• Gas de la risa.

    Este es el gas que ya no paga Finlandia, por que tenia que pagar en rublos. Que Finlandia haya querido entrar en la Otan no tiene nada que ver, malpensados.

    Pues es la única alegría que me ha dado la guerra. Rusia se ha enfurruñado y no nos va a vender energía de ningún tipo si no pagamos como quieren. Merkel, esa chica tan juiciosa y con ese pragmatismo teutón tan apabullante, decidió cerrar las centrales nucleares (ya hemos hablado de Chernobyl, parece lógico no querer centrales nucleares cerca ni que tu electricidad dependa del uranio).

    Para poder cerrar las centrales nucleares, confió en un rápido desarrollo de las fuentes de energía renovables y a su vez confió en el gas natural. Se llama natural, porque se encuentra en la naturaleza, pero es un combustible fósil y quemarlo (porque si no se quema no sirve para nada), significa arrojar C02 a la atmósfera. Justo eso que no queremos por esto del calentamiento del planeta.

    Bien, aún siendo Merkel una científica, lo cual a mi entender le ha dado enteros en sus actos políticos, erró en los cálculos. Europa no produce gas, se estaba quedando sin él, y tenemos una acuciante necesidad de electricidad, Confió en la responsabilidad de la sociedad y en el cambio de paradigma, ya debiéramos estar captando energía solar, aprovechando vientos y mareas y haciendo uso de túneles canadienses para climatizar edificios.

    Como soy arquitecta sé lo difícil que es convencer a un cliente de la necesidad de ahorro energético o de implementación de sistemas alternativos de producción energética si cuestan un poquito de dinero, aunque supongan un claro ahorro a futuro. La inmensa mayoría de gente es cortoplacista.

    Bueno, Merkel es licenciada en Físicas, su visión del mundo y su comprensión del problema del calentamiento global son mucho más claras y certeras que las del ciudadano de a pié, así que creyó que en dos telediarios Alemania estaría a la cabeza de las renovables y descarbonizada. Por si acaso y mientras este fugaz proceso tiene lugar, (porque el sentido común nos dice que tenemos que ir a renovables, ya, hombre), quiere cerrar nucleares y suplirá ese hueco energético del Uranio con gas. Gas Barato.

    Gas Ruso.

    Se va a ver a su colega Vladimir, ese que le enseña a su perrito labrador de vez en cuando, por que el hombre que es un alma de Dios no se termina de creer que Merkel tenga fobia a los perros. Y Vladimir, que es un buen chaval, le garantiza gas baratito. Construirá un gasoducto nuevecito que no tenga que pasar por Polonia (esos renegados del comunismo) ni Ucrania (esos malditos cabrones que no bajan la cabeza y eso que en intentamos un gobierno proruso-títere) , y venderá gas baratito baratito a Alemania, y por ende, a Europa.

    Ja, baratito.

    El único accionista del gasoducto que pasa de Rusia a Alemania sorteando países indeseables, es Gazprom, que iba a suministrar gas a discreción. Cuando todo el mundo estaba tranquilo porque no se iba a depender de las nucleares y aún no tenían fuentes de energía limpia alternativa, Vladimir, que ahora se llama Putin, dice a Alemania que de gas a discreción, nada, el justito.

    Y como hay carestía de gas, su precio se dispara. Punto para el Kremlin.

    Y puestos a utilizar el gas como arma política, durante la guerra se lo corta a Bulgaria, Polonia y Finlandia, por eso de que no quieren pagar en Rublos. Bueno, y porque son unos traidores, Bulgaria y Polonia son de la OTAN y Finlandia tiene la desfachatez de querer entrar cuando Putin ha dicho que no. Que desvergüenza.

    Lo que sucede es que, al margen del gas, hay una cantidad ingente de productos de uso cotidiano que vienen o bien de Rusia o bien de Ucrania, y vienen a Europa. Y esto es así , porque allá se pueden producir por dos duros, porque la mano de obra es ridículamente barata (y queremos que Ucrania entre en la UE, cuando el salario medio del trabajador de allá son unos 200€ al mes, como en Rusia). Esa mano de obra tan asombrosamente barata para los estándares de la Europa de primera, hace posible producir trigo barato, remolacha, aceites, y un montón de productos que si tuviéramos que producir en la Europa más antigua, del pan no tiraríamos ni las migas de lo caro que nos saldría. Rusia y Ucrania son el granero de Europa, y no va a ser sólo el gas lo que paguemos más caro.

    Rusia produce:

    Trigo (3º productor mundial, Ucrania es el 4º)

    Remolacha azucarera (Primer productor mundial)

    Patata (4º productor mundial, el 3º es Ucrania)

    Cebada (primer productor mundial, recordadlo cuando os toméis una cerveza)

    Aceite de Girasol (2º productor mundial, el 1º es Ucrania)

    Avena (Primer productor mundial)

    Guisante seco (2º productor mundial)

    Centeno (3º productor mundial)

    Zanahoria (4ºproductor mundial, ahí ahí con EEUU, la guerra fría llega hasta estos niveles de competencia)

    Cereza (4º productor mundial)

    Garbanzos (4ºproductor mundial).

    Podría seguir, hay muchos más más productos agrarios que Rusia produce y exporta, A China, sí pero también , y sobretodo a Holanda. ¿Holanda? Pero si son sólo 20 millones de habitantes, ¿Para que quieren tanto garbanzo y guisante? Para venderlo, que si algo son los holandeses es comerciantes. Nos lo venden a nosotros y a quien haga falta, que para algo tienen el puerto más grande de Europa.

    La conclusión, sencilla, es que Rusia puede autoabastecerse energéticamente y tiene excedentes para alimentar a su maltrecha población y su triste estructura social, basada en la corrupción.

    Nosotros tenemos tecnología, servicios y productos de elaboración más compleja, desde farmacología hasta electrónica y tecnología.

    Pero para alimentar a nuestra población y ser autosuficientes en lo que respecta a la energía, no. Así que lo de la España vaciada y basar nuestra economía en ser la playa de Europa, nos lo tendríamos que hacer mirar.

    Merkel y Putin negociando el tema del gas en Sochi, en 2007, Merkel tiene pánico a los perros. Putin lo sabe y se ha traído a su labrador para agasajarla. Se lo ha dejado bien cerquita, como las flores. Así nos ha ido. Impagable el fotógrafo captando miradas de Merkel y de Putin. Y de Kuni, claro. Alguien más quiere negociar con Rusia?

  • Azovstal o el octavo pasajero

    Súbitamente, sin saber muy bien como, la teniente Ripley se encuentra en un laberinto, lleno de civiles colgando de nidos alienígenas, acosados por seres vivos, a los que les trae al fresco lo que ella o su protegida puedan sentir o pensar.

    Se me han acabado las metáforas de ajedrez. Chess.com tampoco me deja chatear con mis contrincantes y hace semanas que no me topo con un ruso, con lo mucho que jugaban antes. Deben estar bloqueados.

    Las barbaridades diarias me abruman, pero lo de Azovstal me hiela la sangre.

    Azovstal era un complejo fabril como el laberinto del Minotauro, con siete plantas, varias subterráneas. El 24 de febrero de 2022, día en que empieza la invasión de Rusia a Ucrania, la sorprendente normalidad hizo que algunos trabajadores entraran en turno de tarde o noche, algunas madres se llevaron con ellas a sus retoños, porque preferían no dejarlos solos en casa. Otros directamente eran matrimonios que trabajaban juntos en la fábrica. Dado que las residencias de esta gente en cuestión estaban en la vapuleada Mariúpol, no sabremos nunca que habría sido peor. Los túneles de Azovstal son más resistentes a las bombas que un edificio residencial corriente, no hace falta ser arquitecto para tener eso claro.

    Esos civiles han convivido hasta 72 días con una guerra. Con la misma ropa, bebiendo agua de la que se utiliza para enfriar las coladas de acero fundido, mal comiendo, y aguantando un sitio. El pasado 7 de mayo salieron los últimos civiles.

    Porque el mar de Azov, además de dar nombre a la acería, se la da a un comando o grupejo paramilitar, el Batallón Azov, que ahora medio mundo da por héroes. Y efectivamente están defendiendo Ucrania de la invasión rusa. Y sí, han protegido a los civiles, o les han apoyado, en el sitio. «Que no pase ni una mosca» dijo el zar, «Igual hay 30 niños, pero más había en Leningrado y uno era mi hermano Viktor» debió pensar en silencio. Que son 30 niños al lado de los cientos de miles que murieron en Leningrado. En fin.

    Decía que los héroes del regimiento Azov, que están a la orden del ministerio de interior, descienden de un «Batallón Azov». Batallón que en su origen estaba integrado por contingentes de extrema derecha, ucranianos y extranjeros, muchos de ellos croatas. Amantes y añorantes del Tercer Reich. Incluso su simbología actualmente recuerda, imita a las de la SS. Incluso su emblema es un Wolfsangel o «Ancla para lobos», símbolo heráldico también utilizado por los nazis. Sí, esta joya que nació en 2015 de la mano de un tal Andriy Biletsky historiador nada menos!, Ucraniano orgulloso de serlo. Antes, en 2014 había funcionado como grupo paramilitar en los conflictos del Donbass y Donetsk, fue «refinada» y adoptada por el ministerio de interior de Ucrania, cambiando el nombre de Batallón a Regimiento y logrando integrarse en la Guardia Nacional Ucraniana.

    Se mantuvo su emblema (nazi), y todos al Donbass a repartir estopa.

    A ellos se refería Putin cuando hablaba de desnazificar Ucrania (él es un filántropo, claro). Biletsky en 2005 ya había intentado algo llamado «Patriotas de Ucrania» una especie de asociación o partido que promulgaba ideas antinmigración y recuperaba lo bonito que es ser ario, rubio y con ojos azules, blanquito. Una perla.

    El segundo de abordo del batallón es un tal Denis Projipenko, de profesión ultra del Dínamo de Kiev. Éste es el que hoy está al mando en la acería de Mariúpol. Algo enseñarán en las reuniones de los ultras porque ahí llevan más de dos meses y el ejército ruso aún no los ha rendido.

    Muy elegante la operación de adopción del batallón no fue. Porque quedó bastante claro que una vez regularizada la situación de las milicias, alrededor de un 20% eran neonazis o supremacistas blancos. Claro, cuando he leído esto en varios lugares y he recordado lo de Putin de «desnazificar» (en el país vecino, claro, él no se ve como criminal de guerra y genocida), he pensado, mira, aquí se han dignado a recoger una pizca de verdad por si acaso.

    Lo curioso es que el grueso de sus miembros no son originarios de Ucrania. Es un batallón multicultural. Y sí, tomaron parte en la guerra del Donbass de 2014, Ucrania tuvo una guerra civil anteayer, como quien dice, germen de ésta, pero de aquella ni nos enteramos. Por lo menos yo. Probablemente porque no nos afectó al día a día como ésta o la que hay hace años en Yemen.

    Pienso en los trabajadores de la fábrica y en los que se refugiaron en ella sin querer coger un fusil, y recuerdo a la teniente Ripley. Ellen Ripley se pasa la vida transitando mundos oscuros, sin sol, de donde no puede huir (son naves, planetas, laberintos) y en donde una criatura acecha. Ellen Ripley no es una amenaza para el Alien, es una presa potencial. Luego el guión hace una pirueta y se salva. La guerra es la parte sin pirueta.

    Algo tremendo debe pasar por la cabeza de los soldados rusos para atacar una fábrica donde hay civiles y niños. O simplemente, como cuando entraron en Chernobyl, nada saben del lugar que atacan.

    Necesitaba escribir esta entrada no sólo por los niños que han vivido como Ellen Ripley. También por lo maniqueo de los medios de comunicación y de la guerra. Tendemos a pensar que en un bando bueno y otro malo. Y sí, yo creo que Rusia es el agresor y Ucrania el agredido. Pero yo creo que no saldría de copas con los del Batallón Azov más que con Putin. Da la sensación que son distintas caras del mismo medallón. Me sorprende que pidan que los evacúen. Esta parte la entiendo tan poco como que los maten. Que se rindan. En la guerra, y esto que voy a decir da risa, hay normas, ya hemos hablado de ellas (y de como se las pasa todo el mundo por el forro). No contemplan la rendición. Quieren ser evacuados como los civiles. ¿Por qué no se rinden? ¿Cual es la parte que no estoy entendiendo? ¿No creen poder ser tratados con clemencia? ¿Es vergüenza o deshonor?

    Ahora mismo en la acería de Mariupol hay 600 militares heridos de consideración sin antibióticos, ni utillaje para amputar, ni nada parecido a asistencia sanitaria, algunos muriendo lentamente y en una agonía terrible, también hay algunos centenares de cuerpos en descomposición. Se respira carne podrida en los túneles. Ahora sí se parece a la pesadilla en Ellen Ripley en «Alien el Regreso». Rusia sigue bombardeando. No tengo idea de qué pasaría si los rusos estuvieran atrincherados en la acería y los del batallón Azov fuera. ¿Pasaría lo mismo? ¿Los espectadores, lo percibiríamos igual?

    No entiendo ni entenderé la guerra, ninguna, jamás.

  • El zar enfermo

    El angelical aquí, Luis XIV, que ascendió al trono con 4 años, imagino que no recordó jamás haber sido nada más que rey

    En algún momento de agosto de 1715, Luis XIV, decide morir en público. Se considera el Estado, lo ha dicho varias veces, y lo ha practicado, y a los 76 años, ya ha alcanzado una edad muy considerable para la época. Él es todo lo público, ha vivido entre aduladores, parientes y nobles y no sabe lo que significa estar solo.

    Esto sucede unos días después de sufrir un repentino dolor en su pierna mientras paseaba por el palacio de Marly. «Vaya, la edad, no será nada», dice su jefe de cirujanos. Los otros cirujanos dudan, alguno sospecha que algo peor se esconde ahí. Pero en el fondo da igual, en el siglo XVIII la medicina poco puede hacer, sea una bacteria, un virus o una esclerosis múltiple o un cáncer o un sarampión. Matan más o menos igual, bueno, el cáncer un poco más, porque mata siempre, qué pronto se nos olvidan las vacunas y los antibióticos.

    Días más tarde, una pequeña mancha negra en el pie. «No será nada», continua el jefe de cirujanos. Pero tres días más tarde, de entre los médicos de una medicina que no cura, alguien se atrevió a decir, «Gangrena». y Luis sabe que está sentenciado.

    Y decide morir rodeado de la corte «Ellos han seguido el transcurso de mi vida, justo es que me vean acabar». Así que Luis pondrá en escena su propia muerte.

    Y lo hará con muy poco pudor. Todos saben que sufre, La medicina moderna le ha diagnosticado antrax, paludismo, gota, diabetes, cólicos nefríticos y una tenia que le hace el favor de compartir sus banquetes. Luis XIV exhibirá su declive, el hedor de la gangrena le acompañará hasta el último momento, recordándole que una parte de su cuerpo ya no está entre los vivos, la pestilencia de su pierna enferma, insensible, muerta ya, es terrible, y entre esos vapores, dará instrucciones a su delfín, Luis XV.

    La inexorabilidad de la muerte empapa al rey. Sí, la conoce de cerca. De los 6 hijos concebidos con Maria Teresa de Austria, sólo Luis de Francia. el Gran Delfín llegó a la edad adulta,los demás murieron al poco de nacer o con muy pocos años. Pero el Gran Delfín murió en 1711 a los 49 años , tuvo suerte, porque no hubo de ver morir a su propio hijo, Luis, duque de Borgoña en 1712 , con 29 años, El hijo del Duque de Borgoña y biznieto de Luis XIV será el Delfín, a secas, de Francia, porque los demás han muerto, Luis, a punto de ser XV, tiene cinco años. Y su situación es un calco de la de su bisabuelo, que llegó al trono con 4 años.

    Y dice Luis, rey aún, a su paladín de Francia de cinco años que se tapa la nariz y se asusta un poco ante la boca sin dientes de su bisabuelo, que se incorpora y bebe un poco de agua, y un chorro le sale por la nariz por obra y gracia de una cirugía poco acertada del dentista.

    «Niño querido que pronto vas a ser el rey de Francia, yo he amado las guerras, no me imites en eso» Dirá el rey muriente. «Y tampoco gastes tanto como yo».

    «No hagas guerras»

    Vaya, la cercanía a la muerte de Luis XIV (no le tengo en gran estima, era el paradigma de absolutismo) hace que se plantee sus errores, y que intente enmendarlos en la prolongación de si mismo que es su biznieto Luis XV, porque muere, él, pero el estado no. Esto lo deja también bastante claro. Ese niño de 5 años será la condensación de Francia una vez él muera.

    Luis XV, poco más pequeño que cuando hablaba con su bisabuelo, que no os engañe la falda, es él. Está en el museo del Prado y era el estado de Francia en septiembre de 1715

    La exposición y fasto de la agonía de Luis XIV me conmueve, porque implica un reconocimiento de su condición humana, y no la esperaba en alguien que se tenía en tanta importancia. Ignoro si es fragilidad, Luis se ha nutrido tanto de la corte que depende de ella como un niño de pecho de su madre, podría morir sin ella? Por otro lado, la corte es testigo de sus achaques continuos, y la tremenda fortaleza al salir de ellos, ha sobrevivido al tifus que le ha dejado calvo y a la viruela que le ha dejado marcado, a la podredumbre en su boca, y a los parásitos en sus intestinos, está colonizado y ajado, apesta de otras úlceras. Ha sido pionero en ser paciente de una fistula anal repugnante y que le incapacitaba como jinete. Nunca ha querido bañarse por su propia voluntad. Y aún así es rey y nada importa, nada le mueve del trono salvo morir. Creí que era un narcisista, y en su juventud seguro que lo era, pero cuando habla al pequeño Luis, reconoce errores, y los ególatras no hacen eso. Y tampoco muestran sus debilidades en público ni en privado. El narcisista miente sobre lo que puede ser motivo de vergüenza, de debilidad, de error.

    Sí, lo descarnado de la muerte de Luis XIV hace que lo mire con otros ojos. No es un tirano como los demás.

    Cuando supe de esta agonía, no puede evitar pensar que estamos siendo testigos de otra, y eso sin ser corte, ni rusos, ni estar en la presencia del zar. En Rusia, el zar, también agoniza. Y como todas las agonías, es horrible, se sufre.

    Aquí el zar diciendole a Shoigu que de la acería de Azovstal no salga ni una mosca. Ojo al pulgar de la mano derecha. Que el zar no para de mirar.

    Lo sorprendente de esta otra agonía, es que el Kremlin intenta por todos los medios tamizarla, esconderla, distraerla del público. Pero el Zar debe gobernar si no está enfermo, y se muestra, puesto que es su deber. Un gobernante que no se ve puede no ser de fiar o puede querer emular a Dios, que tampoco se ve, es algo inquietante, así que el Zar, trabajosamente, sale a escena.

    Sucede que la escena ya no es la corte, solamente, los médicos de una medicina que cura un poco más (parece que en pocas horas el Zar pasará por una operación algo delicada), son muchas veces capaces de teorizar sobre el estado de salud de alguien a partir de los códigos posturales, comparando imágenes de un mes a otro, analizando maneras de andar. El Zar se agarra a la mesa intentando retener sus estertores. Su mano tiembla aunque pince la madera, su pierna se mueve intentando esquivar el dolor. Pero según el Kremlin, el Zar está como una rosa. ¿Esto es porque están tan acostumbrados a mentir que ya les da lo mismo? ¿Esperan que creamos en la salud del Zar por que sale en las noticias hablando con un poco de aplomo? Porque seguridad en sí aún tiene. Aguanta como un jabato para ordenar matar a todos los de la acería de Azovstal, con un sitio. sin importar si hay civiles, críos, lo que sea. Sabe él de sitios, que sus padres casi mueren en el de Leningrado.

    El video del Zar y Shoigu tiene algo de esquizofrénico, porque muestra lo que no quiere mostrar, y no era muy difícil hacer otra toma. La pierna que más mueve Putin es la derecha, la izquierda, también visible, apenas tiembla. No hubiera sido más fácil sentarle en el lugar de Shoigu?. ¿No hay otros ángulos, otras tomas? Tenia que ser esta cámara fija que lo deja ver todo. Hay directores de cine rusos estupendos, ¿No podían asesorarse un poco con uno? ¿O no lo hay afín al régimen? ¿Se puede ser más cutre? ¿No tienen recursos? Y de golpe, he pensado:

    ¿Estará el Zar, como Luis XIV, mostrando su muerte voluntariamente? ¿Está intentando enseñar que aguanta lo que sea y que gobierna a cualquier precio? ¿Está mostrándose menguado para resaltar su valía y su resistencia? ¿Estará intentando ser el rey Sol? Putin no esperaba su decadencia tan prontamente. Quería reinar hasta 2036, hasta los 84 años. ¿Es consciente de su paulatino desgarro? Los narcisistas no perciben la realidad o la moldean. ¿Ve Putin su miseria, su rostro hinchado como lo vemos todos, en la corte? Parece que se esconde, pero luego aparece en misa de Pascua sosteniendo un cirio. Sus apariciones son simbólicas y rituales. Sus palabras no admiten réplica. Sus actos no se rectifican jamás.

    Hoy en la acería de Mariupol se lucha cuerpo a cuerpo, aún quedan civiles dentro. Mariupol es una carnicería como la de Bucha. Como la de las guerras Napoleónicas, como las bromas de los guardias a los prisioneros en Auschwitz. En los actos finales no todo el mundo tiene la misma perspectiva. Resulta que Luis fue un poco más grande. O el Zar es diminuto.

    Luis mostrando sus piernas, la de delante, la izquierda, es con la que empezaría su viaje al otro lado.

    https://cineuropa.org/Files/2016/12/17/1481938822281.mp4?1481938830280

    No la he visto pero documentándome para la entrada me la he encontrado, a ver si está en Filmin.
  • Esto es una imagen aérea de una Iglesia en Bucha. El satélite permite ver la fosa común de civiles, niños, adultos, inocentes.

    La guerra me agota, no quiero ni pensar a los que la viven. Me sacude. Temo las noticias, temo la radio, pero temo más convertirme en alguien como los que se describe en «Los indiferentes» de Niemoller. Supongo que por eso escribo, aunque no sirva para nada.

    Todo l o que esccribo lo documento. Compruebo en internent si mi memoria de las noticias es buena o necesita rectificación. Miro diversos medios. Converso con rusos, ucranianos, bielorusos. Necesito decir la verdad. Si no es verdad no sirve.

    A Rusia le da igual. La verdad para ellos es elástica, intangible, modificable y depende de los medios de cada uno. Así su argumento de liberar Ucrania y salvarla de los nazis, a fuerza de repetirlo y ahogar voces discrepantes en su territorio, se convierte en algo parecido a la verdad. Del mismo modo pueden lavar el nombre de su ejército, rojo de sangre de críos, más que nunca.

    Según ellos la matanza de Bucha no ha existido. Ni esa ni ninguna otra. Son un montaje. Eso sí, cuando ellos difunden sin mayor sonrojo en los medios rusos que Estados Unidos utilizaba a Ucrania para fabricar armas químicas, sin prueba de ningún tipo, eso es cierto y les legitima como héroes salvadores del planeta. Salvadores de todos los vicios de Occidente. Kiril bendice tropas que van a matar niños. Matar niños es los que más nos repugna, a cualquier bando, a ellos y a nosotros.

    He hablado con un ruso al respecto de las armas químicas que supuestamente se fabricaban en Ucrania. Cuando le argumento que es mucho más fácil que EEUU fabrique sus propias armas químicas sin interferencia en otro lugar (como Detroit, o Polonia, o Francia, si me apuras) y las transporte luego, que es mejor idea y mejor estrategia, y que quizás debería replantearse la veracidad de su información, el ruso guarda un angustiado silencio y cambia de tema.

    Pero hay algo que me inquieta. Y es que Rusia niega violencia, miente, tergiversa. Y lo hace sin justificación alguna de sus palabras. Y somos nosotros los que debemos buscar las pruebas, en las imágenes satélite, en grabaciones de movil, en fotos de transeuntes. Nosotros tenemos que mostrar lo que sucede, para rebatirles. Y ellos en una estrategia de monstruo mentiroso, mantienen su versión, y argumentan, sin ningún esfuerzo, que nuestras imágenes són un fake. Que todo es un montaje para desacreditarles. Y esto lleva ocurriendo desde el principio, desde que se acumularon las tropas en los márgenes de una asombrada Ucrania, durante días, durante semanas luego, carros de combate, munición, maniobras, decían, mientras Putin nos tranquilizaba a todos, diciendo que no tenía intención de invadir. Para invadir y negarlo luego, era una operación especial. Rusia desarticula el lenguaje y lo retuerce, no atiende a lógica alguna, sólo, como un estafador, tergiversa, mientras se acumulan cuerpos inertes, ensangrentados o carbonizados, en un lugar donde nadie quería guerra.

    Bucha desde el aire.

    Me agota el nivel de mentira torticera.

    Pero la cosa viene de largo ,y llevan años practicandola. Cuando en 2012 El presidente de Ucrania Yanukovich, ojo, proruso, llegó a un acuerdo con la UE de apertura de Ucrania hacia la Unión Europea, el Euromaidán, que la EU no quería formalizar hasta la liberación de Yulia Timoshenko, exministra Ucraniana con Viktor Yushenko (ese presidente al que envenenaron por acercarse demasiado a la OTAN). Las manifestaciones a favor de la apertura y al liberación e Timoshenko terminaron derrocando a Yanukovich, ojo otra vez, proruso. Causando en el Donbass malestar primero, conflictos armados, y finalmente una guerra civil en en este de Ucrania, parte, no perder de vista, prorusa.

    Durante ese conflicto interno de Ucrania, Rusia, por supuesto apoyó al Donbass. El Donbass era ruso, no lo ovidemos, está en Ucrania gracias a una genialidad de Lenin, que lo cedió durante el trazado de los soviets, sin preocuparse de que en esa zona no se hablara ucraniano. Y durante ese conflicto en 2014 el noticiario ruso Perviy Kanal , el favorito de Putin dedicó un reportaje a la barbarie del ejército ucraniano. Esos ucranianos eran bestias babeando bilis. Una muy afectada y traumatizada Halina Pyshnyak, refugiada testigo relató como en la plaza Lenin de Slovansk, los soldados ucranianos cogieron a un niños de tres años, lo crucificaron delante de su madre a la que obligaron a mirar para matar luego. Esto emitó el canal ruso en prime time.

    Tranquilos todos. Es mentira. No hay plaza Lenin en Slovansk, ni documentos, ni Halina Pyshnyak puda dar realmente detalles. De hecho luego resultó no era refugiada. No está claro quien era ni porque´contaba lo que contaba. Y que no hubo cuerpo, ni pruebas, ni otros testigos, ni nada. Sólo la palabra de esta señora. Y que la historia era calcada a las que corrían en la edad media al respecto de los judíos. Que eran aficionados a crucificar niños cristianos para arrancarles el corazón luego. Como sucedió con el Santo Niño de la Guardia, en Toledo, que no existía pero sirvió para quemar vivos a unos cuantos judíos y judíos conversos, que no habían hecho absolutamente nada.

    No hubo tal barbaridad. Pero ahí Rusia ya apuntaba maneras. Y ahí seguimos. Rusia anuncia, denuncia y está mintiendo. A Rusia la acusan de hechos probados y Rusia niega. Ya ya está. Y a muchos rusos con eso les vale. Y eso es lo terrible. Tampoco han podido comparar mundos. No han salido de Rusia más que para hacer turismo en Bielorusia o Ucrania (a Crimea, concretamente, en Kyiv hablan algo raro y no seles entiende), y desde luego su poder adquisitivo no les permite visitar el corrupto Occidente. A Lavrov, en cambio sí.

    Luego nos extraña que envíen misiles con mensajes «Por los niños del Donbass».

    Esta semana he jugado al ajedrez, pero no he tenido contrincantes rusos a penas, y ya no puedo chatear como antes, el programa me veta el corta y pega de las frases, tengo que copiar mis mensajes en ruso.

    Sí que he tenido noticia de un jugador de baloncesto al que siempre creí ruso y ha resultado ser Ucraniano. Aleksander Volkov. Disfruté viéndole jugar en mi niñez, y disfruté aún más en mi adolescencia, viéndole jugar en la selección soviética contra Atlanta Hawks y viéndo cómo CCCP abatía a EEUU en la final de baloncesto de Seul.

    Volkov era alto, rápido, tenía un gran juego de pies, una enorme movilidad y un tiro exterior demoledor a pesar de ser un jugador alto. Su técnica individual en las aproximaciones al aro parecía salida del ballet del Bolshoi, volaba hacia canasta en unas filigranas ágiles y delicadas, se desprendía de su defensor girando sobre su eje, como una bailarina en el lago de los cisnes, para dejar el balón cerca de la cesta, con la punta de los dedos. Y en contraste a los desgarbados compañeros de equipo, Aleksander tenia un cuerpo exacto, preciso, envuelto en una piel láctea, nordica, que definía cada músculo sin estridencias, tenía un cuerpo armónico, unos rasgos eslavos, a veces vagamente femeninos, y una sonrisa huidiza al final del partido. Sasha Volkov era una hombre muy hermoso. Sí, antes de ser el ministro de deportes en Ucrania era el dueño de mi corazón adolescente, allá a finales de los 80.

    Atlanta Hawks Alexander Volkov. Entendéis a mi yo adolescente, claro.

    Pues he visto a Volkov enfundado en traje de combate y con un AK47 al lado. Y se me ha vuelto a romper el alma. Parece que cada ucraniano está dispuesto a lo que sea por su libertad. Tal actitud aquí la desconocemos.

    Es el mismo hombre, sólo que 30 años y una guerra más tarde.

    Para dar una pista de la pasta de que están hechos los ucranianos, Aleksander Volkov y el lituano Sharunas MArciulonis, ambos parte de la gran selección soviética que derrotó a EEUU en Seul, debutaron en la NBA en la temporada 89-90. El de Ucrania tan comprometido con su deporte y con abrir su país al mundo, que ocultó a su club durante toda la competición un dolor atroz que sufría en las muñecas, y jugó lo mejor que supo, y anotó menos de lo que hubiera podido. Y a final de temporada confesó que el dolor era insoportable. Las muñecas, en baloncesto, son el alma de la anotación. Sin muñecas no hay tiros exteriores, ni entradas, ni bote. Todo gira entorno a ellas.

    Aleksander Volkov jugó la temporada 89-90 con los Hawks, sí, y con las dos muñecas fracturadas. Aguantando un dolor insoportable. Y jugó muy decentemente. La siguiente temporada en blanco, claro, recuperación.

    Contra estos se enfrentan los rusos. Ucrania no se rendirá y Rusia no parará. Y moriran un montón de niños de verdad, y de madres, y de padres, y de personas con o sin familia, que no merecen morir, y Rusia dirá que es un montaje. Y no. No lo es.

    Putin y sus camaradas son los asesinos de niños.

  • Aquí, cualquier guerra.

    Me cuesta escribir, y no entiendo muy bien porque lo hago, porque no cambia nada.

    Lo que ha sucedido en Bucha, en Mariupol, en Kramatorsk, donde un misil ha volado una estación de tren que era corredor humanitario y se ha llevado la vida de no menos de 50 personas, 5 de ellos niños, y 45 adultos que eran tan inocentes como ellos, me subleva, me llena de nausea, de rabia. Si leo la noticia completa sentiré dolor físico. Ahogo. Lloraré. Y yo sé que no soy especial. Que ante algo así se horroriza cualquiera (no he encontrado a ningún contrincante ruso que apruebe la guerra). Si esto que sucede es tan horrible y todo el mundo unanimemente siente horror, ¿Quien dispara? Alguien le ha dado al gatillo.

    Como he ido pidiendo solicitudes de amistad a mis contrincantes del Este, y muchos han respondido. Y como hemos tocado el tema de la guerra, y yo les he enviado enlaces, por ejemplo el del soldado ruso de mediana edad espantándose de lo que sucedía y de cómo habían ido engañados a Ucrania creyendo que iban a liberar un pueblo que en realidad ya era libre.

    Pues ellos no han sido menos y también me han enviado videos. Videos no menos significativos. Que se emiten en los canales públicos de televisión rusa. Muchos de ellos no han sido accesibles para mi, sólo están en ruso, pero en telegram he podido traducir.

    Hay uno en concreto en que se menciona que en las televisiones públicas de Ucrania se menta a Adolf Eichman como ejemplo a seguir a la hora de eliminar rusos, particularmente se anima a matar niños rusos. Eso dicen los rusos que se dice en Ucrania en las noticias del mediodía. No es solo que Zelenski sea judío, es que es nieto de uno de esos supervivientes que paso por la supervisión de Adolf Eichman. Eichman era un infeliz, un alemán nacido en una familia cristiana de pocas aptitudes afectivas que fue criado por sus vecinos, que eran capaces de arropar al pequeño Adolf con un mayor cariño que sus padres biologicos. Dicho esto, no sé que fue de esos vecinos amables, se apellidaban Solomon, eran judios.

    Eichmann. Foto de cuando iba ganando la guerra. Organizador y obediente. En el juicio dijo que él sólo cumplia órdenes, matar 6 millones de judíos (y unos cuantos más que no lo eran, pero por si acaso, hombre) fue inevitable para él. Necesitaba obedecer el pobre.

    Tengo la sensación de que el nivel de toxicidad del aparato ruso y su falta de reparo o estrategia a la hora de mentir, es patética, pero efectiva. Y lo es por una razón tremenda, y que nosotros, Occidente, ni hemos pensado. Les hemos dejado de lado absolutamente, no les hemos reconocido nada. Centramos nuestros aprendizajes en unas lenguas y en unas culturas que básicamente són las del bloque que forman los primeros paises de la UE (evidentemente nadie se pone a estudiar búlgaro o croata, por Dios, se habla inglés/francés y ahora español que en EEUU también se lleva. Y alemán, los ingenieros tienen que saber alemán). No hemos reconocido prácticamente nada de sus logros, y son muchos. Claro que los inventos de Lenin fueron un desastre, pero bueno EEUU, el paraïso de las libertades, importaba esclavos subsaharianos de donde podía, y se lo hemos perdonado mucho más. Aunque ser afroamericano en EEUU sea todo un reto. La Unión Soviética llevó con mucho la delantera en la carrera espacial, durante la guerra fría. Pero sólo nos acordamos de Neil Armstrong poniendo la bandera en la luna. Que fue lo único que hicieron primero los norteamericanos. No son despreciables sus descubrimientos. La unión soviética tiene 7 premios Nobel de física. Los últimos en 2001 y 2003. No son nada tontos. Pero menos de un 5% de la´población habla inglés. (en España es un lastimoso 22%, así que haceos una idea). El Inglés NO es una lengua que se enseñe de serie en las escuelas rusas. Es algo que aprenden las élites, como Putin y Lavrov, que tienen mansión en Alicante y Londres respectivamente.

    El grueso de la población rusa no es políglota en lenguas de Occidente. O no lo es a un nivel profesional. El internet ruso bloquea plataformas occidentales donde su población podría ver que no somos ogros (o contrastar la información de la guerra usando prensa internacional y google translator). Pero no pueden. Está casi tan bloqueado como en China.

    Así que si envían a soldaditos enardecidos a liberar un pueblo que se plantea matar niños rusos a la manera de Adolf Eichman, con cámara de gas y crematorio, y cosas mucho peores que os digo que he recibido, quizás se pueda explicar el ensañamiento. Explicarlo que no entenderlo.

    Peor, el NY Times da credibilidad a un video donde tropas ucranianas torturan a soldados rusos. Me ha hervido la sangre. Porque parece que eso de devolverlos a sus madres, en lugar de a la madre Rusia, se les ha pasado, era una pose. Ahora juegan a disparar a rusos maniatados. ¿Que sucede en la mente de algunas personas durante la guerra? La mayoría no son así, pero algunos disfrutan del dolor ajeno.

    Algunas muertes se parapetan en la distancia (quien disparaba el mísil en la estación de tren, ¿sabía de los niños que allá esperaban? ¿O lo disparó en venganza por los niños rusos que iban a exterminar los ucranianos?). Pero los disparos a bocajarro o las agresiones en prisioneros de guerra necesitan del placer sádico del agresor. Sea ruso o ucraniano. Volvemos al asco.

    Cuando la guerra de los Balcanes, yo adolescente en mi primer año de universidad, supe y que quedé perpleja, que hay reglas para la guerra. Lo supe proque en esa los soldados hacían tiro al blanco con los paracaidistas, y se ve que eso es trampa. Que hay que matar bien. Que si matas a uno cuando ya es prisionero, es trampa, que lo tienes que matar en combate. No explica porque matar en combate está bien. O que es matar en combate. No hay tampoco jueces de línea en el campo que decidan cuándo te han pillado. Si te rindes y sales, en el fondo, te pueden disparar igual, de rabia, por diversión, vete a saber. En el campo de batalla queda todo.

    Los civiles según la cuarta convención de Ginebra son sagrados. Ya lo estamos viendo. Lo vemos en todas las guerras. Ahora mismo hay una en Mali y 4 valientes tres blancos y uno de Mali con un fusil cada uno, se han cargado a 300 personas que no conocían de nada de una aldea. Porque sí. En los juegos de niños o de mesa, si juegas sin haberte leido ls instruciones o conocer las reglas, normalemente pierdes. En la guerra si juegas pasando de las normas, pierden los demás y tu ganas.

    Zelenski estuvo muy acertado mencionando Guernika en el congreso el otro día. Tiene unos asesores muy eficaces. En la conversación con el congreso italiano mencionó Génova, que tiene el mismo tamaño que Mariupol, y que también es costera. Y les pidió que la imaginaran arrasada.

    A nosotros no nos hace falta imaginar Guernika arrasada porque ya tenemos fotos. Leí hace tiempo una conversación recogida entre una madre y su hijo de tres años en los bombardeos de los nazis sobre Guernika.

    Ama, hiltzeko beldur naiz.
    lasai ene semea, zurekin hilko naiz

    Mamá, tengo miedo de morir.
    Tranquilo hijo mío, yo moriré contigo.

  • Bosque al lado del reactor nuclear de Chernobyl, 1986. De verde a rojo en unos cuantos centenares de Sieverts

    Las torres son una pieza pesada, bloquean el paso de los peones y del rey sin demasiada dificultad, el primer jaque mate que se enseña a un niño es el que se hace con dos torres o torre y reina.

    Hoy he jugado contra un ruso pero no he tenido ganas de preguntar. He leído en la prensa sobre las masacres de Bucha, las fosas comunes, las violaciones y lo que saldrá en Mariupol. Y me acabo de leer «Maus», de Art Spiegelman, y esto se parece cada vez más a aquello. Yo creía en algún momento de esto que pasa en Ucrania que no sería ni como la guerra de los Balcanes ni como la de Irak no como las guerras mundiales, pero es que soy una ingenua.

    Los mismos soldados que se habían quedado sin combustible en la cuneta de la carretera a Kyiv y bromeaban con un chofer ucraniano que se ofrecía a llevarles de vuelta a Moscú, ¿son los que han matado civiles antes de retirarse? ¿Por qué? Se puede haber crecido con un padre y una madre, haber sido amado, haber tenido una vida más o menos normal y súbitamente violar y matar a unas cuantas chicas y tirar sus cuerpos en un agujero en el suelo?

    Hay otra noticia que me ha inquietado, y que casi ha pasado desapercibida. Y tiene que ver con las torres. Los rusos han dejado Chernobyl. Tras un mes de ocupación. Se han ido ellos solos, no ha sido necesario insistir.

    Torre Reactor 4 de Chernobyl en 2010

    Chernobyl está a 15 km de Bielorrusia, que también ha tenido que delimitar un área de exclusión después del accidente de abril de 1986. Era pues, un punto estratégico a tomar, además de un polvorín, esto Putin y los que tenían más de 10 años cuando sucedió el desastre lo tenían claro. Parece que los soldados que llegaron a Chernobyl no sabían dónde estaban. Sí, eran jóvenes, la mayoría. Pero alguien debió haberles enviado allí, alguien sabría dónde estaban y el objetivo de la misión, que hacían. Cualquier móvil tiene GPS, y supongo que tendrán google o algún buscador para saber en que lugar están, que historia tiene. En los alrededores de la central y sobre todo del bosque anexos, hay centenares de señales que advierten de la radiación en la zona. Por eso no entiendo cómo entraron con tanques dentro, y se pusieron a cavar trincheras, levantando polvo cargado de Cesio 137, del polvo de combustible que escapó del reactor. Polvo que respiraron, que tocaron, con el que se ensuciaron. Los encargados de la central, dos hombres que toman las máximas precauciones y no se han adentrado jamás en el Bosque Rojo, los miraban perplejos.

    Pienso en la experiencia estética que debieron tener los soldados al entrar en un bosque donde ningún humano ha puesto el pie desde hace casi 35 años. Un bosque brutal, lleno de pájaros, con pequeños tumores bajo las alas y cerca de los ojos, y colores más brillantes, ranitas de San Antonio negras, porque los colores oscuros protegen de la radiación. Alces, jabalíes. Que pisan con pezuñas delicadas las hojas secas del suelo, que crujen más que en otros bosques porque las bacterias encargadas de descomponerlas no pueden con la radiación, así que todo sucede más lento en ese bosque. Los animales de Chernobyl han desarrollado más pronto de lo que se esperaba, una defensa anti radiación, los que sobrevivieron en los bosques no inmediatos a la central, recibieron dosis bajas de radiación, repetidas veces en sus itinerancias. Esas dosis bajas resultaron en un efecto de hormesis. Como una vacuna. Un poco de veneno consigue que el cuerpo reaccione y genere una defensa contra esa substancia nociva. Ahora Chernobyl, sin humanos y con radiación es un vergel, hay nutrias y peces enormes. No es que sean mutantes, es que nosotros hemos dejado de pescarlos y ahora crecen mucho más. Rebaños de corzos. Osos, que no se veían en Ucrania desde hace 100 años.

    Un poco de radiación, dosis bajas repetidas, consiguen que el sistema de reparación del ADN de las células que es la parte que más sufre de la célula, se acelere. Los animales de Chernobyl tienen un sistema de reparación de ADN más eficiente que los que nunca han estado sometidos a radiación. Como los soldados que entraron a hacer de soldado en el bosque rojo. A los pocos días algunos empezaron a sentirse mal. Los síntomas de intoxicación por radiación han sido fulminantes para algunos peones. La torre los ha abrumado, igual que en tablero. Era una barrera infranquable, pero los peones han cruzado. Se han evacuado a Bielorusia, a sanatorios, para tratarles (no fuera a ser que en Rusia explicaran dónde habían estado).

    El refugio que cubre el reactor nuclear averiado con varias toneladas de uranio, plutonio y polvo radioactivo dentro, fue construido con grúas móviles comandadas a distancia. Una empresa francesa se ocupó de la contrata. Ningún operario en el andamio, ningún desayuno a la sombra de la obra. La construcción fue completamente erigida con mando a distancia.

    Torre construida a modo mecano con grúas robotizadas.

    No deja de ser curioso, Ucrania no envió tropas a defender Chernobyl. Esa torre se defiende sola. Los rusos se han ido a casita en un mes.

    Y lo peor, la tremenda vida de especies difíciles de ver y que migran a otros lugares (lobos de Chernobyl cruzan hacia Rusia, buscando pareja, su éxito reproductivo en el área de exclusión ha sido tan apabullante que deben ir expandiendo su territorio), la prosperidad de especies en peligro de extinción en esa zona, donde nosotros no ponemos el pie deja claro que nosotros somos peor que la radiación. Pero unos cientos de Sieverts más.

    Caballos de Przewalski, felices en Chernobyl
  • Leningrado, ahora San Petersburgo, patria chica de Putin

    Me doy cuenta de que en las partidas con rusos no puedo mencionar a Putin. Me cancelan inmediatamente el juego. Lo anulan. Se van. Si empiezo una conversación sobre Ucrania (nunca había jugado tanto, pero el conflicto me supera y los rusos están jugando más que nunca, de cada tres contrincantes uno es ruso), y la cosa fluye, todo cesa abruptamente si mento a Putin. Huyen.

    Me asusta. El grueso de la población entra en paranoia, en miedo, y con razón.

    Ayer hizo un mes que las operaciones especiales para tomar Kyiv en dos días sigue su exitoso curso (según fuentes del Kremlin). Esto no es lo que preveían. La sangría de soldados, de individuos que nunca jamás hubieran querido entrar en esa dinámica y la sangría de críos bombardeados y de adultos que no saben cómo sacarlos del país le debe parecer una minucia a Putin. Llego a pensar que a él esto no le parece una guerra. No, son maniobras, operaciones especiales. Y lo digo con cierto convencimiento después de haber buscado en su biografía. En la profunda. En la anatomía de su familia. después de haber visto una entrevista en que él habla de su madre, y de cómo considera la figura materna el centro del universo antes de la adolescencia.

    Pasa el tiempo y nos olvidamos de las atrocidades, o recordamos sólo las que el cine nos muestra. Tenemos en nuestra mente Los campos de concentración, «La lista de Schindler», «Malditos bastardos», una segunda guerra mundial en Francia y en Polonia, los bombardeos de Londres. Los norteamericanos monopolizan el cine «Cartas desde Iwo Jima», «Patton», «Salvar al soldado Ryan». Sí. Parece que el cine se nutre de momentos breves de épica. Y que cada cual arrima el ascua a su sardina.

    Pero cuando el nivel de horror llega al Sitio de Leningrado, no hay película inmediata, nadie se acuerda o quiere mirar sino hasta hace muy poco. Han tenido que pasar décadas para que el cine piense en Leningrado.

    Leningrado aguantó sobre 900 días de asedio por parte de los nazis. Un asedio sistemático y febril, de tropas también vencidas y tan ignorantes de qué iban a hacer como en el asedio de Kyiv. Sólo que aquel sitio parecía alargarse infinitamente en el tiempo y en los inviernos. Con eficiencia alemana cortaron suministros, bombardearon a cualquiera, ni se pensaba en corredores humanitarios, y los escasos suministros llegaban a veces sobre el helado lago Ladoga, el hambre acabó con más de un millón y medio de personas. Los habitantes de Leningrado comían animales que podían atrapar, y muchas veces, cadáveres de sus vecinos muertos de hambre. Los vivos sobrevivieron algunas veces con los cuerpos de los muertos. Para sorpresa de muchos, varios animales del zoo que no murieron de hambre superaron el sitio.

    Pues de ahí salen los padres de Putin, que jamás, según él, guardaron rencor a los alemanes.

    Los padres de Putin, ambos nacidos en 1911 se casaron hacia 1930 y tuvieron un primer hijo Albert que murió a los pocos meses, como muy normal era antes de vacunas y antibióticos. Tuvieron un segundo hijo, Víktor. Durante los comienzos de la invasión nazi, Vladimir Putin padre se presentó voluntario como saboteador para formar un comando de resistentes soviéticos que pudieran emboscar o reventar las iniciativas de una legión nazi que hacía una avanzadilla hacia Leningrado en las afueras de la ciudad. Era una treintena de rusos contra un batallón nazi armado hasta los dientes. Pero no todos debían ser tan patriotas como el padre de Putin porque hubo un chivatazo y los nazis les avistaron y persiguieron por el bosque ruso. Poco armados, los rusos, sólo pudieron huir mientras los nazis, divertidos, imagino, les daban caza. Y los cazaron a todos menos a cuatro. Entre los cuatro que sobrevivieron, Vladimir padre. Su táctica fue tan genial como horripilante, igual le podía haber matado. Mientras su compañeros intentaban esconderse en vano en el bosque, el se echó a un pantano no muy profundo, agarró un junco y se sumergió en el agua de otoño de Leningrado, respirando por un orificio de menos de un cm2. Narraba escuchar a los soldados alemanes pasar a su lado. Pero nadie miró en el agua. Quién aguantaría dos horas ahí debajo?

    Volvió aquel hombre y tres más a su casa de Leningrado. Sólo para aguantar más guerra, y ser herido. Ingresado en el hospital, y en el grueso de la hambruna, no comía a pesar de estar convaleciente, pues guardaba su ración para su mujer María y su hijo Víktor. Cuando se desmayó del hambre, los médicos vieron que traficaba con su exigua ración, que destinaba a su familia, y le prohibieron la entrada a su mujer. Aún peor, para garantizar la supervivencia de ese niño para el que guardaba sus raciones, sin preguntar, sin pestañear, se lo quitaron a su madre, sin más explicación que lo llevaban a una inclusa para garantizar su supervivencia. Ahí murió de difteria.

    Cuando Vladimir, medianamente recuperado y con una pierna llena de metralla que nunca salió de su cuerpo fué hacia su casa, vio el carro de la morgue donde llevaban el cuerpo de María, su mujer apilado con otros. Desolado, en shock se acercó. La toco. Estaba caliente y respiraba. «Pero si está viva!» «Da igual, no durará». Le dijo el funcionario. Vladimir les instó a llevarla al apartamento donde vivían, lleno de rabia, los funcionarios no entendían nada. Pero la llevaron de vuelta. Avisándole que no volverían a pasar hasta quince días después, y que si no vivía se apañaría él con el cuerpo. El la cuidó y sobrevivió. Y sobrevivieron , sin su hijo Víktor al hambre y al sitio de Leningrado. Y a la pena.

    Nunca supieron dónde estaba enterrado su hijo Viktor.

    Cuando ya perdidas las esperanzas de todo pero conseguida la paz, ella con 40 años volvió a quedarse embarazada, milagrosamente, dio a luz a Vladimir hijo.

    Maria Putina con su precioso hijo. Y lo digo sin una brizna de sorna. Nadie merece pasar por lo que pasaron los rusos en Leningrado.

    Y como la guerra en Ucrania me hace pensar demasiado, pienso que Vladimir Putin mide la guerra, el horror, con la vara de Leningrado, y allí ni hubo apoyo internacional, ni posibilidad de escapar ni corredor humanitario que valiera. No hubo aporte de armas por parte de los aliados. Ni noticias del horror repartidas por el mundo que se compadeciera de los pobres civiles como sus padres. No hubo un Zelenski poniendo al día en twitter con que líder mundial ha hablado esta mañana, no hubo escarnio de lo que hicieron las tropas nazis en Leningrado, aunque sí en Francia. Y en otros lugares. No hubo apoyo médico y humanitario internacional de haber podido huir. No había nada más que hambre y frío, y un gotear de muerte alrededor de cada familia. Durante dos años y cuatro meses.

    Cómo le va a parecer lo de Kyiv una guerra a Putin. Guerra fue lo de sus padres. Vladimir Putin ha reducido Grozni a cenizas, que parece que nos hemos olvidado, murieron cientos de miles de personas, ha machacado a Georgia, matando sólo a unos cientos, le debió parecer un paseo, recordemos que el sale de Leningrado, y ahora machaca a Ucrania, pero menos que lo fue machacada Rusia en la segunda guerra mundial.

    No, no nos acordamos de dónde sale Putin ni de dónde venimos nosotros.

    Aquí el peor invierno del sitio de Leningrado contado por un director ruso, no sé si seré capaz de verlo.
  • Alfil en ajedrez de LEwis, quién lo hubiera dicho.

    Cuando era pequeña mi padre compró un ajedrez de piezas de plástico clásicas con un imán inferior y tablero metálico para poder jugar en los viajes en tren. Los alfiles siempre me parecieron unos caballeros con acorazados y ello era evidente porque aquella fisura en la cumbre de la pieza era la celada del yelmo de una armadura.

    Años más tarde, ya en la escuela de arquitectura, fui a topar con un ajedrez de piezas esculpidas hasta la filigrana, y vi sorprendida, que aquellas grietas en el yelmo eran en realidad la abstracción de una tiara. El alfil es en realidad un obispo. Así que en la guerra también intervenía la Iglesia, activamente. Los líderes religiosos en general. Y la metáfora de su movimiento está muy bien encontrada, cada alfil no puede acceder a todas las casillas del tablero, y no se mueve frontalmente, avanza en diagonal, sibilinamente. Sin dar la cara.

    Así el ajedrez se convertía en un cuento sobre una batalla donde intervenía la afanosamente la mitad de la sociedad más alguna mujer de alta alcurnia con fulminante poder.

    El caso de los alfiles es curioso porque efectivamente hubo obispos guerreros, además de Heahmund de Vikings, que está basado en un Heahmundus, obispo de Sherborne (Salisbury) que murió en el 871 en la batalla de Marton contra los vikingos. Como se le consideró un guerrero sagrado (que querrá decir eso? Se mata alabando al Señor y se envía al enemigo a una hueste de ángeles?), se le canonizó y pasó a ser figura de devoción cristiana.

    Alfil en vikings, con todas las flaquezas humanas, pero muy de rezar. Aquí en trance con su espada cruz. Personaje histórico.

    Otro alfil salido además de la baja nobleza y ascendido por méritos con su espada y su brillante sesera, fue Antony (sin h) Bek, (circa 1245-3 marzo 1311) obispo de Durham, íntimo del rey de Inglaterra y ascendido a Obispo con 40 años merced a su habilidad bélica.

    Alfil cristiano presto a luchar contra William Wallace (el de braveheart), en 1298 aprox. Como han cambiado los obispos.

    Me estremezco un poco porque en el colegio de las hermanas dominicas, se enseñaba todo eso de los 10 mandamientos, y si en clase de religión los recitábamos de corrido, nos íbamos antes al patio. Lástima que recitáramos muchas veces sin entender que salía por nuestra boquita de fresa «honrarás», «prójimo», «no tomarás la palabra de Dios en vano». Qué debe querer decir eso, pensábamos con 7 años. Bien, parece que algunos llegan a obispo sin haber tenido un ápice de comprensión lectora en su vida, total, que más da.

    Kiril de Moscú, un alfil analfabeto

    Resulta que la iglesia ortodoxa, como toda formación religiosa cristiana, tiene un cabecilla. Los católicos tienen a Francisco, que nos cae cerca porque en el oeste somos más bien católicos, nos dicen. Los ortodoxos y católicos se segregaron entre si en julio de 1054 tras varios desacuerdos, el principal supongo era la renuencia a afeitarse de los popes del este, porque yo, ,mirando en perspectiva, veo dos estructuras de poder muy parecidas, con jerarquías similares, que supuestamente siguen a Jesús de Nazaret, predican el amor universal, y no permiten que las mujeres formen parte activa de la toma de decisiones o de posición de poder alguna, aunque las quieran mucho,, detestan a los homosexuales, aunque digan quererles mucho y aceptarles en cuanto renuncien a su retorcida desviación, y entusiastas de los niños, que los católicos parecen querer demasiado o nada en absoluto, no lo tengo claro. Pero que yo no dejaría a los míos cerca. Los católicos tienen el celibato por obligatorio, los ortodoxos no. Igual por eso los abusos sexuales a menores en la iglesia ortodoxa son menos. Pero en lo básico, son lo mismo.

    Pues bien, Kiril de Moscú es amigo (muy amigo) de Putin.

    Aquí de colegueo, que ven el futbol juntos y Kiril durante los mundiales pide a Dios que gane Rusia. Los demás que se jodan. Dios quiere a Rusia más.

    Y Kiril de Moscú, desde ese púlpito que la providencia le ha dado, ha soltado en la Santa Misa que la guerra de Ucrania está bien, la ha bendecido sin levantar una ceja. Que no había más remedio. Era una lucha contra el decadente Occidente (Ese decadente Occidente donde Lavrov tiene unos cuantos apartamentos, alguno en el centro de Londres y Putin unas cuantas propiedades, de todo tipo, como su yate en Hamburgo antes de la guerra). Rusia no podía permitir que la Sodoma y Gomorra del gay parade de Berlín salpicara a Moscú, porque caía cerca. Tal cual. El estilo de vida de Occidente no es cristiano ni se basa en sus valores. Y por lo tanto el bendice la guerra y ya. Que Ucrania no sea Occidente y que se mate gente es una minucia. Eso sí, pide a las fuerzas armadas que minimicen las muertes de civiles, que algunas pero que no muchas (no sé si le basta con esos diez que hacían cola para comprar el pan, o las siete mujeres desarmadas y un crío que salían a refugiarse en Polonia y que unos soldaditos han disparado hasta matar, que valientes son algunos). ¿Que entiende Kiril por minimizar las víctimas civiles? ¿Como ha salido eso de su boca?

    Lástima que haya cometido un error de cálculo. Él se autodenominaba Patriarca de Moscú «y de todas las Rusias». En la Ucrania de 44 millones de personas, la iglesia ortodoxa cuenta con aproximadamente 17 millones de practicantes, y muchos más creyentes que no practican. En Rusia van a misa 1 de cada 10 habitantes, de un total de 144 millones de personas y es un país mucho menos religioso. La iglesia ortodoxa tiene menos fieles en Rusia que en Ucrania. Fíjate. Tampoco se le dan bien las matemáticas. Tiene la mayoría de sus fieles en Ucrania. Y son los más cumplidores. Claro, que Kiril no se había enterado, con este problema de comprensión lectora que tiene, que aún no ha entendido que el quinto es «no matarás» y que hay por ahí una coletilla de «amarás al prójimo como a ti mismo».

    Hay clérigos cristianos que dicen que lo entienden, que ha sufrido mucha presión, y tenía que decirlo. Se ve que lo suyo no es ser un mártir. Algo tendrá que perder. Quizás no tenga tanta fe como predica.

    La guinda ha sido su respuesta a las cartas de repulsa tras sus declaraciones. La culpa de la guerra entre Ucrania y Rusia somos nosotros, Occidente, con nuestras conductas depravadas. Se están matando por culpa nuestra. Rusia es inocente de todo pecado. Llama a los ucranianos hermanos.

    «Rezo sin cesar para que, con su poder, el Señor ayude a establecer cuanto antes una paz duradera basada en la justicia. Os pido a vosotros y a nuestros hermanos en Cristo, unidos en el Concilio, que compartáis esta oración con la Iglesia Ortodoxa Rusa». » ¡Que el Señor preserve y salve a los pueblos de Rusia y Ucrania»

    Los demás pueblos malísimos que no son Rusia Y Ucrania, que se jodan, algunos hasta son negros, y están llenos de maricones, y las mujeres quieren mandar. Y a los civiles de Ucrania que les maten sólo un poquito.

    Amen.

  • Tengo la sensación de que cuando hablaba de Hitler y de Putin, de su trasfondo y de su infancia, había un pesimismo arraigado que dejaba entrever que de un pasado terrible, del punto de partida de un niño anclado en el horror no podía surgir nada bueno. Y no. De hecho estoy convencida de que lo que suele suceder es muchas veces lo contrario, se toma conciencia de la fragilidad de la vida, de su valor, de los afectos, sí, muchas veces hay quien es capaz de sacar del cieno vida, fertilidad, una base sólida crecer. A otros se les pudren las raices. No conozco a cada uno, no puedo saber de que tipo somos.

    Necesito hablar también es un peón devenido del cieno, que será Dama. Uno de sus padres es hijo de un superviviente del asedio nazi de la segunda guerra mundial en Ucrania. Eran cuatro hermanos, sólo quedo un vástago después del exterminio. ¿Cómo se pasa por la vida sabiendo que los cuerpos de tus hermanos son ceniza en el aire?, Se casó, buen judío, soviético, poco religioso, y amante del estudio. Uno de sus nietos, estudia derecho, pero consciente de ser peón, durante mucho tiempo se dedica a hacer el payaso con otros peones. Con gran éxito. La del peón no tiene por qué ser una vida de calamidad, se puede transitar el planeta sin ínfulas de gobierno siendo bastante feliz, aquí en el vídeo un ejemplo.

    Peones haciendo de peón, lo normal. El bajito llegará a Dama.

    Que extraño, a veces los más excéntricos son los más enteros de los seres humanos.

    No creo que Zelenski sea único y especial, porque varios millones de ucranianos se han comportado con igual arrojo, o incluso más. Casi me pregunto que parte en su interior es distinta de la mía, que hubiera salido despavorida, arrastrando a los que amo. También me pregunto que parte de la narrativa es cierta, y cual no. Volodimir Zelenski, judío y rusófono, recuerda a Tony Stark, el superhéroe favorito de mis hijos, no tiene más superpoder que su inteligencia y su honestidad, pero estas le permiten fabricar ingenios y estrategias que salvan al mundo. El resto de superhéroes palidecen ante él. Los otros son fruto de la casualidad, una picadura de araña, un viaje radioactivo en el tiempo, una congelación de años. Pero Stark sólo cree en la justicia. Y se Autoinmola si es preciso. A Zelenski le ofrecen ser evacuado de Rusia, pero suelta una frase que hubiera firmado Patton, «I need ammunition, not a ride». Épica pura.

    Cuando en el colegio de monjas estudiábamos épica, en realidad nos resultaba incomprensible, aunque no lo sabíamos. Para entender la épica medieval o griega, se necesita haber vivido otro tiempo. Desde que entiendo que és la guerra, detesto le épica.

    La épica consiste en narrar la historia de una batalla obviando las espadas que vacían enenmigos, el olor a sangre y a cuerpos muertos, la muerte arbitraria, las pérdidas de seres que sienten, el olvido, los cuerpos perdidos en el choque, que quedan en el campo sin que nadie los reclame, las ejecuciones de los prisioneros. Como si la batalla y su fin estuvieran desligados del horror.

    Zelenski (y absolutamente todos los demás que le acompañan, aunque no lo hagan a su gusto), quedándose en Kyiv, defiende no a Ucrania, defiende poder elegir que se hace con el destino de uno, esto es la libertad. con quién se comercia, cómo se habla, qué posibilidades tienen los que viven en Ucrania de decidir por sí mismos.

    Resulta que el chico que tocaba el piano con el pene ha impresionado a estadistas con su solidez, su inteligencia, sus tablas (no iba a ser de otro modo, es actor. Pero bueno. También lo era Ronald Reagan). Ha impresionado a no ucranianos, como yo, cuando veo sus intervenciones. No me puedo imaginar absolutamente a ninguno de los políticos españoles en tal situación y con tal desenvoltura y con tal capacidad de diálogo con todas las partes, incluso la rusa.

    Dicho esto, ahora todos sabemos que hubo un error táctico tremendo, queriendo entrar en la OTAN (ahora ya lo sabéis todos) cuando la frontera con Rusia es un monstruo dormido. Como lo fue soltar todas las ojivas nucleares ucranianas (Ucrania, más que Rusia, era potencia nuclear) a Rusia en 1996, con el acuerdo que Rusia respetaría siempre sus fronteras. Rusia tiene mala memoria. No creo que puedan pedir las cabezas nucleares de vuelta. Es lo que pasa cuando negocias con un matón.

    Hay algo, aún así, en la perfección de los héroes que me inquieta. Esa fuga terrible de mujeres y sus hijos, ese valor rocoso y unánime de los hombres. Ayer habé con una amiga, una conocida está repartiendo refugiados por Ibiza, entre ellos una familia entera de madre con tres hijos pequeños. Acompañada de su marido. El padre, ha podido venir. Podido? Sí. En Ucrania los hombres de entre 18 y 65 años que tengan menos de tres hijos no pueden abandonar el país, se consideran reservistas y están obligados a defenderlo No les dejan pasar la frontera. Otra cosa es lo que suceda y si en el descontrol de los bombardeos ellos están en el metro o en la batalla. Así que volvemos a la casilla de salida de la primera guerra mundial. Los hijos ya no son de sus madres, son del estado. Y las madres, que los han gestado, que los han parido, que los han criado, y los padres, que después del parto han hecho lo mismo que las madres, los tienen que regalar para morir.

    No sé si hemos avanzado. detesto cualquier guerra. No puedo seguir escribiendo.

  • La primera línea de infantería

    Siempre me habían parecido poca cosa los peones, hasta que empecé a jugar. Y de hecho, uno lee historia y ve que claramente a mucha gente le daban igual. El temible ejercito otomano, hasta el siglo XIX poco más o menos, tenía una táctica que le iba muy bien para asediar fortalezas: Cansaban al enemigo a base de envites reiterados de tropas prácticamente suicidas que intentaban tomar el sitio. El detalle es que los componentes de la primera andanada, que recibían la munición hasta que ésta escaseaba y por lo tanto se debía administrar con mayor cuidado, los que recibían los defensores más frescos y sin bajas o agotamiento, que subían por escaleras temblorosas de madera las murallas, no eran los jenízaros. No.

    La primera andanada eran prisioneros de otras batallas, reos (inocentes o no), gentes que no eran gratas a los turcos. Y subían animosamente las escaleras porque de lo contrario los turcos, que querían ver resultados, los alanceaban. Su única oportunidad de sobrevivir era cruzar la muralla.

    Cómo explicar al defensor en la cúspide de una torre, probablemente sin hablar su idioma que en realidad él no quería ir a combatir ni con ellos ni con nadie, pero que los turcos les obligaban. Iban, además pobremente equipados, así que servían para su fin, que era abrumar al enemigo, en un momento en que la lucha cuerpo a cuerpo era fundamental. Los soldados de verdad, los valiosos, los que habían sido entrenados y tenían fe en el sultán, entraban al trapo más tarde y mejor guarnecidos.

    Hubo una época en que las levas eran obligatorias, en todos los rincones del mundo, en que todas las familias debían ofrecer a sus miembros más aptos para el combate si el país (que concepto tan extraño, el de país, que pasa por encima de los individuos), lo demandaba.

    Las dos guerras mundiales empezaron también así, con los hijos como recurso para el combate y la nación, la grandeza de algo indeterminado (si preguntas, nadie da la misma respuesta, y la respuesta depende, es curioso, de la individualidad de cada uno). Y resultaron en un cambio social. Fueron tan devastadoras, tanta gente perdió a tantos, que súbitamente, cada soldado ganó valor como persona.

    Soldados que escribían poemas en las trincheras, cartas a su madre, que gemían en una litera por una infección o por un trozo de metralla. Y todo esto se pudo documentar, el horror pudo llegar de manera gráfica a los que no estaban en la guerra. Y los que se quedaban, las madres, hermanos pequeños y hermanas, padres, novias, todos, se indignaran con la guerra. Todo ello ayudó a que los estados, temerosos no de perder soldados, sino de una revuelta popular (no olvidemos que las repúblicas surgen cuando el monarca se pasa de magnífico), administraran algo mejor a sus ejércitos. Esos ejércitos que pertenecían al estado.

    Rusia se ha comportado perramente enviando a sus soldados, muchas veces inexpertos faltándoles la información. No sabían a que iban, creían que les recibirían con los brazos abiertos y ha sido con cócteles molotov y muchos no habían hecho ni un mes de instrucción. Y de esto se han dado cuenta los soldados. que ahora tienen un nivel de instrucción algo más alto que en la Edad Media y acceso a internet. Y muchos horrorizados se disculpan.

    Aquí un soldado que deja de ser una pieza de un tablero. La educación sirve para esto.

    Los que ingresan en el ejército son a menudo universitarios recién licenciados o jóvenes con oficio pero sin beneficio, por la alta tasa de desempleo de Rusia, y los salarios de miseria. El ejército ruso facilita ingresos regulares y una vivienda a los soldados y a la familia que quieran formar, conseguir una vivienda decente con los salarios rusos no es fácil. Y hay regiones con unas tasas de desempleo altísimas. La carrera militar es una salida al hambre. Para ingresar en el ejército ruso no hace falta vocación, sino desesperación.

    Aún así, un soldado cobra poco menos de 115€ al mes, un oficial poco menos de 380€. Desde luego con ese dinero no van a viajar al perverso occidente para comparar como vivimos y lo malvados que somos en la Unión Europea.

    Visto que las pagas no dan para mucho, hay compensaciones. Hay una ley no escrita que permite a los soldados de maniobras o en operaciones especiales, vender la mitad del gasoil que lleven en los vehículos militares. Supongo que eso explica la retahíla de vehículos blindados parados en las cunetas de Ucrania. Los soldados, para sacarse unos duros, han vendido el fuel. Toma ya. con razón se los llevan los payeses.

    Rusos departen con Ucraniano. Han vendido la gasolina.

    Parece que todos son personas, ni los rusos quieren luchar ni el ucraniano del coche que se mueran. Bromean, ríen.

    Desgraciadamente la guerra se recrudeció después de estos episodios, y mueren civiles y soldaditos de juguete de los dos bandos. Y muchos soldados rusos, maldicen su miseria, mientras mueren. A algunos les ha dado tiempo a rendirse. Pero todo lo que sucede es un despropósito, y desde luego no aprendemos.

    O sí. Hay algo que me ha parecido increíble, meritorio, y que honra mucho a quien se le haya ocurrido. En todas las guerras hay prisioneros. En la primera guerra mundial se les trató medio decentemente, pero en la segunda los masacraron. Muchos creyeron mejor morir que caer prisioneros. Los prisioneros de guerra eran muchas veces moneda de cambio, dependiendo de su rango y condición. Los estados los reclamaban y los intercambiaban. O los dejaban morir, si no valían. La convención de Ginebra estaría para garantizar su trato humanitario, pero esto es un oxímoron, Las guerras no son humanitarias.

    Antes de que Rusia machacara de manera deleznable como está haciendo los últimos días, se tomó una decisión al respecto de los prisioneros rusos. Y me saltaron las lágrimas.

    Ucrania va a devolver a los prisioneros de guerra. Pero no a la madre Rusia, no. La madre patria no existe, a ver si nos enteramos. Los va a devolver a su madre de verdad, a la que los parió. Cualquier madre de soldado ruso puede reclamar a su hijo. Ya se encargará ella después del susto de que no vuelva a filas.

    Pienso en los que han muerto y nadie podrá recoger. Malditas guerras.