia, parece, con soldados adolescentes en muchos casos, que no saben bien donde están ni cómo se juega esto, aunque saben que en ello les va la vida. Ucrania en pocos días se ha ido llenando de civiles muertos y de vehículos de combate rusos quemados en las cunetas (poca previsión en el tema del combustible, parece, y tropas inexpertas o directamente sin formación), edificios residenciales bombardeados y soldados rusos prisioneros con cara triste, algunos recibiendo collejas y un cigarrillo mientras los de Ucrania registran el uniforme en busca de armas blancas en los vídeos de twitter. Humaredas y aviones quemados, bastantes de Rusia, con un héroe de fabricación casera, al parecer fulminante. Ucrania tiene su propio Baron Rojo. No sabemos si como en Marvel, este héroe tiene el rostro de un chico tímido y normal que se transforma cuando sube al MIG-29. La tarde de ayer le atribuían 10 aviones rusos abatidos. Le queda trabajo porque la flota rusa cuenta con poco más de 1.500. Y esta mañana Bielorusia ha manifestado su apoyo militar, asi que aún serán unos cuantos aviones más.
Pero el mayor pasmo lo causan las reacciones épicas en Ucrania. Que nosotros no logramos entender. Cuántos de nosotros, en caso de invasión cogeríamos un fusil? O huiríamos despavoridos. O nos rendiríamos? Nosotros no hemos nacido en una república soviética, la dictadura nos empieza a quedar lejos, aunque no el rencor de los bandos, que aún no está resuelto y que veo perdurar a un nivel venenoso. Muchos de los que nacieron cuando Franco vivía aún, en los 70, ni han hecho el servicio militar obligatorio, ni vivimos en un estado permanente de conflicto con nuestros vecinos. Con Francia lo peor que hemos vivido últimamente era cuando nos tiraban los camiones de fruta en la Jonquera. Digamos que en la UE las violencias no suelen ser físicas, son más sutiles y menos entendibles por la población en general. En el Este las rencillas son algo más enconadas.
Juego al ajedrez on line, pero estos días no he podido hacerlo, avalancha de trabajo, y mi atención dirigida a Ucrania. En la web donde juego hay una comunidadde unos 8 millones de jugadores y te puede tocar contra cualquiera que tenga ganas de jugar y un nivel parecido al tuyo. Sabes de dónde es porque la web ofrece poner la bandera del pais de origen del jugador. Casi todos juegan con pseudónimo, yo incluida. El 95% son hombres, el ajedrez tiene poca afición femenina salvo en Georgia. Y hay opción de chatear, para felicitar a tu adversario.
El sábado por la tarde decido que tras una semana, voy a echar una partida, me conecto al servidor y solicito jugar una rápida. El servidor me asigna un jugador. Siempre miro la bandera, me gusta tener una idea de con quien estoy jugando. Los indios juegan muchísimo, los chinos poco.
Mi adversario está en Ucrania. Me quedo en shock. Miro su puntuación. Sé que será una partida fácil para mi, le llevo 100 puntos ELO y eso es bastante. Empezamos a jugar, y en el chat de la partida, que nunca utilizo, no puedo evitar desearle suerte, no con la partida, sinó con la guerra. Para mi sorpresa me responde. Me agradece mis deseos. Mientras movemos fichas conversamos, está en Kiyv. donde caen bombas. Le comento mi incredulidad al respecto de lo que sucede, mi asombro al ver la reacción del pueblo de Ucrania, que se arma, de un presidente que no sale corriendo y se queda en Kiyv a pesar de que ponen precio a su cabeza , de un monstruo con miedo a envejecer que se esconde en un palacio con cúpulas de colores, todo tiene tinte de cuento de hadas terrible. Como todo cuento de hadas, planea la muerte, y los héroes, de momento son sólidos y valientes.
El contesta con un aplomo casi suicida, están seguros de ganar, los rusos han entrado a sangre y fuego y atacan los objetivos civiles, pero lo que sucede a Ucrania les hará más fuertes. Me quedo sin palabras. Yo me pregunto si que maten a tu familia y destrocen tu casa te puede hacer más fuerte. Pero en el chat su convencimiento es absoluto. Le comento, y lo creo absolutamente, yo que siempre he creido que no debiera haber ejércitos (seré una ingénua?) que es preciso intervenir, que no puedo comprender como se permite una agresión de tal calibre sin que el sábado por la noche Europa y el mundo libre tengan más que decir que «impondran sanciones» mientras mueren civiles y soldaditos rusos que parecen de juguete, que son carnaza de primera línea de combate por el capricho de un sociopata narcisista.
But we will beat them by our own
This is our motherland.
They will fill all our poower (sic).
Me cuenta que los rusos son unos bárbaros. Y que vencerán. En frases cortas pero sin fisuras. Una convencimiento absoluto. Miro su foto. No sé si tendrá 30 años. Pero seguro que tiene un AK a su lado.
Terminamos la partida muy deprisa, y gano, casi sin poder evitarlo, por que está jugando fatal, me regala la victoria, su puntuación es baja, pero no tanto. Sucede que está destrozado, tiene que estarlo, mientras jugamos bombardean Kiyv. Lamento haber ganado. Hay algo de la partida del caballero de Ingrid Bergman.
Me despido deseándole que siga vivo, no puedo hacer más. Mi impotencia es absoluta. Tengo la sensacion extraña de haber estado jugando al ajedrez con un soldado de cualquier bando en una trinchera en 1916 o 1918.
I wish you the best.
I feel guilty as I can do nothing
Please, stay alive
YaroslavKolo, por favor , seguid todos con vida.