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Can Pardal, Sant Miquel de 1960 a 2007
Llegué a Ibiza sin saber nada de al arquitectura de la isla. Y la casualidad me llevó a un encargo inicial, hace 20 años, que fue el germen que me hizo entender la arquitectura como otra cosa.
Inculcada hasta la saciedad en las escuelas de arquitectura la idea de que la arquitectura era obra de un ser culto y versado en muchos conocimientos (el arquitecto, claro), que la acción de la arquitectura no podía ser llavada a cabo por cualquiera, y que esta obra tenía un proceso, un comienzo, una concepción, un acto seminal en los planos o proyecto básico, una gestación o proyecto de ejecución y dirección de obra, y un nacimiento, la obra terminada, lista para fotografiar (que cambiaba mucho y eso no me lo dijeron, cuando la habitaba cliente, y que eso no la hacía peor) y por eso era arquitectura. Un proceso nítido y lineal.
El tiempo y las experiencias nos recolocan. Y cuando me encargaron Can Pardal me pareció que una reforma en arquitectura tradicional era una obra menor. Y allí empecé a aprender que no.
Can Pardal contaba historias que no hemos entendido todavía.
La arquitectura tradicional de la isla parte de un esquema de espacios que cambia durante la vida de los que la habitan, y tiene múltiples arquitectos, todos con criterios comunes (la necesidad), y herramientas similares (la piedra, la sabina o el pino; la caña o el olivo;la ceniza, el alga, la cal y la arcilla).
Cuando intervengo una casa tradicional, aparte de dónde irán los cuartos de baño, que preferiría siempre que me dejaran hacerlos fuera, para no modificar estancias interiores, suelo apartarme.
Las casas cuentan historias íntimas de crecimiento de una familia, de cismas en ésta, de muertes prematuras de una madre o un padre y de un cónyuge que vuelve a casarse y tiene otros hijos y debe partir la tierra, y quizá la casa, o debe hacer una casa de arriba, o debe comprar un pedazo de tierra más o debe hacer unos corrales nuevos o un molino de sangre. Y la casa se encuentra en un permanente crecer, , demediarse, remontar, tapar ventanas, abrir puertas donde antes había armarios embebidos en el muro, cubrir de cal el hollín de paredes que dejan de ser cocina, apear sabinas, rebajar niveles o escalar arriba, levantar secaderos, cerrarlos para hacerlos dormitorio. Ocluir arcos, trepanar costras de tierra para hacer cisternas que quizás descalzarán alguna pared, consolidarla después. Encalar, sustituir viguetas. Arcillar.
Y todas estas acciones, acontecen durante los siglos, y no se transmiten de propietario a propietario, sino que quedan cicatrizadas en los muros y a veces en las vigas, en la roca, a veces en escrituras que explican de modo velado la mala fortuna de los que se quedan sin casa, que quizás deban emigrar. Y emigrar hace siglos significaba no volver.
A veces en casas vecinas en medio del campo, alejadas de las demás, se encuentran dos trulls o molinos de aceite. Y se imagina que las familias no se hablaban. Y confirma después una enemistad íntima, sólo separada por una pared de piedra seca de tres palmos y las dos laminas de cal que la visten.
A veces se encuentra un campesino solo, delicado, de muchas lecturas y que nunca se ha casado, y que es el heredero, y que explica cómo decidió embaldosar el porche hasta media altura con cerámica de Lisboa, con un aire femenino, soltero y trágico. Y me presenta a su hermano, velludo y casado, y con hijos, que heredará. En ocasiones se encuentran iniciativas poéticas, donde un cuarto era cedido a una criada huérfana de poco más de 15 años a la muerte del heredero, que quedaba con un techo y derecho a agua de la cisterna hasta que se casara (que no era poco en el s XIX).
A veces se escucha la historia de cómo abuelos piensan en qué pedazo de tierra darían a cada nieto, pensando en a quién le puede hacer falta, y cómo las niñas empiezan a heredar.
He escuchado la historia de un propietario con 4 hijos que les quiso dar a todos tierra y casa y se empleó en la salinera para comprar tierra y casa para los que no eran herederos o construirla. Un silencio espeso en el aire del porxo pesó cuando yo pregunté qué había de las hijas, o era ese esfuerzo familiar sólo por los varones?
He escuchado la historia del viudo con una casa grande y rica y tierras que ya tenía un hijo heredero y que se casó con una joven que le dio otro, y lidió para llevarse la tierra más fértil para el benjamín, y derecho a molino de aceite y molino de sangre, y así al morir el padre, el más joven hizo emerger como una seta una casa del pedazo mejor de tierra y no tuvo que hipotecarse en molino, porque la escritura permitió que usara los de su hermano para siempre.
He oído historias de casas perdidas en juego y malvendidas. Casas que se dejan para huir, casas que se roban como si fueran cestos de higos, después de vendidas a extranjeros que mueren repentinamente y después sus herederos no encuentran escritura y son ocupadas súbitamente por los antiguos propietarios que las vuelven a hacer suyas. Y todo el pueblo calla ante los extranjeros.
Las historias íntimas de la gente que las habita las modifica, su orfandad, su vocación, su sexualidad, su ambición, su triunfo, su tragedia, hacen una arquitectura singular, con unas pautas de sol y asentamiento que casi nunca son seguidas al pie de la letra porque el alma de quien se está allí y las condiciones del entorno las modifican.
He visto torres de defensa magníficas y torres que eran poco más que un gallinero y en las que había que esconderse acurrucado, constreñido entre el tufo a miedo y familia.
Así que la arquitectura sin arquitecto se impone de manera sutil, y cuando me encargan dotar de agua y luz a un lugar que ya ha sido habitado y habitable de una forma que ahora nos resulta insoportable, me aparto, y trato de limpiar las cicatrices de la historia injertada en la casa. No hace falta, en general que nosotros nos pongamos demasiado en medio.
Las casas de Eivissa no han necesitado un autor, sino una multitud, y siempre están inacabadas.
Van siendo carcasa de cada morador, y crecen o menguan con él, como una hidra o una ameba, y tragan historias tan recónditas que a veces arrancan una lágrima o un escalofrío.
Arcos escondidos que aparecen en una obra
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Un amigo mío, muy versado en pintura y licenciado en Bellas Artes (da clases de dibujo en IES sa Colomina, con una paciencia infinita), me comenta que cuando Velázquez pinta a Inocencio X, realmente retrata al diablo. Y sí es inquietante este retrato, sin el menor resquicio de símbolo cristiano y con una zarpa o garra sobre el brazo de un sillón. El Papa mira entre amenazador y malévolo, parece más un tahúr que un pontífice. Casi parece estar suplantando a alguien, ejerciendo un poder que no merece, usurpado.
Parece Inocencio X el retrato de la maldad. Y el propio papa rechazó el retrato con un «troppo vero». demasiado real.
Hace un par de días monseñor Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal se ha pronunciado sobre la maldad: Que la Iglesia es santa (dice ella misma) y todo el rato necesitada de purificación. Pero que esos abusos que dicen a los niños y adolescentes, que no, que no eran tantos, que los abusos a menores ocurren en el senos de las familias en su mayoría, y que lo de la iglesia es pecatta minuta.
Vamos, que después de no actuar ante las víctimas durante décadas, después de trasladar a sacerdotes violadores y abusadores de diócesis sin mediar denuncia, de encubrir, y proteger a depredadores sexuales, resulta que ahora no hay para tanto porque la mayoría de abusos no los han hecho los capellanes. Fíjate.
Y no solo eso, resulta que según Omella las cifras que los medios de comunicación dan de los abusados son excesivas. Hombre, que eran menos.
Parece que este señor no sabe que desgraciadamente los abusos prescriben y que cuando muchos abusados por fin tienen capacidad y arrojo para denunciar o bien tienen ya 40 años y el delito ha prescrito, o el capellán que les destrozó la vida ha muerto o nunca se ven capaces de hacerlo.
Pero que para Omella son todo exageraciones.
Y que la Iglesia estará siempre con las víctimas. Bueno podrían empezar excomulgando a los victimarios. Denunciando en lugar de encubrir. Si no pasará como con Galileo, que per pedirán perdón 400 años tarde. Y a estas alturas a Galileo poco le importa. A las víctimas hay que resarcirlas ya, y hay que reparar ya. Y como no se puede devolver una infancia o una inocencia, por lo menos se puede encerrar en el trullo a los asquerosos violadores. Lo que se pueda.
Pero estaría bien que no minimicemos la vergüenza y el asco con un «y tu más». En las familias se viola más. Porque Omella se retrata cuando dice esto.
Y su retrato no queda muy lejos del de Inocencio X.

Retrato de Inocencio X por Francis Bacon. Parece haber dolor en la maldad. No sé que sentirá Omella por dentro. Yo hacia él tras sus declaraciones, asco.
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Combate de arqueros en la Cueva de Morella.
Mi entorno conoce mi afición por el arte Paleolítico (y neolítico), o mejor, por lo Paleolítico en general. No es que crea que fueran tiempos mejores (no lo eran). Es que me parece que en algunos términos la sociedad era más igualitaria que la actual pero los individuos mucho más parecidos a nosotros de lo que pudiéramos imaginar. Aquí en la foto de Morella, el arquero inferior para mi que es una mujer (tiene un intencionado pecho), y ahí está, arco en ristre.
Hace no demasiado, en 2016, se encontró cerca del lago de Turkana, en Kenia, a un tiro de piedra de donde se encontró a Lucy, el australopiteco afarensis, una masacre en toda regla.
En Nataruk encontraron 27 cuerpos. No era un enterramiento, era una masacre. Eran los cuerpos de 8 hombres, 8 mujeres, una de ellas a punto de parir, un cadáver de un adolescente y cinco de niños menores de 6 años, bebés. Los niños y bebés estaban con los cuerpos de las mujeres y otros cinco cuerpos cuyo sexo no se ha podido identificar. La joven embarazada, de entre 12 y 15 años (su primer hijo, sí), a juzgar por la posición encontrada del cuerpo debió ser atada de pies y manos.
Lo de Nataruk es un ejemplo de violencia grupal. Un grupo humano aniquiló a otro, sin miramientos, sin justicia, sin dar explicaciones a nadie, no hacía falta. Dejaron los cuerpos al sol. Se supone que la matanza se llevó a cabo por competencia entre grupos por los recursos.
Por la tierra.
Justo como en Palestina.
En Gaza alguien ha bombardeado un hospital donde se refugiaban 4.000 personas. Sin miramientos. Habrá como 500 muertos, mutilados, Había niños, había civiles, había enfermos tratando sus problemas, médicos, personal sanitario, mujeres embarazadas y niños pequeños y bebés.
Pero mirad como hemos mejorado. Todo el mundo da explicaciones y echa las culpas a otro. Oí a un representante del bando palestino afirmar enojado como los israelitas se habían sentido validados por las reuniones con dirigentes europeos o norteamericanos como Biden y nada más terminar la reunión, habían bombardeado el hospital anglicano. Más tarde fuentes israelíes culpan a un cohete desviado de los 10 que venían de la parte palestina a la parte israelí. Que inexplicablemente se había se había desviado hacia el hospital cristiano. Donde había gente de todas las confesiones, probablemente ateos también, si eso es posible cerca de Jerusalén.
Hemos mejorado mucho, ahora matamos de manera mucho más eficiente, dolorosa, y todo el mundo se explica y encuentra razones válidas, para excusarse y culpar a otros. Las imágenes de la intimidad del dolor y de la muerte surcan el metaverso y el mundo puede observar los cuerpos esparcidos desde cualquier rincón del mundo. Y nunca es culpa de nadie, o hay una causa justa. Y todo el mundo quiere proteger a los civiles, pero son los primeros que ven su vida destrozada. Por un misil, o porque se arrasa su entorno de tal manera que quedan condenados a una miseria infinita, de la que uno no se rehace si además ha perdido a los que ama.
Hemos mejorado mucho. Tanto que no sabemos quien ha matado a quien, como en el paleolítico. Los niños, cerca de Turkana, hace más de 9.000 años, sabían exactamente quien les mataba.
Recemos a ese Dios de la Franja de Gaza. Que parece ser el mismo para los dos bandos. A ver si paran.
Prayer for an absent God Nili Hadida es franco israelita. Cuando dice Jah, significa Jahvé. Si alguien se interesa por la letra, la encontrará en internet. Verá que la cantante no tiene mucha fe en ese Jah.
Venga la cuelgo
[Verse 1]
Yah, you never said a word
You didn’t send me no letter
Don’t think I could forgive you
See, our world is slowly dying
I’m not wasting no more time
Don’t think I could believe you[Verse 2]
Yah, our hands will get more wrinkled
And our hair will be grey
Don’t think I could forgive you
And see the children are starving
And their houses were destroyed
Don’t think they could forgive you[Verse 3]
Hey, when seas will cover lands
And when man will be no more
Don’t think you can forgive you
Yeah, when there’ll just be silence
And when life will be over
Don’t think you will forgive you -
Fui una alumna retraída de un colegio católico, tirando a opusiano (era lo que había). Siempre me llenó de terror y de incomprensión que Herodes, celoso de un Mesías, celoso hasta sacar espumarajos por la boca, ante la negativa de los tres reyes magos a decirle dónde se encontraba Jesús recién nacido Rey de los Judíos, (que desfachatez, que el rey de los judíos era él, Herodes), decidió que matar a todo niño menor de 2 años era buena idea para proteger su corona. Por si acaso.

Siempre me estremezco delante de estos cuadros.
Cuando ya adolescente me volví descreída, y me pareció que gran parte de la Biblia eran patrañas sin fundamento. Más tarde, en la facultad de arquitectura de Barcelona, los extraordinarios profesores de estética me dieron opción a aprender que tras un mito suele haber un hecho concreto, quizás menor (o no), pero real que lo origina.
Y ya con la edad he aprendido que los los historiadores antiguos son importantes. Y que Flavio Josefo fue historiador judeo-romano en Palestina. Con una vida muy interesante Nacido en una familia noble judía, rica y de casta sacerdotal, lucho contra el imperio romano, fue hecho prisionero, luego esclavo, luego tuvo una revelación, Dios le habló y le dijo que a los romanos les había enviado él para castigar al pueblo judío y que luego Vespasiano sería emperador.
Resulta que acertó en esto último, consiguiendo la gracia de Vespasiano y pingües beneficios, y se dedicó, primero a luchar en el bando romano, traicionando a todo quisque, y luego a escribir las guerras judeo romanas y sobre todo y muy principalmente, a denostar a Herodes el Grande, a quien detestaba.
Y de entre todo lo que pudo contar (siempre mal), de Herodes I, que efectivamente mandó asesinar a miembros de su propia familia para conservar el poder y era un pájaro de cuidado, hay una laguna. Y eso que en muchos casos, las afirmaciones contra Herodes, sí eran una sarta de mentiras.
Resulta que no aparece nada en las crónicas de Flavio Josefo sobre una matanza de niños de menos de dos años. Y tiempo le hubiera faltado a Flavio Josefo, una sabandija,, para incluir una masacre contra niños y aún magnificarla para atribuírsela a Herodes si hubiera tenido el menor indicio. Así que se da por bueno que tal episodio fuera improbable, quizás no llego a ser. O quizás el pequeño número de niños menores de dos años en Belén, una aldea minúscula, hizo que se pasara por alto, Es un mito del que no conocemos base, aunque sí conocemos a Herodes, y hubiera sido muy capaz de hacerlo. Un mito, quizás basado en aquella orden del Faraón de matar a los reción nacidos varones judíos, de la que milagrosamente se salvó Moisés.
O quizás, además de mito neblinoso era una premonición, porque el pasado Sábado 7 de octubre Hamás entró a sangre en un kibutz de la franja de Gaza, y mató familias enteras, niños y niñas delante de sus padres.
Y entró en una tienda donde dormían 40 niños y bebés, no sé quien pudo haberlo hecho, no me lo explico, y desfallezco mientras tecleo esto, pero paso a cuchillo a todos los durmientes, menores de catorce, muchos menores de dos.
Herodes, hoy, otra vez.
El estado de Israel no será menos y ha dado a los palestinos de la franja de Gaza 24 horas para evacuar la zona que van a bombardear. A sabiendas de que es imposible mover dos millones de personas, civiles, niños, embarazadas, gente mayor y pequeña que llevan años sufriendo violencia, violencia de la que reniegan, Y saben que no es posible sacarlos de la ratonera de Gaza porque no hay donde acogerlos y las carreteras están cortadas o colapsadas. Y van a bombardear y mataran 40.000 niños menores de 14, muchos menores de dos. Atrapados sin poder huir.
Tan inocentes como los que dormían en la tienda del kibutz.
Ese capítulo del evangelio de San Mateo, sí, era una premonición. Murieron inocentes el sábado y moriran mañana, en Palestina, como siempre.
Que asco y que angustia siento, Dios mío.
Sinopsis de la historia de Palestina, de Nina Paley, animadora, artista gráfica. Cortesia de Pedro Azara. Espeluznante. Herodes no tiene bando.
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En la gruta de Trois Freres, se puede ver esta estupenda pintura rupestre.

A mi lo que representa me parece obvio, cuando le he preguntado a mi marido, arquitecto y nada versado en pintura rupestre, y me ha contestado «Una mujer pariendo, no?». Parece bastante obvio.
Hace tiempo que me intereso por el arte rupestre. O más bien, mejor no llamarle arte. Me he interesado por la producción de elementos aparentemente sin finalidad para la supervivencia que se han amontonado en cuevas, abrigos, y que de modo sorpresivo, ocupan paredes rocosas y también me interesan objetos de uso cotidiano, como las lanzaderas de azagaya, los colgantes de hueso y otros útiles.
Se diría que en la prehistoria se daba un gran aburrimiento o se tenía mucho tiempo libre, porque algunas de las producciones pictóricas están muy por encima de la media. Y me refiero a la media de hoy.
La cuevas de Chauvet y de Altamira, cuentan con artistas que han debido practicar mucho en el exterior y en diversos soportes y con diversas técnicas, antes de mostrar esa precisión de trazo en los techos y paredes de cuevas. Han debido recoger minuciosamente pigmentos, mezclarlos, producir pinceles o rollos de cuero o «lápices» de grasa y pigmento para aplicarlos; han debido preparar un soporte en una cueva oscura con iluminación precaria a base de médula de animal grande, y aún han sido capaces de dotar de volumen y movimiento a su obra. Cuentan, además, una historia (creo yo), y sobre todo, muestran el sistema de creencias más sólido y más duradero en el tiempo con diferencia de la historia humana.
Eso si es que la producción de dibujos y escenas en las cuevas tiene que ver con la espiritualidad.
Porque esto, en honor a la verdad, no lo sabemos.
Bien, ahora volveré a llamarle arte, porque creo que su utilidad para la supervivencia y el día a día, de pongamos, el Solutrense y el Magdaleniense, es nula. Así que sólo podemos llamar arte a la voluntad y capacidad de observación, y a la técnica que recorta ciervos en mangos de hueso que se emplean como lanzaderas. Pero no a las lanzaderas mismas.
Volvía yo de un viaje a Chauvet, (de ver la reproducción, claro, la cueva, sagradísima, no está abierta al público), cuando Pedro Azara, un profesor de la Estética de la escuela de arquitectura con quien mantengo contacto, me hizo llegar su video de presentación del curso. “Teoría del arte”. Veo que la asignatura ha cambiado de nombre, Yo aún no sé muy bien que se da en esa asignatura, recuerdo que me gustaba mucho, que asistía a sus clases, clases abarrotadas de alumnos, la gente no faltaba a esas clases. Recuerdo también que no me costó aprobar, pero si ahora me preguntaran de qué se trataba, no sabría decir.
Creo que el podcast de Pedro Azara , me ayudó a entender algo de lo que escuché hace tanto, y hubo una parte de él que me llevó otra vez a las cuevas, esta vez a otra, a la de Trois Frères, y a un personaje que, de saque, a mi ya no me gustaba demasiado, y que de golpe entendí porqué.
Aquí el video presentaciòn. Productor David Mesa, arquitecto.
Presentación del curso 22-23 de la asignatura de Teoría del Arte, ETSAB. Ese fragmento habla de lo sesgado que puede ser interpretar o entender el arte. Interpretamos el arte dependiendo de nuestra circunstancia, sin mediar muchas veces, conocimiento del autor de ese arte. Y me recuerda también a una clase de Ferran Lobo. En que destripaba la República /el Banquede de Platón. Una mala interpretación de un sarcasmo escrito de Platón, cambia la concepción de arte en el cristianismo platónico.
Todos interpretamos o entendemos un cuento o una historia o una pintura dependiendo de nuestra psique, de nuestra educación, de nuestra edad, salud y posición económica y de nuestras lecturas. Pero sobre todo interpretamos lo que vemos en museos dependiendo de la sociedad en que nos ha tocado vivir y del momento histórico.
Disfrutamos (más o menos) de esa producción inútil en las paredes de las cavernas dependiendo de nuestra sensibilidad, pero la interpretamos dependiendo de nuestra historia. Que no es la del autor o más frecuentemente, autora (Dean Snow lo documenta claramente) hace a veces más de 30.000 años.
Y aquí entra en escena el Abbé Breuil. Ese hombre que no termina de gustarme.

Henri Breuil es un joven inteligente y sensible, hijo de magistrado (no veo yo ahí penurias económicas), y de una profunda fe. Así que se educa en el seminario de Saint Sulpice y en la Sorbona, y con 23 años en 1900 se ordena capellán. Dada su inteligencia y su interés el lo antiguo, la iglesia le da permiso para dedicarse a perseguir sus intereses, esto es, la prehistoria.
Llega a ser alguien influyente en el campo, reconocido y dará clase en la universidad de Friburgo y más tarde en el collège de France. Un erudito.
O no.
Porque la perspectiva de la prehistoria ha cambiado desde 1900, y su perspectiva es definitivamente la de un sacerdote católico.
Sorprende su interés por la religiosidad precristiana, y su afán por visitar cuevas cigarrillo en ristre. Interpretando hallazgos desde un punto de vista no científico sino romántico, que eran tendencias más bien comunes en la época. Y Breuil no es la excepción.
Como esto que digo igual no es muy evidente, podré un ejemplo que me viene al pelo.
En 1908 se descubrió en la localidad de Cap Blanc, en un abrigo rocoso, un espectacular friso magdaleniense, en alto y bajo relieve, con detalles delicadísimos de los ollares de los animales, bisontes, caballos cabras, ciervos. Ahí se presento Breuil de inmediato a solazar su espíritu ávido de paleolítico.

En Cap Blanc, se excavó y se encontró abundante material magdaleniense. Y en 1911, acabando la excavación, se encontró un esqueleto en muy buenas condiciones. Cap Blanc había sido pues, también una tumba. En seguida las especulaciones románticas y nada científicas de los arqueólogos armaron una película o suposición: El finado era el autor de la obra. Su vínculo con el lugar era evidente. Por ello le habían enterrado ahí. Parece que a nadie se le ocurrió que se hubiera podido esculpir justo después. O antes.
Bien. La posibilidad existe, y eso no hay quien lo niegue. Quien quiera que fuese el finado, podría ser autor o parte del friso, porqué no. Un fin prematuro para un hombre de 25 años. Qué corta la vida en el magdaleniense.
Lástima que examinados los restos por parte de antropólogos, 25 años más tarde, se llegara a la conclusión que evidentemente los huesos no pertenecían a un hombre. Una mujer en la veintena, había sido enterrada en la cueva de Cap Blanc.
Súbitamente, los huesos perdían toda capacidad creativa. Ya no podían pertenecer al autor de la obra maestra. Henry Field, quien compró el esqueleto que permanece en el museo con su nombre en Chicago (Museo Field), escribió además una retahila de posibilidades al respecto de la identidad de la joven. Pero ya no es autora de nada, lo sería su padre, el chamán, claro. La lista, es bochornosa. Está claro que si vives en el magdaleniense eres una mujer florero de manual, traduzco:
«¿Por qué había sido enterrada bajo el friso de caballos? ¿Fue asesinada por la punta de lanza de marfil de su amante? ¿Fue por otra chica de Cromañón? ¿Estaba su hermano vengando el honor de la familia? ¿La mataron en batalla? ¿Por qué fue enterrada en ¿El santuario? ¿Era ella la hija del escultor-sumo sacerdote? No había evidencia real, excepto que la muerte probablemente se debió a un envenenamiento de la sangre «.
Y ni siquiera en la causa de la muerte acierta, porque lo atribuye a una punta de marfil de mamut que se encontró cerca del abdomen, y dado lo raro de ésta en las inmediaciones, bien pudo haber sido una ofrenda.
Así que en el momento en que el cuerpo pierde su condición masculina, pierde su potencialidad de pertenecer a quien produjo los maravillosos frisos. Las mujeres a la cocina. Normal, no ha habido jamás escultoras de ningún tipo y las que lo han probado no han tenido la menor relevancia. Louise Bourgeois, Camille Claudel, Anna Hyat, Properzia di Rossi, Úrsula Forment. En fin, unas pringadas.
Pues por ahí va la cosa con Henri Breuil.
Él es un hombre sagaz, pero no deja de ser un sacerdote católico, con todo lo que eso implica. Su universo está despojado de mujeres, no se ha casado (ignoro si es célibe, pero desde luego no convive con ninguna mujer, ni tiene hijos) no habla con ellas, mientras es profesor en la universidad, a penas se educan éstas, sus compañeros de aventuras arqueológicas son fundamentalmente hombres, su mundo, el de Breuil, es un mundo eminentemente masculino. Las mujeres son animalillos que se dedican a la reproducción y no a actividades intelectuales, y el tema de la reproducción es un efecto fisiológico que implica fluidos (como la regla), y que por ello siendo repugnante (y femenino), la iglesia se ha encargado de reprimir y eliminar de cualquier imaginario artístico (no así la violencia extrema, como las matanzas de los inocentes y las torturas de mártires, tan normales y saludables). No hay partos en las iglesias. Es algo tan obsceno que se ha liberado a la Virgen Maria de pasar por ellos. Es Virgen y es un misterio cómo pare.
Los conocimientos de obstetricia de Breuil son nulos. Y los de sus amigotes arqueólogos, también. No son tan distintos.
¿Y esto a que viene?
A esto de aquí.

Que es mentira.
A la derecha el original en la roca de la cueva de Trois Frères. A la izquierda el calco que Breuil llevo a cabo inventándose lo que le dió la gana y suponiendo que los usuarios de la cueva no sabían dónde va la cola de un animal.
Supuestamente esto es lo que se encuentra el cueva de Trois Frères.
Leo en wikipedia,
La gruta fue descubierta el 20 de julio de 1912 por los tres hijos del conde de Bégouën, a los cuales debe su nombre (Trois Frères significa “Tres Hermanos”). El abad, arqueólogo y prehistoriador Henri Breuil (1877-1961) estudió en profundidad la caverna y realizó una serie de dibujos basándose en sus fantásticas figuras.
Efectivamente, Henri Breuil dibuja unos cuantos esbozos, y el más famoso es el del hechicero. Al parecer en una de las paredes de la cueva, un ser antropomorfo con pies de hombre (hombre, seguro, no mujer), garras delanteras de animal indeterminado, cola de lobo, cuernos de ciervo y hermosos genitales tras las ancas en una posición anatómicamente imposible. Y eso que en paleolítico de anatomía sabían lo suyo.
Despiezaban animales y personas, por motivos rituales, con frecuencia. La precisión en el dibujo de algunos animales es exquisita.
La diferencia entre lo que se percibe en el dibujo de Breuil y la realidad, es estratosférica, pero no importa, se ha dado por bueno.
Al parecer no hay ni ha habido nunca rastro de la cornamenta, fue una licencia o momento de inspiración del abate; los ojos que miran de frente en la figura de Breuil parecen bastante extraños si es que son ojos, y de hecho no hay dos, hay varios más, así que igual no son ojos y son abalorios de un peinado, a mi ojos no me lo parecen, los brazos o garras no se parecen a nada de lo dibujado por Breuil y la textura, trazos, y detalles del abate no aparecen por ningún lado.
No solo eso, la abultada panza se matiza, de modo que mediante trazos engañosos del abate, tergiversando lo que hay en la pared, la panza parece menos.
Y esa panza es más.
Y resulta que esta panza es fundamental. Esta panza, igual que la de la cierva (preñada) de Altamira, es fundamental..
El abate lo bautiza como un hechicero y declara que probablemente es un chamán, una figura religiosa (como él, que curioso). Dado el prestigio de Breuil en ese momento, todo el mundo asiente, y ya.
Vamos, igual que como cuando se consideró que la tumba de Cap Blanc era de un hombre de 25 años, que duda cabía, autor de los frisos de Cap Blanc, Porque yo lo valgo. Si es que no hay nada más que decir.
Yo la primera vez que vi el grabado repasadito de Breuil, también creí que se trataba de un hechicero bastante chapucero. Hasta que se me ocurrió buscar la pintura original en internet, y se me cayó el alma al suelo de la gruta, porque yo lo que vi y lo vi inmediatamente, no era un hechicero.
Igual haya tenido que ver que yo he estado embarazada y de parto.
Igual el hartón de mirar y leer sobre las venus magdalenienses, y las consideraciones de Dean Snow sobre las autorías de aproximadamente el 75% de las pinturas rupestres (os dejo enlace, una pista, lo de Pech Merle parece que son yeguas preñadas…. ) Y quien las retratara dejó su firma en forma de mano en negativo. Dean Snow ha comprobado que fue una señora.
Pero es que en Pech Merle también se habla de ese hechicero que está en Trois Frères.
El sistema de creencias y/o cultural magdaleniense es sorprendentemente uniforme, aún dejando espacio a la individualidad. Así las figurillas de Venus aparecen preñadas, sin rostro o con el mentón bajo, casi dirigiendo su mirada a penas esbozada a su vientre prominente. Veamos.

Venus de Willendorf, pelo trenzado o en abalorios, maternidad pasada evidente.

Venus de Brassenpuy, pelo trenzado o en abalorios.

Venus de Kostenki, preñada, pelo trenzado o en abalorios.

Venus de Zaraysk, preñada, pelo trenzado o con abalorios

Venus de Adveebo, preñada, pelo texturizado también Podría seguir, pero estamos en Trois Frères
Bien, pero hablamos de estatuillas. Sí. Cierto.
Resulta que en Pech Merle hay tres figuras inequívocas, bastante más esquemáticas pero de características prácticamente idénticas al lo que Breuil interpreta como hechicero. Aquí van. Cortesía de Don’s Maps, maravilloso blog sobre sitios paleolíticos.

Son las tres figuras, de perfil rojas, Y todas ellas representan a una mujer, ostensiblemente embarazada. En una posición por la que yo he pasado. Verticalidad y movimiento, para favorecer el expulsivo. ¿Alguien se extraña? En la Venus de Losange, un gestación muy avanzada y una dilatación evidente preludian un inminente expulsivo, el bebé va a nacer, ya.
Lo que el arte cristiano (y etrusco, y griego, y romano, y púnico, y persa, lo que sea tras el neolítico….) ha reprimido, es fundamental en el paleolítico. La mayoría de figurinas humanas son señoras embarazadas. No hay apenas rastro de hombres. Algunas, como la de Gagarino, está en trance de alumbrar. La de Losange ha sido tildada de monstruosa. No lo es. Es alguien pariendo.
La de Tursac justo acaba de hacerlo, algo sale hacia abajo entre sus piernas bajo su vientre. Algo tan esquemático y tan evidente como ella. Algunos dirán que se trata de un modo de sujetar la estatuïlla, claro, para clavarla en el suelo, entonces, ¿por qué no lo tendrán todas? Y porqué es redondito si se tiene que clavar el el suelo?

Venus de Tursac. Curioso objeto, no?
Más allá de la coincidencia entre vientres abultados y posturas de manos, la completa indefinición de la figura en la parte del rostro, casa con las tres mujeres preñadas de Pech Merle.

Cambia la cosa cuando uno pone la figura de Pech Merle al lado del supuesto hechicero de Breuil.
Y donde el abate ve la cara del hechicero yo veo algo que se parece mucho a una sucesión de puntos, texturas, quizás un perfil (sería lo lógico), no veo ojos mirando frontalmente, veo una maraña de peinado, parecido al que he visto en otras partes.
Sí, las venus de Willendorf, Kostenki, Gagarino, Avdeevo, Brassempouy, Lespugue, Renancourt, Regalik…tienen un peinado o tocado curioso, texturizado, no me atrevo a decir si son cuentas, si es una malla o si son trenzas. No lo sé.
Pero cuando miro la cabeza del hechicero, veo una maraña de peinado similar. Veo un perfil, quizás un boca abierta.
Y como en la venus de Balzi Rossi, y la de Losange, literalmente pariendo (a la primera le sale la cabeza del bebé entre las piernas, bajo el vello púbico, alguien lo ha confundido con un escroto, ¿Soy la única que ve la cabeza de un bebé ahí? Y la llaman erróneamente “hermafrodita”, nos hubiera ido mejor si hubiera más mujeres arqueòlogas, no ahora, que son mayoría, hace 100 años). Hay más venus en trance de parto, no voy a enumerarlas todas. Pero lo que se define normalmente como “vagina grotesca” es un proceso fisiológico de dilatación durante el parto, que estamos tan poco acostumbrados a ver o reconocer, que nos parece una caricatura.
Pero es un parto.
Decía antes que en el paleolítico se sabe de anatomía. Se insertan las colas a continuación del sacro y los testículos y pene de los machos en su sitio.
Bueno, como el abbé ha dibujado lo que ha visto (o lo que le ha dado la gana), yo también lo haré. Total, voy a calcar lo que yo he visto en la roca, porqué no. Y en lugar de hacerlo sobre la roca a la brava mientras fumo, voy a imprimir una foto en alta definición, pondré un vegetal encima y calcaré y comprobaré en pantalla lo que veo. En gris lo que tengo menos claro, en negro y gris oscuro lo evidente.

Mira Henri, este es mi calco. No veo cuernos ni garras por ninguna parte. Una señora se apoya en algo para pujar y ayudar al bebé a salir.
Y donde el Abate sitúa un pene y unos testículos imposibles, yo veo una cabecita, con una boca abierta y dos bracitos abiertos extendidos, en el reflejo de Moro, de sobresalto, ese reflejo que tienen los niños recién nacidos y que desaparece a los 3 o 4 meses, y que se puede manifestar durante el expulsivo (si no se lo cree, abate, aquí le dejo una bella imagen de parto vaginal con niño, con boca presumiblemente abierta para respirar mejor, puesto que la naricilla a veces aún está inundada de fluidos y la primera inspiración suele ser por la boca). La mitad de un ser humano diminuto ya está fuera. Unos trazos van más allá de esa cabecita y bracitos. Podría ser una cola, dirían algunos.
Y también podría ser líquido amniótico.
Que en la misma cueva se representa la sangre de un oso alanceado fluyendo por sus fauces, mediante líneas. Los fluidos también tienen representación abstracta en el paleolítico.
Y esto es lo que yo veo en la figura de la pared de Trois Freres. Una mujer con un vientre abultado, pariendo, en posición de parir, como estuve yo, como otras de Pech Merle.
Y lo que yo veo es por lo menos tan válido como lo que vió y dibujó el abate el abate. Porque yo me he visto de parto. (Igual que el abate se habrá visto oficiando misa, de chamán vamos) Y también me he visto dibujando, modelando barro con mis hijos y proyectando edificios.
Y porque una vez mientras esperaba en las oficinas del obispado de Ibiza con unos planos enrollados, bajo el brazo a que me dieran paso para mostrar un proyecto que yo había firmado, viéndome en la antesala, alguien preguntó “¿Ha llegado ya el arquitecto?” Me vieron y alguien respondió. No, aún no ha llegado.
No, no me fío del criterio de hombres ordenados por la iglesia católica.
Así que creo que tengo algo más de vista que el abate. O por lo menos que mi perspectiva no es menos válida.

Aquí, una cabecita y dos brazos estirados saliendo de…¡Mira, como en la cueva de Trois Frères!

Porque la historia, es la que es, no la que nos inventamos, y no vale cambiar de género a un esqueleto o suponer en base a su género y a unos prejuicios decimonónicos a qué se dedica. No vale encontrar una figura humana con una panza prominente y algo saliendo del perineo, y una cabeza formada de una textura similar a la de la Venus de Willendorf y suponer que es un hechicero macho inventándose unos cuernos de ciervo. Y decir que el Pene sale de las nalgas No vale.
No todo por defecto es macho, aunque en los libros de historia lo parezca. Aunque no salga ni una pintora rupestre en los libros de texto y de historia.
Aunque hayamos demonizado la fisiología de las hembras en el arte durante años. No siempre ha sido así.
No siempre algo importante ha sido macho. A veces ha sido hembra. La mitad de las veces, más o menos.
Que tengas un buen parto, hechicera.
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Tiene un aire a Darth Vader aquí. se prodiga mucho en fotos con casco. Parece un chiste, pero, casualmente he encontrado la arenga de Patton a los suyos el día del desembarco de Normandía. Unas tropas inexpertas que debían servir de refuerzo en caso de victoria. Es rancia, machista, egocéntrica y mentirosa.
La arenga parece que es famosa, yo la he encontrado en la Vanguardia, y se ve que da lustre a la película homónima del general.
Patton era un tipo curioso, que mira por donde, no murió en batalla, y eso que le gustaban tanto. Bueno, quizás sí. De hecho varias veces a su decir. Según su versión, el llevaba siendo militar un montón de sus vidas. Las que recordaba, seis nada menos, a saber: Cavernícola persiguiendo mamuts, (lo consideraba guerra); Soldado griego hoplita, luchando contra los Persas de Ciro, repitió de soldado griego en el asedio de Tiro de Alejandro Magno, así que participó en las guerras púnicas; recordaba haber sido legionario Romano en las Galias, con Julio César, sin mencionar batalla alguna, sería una vida más tranquila; hasta aquí soldado raso. Pero con el devenir de la reencarnación ya en la edad media, en el sXV, cosa de un milenio y pico largo después de su vida de legionario, con la experiencia sumada, fue un caballero inglés en la Batalla de Crecy, un clásico Inglaterra-Francia, ojo, y ahí ganaron los ingleses y quien iba a ser PAtton ya no era un soldado raso, era un jinete. Siguió ascendiendo hasta llegar a Mariscal con Napoleón. Y culminó su viaje en el tiempo en la segunda guerra mundial como General de los Estados Unidos. Él modestamente, insinuaba que había sido Aníbal Barca.
Como alguna vez me he interesado por el tema de la reencarnación y el budismo, y tiendo a profundizar en lo que me interesa, aprendí que casi todas las corrientes religiosas (o espirituales, no es lo mismo), que consideran la reencarnación, lo hacen desde un punto de vista del aprendizaje. El alma debe aprender en su viaje.
Debe aprender compasión, generosidad, debe aprender a ser más justo, a no herir ni a hacerse daño a si mismo. A respetar, a entender. A tolerar al distinto. Debo decir que se crea o no en la reencarnación, la filosofía de mejora que lleva aparejada, es edificante.
Y efectivamente en Patton hay una evolución, de hombre del paleolítico a soldado raso varias vidas hasta ascender, culminando en personaje histórico. Su aprendizaje se parece un poco al de un estudiante que viaja a Londres con la intención de aprender inglés, se pone a trabajar en una pizzeria Napolitana de tres generaciones y termina aprendiendo un italiano perfecto. Lástima que no fuera el objetivo de su viaje. Corto y pego la arenga a sus chicos de la segunda guerra mundial, y comento lo que me impresiona. Por si los créditos, la publicaba hoy La Vanguardia en un artículo que me ha dejado boquiabierta
«Sentaos.
”Quiero que recordéis que ningún bastardo ganó jamás una guerra muriendo por su patria. La ganó haciendo que otros estúpidos bastardos murieran por la suya.
Comienza fuerte, Asume que la carne de cañón de enfrente es igual de rastrera que la de sus tropas, solo que más estúpida.
«Muchachos, todas esas historias de que Estados Unidos no quiere combatir, que quiere quedarse al margen de la guerra, son un montón de mierda. A los americanos, por tradición, nos encanta combatir, todo verdadero americano ama el acicate de la lucha.

Aquí Forrest Gump, disfrutando de una excursión con spa con su regimiento en el sudeste asiático, buscando a un tal Charlie. Que guay es la guerra. Algo de razón tiene. A los Estados Unidos les encanta la guerra y vender armamento. De hecho desde 1950 han estado involucrados en guerras casi ininterrumpidamente. Rompo un lanza por Trump,el primer presidente en años que no entró en guerra contra nadie. Eso sí, sus guerras tienen algo en común. Desde las que libraron contra los nativos americanos en su casa, jamás una guerra en que participe Estados Unidos se ha librado en territorio de Estados Unidos. Ellos patean el culo a los extranjeros en el extranjero. Y así ven mundo.
«Cuando erais niños admirabais a los campeones de canicas: al corredor más veloz, a los ases del fútbol americano, a los boxeadores más recios. Los americanos aman al ganador y no toleran al perdedor. Todo americano juega siempre para ganar y yo no apostaría el pellejo por alguien que, perdiendo, disfrutase
Aquí muestra una dosis importante de baja autoestima. Se está describiendo, sólo valora la fuerza física, no menciona ninguna capacidad intelectual. De hecho fue un estudiante bastante mediocre; no fue por falta de inteligencia, sólo tenía una dislexia no diagnosticada. Así que acomplejado estaba. Sus héroes infantiles, son los que reciben reconocimiento. Un reconocimiento que buscará él toda la vida. Los logros que admira son únicamente hazañas físicas. O eso o se cree que los chicos que tiene delante son imbéciles.
«Por eso los americanos nunca hemos perdido ni perderemos una guerra, porque la sola idea de perder nos da náuseas. Una batalla es la competición más trascendente en la que un hombre puede participar. Saca todo lo bueno de su interior y purga lo malo.
Va mal de historia Patton, perdieron en la ocupación de Nicaragua entre 1912 y 1933, mientras, los mejicanos Villistas en 1917 les dieron para el pelo. Fue la primera campaña de Patton, y Estados Unidos perdió y volvió a casa con el rabo entre las piernas. A Patton le dieron un zasca los mejicanos, con sus pocos medios, a la primera de cambio. Además supongo que invocó a lo que vino después, porque Vietnam, Camboya y Líbano fueron batacazos estrepitosos. Pero nada, que quizás cree que los chicos que tiene delante no leen historia. Igual tiene razón. Patton miente. Todo el rato.
«No todos vosotros moriréis. Sólo el 2% de los que estáis hoy aquí morirá en un gran combate. No se debe temer a la muerte. Con el tiempo, la muerte le llega a todo hombre. Y todo hombre siente temor ante su primera batalla. Si dice que no es un maldito mentiroso.
There’s safety in numbers, dicen los ingleses. Sí, del mogollón mueren pocos, pero al que le toque se muere al 100%, del todo, y lo entierran entero sus deudos, si es que les devuelven el cuerpo. Y ese dos por ciento no sé de dónde lo saca, porque en la primera guerra mundial murieron el 95% de los soldados serbios, muchos no tenían ni 20 años. Claro que la muerte llega con el tiempo. Pero hay una sutil diferencia entre morir a los 20 dejando vivos a tus padres y abuelos o a los 90 dejando a tus hijos y nietos. Este hombre tampoco iba bien de mates. O daba poco por el sistema educativo estadounidense. Dice una verdad. La única de momento. Se tiene miedo.
«El verdadero héroe es quien lucha aun cuando tiene miedo. Hay quienes superan su miedo en un minuto, otros en una hora y algunos en días. Pero el hombre de verdad jamás dejará que el miedo gane a su honor, su sentido del deber a la patria, a su hombría.
A mi los conceptos de honor, patria y hombría, me vienen grandes. Me gustaría que alguien los definiera. Patton se paseaba con dos pistolas al cinto, para causar efecto. Hombría. Hay quien se compra un Ferrari. Hombría.
«A lo largo de toda vuestra maldita carrera en el ejército, vosotros, muchachos, habéis estado echando pestes contra lo que llamáis la maldita instrucción. Pero eso, como todo lo demás en este ejército, tiene un propósito bien definido: garantizar obediencia instantánea a las órdenes y generar un estado de alerta.
Aquí al menos es sincero. Quiere que no piensen, que no cuestionen, que obedezcan. Justo lo contrario de lo que intento inculcar a mis hijos. Supongo que por estado de alerta se refiere a estrés crónico.
«Ese estado de alerta debe ser inculcado en cada soldado. No doy dos centavos por el hombre que no está siempre en puntillas de pie. La maldita instrucción os ha vuelto a todos veteranos. Ahora estáis listos. Un hombre no puede bajar la guardia un segundo si pretende seguir respirando al minuto siguiente. Porque si lo hace, algún hijo de puta alemán se le escurrirá por la espalda y le encajará por la cabeza un saco de mierda.
Sí, se refiere al estrés crónico. Y vuelva a mentir, porque no hay ni un veterano en sus filas, de haber habido batalla, esos chicos que tiene delante temo que serían carne de cañón. Eran críos sin experiencia. Pero eso, cuándo ha importado?
«Hay cuatrocientas lápidas blancas y bonitas en Sicilia, todas por culpa de un solo hombre que se quedó dormido en su puesto; pero son lápidas alemanas, porque nosotros dimos con el bastardo antes que su oficial.
Aquí ya empieza a ser repugnante, porque obvia que esos soldados, del bando contrario, eran personas. Bueno. Quizás lleva ya un rato.
«Un ejército es un equipo: vive, come, duerme y lucha como un equipo. Todo ese asunto de la heroicidad individual es un montón de mierda. Los bastardos que dice eso saben tanto del verdadero combate como saben de follar. Y tenemos el mejor equipo, la mejor comida y equipamiento, el mejor espíritu y los mejores hombres del mundo. ¡Dios! Si casi compadezco a los pobres hijos de perra que tendrán que hacernos frente
Apela a las habilidades sexuales de sus soldaditos para que hagan piña y rueden como una máquina bien engrasada. Y sospecho que tiene miedo de que algo no salga bien si el enemigo está fuerte. Porque la tropa que tiene delante no le inspira demasiado. Eran todos novatos. Ahora creo que viene lo mejor.
«No creáis que los héroes son como los de los de libros de aventuras. Todos y cada uno de vosotros desempeñáis una tarea vital en el ejército. Jamás desistáis. Jamás penséis: ‘mi puesto es intrascendente’. ¿Qué pasaría si un conductor de camión decidiera de repente que le asusta el zumbido de las balas, se pusiera amarillo y se arrojara de cabeza al arcén? El bastardo cobarde podría decirse a sí mismo: ‘¡Al diablo! No echarán uno solo de menos ¡Somos miles!’.
”Pero, ¿qué ocurriría si todos pensaran así? ¿Dónde demonios estaríamos ahora? ¡No, maldita sea, un americano jamás piensa así! Cada hombre cumple su deber, sirve al todo. Los de suministros son necesarios para pertrechar las armas y la maquinaria de guerra para seguir adelante. Los de intendencia son necesarios para traernos la comida y la ropa, porque adonde vamos no hay ni siquiera una mierda que robar.
Si todos, TODOS, de todos los bandos, pensaran así, creyendo que la guerra es una gran estupidez y una lucha de egos por la que mueren inocentes de todas las condiciones, si todos vieran la absurdidad y no se alistaran, No habría guerra. O la guerra la libraría Patton a bofetadas contra Hitler. Ellos solos. Los soldados alemanes tenían padre y madre también. Y Patton llegó a decir que EEUU se alineó en el bando equivocado. Por cierto, ¿eso de «Cada hombre cumple su deber, sirve al todo«, no es un poco comunista?
«Hasta el último hombre de las cocinas tiene un deber que cumplir, incluso el que hierve nuestra agua para prevenirnos de la diarrea. Todos y cada uno de los hombres debe pensar, no sólo en sí mismo, sino también en el camarada que lucha a su lado. No hay lugar para cobardes en el ejército. Los mataremos como a moscas. Si no, volverán a casa y procrearán más cobardes. Los valientes procrearán valientes. Matemos a todos los cobardes y tendremos una nación de valientes.
Gloriosas sus últimas frases, porque Hitler pensaba exactamente igual.
«Uno de los hombres más valientes que conocí en la campaña de África estaba subido a un poste de telégrafo en medio de fuego cruzado, en la carretera de Túnez. Me paré y le pregunté qué coño estaba haciendo ahí arriba, bajo ese fuego. Él respondió: ‘Reparando el cable, señor’. ‘¿No es un poco arriesgado hacerlo en este momento?’, le dije. ‘Sí, señor, pero hay que reparar el maldito cable’. Le pregunté: ‘Esos aviones bombardeando la ruta, ¿no lo distraen?’. Y él respondió: ‘No, señor. Pero usted sí’. Ese era un verdadero soldado. Un hombre de verdad. Un hombre que consagró todo a su deber, sin importar lo aparentemente insignificante que pudiera ser su labor.
No les explica a los soldados que generalmente se entra en combate bajo el efecto de las drogas. Esto lo hacían los berseher vikingos, los hoplitas griegos, los guerreros africanos….Porque es difícil ir a que te maten y a matar con entusiasmo. Concretamente les iban a dar (sin que lo supieran) Benzedrine, una anfetamina que magnifica agresividad y confianza. Te vuelves loco, ignoras el peligro. Te subes a un poste de telégrafos en el fragor de la batalla. Haces lo que jamás harías si estuvieras sereno. Pero estás drogado. Y ni siquiera lo sabes. Esa pastillita que te dan son vitaminas.
«Y deberíais haber visto a los camiones en la ruta a Gabes. Aquellos chóferes magníficos. Días y noches conduciendo por las malditas carreteras, sin parar ni desviarse, con proyectiles estallando a su alrededor. Muchos condujeron 40 horas seguidas. Lo lograron a base de buenos cojones americanos. Y no eran soldados de combate. Pero eran soldados trabajando, con una labor que cumplir. Sin su trabajo en equipo hubiéramos perdido la batalla. Todos los eslabones de la cadena tiraron a un tiempo y para hacerla irrompible.
La benzedrina los podía tener sin dormir y combatiendo durante 10 días. Lo de las 40 horas seguidas conduciendo no es nada. De los efectos secundarios en el sistema nervioso, ni hablamos.

Benzedrina especial pilotos. Vuela lo alto que quieras. Prospecto médico. «Por supuesto, todos queremos volver a casa. Queremos acabar con esta guerra. Pero no se puede ganar una guerra sentados. La forma más rápida de acabar esta guerra es ir a por los bastardos que la empezaron y barrerlos del mapa. Cuanto antes los hagamos, más pronto regresaremos. El camino más corto a casa pasa por Berlín y Tokio. Así que no os detengáis. Cuando llegue a Berlín, yo personalmente mataré a ese burócrata hijo de perra de Hitler, igual que mataría una víbora.
A Hitler lo quiere matar él, que quiere hacer historia. Alguien modesto. Tiene gracia que luego diga que no estaban en el bando correcto…supongo que por los rusos. Llegó a proponer una vez finalizada la guerra que se armaran las SS capturadas y se lanzaran contra Rusia. Como carne de cañón. O quizás estaba convencido de que los soldados alemanes eran tan idiotas que capturados lucharían contra Rusia al servicio de Estados Unidos igual que lo hacían para la Alemania nazi. En fin.
«Cuando un soldado se pasa todo el día en una trinchera, tarde temprano un alemán lo hallará y lo ensartará. Al diablo con esa idea. Mis hombres no cavan trincheras. Las trincheras sólo retrasan la ofensiva. ¡Moveos! Os quiero avanzando. Y tampoco deis tiempo al enemigo para cavar las suyas. Vamos a ganar esta guerra, pero sólo la ganaremos luchando y mostrando a los alemanes que tenemos más agallas de las que ellos tienen y tendrán.
Les llama a ser blanco de tiro de los alemanes si es preciso. Ya corregirá eso del 2% de bajas. Total, quien se va a acordar puesto de benzedrina.
No sólo vamos a dispararles, nuestra intención es arrancarles las tripas y usarlas después para engrasar las orugas de nuestros tanques: vamos a matar a esos malditos teutones a cien por metro. Cuando los proyectiles estallen a vuestro alrededor y al limpiaros la suciedad de la cara os deis cuenta de que no es suciedad, sino la sangre y las entrañas del que hasta hace un momento era vuestro mejor amigo, entonces sabréis qué hacer. No quiero recibir ningún mensaje que diga: ‘Estamos manteniendo nuestra posición’. Nosotros no mantenemos una mierda. Que la mantengan los alemanes. Nosotros avanzamos constantemente y no estamos interesados en sostener nada salvo al enemigo por las pelotas. Lo agarraremos por los cojones y le patearemos el culo sin respiro.
Siento nausea así que no voy a comentar esto. Rommel sentía respeto por su enemigo. Patton no.
Nuestro plan de operaciones es avanzar y seguir avanzando sin importar si tenemos que pasar a través o por debajo del enemigo. Perforaremos su posición como la mierda pasa por el agujero de una lata.
Los alemanes son la lata y los soldados americanos ya habéis oído qué son. Este hombre no controla su subconsciente.
No faltarán las quejas de que estamos exigiendo demasiado a los nuestros. Me importan un carajo esas quejas. Una onza de sudor salvará un galón de sangre. Mientras más duro empujemos, más alemanes mataremos. Mientras más alemanes matemos, menor número de los nuestros morirá. Más avance significa menos bajas. Quiero que todos recordéis esto.
A mi me parece lo contrario, hacer avanzar a soldados que jamás han entrado en combate y con escasa instrucción me parece considerarlos carne de cañón. Pero no soy yo militar, lo tengo claro.
Mis hombres no se rinden. No quiero oír de nadie bajo mi mando capturado a menos que sea por haber estado herido. Incluso si está herido, todavía puede seguir peleando. La clase de hombre que quiero bajo mi mando es como la de ese teniente de Libia, que teniendo una Luger apuntada contra el pecho, se arrancó el casco, apartó el arma hacia un lado con una mano y reventó el casco en la cabeza al enemigo. Luego se arrojó a por el arma y mató a otro alemán. Todo el tiempo con una bala alojada en un pulmón. ¡Ahí tenéis un hombre de verdad!
Que horror. Que horror todo.
Recordad, muchachos, que vosotros no sabéis que yo estoy aquí. No haréis ni una sola mención de esto en vuestras cartas. Se supone que el mundo no debe saber qué diantres me pasó. Se supone incluso que yo no debo estar en Inglaterra al mando de este ejército.
Ah! Bueno, que él no entra en combate, no está en Normandía. Que está en misión secreta. Pues nada, a matarse los otros. Él es un estratega. de hecho, al contrario que su admirado Julio César, no se aloja con sus tropas en tiendas. El siempre busca un lujoso hotel cerca de la zona de contienda, y va y viene en un lujoso coche cada día. Es un precursor del teletrabajo, un adelantado a su tiempo.
Haced que los primeros bastardos en enterarse sean los malditos alemanes. Un día, quiero que se caigan de culo y digan: ‘¡Ach, está de vuelta el maldito Tercer Cuerpo y ese hijo de puta de Patton!’. Queremos desatar el infierno, limpiar este desaguisado y proseguir cuanto antes a por esos japos que mean morado antes de que los malditos marines se lleven todo el mérito.
Pero si él no está en Normandía!. ¿Por qué dirá que los japoneses miccionan color violeta? ¿Qué le pasa con los marines? ¿Algún complejo? ¿Poco reconocimiento en la infancia y mucha exigencia? Sus padres le enviaban a West Point mensualmente el equivalente a un par de anualidades de salario medio norteamericano, para sus gastos, una minucia, y hay cartas de él alumno pidiendo a su familia que enjabonara un poquito a sus instructores.
”Hay algo magnífico para vosotros, muchachos, porque podréis decir una vez que haya acabado la guerra y estéis de vuelta en casa que habéis estado aquí. Podréis estar agradecidos que, dentro de 20 años, cuando os halléis sentados al calor de la lumbre con vuestro nieto en la rodilla y os pregunte que hicisteis en la Segunda Guerra Mundial, no tendréis que toser, cambiarlo de rodilla y decirle : ‘Bueno, tu abuelito paleaba estiércol en Luisiana’. No señor, lo podréis mirar fijo a los ojos y decirle: ‘Hijo, tu abuelito sirvió en la Segunda Guerra Mundial con el gran Tercer Ejército y con un maldito hijo de perra llamado George Patton’.
Estoy de acuerdo con la última frase. Lo que creo que puede llevar aparejado estrés postraumático.
”Bien, ahora, hijos de perra, ya sabéis cómo pienso. Estaré muy orgulloso de dirigiros en esta lucha, muchachos, siempre y en todo lugar. Esto es todo.”
Bueno, ser hijo de perra para Patton es bueno. Y deja claro que el no va matándose por ahí, el dirige la operación.
Patton murió en 1945 en un accidente de coche (que el no entraba en combate). Después de decir que la siguiente guerra sería contra los rusos, y que costaría millones de vidas. Los rusos eran los peores. Eran tremendos, Eran peores que los alemanes.
Decía que me interesé en su día por la reencarnación y en su momento, alguien me recomendó a Brian Weiss. No me gustó demasiado literariamente, pero hubo algo que sí me pareció muy pedagógico. Y si non e vero, e ben buscato. Cada uno se reencarna en lo que rechaza injustamente de su entorno. Y eso está bien, me gustó. Contaba la historia de una judía que anteriormente había sido oficial de las SS. Da igual la fe que se tenga en la doctrina, como mecánica para ponerse en la piel del otro y entenderle, es muy buena.
Patton tuvo una progresión impresionante en la jerarquía militar. Cazador. Soldado Griego. Macedonia conquista Grecia Soldado Macedonio; El imperio macedonio es dominado por el Imperio Romano. Soldado Romano en las Galias. Soldado, Caballero. Mariscal. Es difícil superar lo de general.
Siempre se puede ser Zar de todas las Rusias. Tendrán maneras distintas, pero su amor por la guerra y su nula empatía es el mismo. Eso sí, en cuanto a táctica de combate ha perdido bastante. Tendré que buscar un candidato más probable.

Vladimir en 1958 con su resiliente madre. 6 años. Que narices falló ahí.
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Mi núcleo familiar se compone de un padre amantísimo, dos niños sanos y hermosos y yo. Sucede que nuestro retoño menor ha mostrado reticencia hacia la lectura por un problema ocular, así que para inculcar afición a la lectura (y de paso mejorar el movimiento del ojo, que leyendo se ejercitan muchos músculos sutiles), el amantísimo padre ha traído orgulloso, varios incunables que solía leer él a mediados y a finales de los 80 y principios de los 90. El conjunto incluye varios Asterix, a Mortadelo y la obra cuya portada ilustra esta entrada.
Lo ha traido y ha recalcado que es un libro que leyó muchas veces y ha cantado sus virtudes. No me ha quedado nada claro qué virtudes eran porque cuando iniciaba el elogio del libro yo le he dicho que vaya porquería, que un libro que intenta sintetizar lo mejor de la historia y descubrimientos del género humano y que lo hace esquematizando épocas de tal guisa: «Grecia», «Roma y la edad Media» (así, todo junto, si es casi lo mismo, y de paso le cabe en ese capítulo Jesucristo, que ni era romano ni vivió en la edad media), » Renacimiento» , «Edad moderna», «Ilustración y revolución francesa» y «Siglo XX». Y se titula «Grandes hombres» y es literal, Y obvia todo lo demás, pues muy bueno no parece.
Dejemos de lado que para el autor de este libro la historia de la humanidad no incluye África (pobres, no tienen grandes hombres, ni arte, ni música, ya se sabe, el jazz era de los blancos, el primer calendario solar, las primeras lenguas, nada, Àfrica no es la cuna de la humanidad, no hombre), ni Asia (no inventaron ni la pólvora, ni la brújula en el s. II, ni la imprenta en el 105 d.C., más de mil años antes que Gutemberg, ni el ábaco, no, que va), ni nadie que no esté en Europa y/o en el continente americano, naturalmente de ascendencia europea, los indios ¿qué habrán hecho de bueno? Si ya lo decía Felipe, Duque de Edimburgo, que en paz descanse.
Lo que me ha sacado de quicio, a parte del eurocentrismo, es que el libro que sintetiza los personajes más importantes de la humanidad, enumera exclusivamente hombres blancos. . Mi marido, de 45 años, se ha quedado mudo, hasta hoy no se había dado cuenta que el libro que tanto amaba en su infancia es un burdo panfleto.
Me he reido, me he cabreado y le he prohibido a mi hijo pequeño leerlo. Mi marido (ojo que es feminista de verdad) no salía de su asombro porque hacía tiempo que no lo hojeaba y casi le extrañaba mi observación. Le he pedido que buscara a ver si entre sus páginas estaba Hipatia de Alejandría, ya que estaban Platón, Periklés, Fidias y Pitágoras. Por estar, estaba hasta Homero que probablemente jamás existió, pero mira, es mejor considerar a un hombre inexistente que a una mujer de carne y hueso.
Le he pedido que buscara a ver si Marie Curie, con dos premios Nobel, aparecía, no sé quizás Margaret Hamilton, la matemática que hizo toda la calculería para que Neil Armstrong pusiera el pie en la Luna.

Aquí Margaret Hamilton con los bloques de programación necesarios para que tres señores vieran la Tierra desde la Luna. Picados por ella. Poca cosa para los autores de «Grandes hombres». No sé, es que se me ocurren montones de ejemplos notables, Rosalind Franklin, a quien le robaron clamorosamente el descubrimiento del ADN; Ada Lovelace, madre de la informática; Hildegarda de Bingen, mística intelectual con profusos escritos sobre la naturaleza; Artemisia Gentileschi, multitud de obras de la cual se atribuyeron Boticelli durante años (debían ser buenas, si se las colocaban a Boticelli, no?); Hanna Arendt, escritora y filósofa fundamental del s XX…La lista es extremadamente extensa.
Da igual, estas chicas son poca cosa para el autor del libro.
Peor, repaso entre la selección del autor de hombres blancos heterosexuales que retratan a la humanidad y me encuentro con Pablo Picasso, que tenía una relación sumamente edificante con las mujeres; con Sigmund Freud, que consideraba que teníamos un problema porque claro, no tenemos pene, y es una cosa que queremos, claro, cómo vamos a vivir sin él, no tener pene es un problema; benefactores de la humanidad de la talla de Napoleón Bonaparte, máquina de hacer la guerra y como hemos mencionado en este blog un par de veces, de mandar matar a los hijos de los otros por la patria.
Y Lenin. Sí Lenin, ese que junto con Stalin definió los soviets y le dió la península de Crimea a Ucrania porque en ese momento le venía bien y él era bueno pensado en qué fronteras debían tener los territorios, ya hemos comentado aquí que era una gran idea porque los soviets conformaban la URSS y la URSS era un invento muy maravilloso que iba a durar para siempre. Indisoluble URSS. Gracias Lenin por esta Ucrania libre de conflicto que tenemos ahora.
Horrorizada tras el listado de personajes (Eh, con algunos me llevo bien, Da Vinci es un genio, eso es indiscutible, y Darwin además de genio, fue un héroe). miro quien es el autor del engendro.
Y ahí sufro un revés tremendo. Me quedo en Shock. El autor del panfleto simplón es un autor que he leído y disfrutado.
«Lo bello y lo siniestro».

Este libro es bueno. Pero lo voy a releer con otra perspectiva… Y lo peor de todo, es que este autor, dió clase en la escuela de arquitectura donde yo estudié.
No puedo entenderlo. Como alguien que es capaz de hablar de teoría del arte y de ser tan preciso y de tener una prosa tan estupenda, publica algo tan cutre como «Grandes Hombres». Porque he buscado y no he visto nada parecido a «Grandes Mujeres» en su bibliografía. Sé que estaba casado con una arquitecta. Entonces, ¿por qué esta visión tan sesgada? ¿Por qué no un libro compensatorio o al menos igualitario? ¿Por qué no mencionar a nadie que no sea un hombre en las biografías de sus elegidos? Pitágoras estaba casado con una matemática notable, Téano, pero no se menciona. Cuando se habla de Lincoln, se menciona a George Washington, Alexander Hamilton y Thomas Jefferson. Cuando se habla de un pintor, se habla de sus contemporáneos, pero siempre son hombres, se menciona a Sócrates cuando se habla de Platón, se menciona a Copérnico cuando se habla de Newton.
La única mujer que se menciona es Beatriz, objeto de amor de Dante. Y quiero recalcar que utilizo la palabra objeto por algo.
Cuando íbamos a clase a la escuela de arquitectura, y vaya por delante que nunca le tuve como profesor, ¿Qué esperaba ese señor de nosotras? ¿Éramos seres humanos levemente inferiores, menos dotados para la práctica de la profesión que nuestros colegas con cromosoma Y?
Porque el disparate de libro que tengo al lado no lo ha escrito un cuñado de bar, lo ha escrito un doctor en filosofía.
Me recuerda a la Biblia. Se hacen censos y genealogías de familias bastante extraños porque se mencionan hijos y padres y patriarcas sin que haya rastro de mujeres. ¿Paren y amamantan los hombres en el antiguo testamento?
Se pregunta una como se reproducen.
Me recuerda a este catálogo que Ikea sacó para clientes ultraortodoxos en Israel. Ni una moza.

Pues «Grandes Hombres» de Eugenio Trías, tiene la misma calidad literaria que esto de aquí. Me pregunto si los judíos ultraortodoxos machotes son así de solícitos con sus retoños. Sospecho que no. -
Esta entrada será corta, y sobre todo trata de la comprensión lectora de Moisés, y en general del pueblo de Israel en la época antigua.

Tablas de la ley. he leído en alguna parte que eran de zafiro y que estaban escritas por las dos caras.
Hay algo de Moisés que me inquieta. Tras la huida de Egipto en una de estas ocasiones en que se encuentra con Dios (que si uno se lee el Éxodo y Números, le pasa a todas horas), escapa, de algún modo al Monte Sinaí a comunicarse con Dios, parece que más profundamente.
Sube 40 días con sus noches al monte Sinaí, y ojo que esta vez avisa de que nadie debe acompañarle, y que ni vacas ni bueyes debe haber por ahí. Que no se acerque ningún espía a escuchar que habla con Dios, que esta vez le convoca en la cima de una montaña. Y como sabéis todos los que tengáis una edad y hayáis ido a un colegio concertado religioso, como yo, vuelve del monte Sinaí con las tablas de la ley. Las tablas de la ley contienen unos mandamientos, algunos muy sabios y necesarios, otros quizás menos, porque dejan bastante que desear en lo que a equidad se refieren, sobre todo en la versión bíblica. Corto y pego.
- Amarás a Dios sobre todas las cosas. (Esta parte parte en el original era bastante más prolija y refería a construcción de ídolos. Curiosamente en las diversas iglesias cristianas, los santos, y especialmente María, llegan a un nivel de devoción que se equipara al máximo. Me gusta María.)
- No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano. Esta nunca la he entendido. Que significa «tomar en vano», porque a mi me parece que en la historia religiosa se toma ese nombre en vano constantemente, para justificar muchas veces barbaridades. Como las cruzadas, que se hacen en nombre Dios y terminan costando vidas inocentes.
- Santificarás las fiestas. (en realidad especifica el Sabbath, no dice nada de la Navidad, como me comentaban a mi las monjitas)
- Honrarás a tu padre y a tu madre. (Yo he tenido suerte, pero conozco gente que no veo porque tiene que honrarles demasiado, visto el trato que han tenido sus hijos).
- No matarás. No matarás. No, no matarás.
- No cometerás actos impuros. (Moisés parece aquejado de una trastorno obsesivo compulsivo y ya en Números aclara que los actos impuros son muchos y muy variados. Y tiene muchas veces que ver con la higiene. Las monjitas atribuían los actos impuros básicamente a cualquier comportamiento sexual. Tenían una tremenda obsesión con el sexo. Era algo terrible para ellas.
- No robarás.
- No darás falso testimonio ni mentirás.
- No consentirás pensamientos ni deseos impuros. (Esto según las monjitas también era cosa del sexo, que no había ni que pensar en él. Ellas no daban gran ejemplo porque lo mencionaban a todas horas).
- No codiciarás los bienes ajenos. (aquí en la versión original ,en bienes ajenos incluye a la mujer o sierva, al mismo nivel de la asna, que una asna no la tenia cualquiera, eh!)
Y cuando Moisés baja del monte Sinaí y se encuentra que su querido hermano Aaron ha forjado un becerro de oro con los aretes de oro del pueblo de Israel, monta en cólera, rompe las tablas y empieza una debacle de ira y desobediencia.
Y aquí es donde yo achaco muy poca comprensión lectora de las tablas a Moisés. Porque la cosa se solventa como sigue:
«Y viendo Moisés al pueblo desenfrenado, porque Aarón les había permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos,
26 se paró Moisés a la puerta del campamento, y dijo: El que esté por el Señor, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.
27 Y él les dijo: Así dice el Señor Dios de Israel: «Póngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino.»
28 Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; y cayeron aquel día unos tres mil hombres del pueblo
Matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino. Dice Moisés.
Moisés no sabe leer.
O las leyes son para los otros.

Monte Sinaí, cerca de Sharm el Sheik
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Aquí Moisés, poniéndose espléndido y partiendo el Mar Rojo como si nada. No sé si todo me recuerda a Ucrania o qué, o es que veo injusticia por todos lados. Cuando era pequeña iba a un colegio de monjas muy rancio, donde las monjas nos explicaban muchas cosas de religión. Para ellas era lo más, claro, para una bioquímica son las reacciones intracelulares, para un arquitecto, que se yo, la obra de Aalto, y para una deportista las olimpiadas si su deporte entra. Pues ellas eran monjas y nos hablaban de lo suyo, a todas horas ,que rezábamos lo primero de todo después de entrar en clase, cinco minutos, que intentábamos alargar subrepticiamente con plegarias sentidas para aplacar los males del mundo si sospechábamos que la clase inminente era aburrida. Llegamos a los 15 minutos rezando.
Entre las muchas cosas que recuerdo porque me encantaban, está el éxodo del pueblo de Israel, que si bien se mira, es como un cuento de hadas truculento. No es muy distinto de los cuentos tradicionales de Italo Calvino, es solamente más largo. Y cierto es que el éxodo lo explicaban mucho, y no explicaban demasiado el libro de jueces, inmediatamente después. Y lo explicaban como si todo fuera verdad, cierto, como si ellas hubieran estado ahí. Yo escuchaba. Y callaba, hipnotizada por el cuento.
Tuve bastante cuando una vez, con diez años, estando la hermana Jovita explicando la versión clásica del Génesis, en que Dios crea a Adan y Eva, levanté la mano para preguntarle inocentemente, de verdad, qué pensaba de Darwin, y un largo silencio y una mirada entre desconcertada y atroz me fulminaron. Ojo que eran los 80.
Total, explicado para nenas de EGB, Dios les promete a los judíos un tierra, y para eso se tienen que ir de Egipto, donde son poca más que parias, pero el Faraón, que es el malo (y eso que antes, con José, era el bueno), no les deja, por que no, hombre, que pierde mano de obra barata.
Así que Dios se comunica con Moisés, que es medio egipcio porque lo ha criado la hija del faraón, que se asocie a su hermano Aaron, porque Moisés el pobre es tartamudo, y Aaron es un Cicerone y visite al faraón y se haga su voluntad. Porqué Dios elige a Moisés y no se lo cuenta directamente al faraón, que seria una cosa que supongo que seria más efectiva, no sale. Tampoco se dan explicaciones de porqué no se elige directamente a Aaron, para evitar intermediarios. No sé, Dios se comunica con Moisés cuando nadie más lo ve, y sólo con él.
Moisés va al faraón y le pide que deje marchar a su pueblo, pero no hay manera, así que Dios, envía unas cuantas plagas.
Esto yo no lo sabía en mi época de escolar (lo que hubiera disfrutado soltándoselo a la hermana Jovita), es que el volcán de Santorini entró en erupción cuando en Egipto reinaba un faraón llamado Amoshe. Amoshe. Moshe, en inglés Moses, Moisés. Y dejó una estela de piedra describiendo aquellos terribles sucesos que ellos no pudieron justificar más que por intervención divina. En la isla de Santorini, un volcán entró en erupción. Una explosín terrible, que nubla el cielo y dura días. Sus consecuencias llegan a Egipto. Por algún motivo las cenizas volcánicas contaminan las aguas del Nilo rompiendo su equilibro ecológico, y éstas se vuelven rojas, un alga prolifera desaforadamente en ella, el agua se convierte en sangre. Sí, pero el faraón no hace caso y no deja irse al pueblo de israel.
La contaminación de las aguas hace que los anfibios salgan del agua, porque se mueren en ella, y ranas aparecen por doquier, para morir fuera del agua, segunda plaga. El Faraón que no salen los judíos de aquí. Los mosquitos, piojos y pulgas no tienen quien se los coma, porque han muerto las ranas y sí, se reproducen y pican a todo el mundo (estoy segura de que a los judíos también, pero no lo dicen), el faraón sigue sin darse por aludido. LA cuarta plaga es parecida a la anterior y su causa es idéntica, las ranas no se comen a los tábanos. Ocurre que los tábanos cuando muerden, lo hacen a base de bien, y es doloroso, no como los mosquitos. El Faraón en sus trece. No es de extrañar que el ganado se infecte. Está picado por mosquitos y la peste bovina (que se transmite también por picadura de insectos), se contagia y mata al ganado. Pero el faraón, nada.
Y la cosa es que uno piensa, «que malo el faraón» o que burro. pero si uno se lee el éxodo (y esto las monjitas no me lo leyeron) dice:
Exodo 7. «Tú hablarás todo lo que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel. 3Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto. 4Y Faraón no os escuchará; entonces pondré mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de Egipto a mis ejércitos, a mi pueblo los hijos de Israel, con grandes juicios.»

Si tengo que poner a un faraón, que se Yul Brynner, aunque haga de Ramsés. Así que se siguen las plagas, Moisés tira un puñado de cenizas de horno al aire, que debían parecerse a la que venían por aire del Egeo, directas de Santorini, y el pueblo se llena de úlceras horribles, luego viene una de granizo y fuego, que debían ser las cenizas volcánicas cayendo, y tras está, el faraón empezó a ceder y ya dejaba ir a los judíos. «Pero Dios endureció el corazón del faraón» Leí consternada en mi infancia, cuando llegué a casa y cogí la Biblia para leer. Dios, ¿era Dios quien endurecía el corazó ndel faraón? ¿Para qué? Al granizo le siguió una plaga de saltamontes y langostas, porque no había ranas todavía y porque las plagas tenían que ser diez, y si decían que los insectos ahí campaban, se reducían a 8 que es un número que no parece muy simbólico. Luego las tinieblas, que también venían con las cenizas volcánicas. Y Dios seguía endureciendo el corazón del faraón. Y después la que yo no podía entender, pero que era como cuando en los cuentos nos explicaban que un dragón se comía a siete doncellas cada año, o cuando había un ogro que se comía a los niños. Todos suponíamos que aquello sucedía en un tiempo ignoto, en un lugar irreal. En una burbuja alejada de la realidad.
Pero no, las monjitas nos explicaban convencidas que Dios, tras la novena plaga, y tras endurecer el corazón del faraón por enésima vez, decidió matar a todos los primogénitos egipcios. Lo que sucedió se explica en dos teorías. Los primogénitos varones disponían de privilegios. des de recoger los primeros el trigo (que se habría contaminado de las toxinas de las algas rojas, volviéndose mortal) y también los primeros en comer… Y que los niños primogénitos por tradición dormían en la planta baja, no estaban inventadas las camas, así que seguramente en el suelo. La erupción pudo haber levantado una importante cantidad de CO que se filtró al subsuelo, y siendo más pesado que el aire, los primogénitos pudieron inhalar el gas venenoso.
Pero lo terrible de la lectura, y lo que interpretan mis hijos cuando leo el texto, y yo misma ahora que han pasado tantos años, es que el dios de Moisés no castiga al faraón. el dios de los judíos maltrata sin motivo a las madres y padres de los primogénitos egipcios. Y lo hace gratuitamente, porque ·endureció el corazón del faraón». La ira de ese dios, derivada de la necesidad de que los humanos vean su poder, castiga y agrede a las familias egipcias, que ni pinchaban ni cortaban en lo que le convenía al faraón. Y se llevaba por delante a los niños. Esa era la fe que nos inculcaban las monjitas.
Que hay que obedecer, sinó viene el coco. Y el coco es todopoderoso y puede hacer lo que le de la gana.
Mis hijos vociferan cuando leo estos textos, se irritan, se indignan, no entienden la lógica de quien se supone que deber ser bueno. Yo tampoco la entendía, pero no me la cuestionaba, porque nadie en la clase decía ni mu. Yo ahora me horrorizo y no entiendo como no me pareció horrible en aquel momento. Unas señoras con velo, muy serias, creían a pis juntillas que la sociedad egipcia merecía la muerte de un montón de niños porque el cabecilla de esa sociedad se negaba a dejar ir a unos inmigrantes y se negaba porque el propio Dios de esos inmigrantes se lo impedía. La historia de las plagas en clase no nos parecía desaforada. Pero es delirante. Dios tenía derecho a hacer lo que quisiera, que para eso era Dios. Y eso las monjas lo inculcaban desde el jardín de infancia. Y eso se ha inculcado desde siempre. Y es de órdago. Y es un modo de introducir la obediencia de la gran mayoría (que al final es lo que intentan la gran mayoría de las religiones), para interés de algunos
Igual si alguien cuestionara eso (hay muchísimas teatralizaciones, películas, del Éxodo), en lugar de refrendarlo, saldríamos ganando.
Porque ahora mismo hay unas cuantas guerras y el zar envía a morir a muchos jóvenes, que obedientemente ceden sus familias. Unos 60.000 llevamos ya. Quizás más en el lado ruso. Y hay un patriarca que apoya la guerra. Y ahí a Kiril no se le puede decir que no sea coherente, el antiguo testamento está plagado de guerras en las que Dios les promete la victoria al pueblo de Israel. Y si no eres del pueblo de Israel, prepárate que Dios no está contigo (normal, adoras a otro).

Moisés de Miguel Ángel. Con cuernos. A veces tengo la sensación de que Moisés no estaba bien del todo o se colocaba con algo. Como un chamán. Hay algo de pagano en esas reuniones a solas que tiene con el altísimo. Continuo la semana que viene. No sé que párrafo leer hoy, ya hemos pasado Jueces y los niños estaban asustados.
Buenas noches
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La operación especial de Putin en Ucrania se ha convertido en una masacre tan salvaje y compleja, con unas atrocidades tan fieras y tan en directo, que ha barrido mi capacidad de entender. Entender a cada persona que agrede en el conflicto. A los que huyen les entiendo perfectamente. La delgada línea en la violencia que separa la legítima defensa y el derecho a repeler ataques con el ensañamiento, la recepción de órdenes que implican matar, todo eso me sobrepasa.

La operación especial de Putin en Ucrania se ha convertido en una masacre tan salvaje y compleja, con unas atrocidades tan fieras y tan en directo, que ha barrido mi capacidad de entender. Entender a cada persona que participa, que sufre o que ordena continuar la masacre. Igual es así en todas las guerras, pero yo es la primera que puedo seguir casi como una serie de Netflix. Con un malo muy de «Stranger Things» en el lado ruso, con muchos esbirros que mueren cayéndose por las escaleras misteriosamente, o resbalando, o despeñados por una ventana o balcón.
Esto es lo que pasa si trabajas para el zar o eres alguien cercano. Que el tema de la prevención de riesgos laborales está muy mal en el entorno de Putin, decía una amiga mía.
Me he dado cuenta de que tras enumerar casi todas las fichas del tablero en mi duelo por esta guerra, me olvidaba del caballo. O no le encontraba lugar. Y últimamente se lo encuentro y estoy asustada.

Caballos rusos de Przewalski. O ucranianos, a ellos les da igual. Me inquieta porque he recordado que de alguna manera el caballo, tiene un movimiento circular. El caballo salta sobre el tablero y ocupa una casilla, y salpica de modo circular ocho casillas vecinas.

Círculo de acción del caballo en ajedrez. Y hay otra cosa que también tiene un radio de ación circular.

Hongo de Hiroshima en 1946 Y no quiero ni mentarlo, porque ya lo mentan psicópatas como Kadyrov, que envía a tres de sus hijos, todos niños aún al frente, a matar ucranianos. O lo que sea. A hacerse hombres.
Recuerdo una novela de Gogol, muy buena, Taras Bulba. Un cosaco vuelve a su casa a recoger a sus hijos de 14 y 16 años (toma, como los de KAdyrov), para enseñarles que es la vida y como se comporta un cosaco y como acaban de salit del seminario de Kyiv y han acabado su formación académica, se lleva a Andrey y Ostap, que así se llaman, a la guerra de Polonia. Tarás Bulba es la novela más corta de Gogol, pero yo la mejoraría, sí. Es un proyecto que tengo con algunas hostorias. Tengo que arrglar el final. Yo a Tarás Bulba lo arreglo como voy a contar: En las 10 primeras páginas la acción transcurre con la llegada de Tarás a su casa, donde su mujer, que ha criado a sus dos hijos desde bébés mientras él se dedicaba a hacer la guerra y a matar enemigos, beber y hacer lo que hacen los que se dedican a la guerra.
Los niños son niños aún. Como los de Kadyrov. Y Tarás llega a casa, apenas muestra afecto por nadie, pide su cena, bebe como el cosaco que es y anuncia su intención de llevarse a los niños entre trago y trago de vodka. Su mujer es más bien su criada, sus hijos su propiedad. No muestra amor, quiere endurecerlos. No hay un ápice de ternura en ese padre que vuelve a casa. LA madre tiembla, abatida, vieja, canosa viendo como el fruto de su vientre irá a la guerra, que es lo que quiere evitar cualquier padre o madre cuerdo. Y sirve vodka a su marido que duerme la borrachera. Obedece. Cede a sus hijos a ese bestia. Y ahí termina la aparición de la madre en la novela. Para Gogol también somos seres secundarios.
Pues yo mejoro la novela mucho, porque hago que la madre, que podría ser yo, haya comprado cicuta o algún matarratas efectivo, y se lo coloco poco a poco en el tercer vaso de vodka. Y en 10 páginas, Tarás estira la pata y los niños se quedan con mamá, que es donde deben estar, aprendiendo a amar no aprendiendo a matar. Pensaba escribirlo también con la épica del temblor de manos de un amor extinto al verter las gotas en el vaso, apartando el veneno de los adolescentes. Llevándolos a la habitación y sentándose al lado de ese marido infame mientras tose su agonía. Hasta le cogería la mano. Y a la mañana siguiente, nevada, lloraría a sus vecinos aquel marido tan valiente.
Sí, reconozco que recorto bastante la novela, pero me queda un sentimiento de justicia importante. Y a mi no me apasiona la épica, porque el olor de los intestinos vertiéndose fuera de la cavidad abdominal, los vómitos de sangre, las piezas de puzzle de los cuerpos tras una explosión que Michel Chevalier explica tan bien en «El Miedo», las agonías interminables, las infecciones, el hedor a animal podrido de los campos de batalla, son parte integrante de las historias épicas clásicas, pero no aparecen jamás en éstas, no deja de ser curioso. Leo la Iliada y leo barbarie, leo la Chanson de Roland y pienso en como el glorioso combatir s en realidad un despiece de carnicería a lo vivo. No veo romanticismo por ninguna parte. Imagino a los más j

Cicuta y pasamos de novela épica a cuento a lo Joyce Carol Oates. Lo que sea para salvar a los niños.