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Dama negra He jugado dos partidas con contrincante bieloruso. Tras la partida de Kyiv bajo las bombas y la de aquel ruso silencioso que no contestó a nada, tuve un contrincante bieloruso, también absolutamente callado. No sé cuales son las posibilidades de pedir partida en un servidor de ajedrez que opera en todo el mundo y me toquen esos tres países en tres partidas seguidas.
Al siguiente bieloruso, justo ayer, le pregunté en bieloruso. Y contesto rápidamente. Me he dado cuenta que en los países del este no veneran el idioma inglés como nosotros que tenemos una cruzada escolar para que se hable decentemente, con bastante poco éxito. Allá parece que pasa igual, si pregunto en inglés, los rusos y bielorusos, no contestan. Si uso su idioma, sí. Así que una vez más me debo a Google.
Le deseo buenos días al bieloruso y pregunto por su país, como está durante la guerra? Es alguien muy educado. Me contesta que en su país todo el mundo está en pánico (y eso que son aliados de Rusia). Me felicita por mi buen bieloruso, y se sorprende de que lo hable. Le contesto que google lo habla por mi. Dice, con cierto resquemor, que desafortunadamente el bieloruso no es popular en Bielorusia…No se atreve a decirme que está siendo substituido por el ruso. Yo le respondo que lo lamento, porque tanto el ruso como el bieloruso, cuando los he escuchado sin entender nada, me parecen fonéticamente hermosos. Volvemos a la guerra. Está desencantado. Los gobernantes han construido una guerra que sufre el pueblo. Pero, alguna vez no ha sido así? Estamos un rato despotricando sobre los estados y cómo abandonan a los civiles. Pero no se menciona en ningún momento por su parte la palabra Rusia, Bielorusia. Ni por supuesto se menciona Putin.
Tras la partida me desea un lindo día, ha sido muy cortés. Pero tiene miedo. Yo también y vivo mucho más lejos.
Sigo pensando en cómo hay un número desproporcionado de peones y cómo son prescindibles a ojos de los arquitectos de la guerra, cuando en una partida no lo serían jamás. Los peones son fundamentales en el ajedrez.
Como soy una jugadora bastante mediocre, me late el corazón cuando un peón se acerca a llegar a reina. Porque cuando un peón mío llega a la otra orilla del tablero, va a ser reina, no va a ser nada más. Una sola vez un contrincante llegó a mi orilla con un peón y pidió un caballo. Yo me reí, creí que se había equivocado, me vi con la partida ganada, y me dio el maté en el brillante movimiento siguiente. Era la pieza que necesitaba. Era mucho mejor jugador que yo, claro. Pero casi todos los jugadores, cuando un peón ha cruzado el azaroso tablero y el programa despliega las opciones de elección de pieza, pide Dama. Es un triunfo. La pieza más torpe pasa a ser la más poderosa. Y esa embriagadora sensación de poder hace que se puede convertir en un déspota. Que se olvide de haber sido peón.

Peón Alrededor de 1890 Este niño tan precioso y desvalido, que parece querer ser abrazado, es un peón más que irá a la primera guerra mundial . Pero tranquilos, este sobrevivirá. Llegará a estudiar Bellas Artes, aunque con poco éxito, se interesará toda su vida por el arte. Además de su desdichada infancia en una familia pobre, con padre alcohólico y violento y una madre incapaz de defenderle y que tenía que sisar del salario semanal que su marido se bebía para alimentar a sus cinco hijos, tendrá toda su vida que esconder la vergüenza de su homosexualidad, que reprimirá como pueda, disimulándola mal muchas veces, en una Alemania que la perseguía, así como su pasado, puesto que ese padre alcohólico era además hijo ilegítimo, nunca reconocido, otra lacra. Hijo ilegítimo de una criada teutona, a la que dejó preñada y repudió un el joven judío, hijo de esa familia rica, donde la chica iba a fregar suelos.
Pero de algún modo, ese niño precioso, supo sobreponerse a todas las dificultades, y llegó a convertirse en una figura histórica que todos conocemos. O quizás se convirtió en una figura histórica porque no consiguió sobreponerse a nada. No lo sé. No sé dónde empieza la maldad. Quiero creer que en la falta de luz.

Reina Hace tiempo me interesé por Alice Miller, psicoterapeuta, después de ver la Cinta Blanca de Haneke. Tiene varios libros publicados. Hablaba de la pedagogía negra Alemana, la violencia infantil, la que, según ella, creó a Hitler. Otro peón devenido en reina, contra todo pronóstico, porque Adolf era un infeliz hijo de Alois Hitler, un pobretón hijo natural de una criada ( y de un chico bien de la familia judía donde la moza servía). Alois era alguien muy violento, alcohólico, iracundo. Se bebía su sueldo semanal los domingos y la familia pasaba hambre. Solía ejercer una violencia física hacia su entorno familiar, incluido el perro, al que azotaba con una vara hasta que el animal no contenía su vejiga. Y con especial saña hacia Adolf. Le parecía más adecuado para sus palizas. Las recibía diariamente. Si su padre consideraba que había sido desobediente, le pegaba. Si venía contrariado del trabajo, le pegaba. Si se emborrachaba, le pegaba. Su hermana Paula llegó a decir:
«Era especialmente mi hermano Adolf quien empujaba con su obstinación a mi padre a la severidad extrema y recibía cada día una buena zurra».
Alguien ve en la foto del niño algún motivo para azotarle con una vara de madera?
No todo el mundo ha estado de acuerdo con la tesis de Miller que fue la infancia del Fuhrer la que tejió al psicópata que era. En aquella época las palizas de padres a hijos y otras violencias verbales y sexuales estaban normalizadas. Igual por eso, con bastante tranquilidad se enviaban los hijos de los otros a morir en trincheras y en campos de concentración. Tengo la sensación que en el tercer Reich no era Hitler el único que tenía animadversión a los judíos por cuestiones muy íntimas. Y que el pacto de Versalles había hundo a Alemania tanto en la miseria que muchos compartían sus aspiraciones expansionistas y de venganza hacia Europa.
Claro que yo sólo soy un peón, y mis opiniones y mi conocimiento son tan sesgados como los de cualquier otro peón.
Pero que Ucrania ha sido invadida por decisión de una única persona me parece evidente. Otro peón devenido dama.. Y que sus opiniones y construcciones mentales y sus decisiones dejan de lado lo que otros puedan sentir o pensar. Incluso sus más allegados. Por eso intimida incluso a su círculo más íntimo. De hecho en Rusia está prohibido sentir o pensar en contra del régimen. Si para quien ejerce de Dama en el tablero lo que sienten o piensan los otros no importa, ni puede haber diálogo, ni puede haber negociación, ni desde luego tiene ningún sentido votar (votar es una forma de expresar una opinión, un sentimiento), imagino que este inconveniente para que el régimen dure hasta 2036 mediante elecciones deben solucionarlo sobre la marcha, con votos que aparecen también sobre la marcha en el recuento. Si no importa lo que piensen o sientan los otros, si el aislamiento en uno mismo es tan absoluto, es imposible ponerse en la piel de otro individuo.
Si uno no es capaz de ponerse en la piel del otro, que importa que el otro muera, que mueran los que ama, que quede mutilado o pierda su casa y su medio de vida. La ventaja que tiene no ser capaz de entender al que tiene uno al lado es que los objetivos son más nítidos y los obstáculos que podrían entorpecer el camino hacia estos se allanan. Los ucranianos son fichas y si se van, mueren da igual. Del mismo modo que da igual que se mueran los soldados rusos.
Como a mi la atrocidad me sobrepasa y si entiendo el horror en Ucrania, igual que lo entiendo en Rusia que está dejando matar a críos sin instrucción militar a los que han ordenado disparar a jardines de infancia, sólo me queda preguntarme, y esto sí que no lo entiendo:
Qué quiere Rusia invadiendo Ucrania? Tiene un país con una diferencia entre ricos y pobres abismal, no hay trabajo y los sueldos son de 200€ al mes en el mejor de los casos (lo cual impide al ruso medio viajar por Europa, por ejemplo, sólo puede emigrar para trabajar y mejorar su vida aquí). Su sanidad es lamentable, su corrupción infinita. La esperanza de vida es cortísima comparada con el resto de Europa, por su dependencia al alcohol y al tabaco. Porqué se preocupa del concepto abstracto de Rusia (sus fronteras, su grandeza, su historia, que al parecer justifica la invasión ), en lugar de preocuparse por las personas que viven dentro de Rusia? Porque quiere volver a rusificar Ucrania?

Peón -

Crimea, toca su itsmo a Ucrania, y cuelga de una carretera Rusa Desde la última entrada he jugado unas diez partidas rápidas. Inmediatamente después de la partida con el hombre de Kiev que escuchaba las bombas caer, he jugado con varios rusos. Antes no había tantas banderas rusas. El ajedrez obliga a fijar la atención, evade de lo que nos rodea.
Pregunto a uno de los contrincantes rusos que piensa de la guerra. Desconfía. Me pregunta desde dónde les estoy escribiendo. Desconfío. Le contesto que desde el sur de Francia. Yo le pregunto a él desde dónde juega. su respuesta es contundente, lleva incluso signos de admiración. Desde Crimea, Rusia. No hay duda para él que Crimea no es de Ucrania aunque se toquen por una lengua de tierra. Me intriga el tema, (y me inquieta la casualidad, es el quinto jugador tras el de Kiev, los dos siguientes eran ruso y bieloruso. Parece que el resto del mundo ha dejado de jugar). El jugador de Crimea quiere paz, paz para todo el mundo y Crimea para Rusia. Es legítimo si es con paz, claro. He sabido que en Crimea apenas se habla Ucraniano y que es casi completamente rusofona.
Investigo un poco más allá de la manida invasión rusa de Crimea de 2014 dirigida por Vladimir (Putin). Me encuentro un dato curioso. Después de la revolución de octubre de 1917, henchido de éxito, otro Vladimir (Ilich Ulianov, tambien conocido como Lenin) decide en diciembre de 1922 formar la Unión Soviética, aunando en ella 4 repúblicas. Rusia, Bielorusia, Transcaucasia y Ucrania. Como aquello era lo máximo en geopolítica hasta aquel momento y aquello iba a ser un invento muy genial que mejoraría la vida del proletariado y todo sería muy social y la URSS iba a durar para siempre, Lenin, que tendría muchas virtudes (no me explico como mando tanto sin ellas) pero no la de preguntar a los demás que le parecían sus decisiones, decidió integrar el Donbass y Crimea en el Soviet de Ucrania. Que daba igual si no hablaban el mismo idioma que en Kiev, que ahora estaban en una nación mucho más vasta y poderosa, En la zarrapastrosa política de los soviets, en que unos señores muy poco documentados les explicaron a los del Donbass y a los de Crimea que aquello era una cuestión simbólica. Que en el fondo todo era Rusia y que sólo por una cuestión administrativa quedaban adscritas aquellas zonas al soviet de Ucrania.
Claro, cuando en 1990 se disuelve la URSS y las repúblicas quedan libres, bastante vapuleadas estaban en sus economías, derechos humanos, violencias y atascos administrativos de la recién comprada independencia de Moscú como para ponerse a discutir inmediatamente sobre dos provincias donde la gente en lugar de Ucraniano hablaba Ruso. Se quedaron en Ucrania y punto. Dando gracias a Lenin por sus conocimientos de geografía y relaciones humanas. Era cuestión de tiempo que los que hablaban ruso y sabían que históricamente habían pertenecido a Rusia protestaran.
Y aquí otro agujero en el tablero. Tras el triunfal inicio de la URSS en 1922, se extendió por todo el territorio el sistema que Lenin había inventado para redimir a los campesinos de la esclavitud en que vivían, trabajando los latifundios de grandes terratenientes, nobles, en los «artel», donde grupos de granjeros trabajaban la tierra a cambio de una magra subsistencia, como en el feudalismo, la mayor parte de la producción quedaba en manos del señor. Antes de que Lenin tuviera su gran idea, los Bolcheviques expropiaron a los que más tierra tenían y la repartieron entre los que la trabajaban, de manera que pasaban a ser propietarios. El fruto de su trabajo, por fin les pertenecía. Los agricultores, tenían su propia tierra, no eran esclavos.
Lenin mejoró la cosa, pensaba. Lenin, era un genio, como ya demostró con el trazado de fronteras. Inventó el Koljós, la tierra expropiada a los grandes propietarios la trabajarían comunalmente los campesinos. Pero nada de repartir tierra, eso volvería a generar desigualdades, no, nada de propiedad privada, todos a trabajar codo con codo sin que la tierra les perteneciera. Y de esa tierra saldría su sustento. Claro, pero también habría que ceder una parte de la cosecha al estado, hombre! que la tierra no era suya, que era de todos, de la sociedad rusa! vaya desfachatez pretender quedárselo todo. Que Stalin, amigote de Lenin, vendía el trigo a Occidente (el corrupto Occidente que tanto detestaba) para comprar maquinaria industrial. Ahora nos venden gas, no ha cambiado tanto la cosa.
Así que Lenin le cambió en nombre al Artel, y lo llamó Koljós. La diferencia era que las tierras en lugar de ser del Zar eran el aparato soviético, de todos decían, y unos cuantos benefactores desinteresados organizaban y decidían que se hacía con el producto, mientras los que trabajaban en el koljós se quedaban con lo justo para sobrevivir.
Vuelta a la casilla de salida. Los campesinos volvían a ser esclavos.
Como los benefactores Lenin y Stalin preguntaban poco los pareceres a sus gobernados súbditos, porque claramente los campesinos y otros indocumentados no sabían los que les convenía, hubo protestas, al poco de empezar la URSS, los ucranianos empezaron a protestar y a querer independizarse. ¿Cómo? ¿Después de todo lo que había costado montar el imperio del proletariado? Que desagradecidos. En Moscú la gente no se quejaba tanto. Sería cuestión de rusificar Ucrania. Y si no funcionaba, matarlos de hambre.
Holomodor
En 1932 y 1933 Stalin impuso unas recogidas sobre las cosechas del koljós que aseguraban la hambruna. Requisaron los que las familias tenían para pasar el invierno. El primer año murieron se estima una 150.000 personas. Se ve que no les pareció suficiente ni a Stalin ni a Lenin. El segundo año murieron sobre 1.350.000. Los que sobrevivieron lo hicieron en condiciones atroces. No me atrevo a explicarlo.
Sí, hace tiempo, un par de años más que nuestra guerra civil y fue un genocidio en toda regla. Una genialidad de Stalin.
El tablero, está podrido y las piezas se caen cuando las mueves, supuran de sangre de niños que han muerto por una bomba la semana pasada o de hambre hace noventa años. El tablero está aceitoso de decisiones asesinas de hombres que decían obrar para el pueblo pero que los veían como peones prescindibles, eliminables, que resbalan de la tabla y caen a un suelo también podrido. Decisiones arbitrarias. Que han sembrado miedo. Sobre todo en Rusia, donde aún no se han sacudido al Zar. No se lo quitan de encima, siempre tienen uno. Y este último es despiadado.
Juego dos partidas seguidas contra contrincantes rusos, Al primero le pregunto por su opinión sobre la guerra. Me contesta que Rusia se está defendiendo de los ataques de Estados Unidos en Ucrania. No me puedo creer lo que me dice. Le replico que EEUU no ha invadido nada y que es Rusia quien entra en Ucrania. Me responde que el Donbass es Ruso. Y tiene razón. Sus respuestas son cortas y de apego a las decisiones del Kremlin. Pero quiere paz. Le horroriza la guerra.
Cuando pregunto a otro jugador ruso su opinión sobre la guerra, inmediatamente abandona la partida.
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Cuando era pequeña, mi padre me enseñó a jugar al ajedrez. Como él tampoco era un experto y yo era un petardo, para empezar, al estar a nuestro parecer el tablero abarrotado de piezas, matábamos un par de peones cada uno a la brava, despejando campo, de manera que las piezas más importantes tenían más posibilidades, nos parecía entonces. Error.
Los peones no tenían valor alguno, raro era que llegaran a reina. Los peones, en el ajedrez, que no deja de ser una metáfora bélica, son la carne de cañón, algo que parecía que no existía. Son un recurso abundante y tienen escasa puntuación.
Justo como concibió Stalin al ejercito Rojo. Era una mole en números, no precisaba mucho entrenamiento sólo motivación. Aunque esta fuera no terminar en un Gulag en Siberia por desobediencia.
Apenas he seguido las redes hasta que Ucrania ha sido violada por Rusia. Tiene algo de perverso poder ver casi en directo los actos más deleznables y el miedo filtrandose a través de los uniformes de invierno de los dos bandos. Pero el miedo, el desconcierto, la sensación de haber caido en una ratonera, la tienen los peones rusos. Muchos han muerto, algunos, menos al principio, luego más, se entregan. En los videos de los soldados rusos rendidos no reflejan un gran pesar, sólo el miedo. Da la sensación que no entendían muy bien cual era su misión.
Muchos, algunos ya abatidos, llamaban a sus padres para decirles que ya no estaban de maniobras, que habían pasado a Crimea y luego a Kiev, que les habían dicho que la gente los esperaría con alegría para su liberación! Ucrania estaba sojuzgada por un ogro europeísta, salvaje, y esperaban con ansia el momento de volver al lado de Rusia. Al cruzar la frontera se encontraron con gente que los increpaba, ancianas que les auguraban la muerte en Ucrania, compatriotas afincados que les afeaban haber venido con malas palabras, civiles que se enfrentaban a ellos desarmados. Como los peones rusos son en su mayoría chicos de 18 a 21 años, sin más entrenamiento que un par de meses de maniobras al lado de la frontera, que creyeron que el ejército sería una buena salida laboral en la depauperada Rusia, y que se alistaron sin saber que habría guerra. Algunos aguantan el fusil sin disparar a agresores ancianos, a civiles desarmados. Otros pierden la cabeza y pasan con el tanque por encima de un coche donde conduce un hombre ya mayor, sobrevie de milagro. Los capturados, críos que podrían ir al instituto o a los primeros cursos de la universidad, dicen que no les dijeron que esto iba a ser así, que tendrían que entrar en combate.
Un desgarrador mensaje de uno de ellos, ya abatido por las tropas de Ucrania, llama y envía a su madre mensajes, aterrorizado, le obligan a dispara a civiles y a niños. Niños como él. Nadie les ha explicado que iban a hacer, y que era la guerra. Les han contado que entrarían triunfantes en Ucrania.
Tendría gracia si no hubiera muertos. Uno de mis escritores rusos preferidos es Boris Akunin, con un personaje desencantado, Erast Fandorin, que en Gambito Turco se apresta a contemplar un choque entre el ejercito otomano y el ruso, allá por 1877. La protagonista está emocionada ante la perspectiva de ser testigo de un momento histórico, Erast está asqueado, porque sabe lo que viene a ver. Los dos bandos se alinean y rugen los cañones. Inmediatamente un silencio seguido de los alaridos de dolor y la agonia de los mutilados. La protagonista vomita.
La guerra era esto.
Algo parecido, pero sin un ápice de ficción, a lo que le sucede a Gabriel Chevalier en «El Miedo», basada en su paso por las trincheras. Se alistan él y un amigo, felices, buscando la gloria. Y llegan a las trincheras, y ahí pasará Gabriel 4 años. Y verá literalmente el interior del ser humano, y sus pedazos más íntimos, porque los cuerpos reventados tras un mortero y los intestinos fuera de la cavidad abdominal tras una carga con bayoneta están a la orden del día.
A la gloria vais, les dijeron al alistarse.
La guerra, el ejercito, hace trampa con los peones. Ellos no querrían estar allí, pero si se van se arriesgan a ser fusilados. desertar es una ignominia en el ejercito. Implica consejo de guerra y frecuentemente muerte por traición después. La individualidad se anula. Los peones no tienen que pensar, solo obedecer. Los peones no pueden tener familia, lazos, proyectos ni pasado para funcionar según el deseo de Rusia (que fue el deseo de todos los bandos que integraron la primera guerra mundial), sólo obediencia ciega. Se despersonalizan. Para quien da órdenes sin verlos, no son humanos.
Ignoro si es cierto que Rusia empezó la campaña con crematorios móviles para silenciar el número de víctimas, pero por lo menos lleva 5.000 soldados muertos, y Anonymous se lo ha colgado en prime time por la rancia tele rusa. La mayoría creo que ni sabían a que venían, ni tenían vocación militar, ni experiencia, eran críos.
Supongo que por eso algunos se han adentrado en Ucrania sin combustible suficiente, y se han dado cuenta que el enemigo no veía con buenos ojos que repostaran gasoil. Se quedan parados en su tanque a pie de carretera y los lugareños les aconsejan rendirse. Total, ni saben donde están. qué piensan comer? Donde pasaran la noche de invierno ucraniano? En el tanque? Estan en medio del campo. A un kilómetro de ellos otros soldaditos rusos también se han quedado sin gasoil. Iban a Kiev, dicen. No parece que el conductor que les interpela quiera llevarles. Por Dios, rendíos! En otro video han pillado a 5 vivos en Kharkim. Tres ni tienen barba, uno parece muy joven y está a punto de llorar.
En otro video un payés avispado sale con su tractor y les roba el tanque sin gasoil a unos soldados que habían salido un momento a tomar el fresco, uno de ellos sale por patas a ver si el payés le devuelve el trasto. Minutos más tarde otro video del mismo payés ya sin el soldado, entra con el tanque en el pueblo. Igual lo quiere de gallinero.
Todo podría tener gracia si no fuera por los muertos.
Que casi siempre son los peones o los civiles.
No me parece que todo el ejército ruso sea una hermanita de la caridad, y el monstruo en el Kremlin menos aún, se han disparado bombas de vacío, han atacado un hopital oncológico infantil, y jardines de infancia, no sé si se puede ser más miserable, han matado civiles y la guerra es injustificable. Pero si de algo parecía que habían servido la 1era y 2a guerras mundiales era para valorar la individualidad del soldado, y que no era un recurso infinito y fungible, no era un animal que se cría en una granja para pasar por la picadora de carne, era un ser humano. Parecía que el mundo lo había entendido. Pues Putin no. Los ha enviado de cualquier manera a ser diana de los invadidos, que se defienden legítimamente. El ejercito ruso mata en Ucrania al pueblo ucraniano y a sus propios soldados con su nula planificación. Los peones de ambos bando dan igual al Kremlin.
Debería estar premiado desertar. No debaría ser una vergüenza. Es un cambio de opinión. No nacemos y morimos con las mismas ideas, hemos aprendido en el camino. Porqué tiene que estar mal desertar. Total, te llaman a filas, y te estás matándote con otro con el que igual podrías estar tomando una cerveza o jugando un partido de futbol, como en la Navidad de 1914.

Los peones blancos y negros en la Navidad de 1914 se pusieron a jugar al futbol, se cortaron el cabello y compartieron algo de licor.
Sólo volvieron a matarse a la mañana siguiente.
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Llevo siguiendo el conflicto un mes. No puedo explicar porqué, a mi alrededor todo el mundo aseguraba que no habría guerra. No sé nada de geopolítica, mi tiempo libre lo dedico a mi família y a leer novelas, libros de biología, dibujar, escribir cuentos, rarezas mías. Pero yo estaba segura de que habría guerra. Y aún no entiendo porqué. «No conviene a nadie». «Rusia nos vende gas». «Sólo es un farol».»No habrá guerra». Este último pronunciado con convencimiento masculino por un empleado bancario al exponerle mis cábalas. Para fiarse de los bancos.
Y una buena mañana de jueves, hace cuatro días, los rusos entran, ante el pasmo de todos, mío también, claro, una cosa es tener miedo y otra tener certezas. Como si Ucrania fuera Polonia y Rusia Alemania y hoy 1939. Misma estrategia, ataque relámpago. Pasmo de los vecinos europeos. Reacciones escasas en Europa. Invasión atropellada y lamentable de Rusia, parece, con soldados adolescentes en muchos casos, que no saben bien donde están ni cómo se juega esto, aunque saben que en ello les va la vida. Ucrania en pocos días se ha ido llenando de civiles muertos y de vehículos de combate rusos quemados en las cunetas (poca previsión en el tema del combustible, parece, y tropas inexpertas o directamente sin formación), edificios residenciales bombardeados y soldados rusos prisioneros con cara triste, algunos recibiendo collejas y un cigarrillo mientras los de Ucrania registran el uniforme en busca de armas blancas en los vídeos de twitter. Humaredas y aviones quemados, bastantes de Rusia, con un héroe de fabricación casera, al parecer fulminante. Ucrania tiene su propio Baron Rojo. No sabemos si como en Marvel, este héroe tiene el rostro de un chico tímido y normal que se transforma cuando sube al MIG-29. La tarde de ayer le atribuían 10 aviones rusos abatidos. Le queda trabajo porque la flota rusa cuenta con poco más de 1.500. Y esta mañana Bielorusia ha manifestado su apoyo militar, asi que aún serán unos cuantos aviones más.
Pero el mayor pasmo lo causan las reacciones épicas en Ucrania. Que nosotros no logramos entender. Cuántos de nosotros, en caso de invasión cogeríamos un fusil? O huiríamos despavoridos. O nos rendiríamos? Nosotros no hemos nacido en una república soviética, la dictadura nos empieza a quedar lejos, aunque no el rencor de los bandos, que aún no está resuelto y que veo perdurar a un nivel venenoso. Muchos de los que nacieron cuando Franco vivía aún, en los 70, ni han hecho el servicio militar obligatorio, ni vivimos en un estado permanente de conflicto con nuestros vecinos. Con Francia lo peor que hemos vivido últimamente era cuando nos tiraban los camiones de fruta en la Jonquera. Digamos que en la UE las violencias no suelen ser físicas, son más sutiles y menos entendibles por la población en general. En el Este las rencillas son algo más enconadas.
Juego al ajedrez on line, pero estos días no he podido hacerlo, avalancha de trabajo, y mi atención dirigida a Ucrania. En la web donde juego hay una comunidadde unos 8 millones de jugadores y te puede tocar contra cualquiera que tenga ganas de jugar y un nivel parecido al tuyo. Sabes de dónde es porque la web ofrece poner la bandera del pais de origen del jugador. Casi todos juegan con pseudónimo, yo incluida. El 95% son hombres, el ajedrez tiene poca afición femenina salvo en Georgia. Y hay opción de chatear, para felicitar a tu adversario.
El sábado por la tarde decido que tras una semana, voy a echar una partida, me conecto al servidor y solicito jugar una rápida. El servidor me asigna un jugador. Siempre miro la bandera, me gusta tener una idea de con quien estoy jugando. Los indios juegan muchísimo, los chinos poco.
Mi adversario está en Ucrania. Me quedo en shock. Miro su puntuación. Sé que será una partida fácil para mi, le llevo 100 puntos ELO y eso es bastante. Empezamos a jugar, y en el chat de la partida, que nunca utilizo, no puedo evitar desearle suerte, no con la partida, sinó con la guerra. Para mi sorpresa me responde. Me agradece mis deseos. Mientras movemos fichas conversamos, está en Kiyv. donde caen bombas. Le comento mi incredulidad al respecto de lo que sucede, mi asombro al ver la reacción del pueblo de Ucrania, que se arma, de un presidente que no sale corriendo y se queda en Kiyv a pesar de que ponen precio a su cabeza , de un monstruo con miedo a envejecer que se esconde en un palacio con cúpulas de colores, todo tiene tinte de cuento de hadas terrible. Como todo cuento de hadas, planea la muerte, y los héroes, de momento son sólidos y valientes.
El contesta con un aplomo casi suicida, están seguros de ganar, los rusos han entrado a sangre y fuego y atacan los objetivos civiles, pero lo que sucede a Ucrania les hará más fuertes. Me quedo sin palabras. Yo me pregunto si que maten a tu familia y destrocen tu casa te puede hacer más fuerte. Pero en el chat su convencimiento es absoluto. Le comento, y lo creo absolutamente, yo que siempre he creido que no debiera haber ejércitos (seré una ingénua?) que es preciso intervenir, que no puedo comprender como se permite una agresión de tal calibre sin que el sábado por la noche Europa y el mundo libre tengan más que decir que «impondran sanciones» mientras mueren civiles y soldaditos rusos que parecen de juguete, que son carnaza de primera línea de combate por el capricho de un sociopata narcisista.
But we will beat them by our own
This is our motherland.
They will fill all our poower (sic).
Me cuenta que los rusos son unos bárbaros. Y que vencerán. En frases cortas pero sin fisuras. Una convencimiento absoluto. Miro su foto. No sé si tendrá 30 años. Pero seguro que tiene un AK a su lado.
Terminamos la partida muy deprisa, y gano, casi sin poder evitarlo, por que está jugando fatal, me regala la victoria, su puntuación es baja, pero no tanto. Sucede que está destrozado, tiene que estarlo, mientras jugamos bombardean Kiyv. Lamento haber ganado. Hay algo de la partida del caballero de Ingrid Bergman.
Me despido deseándole que siga vivo, no puedo hacer más. Mi impotencia es absoluta. Tengo la sensacion extraña de haber estado jugando al ajedrez con un soldado de cualquier bando en una trinchera en 1916 o 1918.
I wish you the best.
I feel guilty as I can do nothing
Please, stay alive
YaroslavKolo, por favor , seguid todos con vida.
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Llevo siguiendo el conflicto un mes. No puedo explicar porqué, a mi alrededor todo el mundo aseguraba que no habría guerra. No sé nada de geopolítica, mi tiempo libre lo dedico a mi família y a leer novelas, libros de biología, dibujar, escribir cuentos, rarezas mías. Pero yo estaba segura de que habría guerra. Y aún no entiendo porqué. «No conviene a nadie». «Rusia nos vende gas». «Sólo es un farol».»No habrá guerra». Este último pronunciado con convencimiento masculino por un empleado bancario al exponerle mis cábalas. Para fiarse de los bancos.
Y una buena mañana de jueves, hace cuatro días, los rusos entran, ante el pasmo de todos, mío también, claro, una cosa es tener miedo y otra tener certezas. Como si Ucrania fuera Polonia y Rusia Alemania y hoy 1939. Misma estrategia, ataque relámpago. Pasmo de los vecinos europeos. Reacciones escasas en Europa. Invasión atropellada y lamentable de Rusia, parece, con soldados adolescentes en muchos casos, que no saben bien donde están ni cómo se juega esto, aunque saben que en ello les va la vida. Ucrania en pocos días se ha ido llenando de civiles muertos y de vehículos de combate rusos quemados en las cunetas (poca previsión en el tema del combustible, parece, y tropas inexpertas o directamente sin formación), edificios residenciales bombardeados y soldados rusos prisioneros con cara triste, algunos recibiendo collejas y un cigarrillo mientras los de Ucrania registran el uniforme en busca de armas blancas en los vídeos de twitter. Humaredas y aviones quemados, bastantes de Rusia, con un héroe de fabricación casera, al parecer fulminante. Ucrania tiene su propio Baron Rojo. No sabemos si como en Marvel, este héroe tiene el rostro de un chico tímido y normal que se transforma cuando sube al MIG-29. La tarde de ayer le atribuían 10 aviones rusos abatidos. Le queda trabajo porque la flota rusa cuenta con poco más de 1.500. Y esta mañana Bielorusia ha manifestado su apoyo militar, asi que aún serán unos cuantos aviones más.
Pero el mayor pasmo lo causan las reacciones épicas en Ucrania. Que nosotros no logramos entender. Cuántos de nosotros, en caso de invasión cogeríamos un fusil? O huiríamos despavoridos. O nos rendiríamos? Nosotros no hemos nacido en una república soviética, la dictadura nos empieza a quedar lejos, aunque no el rencor de los bandos, que aún no está resuelto y que veo perdurar a un nivel venenoso. Muchos de los que nacieron cuando Franco vivía aún, en los 70, ni han hecho el servicio militar obligatorio, ni vivimos en un estado permanente de conflicto con nuestros vecinos. Con Francia lo peor que hemos vivido últimamente era cuando nos tiraban los camiones de fruta en la Jonquera. Digamos que en la UE las violencias no suelen ser físicas, son más sutiles y menos entendibles por la población en general. En el Este las rencillas son algo más enconadas.
Juego al ajedrez on line, pero estos días no he podido hacerlo, avalancha de trabajo, y mi atención dirigida a Ucrania. En la web donde juego hay una comunidadde unos 8 millones de jugadores y te puede tocar contra cualquiera que tenga ganas de jugar y un nivel parecido al tuyo. Sabes de dónde es porque la web ofrece poner la bandera del pais de origen del jugador. Casi todos juegan con pseudónimo, yo incluida. El 95% son hombres, el ajedrez tiene poca afición femenina salvo en Georgia. Y hay opción de chatear, para felicitar a tu adversario.
El sábado por la tarde decido que tras una semana, voy a echar una partida, me conecto al servidor y solicito jugar una rápida. El servidor me asigna un jugador. Siempre miro la bandera, me gusta tener una idea de con quien estoy jugando. Los indios juegan muchísimo, los chinos poco.
Mi adversario está en Ucrania. Me quedo en shock. Miro su puntuación. Sé que será una partida fácil para mi, le llevo 100 puntos ELO y eso es bastante. Empezamos a jugar, y en el chat de la partida, que nunca utilizo, no puedo evitar desearle suerte, no con la partida, sinó con la guerra. Para mi sorpresa me responde. Me agradece mis deseos. Mientras movemos fichas conversamos, está en Kiyv. donde caen bombas. Le comento mi incredulidad al respecto de lo que sucede, mi asombro al ver la reacción del pueblo de Ucrania, que se arma, de un presidente que no sale corriendo y se queda en Kiyv a pesar de que ponen precio a su cabeza , de un monstruo con miedo a envejecer que se esconde en un palacio con cúpulas de colores, todo tiene tinte de cuento de hadas terrible. Como todo cuento de hadas, planea la muerte, y los héroes, de momento son sólidos y valientes.
El contesta con un aplomo casi suicida, están seguros de ganar, los rusos han entrado a sangre y fuego y atacan los objetivos civiles, pero lo que sucede a Ucrania les hará más fuertes. Me quedo sin palabras. Yo me pregunto si que maten a tu familia y destrocen tu casa te puede hacer más fuerte. Pero en el chat su convencimiento es absoluto. Le comento, y lo creo absolutamente, yo que siempre he creido que no debiera haber ejércitos (seré una ingénua?) que es preciso intervenir, que no puedo comprender como se permite una agresión de tal calibre sin que el sábado por la noche Europa y el mundo libre tengan más que decir que «impondran sanciones» mientras mueren civiles y soldaditos rusos que parecen de juguete, que son carnaza de primera línea de combate por el capricho de un sociopata narcisista.
But we will beat them by our own
This is our motherland.
They will fill all our poower (sic).
Me cuenta que los rusos son unos bárbaros. Y que vencerán. En frases cortas pero sin fisuras. Una convencimiento absoluto. Miro su foto. No sé si tendrá 30 años. Pero seguro que tiene un AK a su lado.
Terminamos la partida muy deprisa, y gano, casi sin poder evitarlo, por que está jugando fatal, me regala la victoria, su puntuación es baja, pero no tanto. Sucede que está destrozado, tiene que estarlo, mientras jugamos bombardean Kiyv. Lamento haber ganado. Hay algo de la partida del caballero de Ingrid Bergman.
Me despido deseándole que siga vivo, no puedo hacer más. Mi impotencia es absoluta. Tengo la sensacion extraña de haber estado jugando al ajedrez con un soldado de cualquier bando en una trinchera en 1916 o 1918.
I wish you the best.
I feel guilty as I can do nothing
Please, stay alive
YaroslavKolo, por favor , seguid todos con vida.
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