• Convendréis que este acceso cambia mucho con o sin enramada.


    Mi maridito quería que hiciera una entrada sobre el “molí de sang” (molino harinero) , “el trull” (almazara o molino de aceite) o “casa del vi” ( bodega) o anexos varios pero me parecía que antes había otras cosas de las que hablar, y me gustaría volver al “trull” de Can Reial i al trull de la Perella, a ver cómo están, antes de escribir’ una entrada sobre anexos productivos de la casa.
    Y le he dicho que me parece que todo el mundo ve la arquitectura tradicional como un entresijo de piedras colocadas según un canon,y no, la arquitectura, tradicional o no, es el arte que trata de modificar el entorno para que los seres humanos vivan mejor. Con economía de soluciones, a ser posible. Y los payeses de Ibiza lo hacían en la mayoría de los casos bastante bien.

    Y digo la mayoría porque algún que otro desastre payés he visto.


    La buena arquitectura suele ser frugal. Supongo que por eso tantos arquitectos modernos quedaron pasmados con la casa tradicional (aunque reconocieron que mejoraba bastante si le pones un cuarto de baño y tal).
    Y en la arquitectura hay otras cosas que no son piedras que contribuyen activamente a mejorar el entorno, y que además están vivas y son indisociables de la casa de Ibiza.

    A saber, el limonero, la higuera, la higuera de pico (importantísima) el granado, el níspero. Y otras hierbas exóticas como la buganvilia.

    Aquí la experta es Gertrudis de Can Canals, mi suegra, aunque he ido preguntando a otros amigos y amigas claramente dentro de lo que se entiende por ejemplar autóctono no vilero (afincado en Ibiza city).

    Limonero en primer término, en can Mariano Vicent, con permiso del propietario.


    El limonero: Siempre lo he encontrado cerca de la entrada, casi dando la bienvenida, casi siempre anexo a la cocina o porxo. Preguntadas mis fuentes. Joana, de can Mayans de Sant Joan, ha dicho rotunda «quien tiene un limonero tiene una farmacia», cosa que después ha corroborado mi suegra, explicando que el limón va muy bien para «rebajar la sangre» (algo que no me ha quedado muy claro que es), pero que parece es muy sano tomarse un vasito de zumo de limón por la mañana. Mi suegra también ha añadido usos culinarios diversos. Evidentemente para tener vinagre hay que tener primero vino (caro, escaso en la Ibiza rural) y que se avinagre (qué gracia, el vino es mejor cuando sigue siendo vino). El limón suple al vinagre en ensaladas. Maria de can Fita me habla de las virtudes conservantes del limón. Yo he escuchado mil veces la necesidad de limón en las matanzas, para limpiar la tripa del cerdo, por el que también son buenas las naranjas amargas o matanceras (mira a los ingleses hacen mermelada, pero aquí son para limpiar tripas.). A mi suegra su madre les trataba mil males con miel y limón. Y las ensaladas y el pescado eran sistemáticamente condimentados con limón.
    Aún otro uso, dado que es tan ácido, es un buen limpiador. Varias payesas ibicencas entradas en años me han confirmado las virtudes higiénicas del limón, como antiséptico y como elemento para hacer “limpiezas a fondo”.
    Por eso cerca de cada casa payesa hay un limonero. O dos.

    Can Maimó, Santa Inés, desde el camino. A la derecha un macizo de chumbera que trepaba animosamente sobre el muro.

    La chumbera (en ibicenco “figuera de pic”): Se encuentra frecuentemente en cercado, generalmente a una parte más bien posterior de la casa o separada, hace las veces de retrete, de vertedero, de gallinero, imagino que como refugio de las rapaces. Dice mi suegra que las gallinas estaban más felices que un rayo entre las entonces frondosas chumberas.
    Parece que las chumberas tenían usos medicinales, entre ellos de cataplasma por contusiones (las palas) y para curar afecciones pulmonares (el zumo que dejaban algunas partes al dejarse macerar en azúcar).
    Yo diría que no me lo creo pero desde que encontraron que una mezcla medieval de cebolla, ajo, vino y hielos de vaca es un efectivo antibiótico, ya no me atrevo a poner la mano en el fuego por nada.
    Tiene una potencia visual muy importante, dado que generalmente las chumberas por aquellos entonces crecían ufanas, abonadas de muchos modos, como hemos visto, y sin grandes necesidades de agua, que al final son cactus. Formaban macizos gaudinianos y se levantaban por encima del cercado de piedra que las delimitaba.

    Últimamente su realidad es otra.

    Chumbera a día de hoy, en otro cercado, pueden observarse los estragos del hongo. Aún así, me sorprende su rebrote. Tenaz.

    Ahora las infecta un hongo que las está diezmando, han vivido tiempos mejores.
    Visualmente son muy potentes y hacen configuran un espacio definido que la fauna agradece bastante.
    El fruto se utiliza además de por consumo humano, para engordar al pobre cerdo en los últimos meses antes de enero.

    Hablando con Maria Fita, comentamos los tres tipos de árbol que aparecen únicamente por consumo propio de cada casa: El granado, el caquitero, el albaricoquero el níspero y el manzano/peral.

    El granado: es un árbol poco exigente, pero de crecimiento lento. Su gran virtud es que tolera bastante bien la salinidad. Le convienen sitios húmedos y soleados para producir. Supongo que por eso acostumbro a encontrármelo separado de la casa, no como el limonero ,que se adosa mucho más. Todos conocen las virtudes de las granadas en cuanto a conservación. Duran con poco fresco, y esto está muy bien cuando no tienes nevera. Uno, dos o tres en cada casa. La cosa es que estos árboles eran por consumo propio. Llevar granadas a vender en el mercado era la excepción.

    El Níspero: Son ley a mi familia política porque en todas las casas que tienen jardín o terreno tienen, mi suegra dos, que nos hacen muy felices. No tienen gastronomía asociada, pero yo tengo avistadas unas cuantas en casas que están dejadas de la mano de Dios en el interior de Ibiza y todavía conservan nísperos bastante vivarachos, Y como los granados, aguantan.

    Níspero en la entrada de Can Toni d’en Jaume Negre, finca que el GEN tiene en custodia. Forma parte del espacio i garantiza sombra.
    La misma finca anterior, pero con escorzo que muestra un granado a la izquierda, más distante de la casa. Los árboles son parte integrante del espacio que se genera.


    El albaricoquero: En Ibiza está la variante que más me gusta de todas, una de tonalidad verdosa, que no parece madura pero que es dulcísima y que compro a Vicent de Can Planells que los importa de Sant Rafel cuando es temporada. Creo que en Ibiza en los años cuarentas y cincuenta, justo antes del desarrollismo, se cosechaban y secaban para exportar. Yo casi todos los que he encontrado ha sido por Sant Antoni, como el granado, quieren sol y agua, y estar algo distantes de la casa, sin sombra. Salvo las explotaciones, que las hubo para venderles secos en Valencia, dos o tres árboles por casa. Consumo propio.

    El Palosanto. Me gustan los de Eivissa porque son especies más primitivas y con semilla, y mucho más dulces que las del supermercado. Al igual que el albaricoquero y los demás, algo aislado de la casa. Me gusta particularmente cuando se han caído las hojas y se ven los frutos de un naranja vivo colgado de las ramas, contra el cielo azul, contra la casa. Requiere más cuidado que el níspero y no sobrevive en la casa tan fácilmente como el limonero o el níspero si ésta es abandonada.
    Quiere agua abundante.

    La higuera.

    La higuera no es un árbol que esté generalmente en el entorno inmediato de la casa, sino en el campo.

    Y acaba configurando una arquitectura en sí misma, siempre que se apuntalen como sombrillas para favorecer el crecimiento de ramas, para que produzca más, y sobre todo, que los higos, no se la coman las cabras. La higuera es un árbol crucial que aparece solitaria o en pequeños grupos en los tercios, y cuando digo crucial, es crucial. Es el azúcar de los pobres (en Cataluña y en Valencia también). Se comen tiernas y son una golosina en otoño, durante la temporada.

    Higuera con puntales incipientes.

    Pero sobre todo, se secan. Para tener reservas todo el año,

    Me ha sorprendido lo fácil que es secarlas en mi pueblo; sólo hay que tenderlas al sol y enharinarlas, y en cambio el laborioso proceso de secado de Ibiza, que incluye escaldar los higos, y que lleva aparejada una cesta específica para almacenarlos. Como anécdota mentar que Maria Fita tiene allegados que explican como los higos secos debían durar todo el año porque eran el sistema que tenían los campesinos para saciar su hambre: Antes de comer, se comían un par para que la comida les hiciera más provecho y los llenara antes. Efectivamente, como ha dicho María, tenemos el pasado muy idealizado. Pero el proceso de secado de higos deriva de una necesidad acuciante de comida.

    De las variedades en Ibiza, las de secar eran la martinenca y la blanca (justo las dos que hay junto al cercado del cura en Sant Mateu). Las de cuello de dama no son especialmente apreciadas (son las más populares en Cataluña) y las oriolas aquí son una delicatessen, en Cataluña se deben utilizar para secar.

    Los árboles son parte del paisaje de la casa y del ecosistema de la propia casa. Son una parte indisoluble de cómo las personas han ido modificando el entorno; en mayoría de árboles que ahora consideramos autóctonos son introducidos.

    Entre los vegetales introducidos se encuentra la brasileña buganvilia. Insertada en Eivissa desde el XVIII. Porque? ¿Qué utilidad tiene? No da ni medicina ni nada que comer.
    Pero da cobijo del sol. Y a veces del viento.

    Y sobre todo da belleza.

    Buganvilia porque sí.



    En la minuciosa austeridad de la casa de Ibiza, en las pulcras paredes encaladas, estalla como una salpicadura de lila o rosa.
    Las manchas coloreadas son hojas, no flores, como mucha gente piensa.
    Y tienen a bien manifestarla sensibilidad de los habitantes de la casa. No da igual hacer un umbráculo con ramas de madera que con una parra que con una trepadora. Hay margen de creatividad.
    Según Maria de Can Fita, la Buganvilia “es una bestia parda”. Aguanta el sol, aguanta sequías, vive con poca agua, aguanta ventoleras, y da sensación de floración perenne.
    No es una belleza gratuita ni flaca. Es una belleza dura, espartana, básica.

    Y cuando la veo colocada en algunas de las casas de payés que visito, me recuerda que no hacen falta estudios demasiado esmerados para que algunas personas tengan una intuición afilada para mejorar el entorno con la decisión de plantar una enredadera en un lugar estratégico de la casa. Y que además estas personas tienen algo que a menudo nos falta a día de hoy.

    Paciencia.

    Porque la buganvilia tardará años en convertirse en esa fotografía maravillosa de enramada que nos tienta a tomar el fresco ahí debajo, y que quizás le debemos a una tía Cati o iaia Margalida, que hace tiempo pensó una algo prescrito en las escuelas arquitectura una frase que me hubiera llevado al suspenso más ignominioso en una clase de proyectos:

    «Esta plantita aquí quedará bien.»

    Y la tia Cati se marcó una pérgola mejor que Le Corbusier.

    Ésta, por ejemplo

  • A esto que flota aquí le dedicamos un trimestre en la escuela de arquitectura e Barcelona. No entiendo demasiado porqué.

    Creo que voy a aprovechar tres textos de whassap que me salieron a bocajarro el otro día en el chat de los colegiados de Ibiza; cuando algunos compañeros de viaje por Chadigarh, compartieron fotos de la inefable obra de Le Corbusier, que bien podían ser un parking en el Hospitalet o en algún extrarradio de los años 60. Puse en duda las bondades de la arquitectura de LC.

    Y pareció que debí dar explicaciones. Haré corta y pega de lo que escribí a vuela pluma y corregiré erratas de teclado de móvil y lo expandiré un poco, así me servirá de entrada de blog, que voy corta de tiempo:


    Le Corbusier, en adelante LC es un mal arquitecto, porque las personas y el medio le importan un pimiento. Solo le importa el reconocimiento que pueda recibir, figurar. Salir en la foto, como veremos. Es un tipo poco amable.

    Además realmente se apropia de muchísima obra ajena y pone a trabajar a gente muy brillante (como Charlotte Perriand, que además la muy ingénua termina siendo amante de LC, el cual se atribuye todos sus diseños). LC tiene un estudio amplio donde ficha a personajes estupendos, como su primo, Pierre Jeanneret, Josep Lluís Sert, o Erwin Broner, que estuvo dirigiendo sus obras en Weissenhof, entre muchos otros.

    Algún compañero comenta que quizás mi poca adherencia al maestro surge por su escasa ética.

    Bueno, gran parte de su arquitectura me parece también bastante horrible. Pero cierto es que en unos artículos del País se mencionaba la posibilidad de retirar de algunos museos a personajes de moral tan dudosa como Picasso, maltratador.

    Toda la vida explicando en la ETSAB que la tumbona era del Corbu, y es de Charlotte Perriand, mira tu. Estupenda para piernas cansadas.

    Yo no me refiero a algo tan oscuro como el abuso sexual infantil. Me refiero entre otras cosas a narcisismo galopante del personaje y a como se atribuía sin ningún pudor obras ajenas (en un mundo sin internet y donde el valor de lo publicado en papel era sagrado). Se apuntó todo lo que hacía Charlotte Perriand sin un crédito a ella (bueno y a su propio primo, Pierre Jeanneret). Intentó ligotear con Eileen Gray obsesionado con ella y con su casa en Roquebrune, y antes de copiarla, (eso no es pecado), intenta seducirla. Ella tiene pareja, un muy joven historiador Rumano, Jean Baldovici, y es absolutamente libre, pero LC no le interesa. Pasa el tiempo y la pareja de Gray y Baldovici se rompe. Baldovici se quedará con la casa, pues ésta era un regalo de ella, que adinerada y aristócrata, compró un terreno en primera línea de mar y diseñó el delicado nido de amor.

    Le Corbusier (casado con una señora con una cornamenta cervina) ve que la ocasión la pintan calva y algo cabreado, porque ella (Eileen) sigue sin hacerle caso, allana la casa de la propia Gray y pinta sus cutres murales encima de ésta. Sus murales son provocadoramente obscenos, muestran o simbolizan a Gray desnuda manteniendo relaciones sexuales con su una vez pareja. Su vagina aparece simbólica o hiriente en las paredes. Hace alusión a un hijo que no llegaron a tener.

    Alguien entra en casa de Eileen y pintarrajea las paredes con obscenidades, diciendo que es un regalo

    Y no contento con ello, se fotografía desnudo y vandalizando una casa que no es suya, y lo publica! Eileen Gray dirá que se siente violada, y con toda la razón. Luego fotografía los paneles pintados, cuidando bien de añadir en la foto la perspectiva de los espacios. Lo envía a las mejores revistas de arquitectura.

    Todos atribuyen a Le Corbusier esa magnífica casa.

    Y él no lo desmiente.

    Roba a Eileen como robó a Charlotte. O más, porque Eileen no trabajaba para él.

    Es tremendo, porque posa con la cicatriz, y chuleando a la cámara. Se debe creer que es sexy.
    Alguien imagina encontrarse a un conocido tirado en la cama después de ensuciar la casa y pintar las paredes y que el tipejo diga que está haciendo un regalo?

    La cantidad de obra de LC está hecha un poco a la manera de Edison, el super inventor, que en realidad tenía ingentes cantidades de colaboradores en nómina para producir, y que se zumba centenares de patentes a su nombre, el de él solito; y no hay inventor con tiempo para producir tanto. Es bastante evidente. Pues LC igual.

    Pero bueno, podemos argumentar que al margen de su catadura, era buen arquitecto.

    Pero es que tampoco.

    He visto mucha obra de LC y no me parece tan maravillosa, mucha me parece directamente mala (con Picasso me pasa igual y con algún Rotko y con un montón de pintores que vi en la Thyssen…), construye a mayor gloria de si mismo y pontifica barbaridades. Me molesta mucho que hable de construir para el ser humano cuando su modulor excluye todo lo que no seta un señor de 1,80 y pico dejando de lado mujeres, niños y ancianos, (vaya porquería de modulor)

    Luego está esa mania de tumbar los cascos antiguos para hacerlos más higiénicos. Como si la historia no importara o el tiempo no hubiera validado esos núcleos urbanos.

    Una compañera muy acertadamente comenta en el chat que pocas mansardas hubieran quedado si se hubiera seguido el plan Voisin (demoler el centro de París, Notre Dame incluida, y edificar unos cuantos rascacielos en forma de cruz para que la gente viva dentro). No sé si da risa o miedo. Porque el tío iba en serio.

    Propuesta de LC para en centro de París. Notre Dame ha caido, lo sentimos, estorbaba. Esas torres son de 20 pisos.

    Al final consigue que le encarguen una ciudad de nueva planta que no sea París, que ya estaba cogida y los vecinos no quieren que tire las casas, mecachis.

    Es en la Índia, Chandigarh.

    Recuerdo a Enric Granell (por otro lado gran profesor) explicando sin el sarcasmo suficiente que la idea de LC era una ciudad con forma de hombre (como Mazinger Z) y para hacer el plano de Chandigar no se basa en las preexistencias, orientación , topografía y en la cultura india, sinó que pinte una ciudad antropomorfa con juzgados y administraciones en la cabeza, torso con vivienda con zonas verdes en los pulmones…

    Me recuerdo a mi misma pensando en clase de introducción a la arquitectura “Que chorrada” y “que feo”. Pero nadie en la escuela criticaba a LC. Parecía que el primer esbozo de Chandigarh, estaba bien.

    Y no.

    Y Chandigarh deja mucho que desear, esas grandes avenidas por las que no transita nadie porque son idénticas a las de París, pero en París, sí llueve con frecuencia y está a una latitud que permite el paseo a cualquier hora del día (antes del cambio climático) y hay un clima continental, pero en la India el clima es otro, tropical, y los locales comerciales han terminado cerrando y los notarios y abogados ofrecen sus servicios sentados en mesitas a los pies del juzgado. Porque el tránsito entre los locales y los juzgados es insostenible para cualquier ser humano. Demasiado largo, demasiado sol, demasiado calor.

    Por eso la ciudad está tan limpia en sus calles principales. No pasa nadie.

    En la escuela de arquitectura me dijeron que este edifico me tenia que gustar. En fin.

    Si Chandigarh no ha terminado siendo el espantoso esquema inicial, es porque había gente con sentido común a su alrededor (como su primo Pierre Jeanneret, que se chupó en exclusiva toda la coordinación y por tanto las decisiones de ejecución) y porque realmente una sola persona no puede abarcar algo tan enorme como la edificación de una ciudad. La necesaria intervención de otros arquitectos y agentes públicos suavizó el desastre.

    Tiene gracia que el que LC no esté mejore el proyecto.

    Pero es que cuando está, te pone a vivir en un lugar tan infame como una de sus Unités de habitación,

    Sus unités son unos mamotretos donde se vive necesariamente en dúplex porque la gente no se hace mayor ni va coja; la ventilación cruzada es más bien escasa a pesar de dar a este y oeste; si estás en la sala de estar y quieres ir al baño tienes que subir o bajar escaleras, porque los dos baños están el la zona de dormitorios, en otra planta (que inteligente); las habitaciones individuales son churros de menos de dos metros de ancho y a las viviendas se accede por un pasillo sin a penas iluminación natural que sería las delicias de un director de cine de terror. La ventilación cruzada, que podría existir, resulta imposible por el galimatías que monta de puertas, baños, pasillos y armarios de la parte central que es oscura como la boca del lobo. Bienvenidos a la Unité.

    Muy previsor LC dota el edificio de escuelas, guardería y servicios médicos. Y de una piscina ridículamente pequeña el la cubierta. Esos servicios nunca llegan a funcionar (esto si se nos contó) porque a la gente le gusta salir de casa y ver campo. No hace falta ser un genio para entender eso. El usuario validará los servicios usándolos o no.

    Pero en la escuela de arquitectura se nos vendió el bicho como que estaba muy bien porque liberabas suelo y espacio verde. Igual que el plan Voisin. Nadie se atrevió a decir que estaba mal. Que demoler medio París es un crimen. Y que era un asco. Se nos dio información sin criterio, casi adoctrinando.

    Aquí foto del maestro cortesía de Nuria Jaumà (es el de la izquierda) yo supongo que el de las gafas hubiera pensado la Unité con algo más de interés por los habitantes.

    Y como no quiero terminar la entrada poniendo a parir al mentecato de Le Corbusier, y necesito terminar en positivo, pues me voy a Aalto.

    Y me gusta Aalto porque es justo lo contrario que LC, le preocupa sinceramente el bienestar de sus clientes, no pontifica nada, su vivienda social es estupenda y valora muy mucho a sus parejas y las hace partícicpes de su trabajo, les da créditos, y lo mismo con sus colaboradores. y cada vez que he entrado en una vivienda de Aalto, me han entrado ganas de vivir en ella.

    Tan ecuánime era Aalto que el pabellón finés que hizo con Aino Marsio, correspondió a un concurso público donde participaron decenas de arquitectos. Aalto, que era hiperactivo, entregó 2 propuestas. Aino Marsio sólo una. Las dos de Aalto quedaron primera y segunda y la de Aino Marsio tercera.

    Aalto ganó el concurso pero incorporó a Aino Marsio a su equipo como coautora y recogió ideas de ella. El pabellón, es de los dos (en la escuela dijeron que era de él).

    Alvar Aalto y Aino Marsio, trabajando
    Alvar Aalto y Elsa Makiniemi, su segunda esposa, trabajando

    Aalto, un gran tipo.

  • Santa Maria de Durro, siglos después de una terrible matanza.

    Cuando hace unos años visité con una amiga extranjera la Natividad de Durro, por hacerle un favor compramos una visita guiada (a mi me pareció un desperdicio, es algo extraño que te hablen de un lugar que llevas viendo toda tu vida y que has estudiado y que además la explicación va a consistir en una retahíla de fechas y referencias a la arquitectura lombarda). Pero lo compramos. Aún así había historias que desconocía que fueron una sorpresa.

    Mi sorpresa se tornó en horror cuando al guía comentó una anécdota espantosa.

    La Vall de Boí estaba como quien dice permanentemente sitiada o por los franceses o por otras gentes de mal vivir, a ver quien se llevaba un trozo y quien saqueaba un poquito más, así que en una incursión de alguna horda salvaje, da igual el bando, sitiaron el pueblo, diezmaron la población de Durro y los que quedaban se refugiaron en la iglesia que para eso estaba. Y forzada la iglesia, porque lo de atenerse a sagrado muchos se lo pasaban por el arco del triunfo, subieron al campanario.

    Los ya vencedores, en lugar de llevarse los pocos bienes de los payeses, incendiaron la base de la torre. Las escaleras interiores eran de madera ardían hacia arriba. Las madres empezaron a tirar a sus hijos de pecho desde el campanario antes de saltar ellas. Morir de impacto es más fácil y menos doloroso que quemarse vivo.

    No he vuelto a ver la Natividad de Durro igual desde entonces.

    Un alivio absurdo me invadió tras la visita, pensando que habíamos dejado esos tiempos atrás. Porque soy una ilusa. No quería pensar que mis hijos muy pequeños entonces, vivirían en un mundo de tanta barbaries.

    Y me equivocaba. Mis hijos, niños aún, reciben las noticias de guerra casi con naturalidad. Hay guerra. En Ucrania, el Gaza. En África hay guerra a patadas. Y parece normal. Pero en nuestro día a día no lo sería.

    Y yo me he fijado que al final de la guerra, todas las arquitecturas se parecen. Son escombros de hormigón y tripas metálicas donde nada se aprovecha, son refugios precarios. Son lugares donde nadie quiere estar.

    La transformación de espacios habitables a antesala del infierno se toma cada vez desde lugares lejanos. Ya no es preciso apilar troncos en la base de un campanario para que las madres salten con los niños al vacío.

    Los israelíes lo hacen estupendamente desde el sillón de su casa, persiguen eficientemente a civiles y criaturas que se han refugiado en una escuela (antes, sólo días o semanas antes, se habían refugiado en un hospital), y que huyen despavoridos sin tener a donde huir; y desmenuza lugares que acogían comunidades hasta dejarlos tan parecidos como Siria, Varsovia o Guernika tras su dosis de guerra.

    Y arquitecturas tan diversas como la vasca, la norteafricana y la polaca, quedan hechas trizas de un modo muy parecido, como el cuerpo de sus habitantes, muchas veces infantiles, civiles, ancianos, médicos, gente corriente.

    La guerra iguala la arquitectura.

    Aquí tres imágenes de Barcelona, Guernica y Varsovia, no sabéis cual es cual, la guerra iguala la arquitectura, la muerte y la miseria.

    No sé a que maldito nazi se le ocurre bombardear escuelas y hospitales. Ah, sí, a Netanyahu.

    No hace falta que ponga la foto, es un montón de escombros, una estructura que se tiene en pié a duras penas y con niños llorosos, adultos desesperados y cadáveres.

    La guerra iguala la arquitectura y el escenario, sí.

  • Aquí hi ha una borda d’Erill la Vall. Adossada a vivenda Foto des de via pública. LA portella del bestiar a baix, la del fenc amunt.

    Podria començar per la casa, però no. Per començar perquè al Pirineu no hi ha una tipologia d’habitatge tan summament sistematitzada com a l’arquitectura d’Eivissa.

    I perquè al Pirineu es viu a pobles i la masia és l’excepció (tot i que el meu pare va néixer en una masia solitària al Pirineu, mire per on, però en conec poques més).

    En canvi, des de la meva infantesa he vist diverses d’aquestes capsetes gairebé cegues culminades per una coberta molt empinada de pissarra, que al seu interior se sosté amb unes triangulacions de fusta molt particulars, a lliure albir del propietari, tirant d’intuïció, vaja, i amb les seves excepcions a cadascuna.

    La borda sol ser un parelelepípede de dues plantes, amb una planta baixa per albergar les ovelles o vaques, o eugues, i amb una part superior per a la palla o fenc, l’herba. Ocasionalment el pastor (que no és el propietari) hi pernocta, però no és la norma,

    De vegades es troben al mig del camp, altres adossades als habitatges, altres als límits del poble,

    Els seus interiors eren memorables. Jo era petita, no tenia càmera de fotos ni pensava estudiar arquitectura, però els espais eren inoblidables, de castell de conte de fades. Cobertes costerudes, de vegades només de teules o pissarra sobre les biguetes. Altíssimes. Amb puntals de fusta per tot arreu, que no sabíem gaire bé què aguantaven. Repletes de palla que es tirava a baix per una portella per al bestiar. Recordo alimentar una mula que semblava que no tenia fons des de la part de dalt de la borda. I els parents de al casa em miraven divertits. La mula tota il·lusionada.

    Recordo també tempestes bíbliques gairebé cada tarda dels estius de la meva infància, que feien que l’herba creixés desbocada i que en canvi no calaven ni una gota en una coberta aparentment precària.

    Que diferent el paisatge ara.

    És una arquitectura poc documentada i molt especulada.

    Amb especulada vull dir que en el boom del 2000-2007 se’n van convertir moltes en apartaments, no que s’hagi fet cap suposició sobre el seu origen.

    Al seu dia, a principis d’estiu, vam estar amb el meu fill petit a una borda a prop de Baqueira, per casualitat. Transformada en restaurant de luxe, m’hi vaig fer un cafè i vaig poder fer un parell de fotos. Pertanyia a la classe de semiencastades en terreny, amb accés de vaques a un extrem ia un nivell més baix, i l’entrada d’herba a l’oposat.

    El cafè, bé, els preus, com a Eivissa. Vaja, que em trobava doblement com a casa. A l’entorn que em va veure créixer i pagant com si fos una guiri a Vara de Rey. Aquí us la deixo, si no us fa por pagar el cafè i un suc de pinya de pot per al nen a gairebé 7 euros.

    M’han deixat fotografiar l’interior. L’estructura és completament original

    Us l’heu d’imaginar sense barra ni xemeneia i plena d’herba seca, amb algunes eines en un racó.

    Aquí la borda restaurant des de l´exterior. Sembla i és molt típic, que la coberta emergeix del terra, Això és perquè està adossada a un fort pendent i el seu accés posterior està una planta per sota, en semisoterrani És on dorm el bestiar, que d’aquesta manera es troba molt més resguardat de les gelades hivernals.

    Aquí una borda que m’he trobat a Bausen

    La Borda no ha de ser completament de pedra. La part baixa sí que es fa de maçoneria, però el tancament dels testers de la part de la coberta pot ser de fusta. De fet, moltes són així.

    Aquí una a Bordés, Val d’Aran, valgui la redundància

    Aquí la part posterior amb una portella dissimulada entre els llistons que tanquen el pis de dalt

    La portella, per si no l’havíeu vist

    Aquí l’entrada de la mateixa borda al pis inferior. En aquest cas pel lateral.

    Aquí una cosa semblant a una borda però a Taüll city, molt llarga, s’adossa a l’habitatge de manera que la façana sud és habitatge i la nord borda.

    Em sap greu perquè les millors fotos de bordes sense alterar les estic trobant a portals immobiliaris, i no hi ha documentació d’aquests edificis.

    Que s’acaben amb la pèrdua de la funció. Les granges ara tenen altres estàndards….

    Aquí uns interiors meravellosos.

  • Aquí una borda de Erill la Vall. Adosada a vivienda Foto desde vía pública. LA portezuela del ganado abajo, la del heno arriba.

    Podría empezar por la casa, pero no. Para empezar por que en el Pirineo no hay una tipología de vivienda tan sumamente sistematizada como en la arquitectura de Ibiza.

    Y porque en el Pirineo se vive en pueblos y la masía es la excepción (aunque mi padre nació en una masía solitaria en el Pirineo, mira por donde, pero conozco pocas más).

    En cambio, desde mi infancia he visto varias de estas cajas casi ciegas culminadas por una muy empinada cubierta de pizarra, que en su interior se sostiene con unas triangulaciones de madera muy particulares, a libre albedrío del propietario, tirando de intuición, vamos, y con sus excepciones en cada una de ellas.

    La borda suele ser un parelelepípedo de dos plantas, con una planta baja para albergar a las ovejas o vacas, o yeguas, y con una parte superior para la paja o heno, “l’herba”. Ocasionalmente el pastor pernocta en ella, pero no es la norma,

    A veces se encuentran en mitad del campo, otras adosadas a las viviendas, otras en los lindes del pueblo,

    Sus interiores eran memorables. Yo era pequeña, no tenía cámara de fotos ni pensaba en estudiar arquitectura, pero los espacios eran inolvidables, de castillo de cuento de hadas. Cubiertas empinadas, a veces sólo de tejas o pizarra sobre las viguetas. Altísimas. Con puntales de madera por doquier, que no sabíamos muy bien qué aguantaban. Repletas de paja que se tiraba abajo por una portezuela para el ganado. Recuerdo alimentar una mula que parecía no tener fondo desde la parte de arriba de la borda.

    Recuerdo también tormentas bíblicas casi cada tarde de los veranos de mi infancia, que hacían que la yerba creciera desbocada y que en cambio no calaban ni una gota en una cubierta aparentemente precaria.

    Que distinto el paisaje ahora.

    Es una arquitectura poco documentada y muy especulada.

    Con especulada quiero decir que en el boom del 2000-2007 se convirtieron muchas en apartamentos, no que se haya hecho suposición alguna sobre su origen.

    En su día, a principios de verano, estuvimos con mi hijo pequeño en una borda cerca de Baqueira, por casualidad. Transformada en restaurante de lujo, me he tomado un café y he podido hacer un par de fotos. Pertenecía a la clase de semiempotradas en terreno, con acceso de vacas en un extremo y a un nivel más bajo, y la entrada de yerba en el opuesto.

    El café, bueno, los precios, como en Ibiza. Vamos, que me encontraba doblemente como en casa. En el entorno que me vio crecer y pagando como si fuera una guiri en Vara de Rey. Aquí os la dejo, si no os da miedo pagar el café y un zumo de piña de bote para el niño a casi 7 euros.

    Me han dejado fotografiar el interior.LA estructura es completamente original

    Os la tenéis que imaginar sin barra ni chimenea y llena de hierba seca, con algunos aperos en un rincón.

    Aquí la borda restaurante desde el exterior. Parece y es muy tipico, que la cubierta emerge del suelo, Esto es porque está adosada a una fuerte pendiente y su acceso posterior está una planta por debajo, en semisótano Es donde duerme el ganado, que de este modo se encuentra mucho más resguardado de las heladas invernales.

    Aquí una borda que me he encontrado en Bausen

    La Borda no tiene que ser enteramente de piedra. La parte baja sí se hace de mampostería, pero el cerramiento de los testeros de la parte de la cubierta puede ser de madera. De hecho muchas son así.

    Aquí una en Bordés, Val d’aran, valga la redundancia

    Aquí la parte posterior con una portezuela disimulada entre los listones que cierran el piso de arriba

    La portezuela, por si no la habíais visto

    Aquí la entrada de la misma borda al pisa inferior. En este caso por el lateral.

    Aquí algo parecido a una borda pero en Taüll city, muy larga, se adosa a la vivinda de modo que la fachada sur es vivienda y la norte borda.

    Me sabe mal porque las mejores fotos de bordas sin alterar las estoy encontrando en portales inmobiliarios, y no hay documentación de estos edificios.

    Que se acaban con la pérdida de su función. Las granjas ahora tienen otros estándares….

    Aquí unos interiores maravillosos.

  • Sequer de can Tieta, con la variedad de mamotretos y enseres que aparecen cuando los sequers caen en desuso.

    Hoy todos tenemos nevera en casa (ojo que no todos tenemos aire acondicionado, ni calefacción, ni bidé, ni televisión), y el objetivo de la nevera es no padecerpor no tener alimentos a mano. Que nos permitan sobrevivir (algo que en muchos casos damos por hecho, y no, no lo es).

    Pues de la misma forma que hoy todos tenemos nevera, antes, todos tenían secadero. Más o menos evidente. Algunos secaban al lado de la casa, pero pronto se ideó un aparetejo arquitectónico para esa función.

    Porque el «sequer», (que ahora todos nos imaginamos unos arquitos en algún lugar de la casa, y no siempre era así), era el electrodoméstico (sin el electro) que permitía deshidratar los alimentos y por tanto, conservarlos. No sólo alimentos para las personas, también para los animales, a veces se secaban algarrobas.

    El sequer es una estructura, a veces algo precaria, que le aparece en la casa con mayor o menor gracia y que básicamente precisa de un cobertizo y un lugar donde extender algarrobas o almendras. O higos. O albaricoques. O colgar tomates, o colgar pimientos, maíz….las sobrasadas y los butifarrones eran un bien demasiado preciado para dejarse al viento y a la vista y habilidades escaladoras de los hijos de los vecinos, así que solían guardarse en la cocina, o en algún cuartito interior.

    El «sequer», es, además, uno de los motores de crecimiento de la vivienda, ya que en caso de urgencia rápido se transforma en «casa de dalt» o en otra estancia y mientras se secan las almendras en la cubierta, que esto me lo he encontrado.

    Lo que me llama la atención es la diversidad de formas y posiciones. Así como hay elementos que tienen morfologías muy similares, las liofilizadoras payesas tienen una variedad de formas y posiciones muy curiosa. Y muchas acaban convirtiéndose en un porche que da a la «casa de dalt», en una «casa de dalt» y que finalmente se cierra y queda como salita o como habitación, y otro «sequer» aparece en otra parte insospechada de la casa.

    Sequer de casa recóndita, espero que hayan reparado la cubierta, foto tomada desde el camino.
    «Sequer» de una casa particularmente bonita cuyo nombre omitiré, foto tomada desde el camino.
    «Sequer» sobre acceso a «porxo», ya cerrado con climelit y convertido en un solvente espacio de la vivienda.
    «Sequer» adosado a porxo y convenientemente elevado (muchas veces había una escalera de mano para subir a éste.
    Desde la carretera de Corona, el «sequer» encima de uno de los arcos. Con columna divisoria.

    Parece imprescindible, en el momento en que algo debe secarse, que el «sequer» esté cubierto, porque ahora también se nos olvida, pero la escasa pluviometría que tenemos ahora en Ibiza, no era tal 40 o 60 años atrás, y los chuzos de punta eran frecuentes antaño.

    Por eso me llama la atención un elemento del que sólo he encontrado uno y agradecería que alguien me informara si sabe de otro:

    El «sequer» de higos:

    Secadero de higos.

    Parece un pequeño talayot, es una plataforma en forma de herradura la cual se corona con unas piedras planas que salen hacia fuera, aparentemente, me dijo el propietario, para que las cabras no suban arriba. Igual que algunos muros de linde con caminos o vecinos. Aquí ya no quedaban muchas.

    Y evidentemente como todos los que hemos secado higos en nuestra casa sabemos, en dos días de sol ardiente y harina están listos, lo que ocurre es que si mientras te cae un chaparrón, ya se puede correr a rescatarlos o se pudrirán.

    Vamos que para secar higos en este «sequer», debes saber qué tiempo hará. Lo que sabían la mayoría de payeses.

    Porque como leí en alguna parte, antes, una mala previsión meteorológica no era un fin de semana sin esquiar; era más bien varios meses de pasar hambre.

    En fin, acabo de ver la última ofensiva de Israel en Gaza y me parece todo deprimente. Han bombardeado tiendas desgarbadas donde pernoctaban niños refugiados y sus familias, en una zona de Rafah. Han matado a 46 personas (de momento). Además de hambre, en la franja de Gaza se pasa miedo, terror y miseria. Los piratas que saqueaban Eivissa hace 1.000 años me parecen más humanos que Netanyahu. No sé.

    En fin.

  • Estupendo sequer a Can Tieta, ja una mica atrotinat, amb les tradicionals andròmines pageses que s’acumulen quan el sequer deixa de secar res.

    Avui tots tenim nevera a casa (ojo que no tots tenim aire condicionat, ni cal·lefacció, ni bidet, ni televisió), i l’objectiu de la nevera és no patir per la possibilitat de tenir aliments a mà. Que ens permetin sobreviure (una cosa que en molts casos donem per feta, i no, no ho és).

    Doncs de la mateixa manera que avui tots tenim nevera, abans, tots tenien sequer. Un o altre.

    Perquè el sequer, (que ara tots ens imaginem uns arquets dalt la casa, i no), era l’electrodomèstic (sense l’electro) que permetia deshidratar els aliments i per tant, conservar-los. No només aliments per les persones, també pels animals, de vegades s’hi assecaven garroves.

    El sequer es una estructura, de vegades un poc precària, que li apareix a la casa amb més o menys traça i que bàsicament precisa d’un cobert i un lloc on estendre garroves o ametlles. O figues. O albercocs. O tomàquets, o penjar pebrots, blat de moro….les sobressades i els butifarrons eren un bé massa preuat per romandre abandonat al vent i a les habilitats escaladores dels vailets dels veïns, així que solíen guardar-se a la cuina, o en algun recambró interior.

    El sequer, és, a més, un dels motors de creixement de l’habitatge, ja que en cas d’urgència ràpid es transforma en casa de dalt o en una altra estança i de mentres s’assequen les ametlles a la coberta, que això m’ho he trobat.

    El que em crida l’atenció és la diversitat de formes. Així com hi ha elements que tenen morfologies molt similars, les liofilitzadores pageses tenen una varietat de formes esparverant. I moltes acaben convertitn-se en un porxet que dona a la casa de dalt i que finalement es tanca i queda com saleta o com habitació, i un altre sequer apareix en una altra banda insospitada de la casa.

    Sequer de casa recòndita, espero que hagin reparat la coberta. Foto des del camí.
    Sequer de casa que em va robar el cor i que no puc esmentar, però la foto és des del camí
    Sequer ja tancat amb climalit dalt l’entrada del porxo, i presumiblement convertit en chill out, ate`s qeu s’hi accedeix des de l’interior.
    Sequer adossat a porxo, a l’exterior de la casa, convenientment elevat
    Imatge des de la carretera de Corona, el sequer, a l’esquerra, sobre l’arc.

    Sembla imprescindible, en el moment en que s’ha d’assecar, que el sequer estigui cobert, perquè ara també se’ns oblida, però la pluviometria escassa que tenim ara a Eivissa, no era tal 40 o 60 anys enrrere, i les tabanades d’aigua eren freqüents.

    Per això em crida l’atenció un element del qual només n’he trobat un i agraïria que algú m’ho fes sabre si en sap d’un altre:

    El sequer de figues:

    Sequer de figues, sí.

    Sembla un petit talaiot, Éa una plataforma en forma de ferradura la qual es corona amb unes pedres planes que surten enfora, aparentment, em va dir el propietari, perque les cabres no hi pugin dalt.

    I evidentment com tots els que hem secat figues a ca nostra sabem, en dos dies de sol ardent i farina estan llestes, el que passa és que si mentre et cau una pluja, ja pots córrer a rescatar-les o es podriran.

    Vaja que per assecar figues en aquest sequer, has de saber quin temps farà. Cosa que sabien la majoria de pagesos.

    Perquè com vaig llegir a alguna banda, abans, una mala previsió meteorològica no era un cap de setmana sense esquiar, era, sovint, uns quants mesos de passar gana.

    En fi, acabo de veure la última ofensiva d’Israel a Gaza i em sembla tot d’una futilesa infinita. Han bombardejat tendes malgirbades on pernoctaven nens refugiats i les seves famílies. A més de gana, a la franja de Gaza es passa por, terror i misèria. Els pirates que saquejaven Eivissa fa 1.000 anys em semblen més humans que Netanyahu. No sé, potser exagero.

    En fi.

  • Aquí un valiente voluntario dispuesto a recibir descargas eléctricas si se equivoca en un ejercicio de aritmética, todo dirigido por este señor con bata blanca a modo dr Mengele. Tranquilos aquí hay truco. Pero sólo aquí.

    Iba empezar un entrada y estaba entre los «sequers» ibicencos y las casas patio menorquinas, que también existen, pero me he dado cuenta que hoy es 7 de abril, y me he estremecido al leer prensa, porque hay holocaustos muy cercanos.

    Pero empecemos por la foto. En ella un señor aparece siendo preparado para un experimento.

    El director del experimento era Stanley Milgram, psicólogo en la universidad de Yale, fascinado por cómo durante la segunda guerra mundial, una cantidad muy apreciable de alemanes y austríacos habían abrazado el exterminio de los que hasta el auge del nacionalsocialismo eran sus vecinos. Los judíos, pero también los homosexuales, los niños con algún tipo de patología, los sindicalistas, los (entonces escasos) habitantes de etnias no caucásicas del territorio ocupado…no sé, todos aquellos que no formaban parte del aparato nazi y de sus ínfulas.

    Y sobre todo fascinado por una figura clave en el exterminio. La de un hombrecillo insignificante, y aparentemente inofensivo. Hijo de una familia alemana cuya frialdad lo llevaba en su infancia a refugiarse en casa de sus vecino. Los Solomon. Sí Judíos, que lo arropaban y acogían y con cuyos hijos jugaba. Durante años.

    Ello no fue obstáculo para que entrada la adultez, y tras la pérdida de un trabajo vendedor de carburante que le mantenía, se afiliara al partido nazi presumiblemente para medrar y empezara a hacer carrera en el partido. Sintetizando, Adolf Eichmann pasó de hijo de un contable y estudiante anodino y vendedor de combustible en Austria, a erigirse en el máximo exponente de la burocracia exterminadora. No sólo organizó razzias de busca y captura de judíos, sinó que organizó su marcaje, transporte a campos de exterminio y logística de éstos, incluido el desguace de sus víctimas y su desintegración en crematorios. Suena horrible, pero fue así.

    La cosa es que algo de justicia hay a veces y fue arrestado en Argentina, secuestrado, más bien, y llevado a rastras a Israel, donde se le juzgó y murió colgado. Lo previsible. Lo imprevisible fue lo que jueces y testigos vieron en Eichmann. No era un monstruo sediento de sangre y con los ojos inyectados en odio. No. Era un petimetre, poca cosa, que se tomaba el juicio como algo que no fuera con él. Ni tan solo se identificaba con la ideología nazi del todo. De hecho cuando le preguntaron porqué había organizado y por tanto formado parte del asesinato de 6.000.000 judíos, contestó con un escueto «cumplía órdenes».

    Eichmann era, no sé, un imbécil. Un imbécil motivado. Me cuesta creer que no hubiera patología en lo que hizo. También había avaricia. En su momento canjeó algunos prisioneros por tres maletas hasta los topes de oro, diamantes y efectivo. Pero pudiera muy bien ser el vecino que sostiene la puerta para que entres, el tendero de en frente, el funcionario del Consell o el hotelero de turno, el bedel del colegio. Cualquiera.

    Y ahí es donde Stanley Milgram maduró su experimento .

    El experimento requería de voluntarios, 40 (varones todos, error, pero ya se sabe que en los 60 las mujeres éramos poco más que muebles a efectos intelectuales o académicos). A los voluntarios se les engañaba al respecto de su rol. Iban a entrar en una sala donde les había tocado el rol de «educador», junto con otro voluntario que era el «alumno». Un señor con bata blanca pero sin ningún otro distintivo estaría presente tomando notas. Los tres eran perfectos desconocidos (aparentemente). La realidad es que el conejillo de índias era el «educador» y los otros dos eran actores. Educador y alumno estaban separados por una pantalla de cristal que mitigaría alaridos posibles.

    El «educador» debía formular preguntas o ejercicios al «alumno». Si éste fallaba, el educador administraba una descarga eléctrica al pobre alumno, que iría in crescendo, hasta llegar a la descarga de 450 que deja directamente en coma.

    Evidentemente no hubo ninguna descarga (bueno ,sí, la primera, aplicada al maestro para que tuviera una idea del dolor, pero era la descarga inicial, de 45 voltios). Un 65 % de los participantes machacaron a su supuesto alumno con la dosis máxima de voltaje. A lo que el actor respondía fingiendo estertores moribundos. Antes, tras supuestas dolorosas descargas, cada vez más mortíferas, había suplicado al educador que parara

    Un 65% podían haber sido Eichmann.

    Si durante el experimento (que estaba siendo grabado) el educador mostraba reticencias, el tipo de la bata blanca (que jamás se identificó como sanitario o científico), respondía con las siguientes frases (se podía protestar hasta 4 veces)

    • Continúe, por favor.
    • El experimento requiere que usted continúe.
    • Es absolutamente esencial que usted continúe.
    • Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.

    Así que la mayoría continuaban, a pesar de que si lo que hacían no hubiera sido una simulación, hubiera costado la vida al «alumno».

    Siempre me ha extrañado que no pararan, porque al entrar en al sala al «educador» le decían que su rol había sido elegido por sorteo. Así que teóricamente podría estar ocupando el puesto de «alumno». Empatía 0.

    Había, según Iñaki Piñuel, un 8% de participantes que se negaban a obedecer. Aunque este dato no he podido corroborarlo.

    Los resultados fueron devastadores, la mayoría actuaba como Eichmann, algo que los psicólogos de Yale no esperaban en absoluto. Se tenía la esperanza de que se pudiera probar que Eichmann era un tarado de marca mayor. Pero no. Resulta que la mayoría funcionaban como Eichmann. Peor, porque Eichmann se lucró, pero estos hubieran matado solo porque el señor de la bata les decía que «el experimento debe continuar».

    La obediencia, ese peligro en que intentamos educar a los niños en lugar de educarlos en el criterio.

    Y aquí Rwanda.

    Preciosos niños ruandeses que no saben lo que pasó en 1994

    La culpa, como tan frecuentemente pasa, es de Europa y su avaricia, corto y pego de wikipedia.

    En Ruanda, a partir del siglo xix, el gobierno colonial belga estableció un sistema social racista para lo cual utilizó una antigua distinción dentro de la etnia banyarruanda del pueblo bantú, a la que pertenece casi toda la población, organizándolas institucionalmente como castas, aun cuando no existía ningún rasgo étnico ni lingüístico específico que las diferencie: la minoría tutsi (15 %) fue establecida como casta dominante y la mayoría hutu (85 %) como casta subordinada, sometida incluso a regímenes de trabajo forzado. La subordinación de la mayoría hutu a la minoría tutsi, en el marco de un orden colonial e injusto, exacerbó las diferencias y el odio social dentro de la sociedad ruandesa.

    Lo curioso es que de tutsi se pasaba a hutu y de hutu a tutsi, porque tutsi era básicamente el ganadero y hutu era el agricultor, y si se cambiaba de profesión ¡se cambiaba de casta! Había matrimonios mixtos, no había lenguas distintas, la sociedad estaba perfectamente encajada salvo por la cizaña que habían introducido los belgas. La religión era indistinta de la casta. Vamos, que ser tutsi no era como ser judío en Alemania, era más bien como ser del Barça en Zaragoza.

    Bien el 1994 el 7 de abril, la primera ministra Agathe Uwlingiyimana y 10 soldados belgas de las fuerzas de la ONU que la custodiaban, fueron asesinados por la guardia presidencial, acusando al contingente de la ONU, de haber derribado el avión del presidente. 

    Bueno . Antes ya había un caldo de cultivo importante de rivalidad entre tutsis y hutus. Vale.

    Una emisora de radio, cantantes, políticos muy interesados, incluso miembros de congregaciones religiosas católicas, comienzan a clamar contra los tutsis. A lo bestia, Figuras de autoridad. Y estrellas del rock (hay uno cumpliendo condena por animar a matar tutsis por la radio). Valga decir que entre la minoría musulmana (donde también hay tutsis y hutus), no se produjo ningún asesinato en mezquitas. Pero sí se perpetraron en iglesias cristianas. Los musulmanes fueron parte del 8% dela población que no hace caso a consignas brutales. Que no obedece a la figura de autoridad si le ordenan una barbaridad. De los que son personas. Hubo también cristianos que se negaron, muchos. Pero hubo también próceres católicos que animaron la masacre e incluso dos monjitas cedieron gasolina sabiendo que era para rociar y quemar vivos a tutsis escondidos en un cobertizo.

    Desde la radio, desde la televisión, se instó a matar a los vecinos, a despedazarlos a machetazos. Figuras políticas, pero también religiosas del mundo del arte. Figuras públicas. Se invirtieron fondos gubernamentales en compra de machetes, hachas y azadas para descuartizar vecinos. Muchos lo asumieron como un trabajo. Si estaban cansados y aún les quedaban vecinos que matar, les segaban la pierna de un machetazo para que no huyeran, se preparaban un infusión o se tomaban un respiro, y si no se habían desangrado los remataban después. Mataron niños de pecho, delante de sus madres. Violaban a mujeres sistemáticamente, las supervivientes si se quedaban embarazadas, mataban a los niños tras dar a luz. Cortaban a trocitos a los niños delante de sus padres y algunos llegaron a pagar para que les pegaran un tiro y no los trocearan. El horror puro, Sistema de exterminio, igual que Adolf Eichmann pero a la africana. Podría seguir explicando lo que he leído al respecto, pero prefiero no hacerlo.

    A día de hoy, la implicación social en el asesinato es tan salvaje qua ha sido imposible condenar a los obedientes asesinos. Ha sido imposible cuantificar las víctimas. Muchos no saben donde están los cuerpos de sus hijos, nietos, padres, madres, hermanos.

    Los tutsis se cruzan con los asesinos de sus padres, hijos, hermanos, y se saludan. Sí. Se les parte el alma a las víctimas, pero conviven. El infierno deber ser muy parecido a eso. A tener al asesino de tu familia tomando café en el mismo bar que tu y revivir esas muertes violentas cada vez que le ves. Y no poder hacer nada.

    Adolf Eichmann en estado puro. Esto lo hago porque sí, porque me lo han mandado. Tendré que buscar el libro de Hannah Arendt.

    Que peligrosa es la obediencia. Que absurdo no tener criterio de lo que es el mal.

    Feliz día 7 de abril. Israel parece que retira las tropas de parte de Gaza. Ha matado solo 35.000 personas, 15.000 son niños. No aprendemos

  • Acceso a porche de Can Manyà, en es Fornàs. La vista atraviesa el espacio del «porxo» (porche), la cocina y se divisa el campo a poniente a través de la puerta de ésta.

    Como casi la primera casa tradicional que intervine fue Can Pardal, y no tenía ese espacio mítico de (casi) todas las casas tradicionales que se llama «porxo», en alusión a un porche, yo no entendía qué querían decir. Si un porche es un cobertizo abierto por todos lados, ventilado y generalmente luminoso y no una habitación cerrada y generalmente oscura.

    Ahora, que me ha tocado recuperar otra (no le queda ni una triste vigueta de sabina arriba), ca n’Andreva, que pertenece a la categoría de «casa campesina sin porxo», tengo otra perspectiva. Y no porque sea una casa distinta a las demás.

    Es que no llegó a terminar su metamorfosis. Y así está todavía.

    Pero para cualquier ibicenco que conozca el mundo rural o tenga suficientes apellidos autóctonos (como mi marido), el «porxo» de una casa es un espacio generalmente rectangular (aunque los hay declaradamente cuadrados o en L) donde vierten todas las estancias de la casa con uso más o menos noble. Esto es, cocina, dormitorios y algún almacén o zona de guardar utensilios, secar sobrasadas o despensa. Lo que serían zonas menos nobles como la almazara o trull (si la había) a veces tienen acceso desde el interior del propio «porxo», aunque lo más frecuente es que no. Pero he de decir que he llegado a ver una almazara de jácena de pino de melis dentro de una cocina (negra como la noche). Las estancias que no vertían nunca en el porche, eran corrales, y nunca he visto un molino de sangre que abocara a «porxo» tampoco. Toda casa de ganado se disponía más o menos aseadamente en las inmediaciones de la casa, lo suficientemente cerca para tener un ojo puesto en ellas, y lo suficientemente lejos para que los efluvios animales no entraran hasta la cocina. aunque entonces la gente, ni aquí ni en Lleida, era tan delicada. Los establos a veces se alineaban tocando la casa delante, como precediendo la entrada, o estaban no demasiado lejos de ésta.

    La primera impresión que tuve del «porxo», era que cómo sala de estar dejaba bastante que desear, y no entendía que necesariamente las habitaciones tuvieran que dar a norte. La cocina, no parecía importar de que lado, siempre se situaba orientada este-oeste a un lado de ese porche. Haciendo L con las habitaciones, y a partir de esta posición, alterada y modificada según pendientes, lindes, vecinos, muros de bancal, rocas que afloraban o trazas de tierra fértil, se disponían las habitaciones y el resto de estancias.

    Y me hacía mucha gracia que el padre de mis hijos siempre llamara a cualquier cuartucho «la casa de». La casa del Carro, la casa de la Paja, la casa de Arriba «Dalt» «Pero si es un dormitorio», «No, pero es la casa de Dalt Esto es la casa de tumbarse (jeure)» Y resulta que la de arriba también era para tumbarse, pero él, «que no era igual». La casa de las matanzas, la casa del vino….La cocina no era casa de nada, era la cocina, y la almazara, también, resulta que no se llamaba la casa del aceite, era el trull. O yo nunca lo he oído casa del oli (aceite), mi suegra dice que sí; y otras casas que conformaban la finca. Lo cual es consecuente con que las casitas albergaban a menudo varias unidades familiares, y todas debían tener un espacio más o menos definido, aunque a veces se solaparan funciones (los padres, los hijos algunos ya casados y herederos, o hermanas solteras, los hijos más pequeños y la criada o mozo que algunas casas tenían). Había casas por las cosas y casas por la gente.

    Y a mí me parecía que era una pena que todos los dormitorios dieran a norte o a poniente, pero fíjate que casi todos en planta baja tenían un ventanuco a norte, y que había que esperar a que se hiciera una casa de arriba para tener un dormitorio a sur , como Dios manda, y a veces ni balconcito le hacían, que sólo tenía una ventanita minúscula para ver la viña y ya está. Que hacer grandes ventanas no era barato. Y a mí este orientar a los dormitorios tan mal me parecía (y me parece) una pena.

    Aquí subiendo a casa de arriba de Can Manyà, escalones de 24 cm, para hacer salud.

    Ca n’Andreva, foto de 1990, donde el porche nunca se cerró del todo. El patio-porche es este espacio descubierto entre la estancia del dormitorio con la ventanitaa blanca y el almacén-corral que cierra la entrada a la casa. Lo que se divisa en el patio, es la puerta de un dormitorio.

    Lo que ocurre, es que en realidad, de origen los dormitorios estaban muy bien orientados, a sur o sureste rabioso. Y recibían un solecito estupendo en las aberturas de las puertas, y gracias a éstas y las ventanas traseras, que podían ser pequeñas porque ya entraba sol por la puerta, tenían una ventilación cruzada muy conveniente.

    Porque el porche no era tal. El espacio de porche era un patio. Y me parece bastante acertado creer, como he escuchado, que venía algo del concepto de alquería árabe. Las casas andaluzas y norteafricanas tradicionales de las medinas, son básicamente una retahíla de estancias en torno a un patio abierto. En las medinas no tienen la suerte de tener un paisaje despejado en frente, pero la disposición de estancias que se articulan en un espacio muy necesario de iluminación y ventilación. Dónde llevar actividades al exterior que precisan de luz pero también de cobijo (como coser o hilar, o elegir lentejas, quizás reparar los aparejos de la mula). Igualmente se llevaban a cabo en el «porxo», faenas comunes del campo, como preparar las sobrasadas o abrir los hijos para ponerlos a secar o «desclovar» (desprender de la cáscara) las almendras.

    Si uno echa un vistazo a las construcciones tradicionales del Mediterráneo (aquí añado algunas), y está familiarizado con las plantas de las casas campesinas de Ibiza, verá muchas similitudes.

    El espacio exterior delimitado en la casa es en todo el mediterráneo un modelo que aparece de forma compulsiva. Sucede en las casas etruscas y romanas, y lo llaman impluvium; en las griegas (que exportan el modelo de Egipto); y en las más primitivas, en las viviendas mesopotámicas, las primeras viviendas en Ur, que giran en torno a un patio, algunas en las zonas urbanas, de planta cuadrangular, y en las zonas rurales de plantas circulares u ovaladas, también con patio. Y hasta las heterodoxas casas menorquinas de la época talayótica, también circulares, cuentan con un exiguo espacio exterior junto a las «taulas» o pilares estructurales que conforman su núcleo. Espacio donde llueve, se cocina, se hace fuego, se divisan las nubes.

    La casa mediterránea es una coraza hacia el exterior que domestica un poco de tierra y cielo, para disfrutar de la luz del sol de forma segura.

    Aquí bajo unos ejemplos arquitectura andalusí, donde en un patio central vierten todas las estancias. Normal, este patio da luz y aire a los espacios cerrados. El primero de la publicación de Antonio Orihuela.

    Aquí un muy buen ejemplo de alquería alarbe, las edificaciones más a norte, particularmente interesantes en relación a la casa patio rural de Ibiza.

    Y aquí un muy buen ejemplo de crecimiento ideal de la casa campesina cortesía de la Enciclopedia de Ibiza y Formentera.

    Conste que todavía no he visto la casa payesa que responda fielmente a este esquema porque los campesinos son muy creativos. Pero la simulación de crecimiento ideal es muy buena (por algo está en la enciclopedia)

    La cosa es que este espacio central, el techo no le aparece hasta muy finales del SXVIII, comienzos del XIX y en algunas (ya pocas, porque cuando las cosas se ponen de moda son un peligro), nunca ha habido un porche central, y se sigue con un patio. PAra muestra Can Frare Verd. O Can Pardal.

    Es el caso de Can Pardal, con antiguas habitaciones que abocan a sur a un encantador patio que se subdividió en dos tancons y en un horno exento en uno de ellos se cocía el pan.

    O el caso de can Andreva, que a mediados de los años 80 detuvo su evolución. Su patio, efectivamente, podía empezar a llamarse «porxo», porque empezaba a tener alguna característica de éste. Se había cubierto someramente con unas viguetas y un muro de menos de un metro de altura a la manera de verja cerraba un trocito del patio original.

    Esta foto la tomamos nosotros, desde el mismo punto de vista desde donde se tomó en 1990. Esto que le falta un muro en primer término era un dormitorio o casa de «jeure», pero su puerta aboca a un espacio central en la casa, que nunca estuvo completamente cerrado ni cubierto. Únicamente se le dotó de un pequeño porche, que permitía ir del dormitorio a la cocina sin mojarse si llovía, pero que no tenía cierre vertical a sur ni cubría completamente el espacio de patio. Era un patio en transformación a estancia principal de la casa tradicional de Ibiza, tal y como se conoce hoy. Ca n’Andreva aún era una casa patio.

    Hoy las casas tradicionales en el campo de Eivissa no las asociaríamos nunca a casas patio, pero originalmente, lo eran. Y probablemente a raíz de la nueva costumbre o del prestigio que debió tener el «porxo» como aposento simbólico central (el de Can Pereta en Sant Mateu es espectacular), muchas ya construidas a finales del XVIII y sobre todo en el XIX, debían de incorporar esta pieza inmediatamente, sin que prácticamente nunca funcionaran como casas patio.

    Pero en origen las agregaciones de casas de Ibiza abocaban a un espacio común exterior.

    Y el padre de Alicia de can Andreva lo recuerda así en su infancia en casa de sus abuelos.

    Padre de Alicia que por cierto tiene un centenar de sabinas sembradas a posta desde hace más de 30 años en previsión de la reconstrucción de los techos de la vivienda por su hija.

    En el departamento de patrimonio del Consell d’Eivissa les parecerá estupendo.

    A ver que dirá el departamento de Medio Ambiente, por esto de que la sabina está protegida…

  • Accés a porxo de Can Manyà, a es Fornàs. La vista travessa espai de porxo, cuina i es veu el camp a ponent a través de la porta.

    Com que casi la primera casa tradicional que vaig intervenir va ser Can Pardal, i no tenia aquest espai mític de (casi) totes les cases pageses que hom anomena «porxo», jo no entenia què volien dir. Si un porxo és un cobert obert per totes bandes i no una habitació tancada i generalment fosca.

    Ara, que m’ha tocat recuperar-ne una altra (no li queda ni una trista bigueta de savina dalt), ca n’Andreva, que pertany a la categoria de «casa pagesa sense porxo», tinc una altra perspectiva. I no pas perquè sigui una casa diferent de les altres.

    És que no va arrivar a acabar la seva metamorfosi. I així està encara.

    Però per qualssevol eivissenc que conegui el món rural o tingui prou cognoms autòctons (com el meu home), el porxo d’una casa és un espai generalment quadrangular (tot i que n’hi han declaradament quadrats o en L) on hi aboquen totes les estances de la casa amb un ús més o menys noble. Això és, cuina, dormitoris i algún magatzem o zona de guardar estris, secar sobrassades o fer de rebost. El que serien zones menys nobles com el trull (si n’hi havia) de vegades tenen accés des de l’interior del propi porxo, tot i que el més freqüent és que no. He de dir, però, que he arrivat a veure un trull de jàssera de pi de melis dins d’una cuina (negra com la nit). Les estances que no abocaven mai al porxo, eren corrals, i mai he vist un molí de sang que hi aboqués tampoc. Tota casa de bestiar es disposava més o menys endreçadament a les rodalies de la casa, prou prop per tenir-hi un ull posat, i prou lluny per que la ferum no entrés fins a la cuina. Tot i que llavors la gent, ni aquí ni a Lleida, era tan delicada. Els estables de vegades s’arrengleraven tocant la casa al seu davant, com precedint l’entrada, o eren no massa lluny d’aquesta.

    La primera impressió que vaig tenir del porxo, era que con sala deixava bastant que desitjar, i no entenia massa que necessariament els habitacions haguessin de donar a nord. La cuina, no semblava importar gaire on donés, sempre es situava orientada est-oest a una banda d’aquest porxo. Fent L amb les habitacions, i a partir d’aquest aposició, alterada i modificada segons pendents, partions, veins, murs de feixa, es disposaven les habitacions i la resta d’estances.

    I em feia molta gràcia que el meu home sempre en deia «la casa de». La casa del Carro, la casa de la Palla, la casa de Dalt «Però si és un dormitori», «No, però és la casa de dalt. Això és la casa de jeure» I resulta que la de dalt també era per jeure, però ell, «que no era igual». La casa de les matances, la casa del vi….La cuina no era casa de res, era la cuina, i el trull, també, resulta que no se’n deia la casa de l’oli. O jo mai ho he sentit, la meva sogra diu que sí; i algunes altres cases. El qual és conseqüent amb que els casaments albergaven sovint diverses unitats familiars, i tots havien de tenir un espai més o menys definit (els pares, els fills alguns ja casats i hereus, o germanes solteres, els fills més petits i la criada o mosso que algunes cases tenien). Hi havia cases per les coses i cases per la gent.

    I a mi em semblava que era una pena que tots els dormitoris donessin a nord o a ponent, però fixa’t que casi tots en planta baixa donaven a nord, i que calia esperar que es fes una casa de dalt per tenir un dormitori a sud, com Déu mana, i de vegades ni balconet li feien, que només tenia un finestró minuscul per llucar la vinya i ja està. Que fer finestres grosses no era barat. I a mi aquest orientar els dormitoris tan malament em semblava (i em sembla) un esguerro.

    Aquí pujant a casa de dalt de can Manyà, en graons de 24 cm, per fer cames.

    Ca n’Andreva, foto de 1990, on el porxo no es va tancar mai del tot. El «pati-porxo» és aquest espai descobert entre l’estança del dormitori amb la finestreta blanca i el magatzem que tanca l’entrada a la casa. El que s’albira al pati, és la porta d’un dormitori.

    El que passa, és que en realitat, d’origen els dormitoris estaven molt ben orientats, a sud o sudest rabiós. I rebien un solet escalfador a les obertures de les portes, i mercés a aquestes i les finestres posteriors, que podien ser petites perquè ja entrava sol per la porta, tenien una ventilació creuada estupenda.

    Perquè el porxo no era tal. L’espai de porxo era un pati. I em sembla prou encertat creure, com he escoltat, que venia una mica del concepte d’alqueria àrab. Les cases andalusís i nordafricanes tradicionals de les medines, són bàsicament un reguitzell d’estances entorn un pati obert. A les medines no tenen la sort de tenir un paisatge obert però la disposició d’estances que s’articulen en un molt necessari espai d’il·luminació i ventilació. On dur activitats a l’exterior que precisen de llum però també de recer (com cosir o filar, o triar llenties, potser adobar arreus de la mula),

    Si hom dona un cop d’ull a les construccions tradicionals del Mediterrani (aquí n’afegeixo algunes), i està familiaritzat amb les plantes de les cases pageses d’Eivissa, hi veurà moltes similituds.

    L’espai exterior delimitat dins la casa és a tota la mediterrània un model que apareix de manera compulsiva. Succeix a les cases etrusques i romanes, i l’anomenen impluvium; a les gregues (que exporten el model d’Egipte); als habitatges mesopotàmics, els primers habitatges a Ur, que giren entorn un pati, alguns en les zones urbanes, de planta quadrangular, i a les zones rurals, hi haurà patis en habitatges de plantes circulars o bé ovalades. I fins a les heterodoxes cases menorquines de l’època talaiotica, també circulars, compten amb un exigu espai exterior vora les taules estructurals que en conformen el nucli. Espai on hi plou, es cuina, es fa foc, s’albiren els núvols.

    La casa mediterrània és una cuirassa cap a l’exterior que domestica una mica de terra i cel, per gaudir-ne de manera segura.

    Aquí sota uns exemples arquitectura andalusí, on en un pati central aboquen totes les estances. Normal ,aquest pati dona llum i aire als espais tancats

    Aquí un encabir-se de mala manera en cases pati de trama urbana

    Aquí un molt bon exemple d’alqueria alarb, les edficacions més a nord, particularment interesants

    I aquí un molt bon exemple de creixement ideal de la casa pagesa cortesia de l’Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera.

    Consti que encara no he vist la casa pagesa que respongui fidelment a aquest esquema perquè els pagesos són molt creatius. Però la simulació de creixement ideal és molt bona (per alguna cosa està a l’enciclopedia)

    La cosa és que aquest espai central, el sostre no li apareix fins a finals del SXVIII, començaments del XIX i en algunes (ja poques, perquè quan les coses es posen de moda són un perill), mai hi ha hagut un porxo central, i es continua amb un pati.

    És el cas de Can Pardal, amb antigues habitacions que aboquen a sud a un pati encantador.

    O el cas de ca n’Andreva, que a mitjans dels anys 80 va aturar la seva evolució. El seu pati, efectivament, podia començar a anomenar-se «porxo», perque començava a tenir-ne alguna caracterísitica. S’havia cobert somerament amb unes biguetes i un mur de menys d’un metre d’altura tancava el recinte.

    Això que li falta un mur era un dormitori o casa de jeure, pero la seva porta aboca a un espai central en la casa, que mai va estar completament tancat. Únicament se li va dotar d’un petit «porxo», que permetia anar del dormitori a la cuina sense mullar-se si plovia, però que no tenia tancament vertical a sud. Era un pati en transformació a estança principal de la casa pagesa tal i com es coneix avui.

    Avui les cases tradicionals al camp d’Eivissa no les associariem mai a cases pati, però originalment, ho eren. I probablement a arrel de la nova costum o de la predicamenta que degué tenir el porxo com estança simbólica central (el de Can Pereta a Sant Mateu és espectacular), moltes ja construides a finals del XVIII devien incorporar aquesta peça immediatament, sense que pràcticament mai funcionessin com cases pati.

    Però en origen els casament d’Eivissa abocaven a un espai comú exterior.

    I el pare de n’Alicia de ca n’Andreva ho recorda així a la seva infància a casa dels seus avis.

    Pare de n’Alicia que per cert té un centenarde savines sembrades a posta des de fa més de 40 anys en previsió de la reconstrucció dels sostres de l’habitatge per la seva filla.

    Al departament de patrimoni del Consell d’Eivissa els semblarà estupendo.

    A veure que dirà el departament de Medi Ambient, per allò que la la savina està protegida…